Psicología aplicada a la ficción: Evolución de los personajes a lo largo de nuestra vida

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Desde que somos pequeños nos gustan las historias. Y las historias, por definición, tienen personajes que hacen cosas o a los que les pasan cosas. Sin embargo, los personajes de una novela de adultos no son iguales que los de una novela de niños. ¿Por qué?

¿Cómo evolucionan los personajes y su complejidad a lo largo de nuestro desarrollo evolutivo como personas? ¿Qué diferencias esenciales hay entre los personajes de un cuento infantil y de una novela juvenil? ¿Qué tienen de distinto los personajes de la novela Young Adult y la novela adulta?

¿Y por qué, psicológicamente, se han producido esas diferencias?

Vamos a verlo.

Psicología aplicada a la ficción: Evolución de los personajes a lo largo de nuestra vida

Los personajes que leemos van evolucionando y cambiando a lo largo de nuestra vida. La razón es muy sencilla: Un niño pequeño necesita, quiere y busca cosas en los personajes que son muy distintas a las que otra persona de mayor edad disfruta. Ya sea porque nuestra cabeza no está preparada para la complejidad, o porque nos llaman la atención cosas distintas/parecidas a nosotros, los gustos (y por tanto, la representación de los personajes en la literatura) son muy distintos según la edad.

A través de la vida real y de las historias se va formando la idea que uno tiene del mundo. Según crecemos, esa idea cambia, y nos vemos atraídos hacia historias que concuerdan esa idea, personajes que ayudan a consolidarla.

Veamos qué personajes se suelen ver en las historias según en cual de las 6 etapas nos encontremos.

Cuentos infantiles (0 a 3 años)

Los cuentos infantiles de 0 a 3 años suelen tener menos de 100 palabras, todas las páginas  llenas de ilustraciones y una trama muy simple. Los personajes rara vez son personas, en muchos casos son animales, tengan forma de persona o no. La personalidad de estos personajes es prácticamente inexistente, y en muchos casos ni siquiera tienen diálogo.

En esta etapa y la siguiente, los seres humanos todavía estamos desarrollando la teoría de la mente, la capacidad de entender que cada otra persona tiene mente como nosotros. No sé si hay estudios o teorías sobre esto, pero juraría que leer (escuchar historias, a edades más tempranas) favorece la aparición temprana de la teoría de la mente. En cualquier caso, hasta que no esté desarrollada cuesta pensar que otros seres sean capaces de pensar, por lo que los personajes se muestran actuando con su entorno. La personalidad en los personajes es escasa o nula, pues a esta edad es imposible comprender algo tan complejo como eso.

La descripción de personajes no va más allá de la ilustración que acompaña a la historia y algún elemento muy característico (como la pata negra de un cerdito).

Algo a destacar es la presencia de animales tanto en esta como en la siguiente etapa. Por alguna razón desconocida, los niños tienen más facilidad para proyectar sus estados internos en los animales antropomórficos que en personas. Por esa razón, uno de los tests proyectivos para niños más utilizados es el test Pata Negra, un test que va de la historia de un cerdito con una pata negra.

El test de Pata Negra es una gran técnica de evaluación psicológica en niños. El niño tiene que decir qué es lo que van a hacer o decir los personajes en las distintas situaciones, o como se sienten. Es un test que incluye, entre otros, situaciones de abandono, adopción…

También se pueden ver protagonistas humanos en este tipo de libros, pero estos libros tienen intención didáctica: Presentan un modelo de buen comportamiento que el niño tiene que imitar.

Cuentos para niños (3 a 6 años)

Los cuentos para niños suelen tener menos de mil palabras, tienen muchas ilustraciones acompañando el texto, y la trama sigue siendo muy simple. Como ya he dicho antes, sigue habiendo muchos animales antropomórficos, pero a veces hay mezcla de personajes humanos y animales. En algunos casos los personajes pueden representar un estereotipo o arquetipo, pero rara vez es una personalidad definida.

La descripción de personajes es rara, pero suele destacar características muy importantes siempre que sean clave para la historia (el patito feo es feo, pulgarcito es pequeño) o características que definan a un arquetipo (ropa negra, gorro picudo y verruga para las brujas y brujos, capa y corona para los reyes y reinas).

Los personajes (sobre todo protagonistas, pero no es raro verlo en personajes secundarios) tienen normalmente una característica de personalidad definida, normalmente algún valor que inculcar o algún defecto de subsanar (inculcar valentía, o sinceridad; subsanar la mentira o la cobardía). Es la etapa de las fábulas, llenas de enseñanzas.

Sin embargo, el caso de los arquetipos (y estereotipos) es especial. Un arquetipo es una configuración global de una persona, lo que incluye apariencia física, actitudes y formas de comportarse. Aunque sea un poco contraintuitivo, es más fácil para un niño aprender un arquetipo que un tipo de personalidad, más que nada porque estos arquetipos se repiten (los brujos y reyes son parecidos en todas las historias) y son relativamente sencillos.

Hay poca cantidad de personajes porque nuestra memoria todavía no está preparada para establecer grandes redes de relaciones personales.

Novelas infantiles (6 a 12 años)

Las novelas infantiles son algo un poco difuso (¿hasta qué punto solapan con la juvenil?). Por alguna razón que se me escapa, hay veces que las novelas infantiles están más trabajadas en materia de personajes que las novelas juveniles. Suelen estar enfocadas en un personaje (el protagonista) muy característico que casi siempre da nombre a la historia (El pirata garrapata, el capitán calzoncillos). Los personajes dejan de ser animales pero no siempre son totalmente humanos, y los arquetipos se moldean en personajes originales.

En esta época los protagonistas empiezan a hacer gala de su agencia, su capacidad de influir en la trama con sus decisiones (la agencia es la capacidad que uno posee para actuar en el mundo), aunque suele ser de un modo reactivo (reaccionan ante los cambios del mundo). Empiezan a tener personalidades sencillas pero bien definidas, que no cambian a lo largo de la historia.

A los protagonistas les roba el cómic su profesor, así que deciden hipnotizarlo para recuperarlo. Sin embargo, un drástico error hace que su profesor crea ser un superhéroe… Este libro es parte de mi infancia, y estaba chulísimo. 

Empieza a haber secundarios memorables, y suele ser en esta etapa cuando aparecen los grupos de protagonistas (Los cinco). Los personajes principales suelen estar dibujados en alguna parte, ya sea en la portada o ilustraciones.

En esta etapa las cosas están bien definidas, ya que, por lo general a esta edad la idea que uno tiene del mundo es estática y estable. Hay poco cambio, los personajes se mantienen igual, y al final todo vuelve al status quo.

 

¿Sabíais que cada vez que sacan una nueva edición de los cinco los fans ponen el grito en el cielo porque “han arruinado su infancia”? De paso, el downgrade visual de los cinco sí que es fuerte, y no lo que están sufriendo los videojuegos. 

Novelas juveniles (a partir de 12 años)

En las novelas juveniles se da un caso muy curioso: Los protagonistas rara vez tienen una edad distinta a la del grupo al que va dirigido el libro.

Se aumenta la complejidad y empieza a verse desarrollo de personajes, los personajes evolucionan a lo largo de la historia. Esta etapa es de cambio, y adaptarse a los cambios es lo primordial. Sin embargo, por alguna razón en esta etapa los protagonistas suelen presentar poca agencia, y la poca que tienen es reactiva. Al personaje lo llevan de un lado a otro, y le dicen que haga tal cosa o la otra, y lo hace, pero pocas veces toma las decisiones.

collage-de-picnikxcvcHablando de protagonistas sin agencia… 

Los personajes, aparte de personalidad, empiezan a tener motivaciones y trasfondo. Se hace especial hincapié en el aspecto físico de los personajes (por alguna razón, a esta edad se habla mucho del color de pelo y los ojos), ya que normalmente no hay ilustraciones más allá de la portada. Sin embargo, empiezan a reinar otra vez los arquetipos y estereotipos.

Tan lleno de estereotipos y tópicos que no entiendo cómo no le han hecho una película todavía. No, en serio, lo leí y me parece que tiene un argumento perfecto para una adaptación al cine. 

Por último, la moralidad es algo que se empieza a definir de verdad a partir de esta edad. Es raro que en novelas juveniles los protagonistas hagan cosas moralmente cuestionables, y por lo general todo se suele mantener en términos opuestos: Bueno y malo, amigo y enemigo. En las siguientes etapas se deja atrás este maniqueísmo y empezamos a ver personajes que no son buenos ni malos, si no que están en un punto intermedio. No hay blanco ni negro, todo es una escala de gris, ya que el desarrollo moral que se produce nos permite comprender que las cosas no siempre son tan sencillas.

Novelas Young Adult (de 15 en adelante)

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Las novelas Young Adult evolucionan un poco respecto a la literatura juvenil. Los personajes tienen más profundidad, cambian más, hay un elenco más grande y las relaciones entre personajes se vuelven más densas. Prolifera la aparición de varios puntos de vista en la misma historia, de edades y géneros diferentes.

En esta época empieza también a verse la importancia de los estados internos de los personajes, las emociones y pensamientos. No es raro en absoluto que las novelas tengan un punto de vista en primera persona, más cercano. También hay más profundidad en las personalidades de los personajes, y si en la novela juvenil veíamos personajes que no eran totalmente planos, aquí ya empiezan a verse buenos personajes redondos que parecen personas de verdad. Sin embargo, hay muchos personajes tópicos.

Sin embargo, al igual que la juvenil, la Young Adult tiene personajes con poca agencia proactiva. En algunos casos son pasivos, casi todos son reactivos, y en algunas novelas se puede ver que en algún momento los personajes obtienen esa agencia proactiva y empiezan a decidir cómo terminará su historia. Dejan de reaccionar y empiezan a decidir.

25314522Una de las pocas novelas de Young Adult que he leído que tiene personajes con mucha agencia proactiva. 

Evolutivamente, tiene sentido que sea a partir de esta etapa cuando los personajes empiezan a tener control sobre sus vidas. En la adolescencia las personas tienen poco control de sus vidas, y eso se refleja en los personajes, en los que la toma de agencia se ve como una recompensa, un objetivo que conseguir.

Novelas adultas (de 15 en adelante)

Una buena novela adulta (hay menos de las que debería) tiene muy buenos personajes. Personajes redondos, tan vivos que parecen personas reales. Los personajes pueden tener agencia proactiva o reactiva, pero es raro ver personajes pasivos en las buenas novelas adultas.

La descripción física se vuelve abstracta y abarca solo aquellas cosas vitales para la comprensión de la historia y la figuración del personaje en la mente del lector. Sin embargo esto es bastante variable, dependiendo del autor.

Los personajes tienen motivaciones diferentes, conflictos internos. Los personajes se vuelven contradictorios pero realistas, se profundiza mucho en sus estados internos, y muestran a partes iguales defectos y virtudes. Los protagonistas pueden tener edades muy variadas. Es habitual que veamos tanto las partes buenas de los personajes como sus partes malas.

12319445Personajes muy complejos. Un proverbio japonés incluido en esta novela dice: “Los japoneses tienen tres corazones. Uno para la gente, otro para la familia cercana, y un corazón oculto solo para sí mismo”. Así parafraseado. 

Algunas buenas novelas de Young Adult y de Adulta tienen la cualidad de hacer que cada personaje sea un iceberg del que solo vemos muy poco. Esto sucede cuando el autor se da cuenta de que cada personaje es el protagonista de su propia historia. Los secundarios dejan de tener una función clara, y se convierten en personas con las que los protagonistas deben convivir.

a94b9aa73fcf4e146ae7bd188740204bLeed El nombre del viento si queréis una clase maestra de personajes iceberg.

Conclusiones

Estas delimitaciones no son fijas ni están escritas en piedra. Ni estas divisiones de edad son exactas ni son precisas.

En mi opinión, entiendo que hasta la juvenil los personajes estén limitados por el tipo de público al que van dirigidos, pero creo que la distinción entre Adulta y Young Adult no debería existir para algunas cosas. No me importa que los protagonistas de Young Adult tengan la edad aproximada de los lectores, pero me gustaría que ambas categorías de edad tuviesen la misma calidad en su creación y desarrollo de personajes. ¿Por qué hay tan poca agencia proactiva? ¿Por qué no podemos deshacernos de los estereotipos?

Escritores, haced buenos personajes. Lectores, exigid más a los personajes que leéis. Queremos ver a personas reales que hagan cosas, no a personajes vacíos a los que les pasan cosas.

¿Por qué no ejerces un poco de agencia proactiva y compartes este post, si te ha gustado? O también puedes ser reactivo y dejar un comentario aquí abajo. ¿Qué tipos de personajes te gustan más? ¿Estás deseando pasar a la siguiente etapa o prefieres seguir con ese tipo de personajes que tantas horas de diversión te ha dado?

 

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29 thoughts on “Psicología aplicada a la ficción: Evolución de los personajes a lo largo de nuestra vida

  1. Alven Vinland 5 febrero, 2016 / 5:51 pm

    Oh Kvothe, ese dibujo sí se puede ver.
    Por mi parte creo que el artículo me viene de maravilla para crear a un niño como protagonista y que tenga un punto de vista creible.
    Lo malo es que me he puesto a pensar y varios de mis historias los personajes son pasivos D:

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    • GuilleJiCan 6 febrero, 2016 / 1:56 pm

      Me alegro de que te haya venido bien. Y lo de los personajes pasivos es una plaga, la verdad. Si lo piensas son personajes muy aburridos, que podrías sustituir por una lamparita sexy que se van pasando de mano en mano.
      ¡Mucho ánimo!

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  2. La Bruja del Teatro 5 febrero, 2016 / 8:01 pm

    Una entrada muy interesante. Prácticamente puedo aplicar todos esos ejemplos a los personajes que he ido creando a lo largo de mi vida.

    ¡Seguiré apañándomelas para crear buenos personajes y evitar más “Bella” y estereotipos!

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    • GuilleJiCan 6 febrero, 2016 / 1:57 pm

      ¡Pues mucha suerte! Gracias por leer y comentar ^^

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  3. Alister Mairon 5 febrero, 2016 / 11:59 pm

    Magnífico recorrido por la psicología de los personajes. Absolutamente acertado, tanto para los que leen como para los que escriben. ¿O no es verdad que nuestros primeros personajes, los de las historias escritas con 12 años, eran planos y arquetipos? (O Mary Sues)

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    • GuilleJiCan 6 febrero, 2016 / 1:58 pm

      Ay las Mary Sues. No me tires de la lengua, que hay mucho de lo que hablar sobre ello. Uno de los trabajos experimentales que quiero hacer en mi vida es poner a adultos que no han escrito en su vida a escribir un fanfic y ver si escriben, de manera natural, mary sues.

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  4. Dorothy 6 febrero, 2016 / 7:10 am

    ¡Hola! Me ha parecido un análisis muy interesante; siempre había basado la diferencia entre Juvenil y YA en la cantidad de violencia/escenas de sexo explícito que fuera políticamente correcto añadir y, la verdad, nunca me había parado a pensar en la evolución del trasfondo de los personajes. ¡Gran artículo!

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    • GuilleJiCan 6 febrero, 2016 / 2:01 pm

      ¡Gracias! La verdad es que la diferencia entre la juvenil y la YA abarca muchos aspectos, pero sobre todo la mayor madurez del público al que va dirigido. Por tanto, sí, es normal que haya más cosas explícitas en la YA.
      Me alegro de que te haya gustado el artículo ^^

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  5. soyperry 7 febrero, 2016 / 8:59 am

    ¡Buenas! Muy útil, la verdad es que nunca me había parado a pensar en la evolución de los personajes. También es verdad que yo la gran mayoría de novelas Young Adult directamente me las salté y pasé directamente de las juveniles a las de adultos. Aún así, bueno saber ¡saludos y gracias!

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    • GuilleJiCan 7 febrero, 2016 / 10:35 am

      Young Adult y Adulta comparten tiempo, así que no es que la YA sea el paso anterior a la Adulta.
      ¡Me alegro de que te haya sido útil!

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  6. Nym 14 febrero, 2016 / 7:23 pm

    Estas cosas me confunden. Empecé a leer literatura adulta a los 10 años y recuerdo lo divertida que me parecía la reacción de los empleados del Fnac. Con 12 a la gente le chocaba que estuviera leyendo a la vez Dime quién soy de Julia Navarro y una pastelada romanticona típica de adolescente con el pavo cuyo nombre no recuerdo. Ahora que lo pienso no sé cómo mis padres me dejaban leer esas cosas y ahora se quejen de que Juego de Tronos es muy fuerte xD

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    • GuilleJiCan 14 febrero, 2016 / 9:37 pm

      Bueno, las orientaciones por edad siempre han sido un poco arbitrarias. En los videojuegos se ve mucho, ya ves la de niños de menos de ocho años que juegan GTA/CoD y cosas por el estilo.
      También hay que tener en cuenta que puedes tener una obra dirigida para varios públicos distintos (muchos clásicos se leen de forma distinta de jóvenes y de mayores) y que tú puedes estar un poco por encima de la media de madurez.
      Aunque tu comentario me confunde un poco, gracias por comentar 😄

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  7. Oliver Mulet 23 febrero, 2016 / 12:40 pm

    Madre mía, esto es como volver a estar en una clase de Psicología del Desarrollo pero con personajes ficticios. ¡Eres el Piaget de la ficción! A pesar de que coincido contigo en que la literatura juvenil padece un problema serio con sus protagonistas (la mayoría se dejan arrastrar durante todo el libro), jamás podría decir media palabra a favor de Kvothe como personaje. Le tengo una tirria supina a ese maldito Gary Stu.

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    • GuilleJiCan 23 febrero, 2016 / 7:14 pm

      Madre mía, el piaget de la ficción, hay que ver qué cosas me dices 😄
      Deberías plantearte por qué le tienes tirria a Kvothe. Entendería que la gente le odiase si fuese un verdadero Gary Stu, pero es que no lo es (aunque no negaré que probablemente el autor baila intencionadamente en la línea que separa a las mary sues de los buenos personajes).
      No, en serio, me gustaría que te planteases, por separado, por qué odias a las Mary Sues, y por qué odias a Kvothe.

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      • Oliver Mulet 23 febrero, 2016 / 8:06 pm

        ¿Me tengo que tumbar en el diván para responder a esa pregunta? Y, lo más importante, ¿es cómodo el susodicho diván? Ahora en serio, la razón por la que no me entusiasma el self-insert de Rothfuss es que no me aporta ni un atisbo de incertidumbre. Ya sabes de antemano que por muchas dificultades que aparezcan en el camino, las sorteará todas sin coste alguno. En mi experiencia como lector prefiero los personajes que la pifian con todas las de la ley, que evolucionan con cada bache y que además definen perfectamente el argumento moral de la historia que protagonizan.

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      • GuilleJiCan 23 febrero, 2016 / 9:08 pm

        Sí, es cierto que no aporta incertidumbre… ¡Pero porque desde el primer momento sabes que va a fracasar al final! Por cierto, Kvothe la pifia muchísimas veces (y carga con las consecuencias) y evoluciona con cada bache. Además, Kvothe define perfectamente el argumento moral de la historia: No es un héroe aunque crea serlo. Ni siquiera es alguien que hace lo correcto. Él es la verdad gris que se esconde detrás del mito.

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      • Oliver Mulet 23 febrero, 2016 / 9:57 pm

        Entiendo tu postura, pero no la comparto. No puedo ver coherencia en sus actos. Pasa del amor romántico al sexo casual como quien cambia de camisa (va coleccionando mujeres-trofeo); dice que defiende lo que es justo pero no le tiembla el pulso a la hora de matar a unos bandidos (siendo ésa la primera vez que mata a sangre fría); su forma de narrar le hace un flaco favor al desarrollo de todos los personajes secundarios (ni siquiera sé por qué tiene amigos, viendo cómo los trata); y, ya para acabar, me parece de traca que su pasado sea el típico pasado del huérfano trágico para forzar la empatía con el lector. Con eso no quiero decir que todo en esa saga sea deleznable.

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      • GuilleJiCan 23 febrero, 2016 / 11:10 pm

        Lo vas pillando, lo vas pillando. La cuestión es que un Kvothe que intenta defender su postura te narra las atrocidades que comete el verdadero Kvothe. Así pues, sí, Kvothe está enamorado de Denna (y me parece que es una de las pocas cosas puras de Kvothe), pero cree que es inalcanzable, lo ha asumido, no imagina pasar al siguiente paso. Por otro lado, es un adolescente atractivo que no se imagina que está haciendo lo mismo que cree que Denna hace (acostarse con otras personas así de jaujas, lo cual Denna nunca llega a hacer XD). Va coleccionando conquistas porque es un adolescente arrogante.
        Obviamente la muerte de la falsa troupe es una llamada de atención al lector. Kvothe es brutal e incluso sádico. ¿Creías que era una buena persona? ¡Últimas noticias: NOPE!
        Respecto a lo del pasado trágico, es algo que tienen normalmente las mary sues, pero la verdad es que si lo lees no lo utiliza para darte pena, ni busca la empatía. Para Kvothe es como… “Ey, son cosas que pasan”.
        Los actos de Kvothe son coherentes cuando te das cuenta de que el verdadero Kvothe es distinto incluso a la imagen que Kote tiene de sí mismo.

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      • Oliver Mulet 24 febrero, 2016 / 12:20 am

        La única cosa que podría compensar esta sarta de contradicciones es que Kvothe fuera una especie de barón de Münchhausen: un flipado de tres al cuarto que se cree sus propias mentiras. No sólo cobraría sentido su relato, sino que lo convertiría en un ejercicio narrativo bastante interesante. El problema es que dudo que Rothfuss se coma tanto el coco. Supongo que no sabremos la verdad hasta que salga el tercer libro.

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      • GuilleJiCan 24 febrero, 2016 / 10:59 am

        Créeme, Rothfuss se ha comido mucho el coco. 14 años escribiendo el libro.
        En cualquier caso, Kvothe no se contradice en absoluto, en mi opinión. Todo tiene sentido y está atado y bien atado.

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  8. torpeyvago 29 febrero, 2016 / 2:49 pm

    Sencillamente, impresionante. Especialmente en infantil y juvenil.
    Si me permites, lo contaré de una manera más resumida —experiencia contándoles cuentos a mis hijos y viendo cuando se emocionan—: Los niños NO son tontos; sólo son inexpertos.
    Los adolescentes sólo son adultos que aún no han tomado decisiones.
    Gracias por esta entrada.

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    • GuilleJiCan 29 febrero, 2016 / 4:55 pm

      Obviamente, los niños no son tontos (bueno, igual que algunos adultos, sí que hay niños tontos, pero son minoría). Como tú dices, son inexpertos, ya sea porque no son biológicamente capaces de albergar algunos conceptos (estudios de Piaget y el desarrollo evolutivo de la mente) o porque no conocen las técnicas que les permiten integrar bien toda esa información y no tienen experiencia en esas lides. Los libros y las historias les ofrecen esa experiencia.
      Gracias a ti por comentar la entrada, espero que te haya gustado mucho.

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  9. Ramón Somoza 12 marzo, 2016 / 2:40 pm

    Interesante artículo. Mi único comentario es que las edades entre los diferentes géneros son un poco borrosas, porque dependen en gran medida de la mentalidad y madurez que la persona en cuestión tiene en ese momento.

    Algunas madres me han preguntado por ejemplo si una de mis novelas románticas era adecuada para su hija de xx años. Mi respuesta es siempre “depende” de lo madura que sea la chica, y les recomiendo que la lean ellas primero. Por ejemplo, “Sofía y el Ángel Caído” entraría en la categoría “Young Adult”, pero hay madres que me han escrito para decirme lo mucho que le ha gustado a su hija de 12 o 13 años. Pero también hay adultos que se han escandalizado con la novela.

    Hay de todo en este mundo de Dios…

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    • GuilleJiCan 12 marzo, 2016 / 10:32 pm

      Sí lo de las edades no es muy preciso, pero al menos sirve de manera orientativa. Esto sería la media, y cada uno sabe (o las personas a su alrededor saben) si a la hora de leer tienen una madurez normal, adelantada o tardía.

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