MiniPsicología aplicada a la escritura – La atribución causal y el talento

El talento puede existir o no. Puede ser la diferencia entre los buenos escritores o puede no serlo.

Yo tengo una definición personal de talento. Para mí, el talento en una actividad sería el conjunto de habilidades y conocimientos de otras actividades o campos que se pueden transferir a la actividad que se está tratando.

Por poner un ejemplo, digamos que yo tengo talento escribiendo personajes. En mi caso concreto, ese talento nacería de todas las habilidades y conocimientos de otros campos (que no son la escritura) que puedo transferir a la creación de personajes. Y en especial, las tres fuentes principales de esas habilidades y conocimientos serían, por una parte, las dificultades de socialización que tuve en mi adolescencia (como todo lo que es comunicarme y demás con otra persona no me salía de natural, tuve que esforzarme en aprenderlo por mi cuenta), por otra parte, esos años que estuve haciendo teatro en el instituto (me ayudó a meterme fácilmente en la piel de otros), y por último, que la carrera que estoy estudiando consiste en el estudio de la conducta humana. Si yo tengo talento creando personajes (lo cual podría ser motivo de debate, no lo dudo) no es por otra cosa.

Si os fijáis, son aprendizajes concretos. Aprendizajes que, por suerte, puedo aplicar a la escritura con mayor o menor facilidad. Igual que alguien que ha estudiado música durante años tendrá mucho mejor sentido del ritmo en las frases que yo, el “talento” es parte de nuestro bagaje personal e intransferible.

Y creo que es algo que todos coincidimos en que, EN EL CASO DE QUE EXISTA, es algo inmodificable. Es algo que no se aprende y sobre lo que no tenemos ningún control.

Hoy os voy a hablar de la atribución causal.

Sí, ya sé que os hablé un poco por encima de ella en el enorme artículo sobre la motivación. Pero esto está mucho más completo. Y mejor.

La atribución causal es, tal como dice el nombre, cual es la causa a la que atribuimos los comportamientos o sucesos. En este caso, el éxito y el fracaso.

La atribución causal que hacemos del éxito y el fracaso depende de tres dimensiones:

Locus: El Locus (o lugar) tiene dos ejes: Externo e interno. Si tenemos locus interno, nos referimos a que la causa del éxito o el fracaso es interna, está dentro de uno mismo. Si tenemos locus externo, nos referimos a que la causa del éxito o fracaso no está en nosotros mismos sino en los demás, es externa.

Estabilidad: Puede ser algo inestable y constante o inestable y variable.

Controlabilidad: Es algo que se puede controlar o que no se puede controlar.

Estas tres dimensiones se ven mucho mejor en conjunto, en una tablita como esta:

Controlable Incontrolable
Estable Inestable Estable Inestable
Locus interno Esfuerzo habitual Esfuerzo concreto Talento Inspiración
Locus externo Funcionamiento del sistema Ayuda o intromisión de otros Dificultad de la tarea Suerte

 

La atribución que tengamos influirá mucho en nuestros futuros éxitos y fracasos. Influye en nuestra manera de ver nuestra propia competencia.

Veamos un par de ejemplos. Hablemos de distintas atribuciones en el proceso de publicar una novela en contextos de éxito y fracaso.

Esfuerzo habitual: He conseguido publicar porque mi nivel de esfuerzo habitual (o podríamos llamarlo empeño) ha sido suficiente para conseguirlo. Eso significa que si mantengo este nivel, podré publicar más en el futuro. / No he conseguido publicar porque mi empeño no ha sido suficiente. Sin embargo, puedo aumentar mi empeño y dedicación a la escritura, y así tendré más posibilidades de publicar a la próxima.

Esfuerzo concreto: He conseguido publicar porque me he esforzado muchísimo con esta novela. Si vuelvo a esforzarme de esta manera, probablemente podré publicar más libros en el futuro. / No he conseguido publicar porque no me he esforzado lo suficiente con esta novela. Si me esfuerzo más en la siguiente, tendré más posibilidades.

Ayuda o intromisión: Me han publicado porque mi amigo escritor me ha echado una mano con el editor. Quizás en la próxima no pueda contar con él, pero aun así puedo intentar recibir más ayuda / No me han publicado porque uno de mis enemigos ha hablado mal de mí ante el editor. Quizás a la próxima no me pase esto, y puedo intentar no hacer más enemigos.

Funcionamiento del sistema: Me han publicado porque los autores cis blancos tienen más facilidades en editoriales de ciencia ficción. Podré seguir publicando mientras el sistema me sea favorable. / No me han publicado porque las autoras trans negras lo tienen imposible en editoriales de ciencia ficción. Sin embargo, si consigo cambiar cómo funciona el sistema, podré publicar en un futuro.

Dificultad de la tarea: Me han publicado porque conseguir que te publiquen no es tan difícil. Puedo hacerlo perfectamente a la próxima. / No me han publicado porque es muy difícil. Y va a seguir siendo muy difícil.

Inspiración: He conseguido publicar porque con esta novela estaba inspirado. Ojalá para la próxima también esté inspirado. / No he conseguido publicar porque no estaba inspirado. Ojalá para la próxima esté más inspirado.

Suerte: ¡Qué suerte, me han publicado! / Qué mala suerte, no me han publicado…

Talento: He publicado porque tengo talento. Podré volver a publicar en el futuro porque tengo talento. / No he publicado porque no tengo talento. No podré publicar en un futuro porque no tengo talento.

 

Esto es un buen resumen. Quiero que os centréis más que nada en las perspectivas de futuro, en lo que incita a hacer cada tipo de atribución ante el fracaso y ante el éxito. En las consecuencias que tiene para una persona pensar de cada una de estas maneras.

Porque la vida es una muy compleja ecuación. ¿Cuánto importa cada una de las cosas que hacen que un escritor triunfe o no? No podemos saberlo.

Sin embargo, podemos usar la lógica. La ecuación tiene sus constantes y sus variables. Tiene sus cifras que podemos manipular y las que no. Cosas que suman y restan. ¿Qué dará más resultado? ¿Intentar maximizar y minimizar las cifras que podemos controlar, o no hacer nada?

El problema está en pensar que no puedes hacer nada, porque siempre puedes hacer algo. Si piensas que no puedes hacer nada, entonces no harás nada.

Si piensas que el éxito en la escritura depende del talento, renunciarás. Si piensas que depende de tu esfuerzo, te esforzarás.

¿Quieres conseguirlo, o no?

Pues trabájalo. Siempre hay algo que puedes hacer.

cbflsljxiaav-zv

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2 thoughts on “MiniPsicología aplicada a la escritura – La atribución causal y el talento

  1. erlichbachman 24 abril, 2016 / 12:16 am

    Me recuerda a una idea que tuve hace unos meses:

    Aquel que consigue saltar misteriosamente al otro lado del valle tiene la habilidad para hacerlo, pero el individuo que no puede, si tiene la ambición de alcanzar tierra nueva, construye el puente.
    El puente será recordado para la posteridad como una obra innovadora.

    Le gusta a 1 persona

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