Las armas del escritor: El método Sapkowski de diálogo puro

Estuvo Andrzej Sapkowski el otro día en la feria de Madrid, y como tenía pendiente desde hacía tiempo la saga de Gerald de Rivia pues qué mejor momento. Al llegar a cierto punto del tercer libro, me quedé totalmente flipado por una cosa que vi. Os dejo íntegra una parte de un fragmento mucho más extenso. Echadle un vistazo.

Portadas-de-Alejandro-ColucciLa saga de Geralt de Rivia. Puedes empezar por el 1º o por el 3º.

“—Otra vez, Ciri. Lo ejercitaremos lentamente, para que puedas dominar cada movimiento. Mira, te ataco con una tertia, me coloco como para una estocada… ¿Por qué retrocedes?

—¡Porque sé que es una finta! Puedes lanzarte con un barrido siniestro o golpearme con un fendiente. ¡Y yo retrocedo y te paro con un contragolpe!

—¿De verdad? ¿Y si hago esto?

—¡Auuu! ¡Se supone que era lentamente! ¿Qué es lo que he hecho mal? ¡Dime, Coën!

—Nada. Simplemente soy más alto y más fuerte.

—¡Eso no es honrado!

—No existe tal cosa como una lucha honrada. En la lucha se utiliza cada ventaja y cada capacidad que se posea. Al retroceder me has dado la posibilidad de concederle más fuerza al golpe. En vez de retroceder, debieras haber utilizado una media pirueta hacia la izquierda y tratar de cortarme desde abajo, con una quarta diestra, bajo la barbilla, en los pómulos o en la garganta.

—¡Como si me hubieras dejado! ¡Harías una pirueta al contrario y me alcanzarías en la parte izquierda del cuello antes de que consiguiera componer una parada! ¿Cómo voy a saber lo que vas a hacer?

—Tienes que saberlo. Y lo sabes.

—¡Me lo creo!

—Ciri. Lo que estamos haciendo es una lucha. Soy tu oponente. Quiero y tengo que vencerte porque se trata de mi vida. Soy más alto que tú y más fuerte, así que intentaré buscar una ocasión para un golpe que aplaste y rompa tu parada, como has visto hace un instante. ¿Para qué necesito una pirueta? Ya estoy a siniestro, mira. ¿Hay algo más fácil que golpear en reducción, bajo la axila, en el interior del brazo? Si te corto esta arteria morirás en cinco minutos. ¡Defiéndete!

—¡Jaaaa!

—Muy bien. Una parada hermosa y rápida. ¿Ves para qué sirve hacer ejercicios de muñeca? Y ahora, cuidado, muchos esgrimistas cometen el error de una parada estática, que muere en secunda y entonces se los puede sorprender, golpear, ¡así!

—¡Jaa!

—¡Maravilloso! ¡Pero salta, salta inmediatamente, haz una pirueta! ¡Puede que tenga un estilete en la mano izquierda! ¡Bien! ¡Muy bien! ¿Y ahora, Ciri? ¿Qué hago ahora?

—¿Cómo lo voy a saber?

—¡Observa mis pies! ¿Cómo tengo dispuesto el peso del cuerpo? ¿Qué puedo hacer desde esta posición?

—¡Todo!

—¡Pues gira entonces, gira, oblígame a decidirme! ¡Defiéndete! ¡Bien! ¡No mires a mi espada, la espada puede engañarte! ¡Defiéndete! ¡Bien! ¡Y otra vez! ¡Bien! ¡Y otra!

—¡Auuuu!

—Mal.

—Uf… ¿Qué es lo que no hice bien?

—Nada. Simplemente soy más rápido. Quítate los protectores. Vamos a sentarnos un rato, descansaremos. Tienes que estar cansada, has corrido en la Senda toda la mañana.

—No estoy cansada. Estoy hambrienta.

—Rayos, yo también. Y hoy le toca a Lambert, y él no sabe cocinar nada excepto macarrones… Si al menos supiera hacerlos bien…

—¿Coën?

—¿Ajá?

—Sigo siendo muy lenta…

—Eres muy rápida.

—¿Seré alguna vez tan rápida como tú?

—Lo dudo.

—Humm… Bueno, vale. Y tú… ¿Quién es el mejor espadachín del mundo?

—No tengo ni idea.

—¿Nunca has conocido a nadie así?

—He conocido a muchos que se tenían por tales.

—¡Ja! ¿Quiénes eran? ¿Cómo se llamaban? ¿De qué eran capaces?

—Tranquila, tranquila, niña. No conozco las respuestas a estas preguntas. ¿Acaso es tan importante?

—¡Por supuesto que lo es! Quisiera saber… quiénes son esos espadachines. Y dónde están.

—Dónde están si lo sé.

—¡Ja! Entonces, ¿dónde?

—En los cementerios.”

Entre unos y otros, hay casi unas siete páginas sólo de diálogo, sin ninguna aclaración. Tardé tres páginas en darme cuenta de lo que estaba pasando. Y es que, como habéis comprobado, si sabéis, no necesitáis nada más que diálogo.

Esto me golpeó como un mazazo, pues justo el día anterior estuve hablando con T.F. Famux sobre algo que ella llamaba Eriales de diálogo (esos momentos en que es todo diálogo a la vista y sientes como que falta algo). Yo le preguntaba que qué hacía cuando aparecían, y no me imaginaba que la respuesta me llegaría de la mano de uno de los grandes. Como es la primera vez que veo esto, voy a bautizarlo el método Sapkowski (tengo entendido que Hemingway hacía algo parecido, pero no lo he leído, y seguro que las narraciones en la radio eran parecidas), porque sí, porque me da la gana. Vamos a analizar en profundidad en qué consiste este método.

¿En qué consiste el método Sapkowski?

El método Sapkowski consiste en un componer una escena a través de diálogos, sin utilizar ninguna clase de aclaración o inciso. Este diálogo cumple, en esencia, dos funciones: Desarrollo de personaje, y aligerar la carga narrativa. Si se hace bien, este diálogo además puede hacer avanzar la historia y desarrollar el mundo.

Este método se basa en una máxima muy simple: El lector hace inferencias de lo que está sucediendo a través de la reacción de los personajes. Por ejemplo, cuando uno dice “auuuu”, es porque algo le ha hecho daño, cuando dice “Jaaaa” es porque está dando un golpe.

¿Cuáles son las limitaciones del método Sapkowski?

Éste método está limitado a una interacción entre dos personajes (Hemingway lo hacía con tres, y puede que con más, pero no todos podemos ser Hemingway), que se turnan la palabra todo el rato. Incluir un tercer personaje puede ser confuso (aunque depende de lo fácil que sea diferenciar la voz del tercer personaje), pero no imposible.

Este método sacrifica un poco de realismo en los diálogos (pues no todo el mundo está describiendo las acciones que acaba de hacer el otro hace un instante, ni de repetir su nombre), y su efectividad recae fuertemente en la imaginación del lector. La ausencia de incisos impide que el narrador pueda intervenir, tanto para describir el paisaje como para la acción, por lo que todo lo que suceda debe estar en boca de los personajes (limitando su aplicación), lo cual puede sonar un poco forzado. Requiere exagerar algunas reacciones o formas de hablar de los personajes, y explicita el lenguaje corporal, reduciendo la reacción única de cada lector a la reacción del otro personaje.

En resumen, perdemos matices, que debe incluir el lector. Debemos sugerirlos.

¿Cuáles son las ventajas del método?

En primer lugar, para escritores puede ser más cómodo escribir diálogos que narración, pero en todo caso, para los lectores sí que es más cómodo leer diálogos (por norma general). En cualquier caso, hace que el lector avance rápido por las páginas. Los personajes se expresan, y es muy fácil ver qué tipo de interacciones se producen entre unos y otros. Es un método que enseña muy bien cómo se comportan los personajes, y permiten consolidar su forma de hablar en la mente del lector.

Además, es un método muy visual, pues como ya habrás podido comprobar, no cuesta nada imaginar lo que está pasando, aunque no entiendas palabras como quarta y tertia.

¿Por qué funciona este método?

Desde que nacemos, aprendemos una de las bases de la conversación: El turno de palabra. Amoldándose a la estructura por turnos del diálogo entre dos personas, es imposible que un lector se pierda, pues sabe que se van alternando los dos personajes, y por tanto no necesita más que saber al principio quién dice cada cosa.

writing-dialogueUna de las primeras cosas que aprendemos al nacer es cómo funcionan los turnos de palabra. Ya lo tenemos grabado a fuego en nuestra mente. 

Este efecto del turno de palabra se amplifica según las diferencias que existan entre los dos personajes. Diferencias como el estatus, el rol que cumplen en ese momento, o cualquier cosa que pueda verse en el diálogo, ayuda a mantenernos en la onda de cada personaje. En este ejemplo sabemos desde el principio que Coën es el instructor y Ciri la aprendiza, y como comprendemos las diferencias entre esos roles, sabemos qué forma de hablar corresponde a cada uno, afianzando la voz de cada uno.

Con grandes diferencias entre las voces de cada uno, se pueden utilizar más personajes Recuerdo (vagamente) un ejemplo, de Hemingway, en el que había tres personajes: Un hombre que guiaba a su pareja a través de España, y un camarero que les atendía. Como las diferencias entre los roles de cada uno son tan grandes, con un poco de ayuda es fácil saber quién está hablando en cada momento: El camarero es servil y educado, el hombre intenta convencer sobre la ruta y la mujer está insegura. La forma de hablar de cada uno es tan característica que no necesitas incisos para saber cómo salta la conversación de lado a lado.

(Para una extensión del tema de la conversación desde el punto de vista psicolingüístico, Periáñez, J.A. y González-Marqués, J (2010). Producción del lenguaje (pp. 27-56. Fases de la Producción del Lenguaje. La Conversación). En Muñoz Marrón, E. y Andreu Barrachina, LL. (Eds.), Psicología del Lenguaje. Barcelona: Editorial UOC.)

Conclusión

El método Sapkowski me parece una herramienta muy poderosa, pero como todas las herramientas, pueden usarse bien o pueden usarse mal. Teniendo en cuenta sus limitaciones, yo evitaría utilizarlo en ocasiones en las que haya más de dos personajes hablando, con personajes parecidos entre sí.

El momento de utilizarlo: Cuando el escenario sea irrelevante (a no ser que se utilicen los diálogos para explicar el escenario), como forma de desarrollar a los personajes introducidos hace poco y de asentar su forma de expresarse. En este caso concreto, el autor lo utiliza al estilo de los montajes de entrenamiento de las películas (como la escena de entrenamiento de mulan, vamos, pero sin música), y me parece muy acertado (pues permite desarrollar de forma sutil parte del mundo, y muestra cómo es el entrenamiento de los brujos).

Debes tener en cuenta que aquí estás dándole mucho peso a la imaginación del lector. No puedes especificar el tono que tienen tus personajes, será el lector el que se los dé y ya no podrás quitárselo.

rd_people_2015Cada persona habla de forma diferente. Este es un gran recurso para resaltar eso. 

Sin embargo, me parece que no es bueno abusar de él (como cualquier recurso). Tened cuidado si lo vais a usar, porque ya sabéis como son estas cosas, necesitas mucha experiencia para poder romper las “reglas” de la escritura a tu aire sin que salga un engendro. En mi caso, para según qué historia, no me gusta el sentido de artificialidad que se entrevé en este tipo de diálogos, pues es fácil ver que repiten los nombres para recordárselos al lector, que describen lo que hacen o van a hacer porque no hay incisos y de alguna forma tiene que imaginar el lector qué está pasando. Tampoco me gusta demasiado el uso de expresiones vacías, como el ajá y el hmmm, pero como ya digo, depende un poco de la historia.

La magia de este método radica en que es un diálogo lleno de narración intrínseca, y eso, como mínimo, merece un respeto.

¿Qué os parece? ¿Conocíais este recurso ya? ¿Creéis que es un Erial de diálogo a pesar de todo, lo sentís vacío? Comentad sin miedo qué os ha parecido.

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13 thoughts on “Las armas del escritor: El método Sapkowski de diálogo puro

  1. Sinjania 14 septiembre, 2015 / 4:22 pm

    Muy, muy buen artículo.

    Un ejemplo fabuloso del manejo del diálogo (aunque con algunas acotaciones más que en el ejemplo que tú pones) lo tenemos en “El Jarama” de Sánchez Ferlosio.

    Es un ejemplo alucinante de la forma en que se pueden usar los diferentes registros para diferenciar entre diferentes hablantes y cómo con solo un diálogo se puede decir mucho más de un personaje que si dedicásemos cinco páginas a describirlo, contar su pasado y sus aspiraciones para el futuro.

    Con tu permiso, compartimos el post entre nuestros seguidores.

    Saludos.

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    • GuilleJiCan 14 septiembre, 2015 / 4:48 pm

      ¡Por supuesto que tenéis mi permiso! Me siento honrado de que pienses que merece la pena compartirlo ^^
      Siempre hemos visto alguna que otra vez diálogos tan claros que no necesitan acotaciones (Hemingway podía llevar hasta cuatro personajes sin necesidad de acotaciones, por ejemplo), pero este ejemplo tan claro tenía que compartirlo sí o sí (ya que lo tenía localizado).

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  2. Mariano Fingrar Avello 10 febrero, 2016 / 12:36 am

    Muy buen post; interesante tratamiento del tema. Siempre me sorprendió la capacidad que tiene Sapkowski para hacer hablar a sus personajes. Creo que dentro de la saga de Geralt de Rivia, es una de las cosas que más valoro y admiro.

    Tu blog es genial, por cierto. Muy útil en muchos aspectos.

    Saludos!

    Mariano Avello
    Chile.

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    • GuilleJiCan 10 febrero, 2016 / 9:40 pm

      Y eso que solo me he leído un poco del primero y el tercero (una vez tenga dinero suficiente me pillaré los dos primeros y ya veremos si sigo), pero sí, Sapkowski es genial. Me alegro de que te guste el blog, ¡un abrazo!

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  3. Kina 8 mayo, 2016 / 9:12 pm

    Estoy buscando como loca la manera de hacer mis diálogos menos pesados y este post acaba de ser una gran revelación ^^. Muy de acuerdo contigo en las limitaciones que presenta este método, pero creo que puede ser de mucha ayuda en escenas de acción. Intentaré ponerlo en práctica.
    ¡Saludos!

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    • GuilleJiCan 9 mayo, 2016 / 6:03 am

      ¡Saludos! Coincido contigo en que para aligerar los diálogos es perfecto, ya que es un rápido intercambio entre dos personajes. Sin embargo, no creo que sea la mejor opción en escenas de acción… bueno, depende. Si los personajes no son de hablar mucho, acabará siendo una sarta de “hyaaa!”. ¿A qué clase de escenas de acción te refieres?

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      • k11na 11 mayo, 2016 / 9:37 pm

        No estaba pensando necesariamente en situacines de alto riesgo, sino más bien en escenas como la de Sapkowski. Pero se me vienen también a la cabeza, por ejemplo, escenarios en los que los personajes van a contrarreloj y necesitan cooperar, situaciones de lucha en grupo o cosas asi… donde el diálogo no entre con calzador y se necesite crear sensación de fluidez y velocidad.

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      • GuilleJiCan 12 mayo, 2016 / 3:53 pm

        Justamente. Donde sea mejor sugerir movimiento que mostrar movimiento. Aunque hay que intentar mantener un poco de realismo, que no es raro ver cosas como “¿por qué me has pegado con el palo en el brazo?” cuando lo normal y realista sería un “¡au!”.

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  4. Noa Velasco 8 agosto, 2016 / 2:09 pm

    Me parece fascinante poder llevar así una conversación. Me despisto con facilidad cuando no hay acotaciones, me pierdo y tengo que volver atrás para saber quién está hablando en una línea cuando llevan cinco o seis sin especificar. Sin embargo, el texto que has puesto ilustra a la perfección. Como bien dices, a cambio se vuelve artificial; nada que nuestro cerebro no sea capaz de normalizar para leer con fluidez.
    Me ha parecido un sistema que se adapta muy bien a lo que voy a escribir ahora, ya que es un juicio y no quería que la voz del narrador penetrase demasiado en la historia. El papel de los personajes tiene más peso para sugerir lo que puedan sentir o pensar. Además, el escenario es irrelevante. Eso sí, lo haré un poco híbrido y me apoyaré en algún inciso, que no soy Sapkowski ni Hemingway.
    Como siempre, un placer bucear por tus entradas.

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