Análisis 1: Toma de contacto

(Si no sabes qué es este post, te recomiendo leer esta página primero: Análisis de errores de novato.)

[Recordatorio: En la escritura no hay normas inquebrantables. Sin embargo, para poder saltarse una norma o convención de la escritura primero hay que conocer a la perfección dicha norma para saber las circunstancias necesarias para saltársela, y segundo tener la habilidad suficiente para hacerlo bien. Téngalo en cuenta mientras lee este análisis]

Enlace al análisis madre.

Muy bien, vamos a empezar por el principio.

Tim Roister era un joven de dieciséis años. Tenía el pelo castaño y ojos color miel, era soldado de la nación de Eneria y tenía el pelo rapado.

Odio tener que decirlo, pero estas dos frases son suficientes para que un editor (y un lector exigente en general) descarte este libro, sin necesidad de leer nada más. La primera impresión es algo muy importante, y las primeras frases de una novela son vitales.

El primer acierto es empezar con un personaje. Es algo sencillo que nunca falla. Puntos extra por ser el protagonista. Ahora bien…

No está mal utilizar la primera frase para dejar clara la edad del protagonista. Puede ser beneficioso, por ejemplo, si la novela está enfocada a lectores de la edad del protagonista y se busca formar desde el primer momento una conexión entre el lector y el personaje. Sin embargo, estás sacrificando la primera frase para dar un dato que podrías dar perfectamente más adelante. La primera frase tiene que decirnos algo. Y a menos que la edad del protagonista sea algo importante (por ejemplo, que tenga 2 años, o 100), abrir la historia con un dato tan trivial es algo que no nos dice demasiado sobre la historia.

Además, empieza en estático. Por lo general, hay que empezar con acción. No tiene por qué ser una escena de acción, pero es preferible que el personaje esté haciendo algo (este sería un ejemplo de las normas y convenciones que he mencionado antes). Si empiezas en estático, tienes que darme algo que me interese, algo que me enganche. Como por ejemplo, que el protagonista tiene 100 años. O que es una tortuga.

La primera frase tiene que provocarme intriga. Tienes que hacer que quiera más. Pero sigamos. Tampoco hay que ser tan exigentes con la primera frase.

Tenía el pelo castaño y ojos color miel, era soldado de la nación de Astia y tenía el pelo rapado.

Ya hablé de por qué describir a una persona por datos como su edad, color de pelo y ojos es un error de novato (Enlace), pero lo volveré a repetir: Las personas somos más que un color de pelo y ojos.

Puedes ir a Wattpad, a Fanfiction o cualquier lugar donde abunden los textos mal escritos por escritores primerizos, y te aseguro que verás mil veces esta forma de describir. Sin embargo, ve a escritores de calidad media-alta y jamás verás algo parecido. En resumen, estas dos frases están gritando a los cuatro vientos que eres un novato, y durante el resto de la lectura tu texto estará peleando por intentar desmentir esa afirmación.

Pero por desgracia, se confirma en este caso cuando se comete un error aún peor. Jamás atentes contra la coherencia de una historia. Y en este caso, creo que no hay excepción posible.

Tenía el pelo castaño […] y tenía el pelo rapado.

Creo que se explica solo. O me dices una cosa, o me dices la otra. A menos que el color del pelo sea algo importante a pesar de estar rapado, por ejemplo, que cada color de pelo es un tipo de magia diferente. En este caso de ejemplo, nos estarías dando dos datos: Su tipo de poder (aunque todavía no sepamos qué hace el castaño), y que el protagonista podría estar escondiéndolo ante el resto. Esto acarrearía más preguntas en el lector (¿por qué lo esconde?) que es lo que nos interesa.

Sin embargo, la frase del fragmento solo nos da una pregunta: ¿Qué más da de qué color tenga el pelo si lo lleva rapado? Esto, para un editor, apunta a un descuido muy importante que probablemente se repetirá a lo largo de la historia.

Si haces algo que vaya en contra de la lógica, debe ser por alguna razón (una buena razón, mejor). En este caso no lo hay. La descripción es ilógica.

Por todas estas razones, en una historia que no me hubiera planteado analizar, habría dejado de leer inmediatamente. Pero hay más cosas que comentar.

Uno de los errores más habituales que se cometen (y no solo los novatos, hay muchísimos libros publicados en los que se puede ver) es dar demasiada información no solicitada al lector. Y ya no digamos, si esa información sobra. Veamos qué información nos da:

Tim Roister era un joven de dieciséis años. Tenía el pelo castaño y ojos color miel, era soldado de la nación de Astia y tenía el pelo rapado.

Nombre y apellido, edad. Color de pelo y de ojos. Pelo rapado. Soldado de la nación de Astia. De todos estos datos, me sobran todos los que no sean, en primer lugar importantes, y en segundo, llamativos e interesantes (dando más énfasis a lo segundo, ya que estamos en las primeras frases y necesitamos darle al lector una razón para leer). ¿Qué cosas realmente son llamativas o interesantes? Eso depende de lo que sea normal. Las cosas que sean normales o habituales tanto en nuestro mundo como en el de la historia no se suelen mencionar porque son obvias (como que las personas tenemos dos manos y dos pies). Si algo es inusual en los dos mundos, es interesante y llamativo, y por tanto debemos mencionarlo.

Y si algo es inusual en nuestro mundo pero normal en el otro podemos hacer dos cosas: Podemos mencionarlo sin problema para poner al lector al tanto de cómo funcionan las cosas en este mundo que le introducimos, o podemos ignorarlo perfectamente, igual que haría un personaje de ese mundo.

En cualquier caso, me sobran datos. Ya que se me presenta al protagonista, dame datos que me hagan interesarme por el protagonista, o que necesite saber. Si un detalle no es importante, de primeras no debería estar siquiera en el libro. Y si no es extremadamente vital, no me lo pongas como el comienzo de tu historia.

La primera imagen que se le quede al lector la arrastrará durante el resto de la historia.

Veamos cómo se podría reformular el comienzo, en una sola frase. En primer lugar voy a eliminar toda descripción física. Ya habrá un momento adecuado para hacerlo (y obviamente ese momento no es mirándose frente a un espejo. Eso es también un error de novato muy grave. Al único tipo de personaje que le dejamos describirse en un espejo es a un narcisista), y el primer párrafo no es ese momento. Veamos cómo podría quedar:

Tim Roister era, a pesar de tener dieciséis años, soldado de la nación de Astia.

La inclusión o no de la edad y el apellido dependen de a qué le demos importancia. Veamos más posibles variaciones.

Tim era un joven soldado de la nación de Astia. (Aquí se elimina la noción de que el apellido y la edad son importantes, solo especificamos que era joven)

Tim Roister era un joven soldado Astiano con el pelo rapado. (Astiano = de nacionalidad astiana, aunque no esté en el ejército de esa nación. También damos un poco de importancia al pelo rapado. Aunque el lector no sepa todavía qué importancia tiene, le damos a entender que ese detalle es algo a destacar).

El verdadero mérito del escritor es ser capaz de decir mucho con muy poco.

Muy bien, volvamos a la descripción física de Tim Roister. ¿Qué sabemos de él? Tiene dieciséis años, el pelo castaño, ojos color miel, y tiene el pelo rapado. Cuatro datos. No son demasiados, cuatro datos podemos retenerlos fácilmente, sin embargo el verdadero problema aquí es que dos de ellos son superfluos. Así pues, pienso que lo ideal sería quedarse con los datos más importantes: Tiene dieciséis años y lleva el pelo rapado. Eso son dos cosas que diferencian a Tim del resto de personajes, y que un lector recordará con facilidad (aunque no recuerde exactamente su edad, el rango de edad sí que lo retendrá).

Dejándolo así, es una descripción un poco pobre. ¿Cómo podríamos mejorarla?

Los escritores angloparlantes tienen una cosa llamada la regla del tres: Describe sólo tres detalles de cada cosa cuando la presentes. Ni uno más ni uno menos. Y me parece un buen número. Tres datos para caracterizar a Tim. De esos tres, al menos uno se quedará en el lector.

Charles Dickens era conocido por caracterizar muy bien a sus personajes. Su técnica consistía en destacar y exagerar tanto una cualidad que fuera imposible al lector olvidarla. A veces hasta tal punto de ensombrecer el resto de detalles. No hace falta llegar a ese extremo, pero sí que es muy recomendable resaltar una característica. Una por la que queramos que se reconozca al personaje.

Si vamos a describir a nuestro personaje de forma sencilla rápidamente en vez de dejar que la narración las desvele (lo cual es a veces más recomendable, pero requiere un tiempo y desempeño que a veces no podemos permitirnos), tenemos que decir al menos dos cosas: Una característica física que, si no es suficiente para formar la idea del personaje, nos permita diferenciarlo del resto de personajes que vayan apareciendo; y un atributo sobre su forma de ser o pensar que nos permita hacer lo mismo con su personalidad.

Como recomendación, y como guinda del pastel, podemos dar un tercer dato que es muy útil a la hora de formar la imagen mental del personaje: Su profesión o rol (todos los roles y profesiones tienen unas características inherentes que servirán bien al lector para rellenar huecos). El conjunto de esos tres datos es suficiente para formar una fuerte imagen del personaje en el lector.

¿Cómo se aplicaría esto a Tim? Tim es un joven soldado con el pelo rapado. Aquí joven cumple una triple función, porque implica una apariencia física, una forma de pensar, e incluso insinúa un rol.

Sin embargo, aunque esté en cursiva, no deberíamos presentar a nuestro protagonista de esta manera. Le falta algo. Ese algo bien podría ser una acción (Tim era un joven soldado con el pelo rapado que hacía guardia), o podría ser una ambientación (Tim era un joven soldado con el pelo rapado en una ciudad llena de largas cabelleras). Incluso podríamos combinarlas.

Termino con la descripción física comentando que realmente los lectores no siempre necesitamos muchos datos para empezar. Pero sí que hay dos datos que necesitamos: Una forma de referirnos al personaje (puede ser Tim, o Él, o el soldado), y el género del mismo (esta es una incertidumbre que a los cerebros de las personas no les gusta en absoluto). Y los lectores no necesitarán más, al menos por un tiempo.

Podemos llegar a unos niveles de minimalismo extremos utilizando sólo el nombre y dejando que el género se pueda leer en cosas como los adjetivos que usamos para describir al personaje. A veces incluso podemos dejar el género ambiguo (aunque evitar todas las palabras que no sean neutras es difícil y aparatoso) si queremos esconderlo por alguna razón (que no sea sencillamente porque podemos), pero hay que tener en cuenta que mantener en su cabeza esa ambigüedad es algo indeseable para la mayoría de lectores.

Termino este primer análisis con un detalle positivo: Astia. Astia nos dice muchas cosas: Que no estamos en éste mundo si no en otro distinto (o que sabemos menos de geografía de lo que pensamos), que hay más naciones, etc. También nos da a entender que hay más naciones (y que tendrán un mínimo de relevancia en algún punto), que es una nación con ejército… A pesar de que no nos pone muy bien en contexto, nos dice una cosa: Estamos en un mundo ficticio.

Si seguimos leyendo veremos también un gran acierto: Es el único nombre que el autor nos hace aprendernos de momento. Eso es bueno: Cuanto menos cosas le demos al lector de golpe, menos olvidará.

Volver al análisis completo.

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One thought on “Análisis 1: Toma de contacto

  1. javierppff 4 octubre, 2015 / 5:36 pm

    Análisis tremendamente exhaustivo y certero. Yo me habría quedado en la repetición de “era” y de “tenía”, que ya dan una pista de falta de recursos; desde luego, no habría profundizado tanto y, menos, con tanto acierto.

    Muchas gracias, Guillermo.

    Seguiré atento a los próximos análisis.

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