La fantasía oscura – Colaboración de Jaume Vincent (Excentrya)

(Hoy tenemos con nosotros a Jaume Vincent, el señor del terror al que supongo que ya conoceréis por su blog Excentrya. Yo ya estuve allí hace unas semanas hablando del miedo aprendido y esta semana le toca a él)

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La fantasía oscura, además de una canción de Kayne West, es un género que está muy de moda últimamente. Todo el mundo parece más que dispuesto a introducir elementos de terror en sus novelas o relato de fantasía. Personajes como los hermanos Winchester o El Hombre de Arena de Gaiman, han dado alas a esta mezcla de géneros. Pero…

¿Dónde está la línea entre el terror y la fantasía?

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Personalmente, no creo que exista ninguna línea. El terror forma parte de la fantasía desde el principio. Lo mismo que forma parte de la ciencia ficción desde que Shelley inventó el género al escribir Frankenstein. Sin terror no existiría ninguno de los dos géneros.

Piénsalo detenidamente, la mitología, los mitos creacionales, las religiones… Todos están repletos de elementos de terror. También de elementos fantásticos, claro. Pero la base es el terror, el miedo. ¿Qué pasa cuando tratas de engañar a los dioses? Que ellos se vengan haciendo que tu mujer fornique con un toro y, por si eso fuera poco, alumbrará a un monstruo. El minotauro.

La historia está llena de este tipo de cuentos que se sirven del miedo como base. ¿Te niegas a liberar al pueblo judío? Un ángel exterminará a los primogénitos. ¿Matas a tu hermano? Vagarás por toda la eternidad, sin descanso, portando la señal de tu pecado. Y así hasta que nos cansemos.

El miedo forma parte de toda religión y mitología, porque, como dice Lovecraft en su obra El terror en la literatura sobrenatural, el miedo es el primero y más fuerte de nuestros sentimientos. Puede que no pilles un chiste, puede que, simplemente, no te haga gracia. Pero seguro que te cagas de miedo si un hombre embozado te arrincona en un callejón oscuro con un cuchillo.

El terror forma parte de la fantasía desde el principio, desde los mitos que hemos visto, hasta los cuentos de los Grimm y, sobre todo, de Hoffman, quién era muy aficionado a los elementos sobrenaturales y terroríficos como forma de ejemplarizar. Y si no me crees piénsalo bien, ¿qué hay más terrorífico que un tipo capaz de secuestrar a todos los niños de un pueblo?

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Una vez que empiezas a pensarlo, se vuelve muy perturbador…

Como ya te he dicho, para mí, no existe ninguna línea. En cada obra de fantasía existe un punto de terror, aunque solo sean unos trolls algo idiotas discutiendo sobre quién se come a quién… O unas arañas enormes que buscan a una «pequeña mosca». Ya sean caminantes blancos, ángeles caídos o «sombras», la literatura de fantasía se nutre de elementos propios del terror.

Fantasía oscura

¿Qué es fantasía oscura? Dark Souls. ¡Oye! ¡Pero eso es un videojuego! Ya, pero los videojuegos también tienen narrativa, ¿verdad?

Para mí, este el mejor ejemplo de cómo se deberían fundir los elementos de la fantasía con los del terror. Cada juego de la serie es una master class de cómo se debe forjar un mundo de fantasía oscura. De verdad, palabra de gamer.

Dark Souls tiene todos los elementos del terror, dentro de una realidad de fantasía «épica». No te equivoques, no es Grimdark, aquí no está Gerald De Rivia —ni falta que hace—. Cada elemento, cada sala, cada bosque brumoso, cada ruina, refuerza la sensación de soledad, de abandono, de oscuridad, de desesperación. Ese es un elemento base para cualquier historia de terror: la atmósfera, el escenario.

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De primeras tenemos un personaje sin esperanzas: un no-muerto. No hay elemento más característico de una historia de terror que un alma descarriada, alguien que lo ha perdido todo —o que está a punto de hacerlo—. Un personaje que lo ha perdido todo y que debe enfrentarse a un reto enorme.

A cada paso, el protagonista se enfrenta a la duda. Cada enfrentamiento es una posibilidad de morir. Esta sensación se refuerza en cada jefe final, enormes, brillantes y terribles. Parece que nos gritan: «Ven, enfréntate a mi poder. No tienes ninguna posibilidad, estás perdido y nada te salvará».

Y aquí es donde entra otro elemento típico del terror: una pequeña esperanza. ¿Por qué recorremos esos largos pasillos y ruinas? ¿Qué buscamos? Escapar hacia la luz. ¿Qué conseguimos cada vez que derrotamos a uno de esos terribles enemigos? Acercarnos un poco más a nuestra meta. Cada vez que logramos vencer a uno de esos terribles jefes finales, nuestra esperanza crece un poco. Ellos representan los microobstáculos, gracias a ellos nuestro protagonista recibirá todas las enseñanzas necesarias para vencer en su lucha final.

Dark Souls es solo un ejemplo, el mundo de los videojuegos está lleno de este tipo de obras, en las que se une la fantasía y el terror. Títulos como Castlevania o Darkest Dungeon, forman un verdadero compendio de herramientas para el escritor que pretende adentrarse, en esa oscura mazmorra del cruce de géneros.

Aprender del cine; la fantasía oscura y los cuentos de hadas

No hay nada de malo en aprender del cine.

Muchas de las grandes historias de nuestro siglo ya se cuentan en la gran pantalla y no en las hojas de un libro. ¿No me crees? Mira lo que está pasando con Stranger Things, pocos libros de ciencia ficción están —ni estarán— a su altura. En mis talleres de escritura suelo recomendar a los alumnos que lean El cine según Hitchcock, el resultado de una larga charla entre Truffaut y Hitchcock sobre los elementos del cine y del que, como escritores, podemos aprender muchísimo.

Si hay un director que sea capaz de cristalizar los elementos del cine de terror en la fantasía, ese es Guillermo del Toro. Si has visto alguna de sus películas ya sabrás de lo que te hablo. Cualquiera de sus obras apela a lo onírico en su forma más fantástica y, al mismo tiempo, terrorífica.

Hellboy, por ejemplo, es un ejemplo de fantasía urbana oscura. Aunque el mejor ejemplo que podría poner es El Laberinto del Fauno.

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En ella encontramos pasajes oníricos típicos de obras de fantasía, pero con esos detalles terroríficos que son marca de la casa: criaturas extrañas y asombrosas, como el Fauno o el Hombre Pálido. Inspirada en los cuentos de los hermanos Grimm, es una obra que impacta profundamente porque está repleta de mitos y arquetipos que apelan a ese miedo ancestral del que he hablado al comienzo de este artículo.

Desde su inicio, en el que Ofelia devuelve el ojo a la estatua de forma que ella puede «ver» lo que hay más allá, la película no deja de alimentarnos con mitos y arquetipos que conocemos de sobra. El padre opresivo y fascista que es un reflejo del mito de Cronos. El laberinto que era el lugar en el que los antiguos sacerdotes iniciaban a los acólitos o la mandrágora, una planta cuya raíz grita al ser arrancada de la tierra y que solía usarse en la alquimia como un componente mágico.

Esos tópicos típicos

El mayor problema en introducir estos elementos de terror está en caer en los clichés del género —o de los géneros—. El mayor peligro es evitar «hacer lo de siempre» con bosques oscuros, seres sombríos, torres negras y pasajes subterráneos habitados por seres blancos y ciegos… Martin, por ejemplo, introduce elementos de terror con sus personajes, tipos retorcidos capaces de hacer verdaderas atrocidades, como Ramsay Bolton, y que son mucho más eficaces que una sábana negra voladora, por ejemplo…

En un artículo que escribió Guillermo para mi blog, nos habla de la psicología del terror. Como escritores —del género que sea—, siempre conviene que sepamos usar los elementos del terror para no caer en los clichés y tópicos. Basta de bosques oscuros, bastas de señores de la noche, basta de «dioses del mal». Es mucho más terrorífico un Joffrey Baratheon desatado que trescientos Saurons.

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El terror forma parte de la fantasía desde sus inicios y, aunque siempre ha existido una corriente de fantasía «blanca» y apta para niños, los elementos del terror forman la base y el corazón de muchas historias fantásticas. Los cuentos de hadas, son en realidad pesadillas disfrazadas de sueño, en ellos siempre nos encontraremos con la bruja mala, el dragón o la madrastra dispuesta a quitarnos de en medio.

El terror y la fantasía son dos géneros que casan a la perfección, mejor que la vainilla y las cookies. Pero, como todo, hay que saber hacer las cosas bien para que a nuestro monstruo no se le vean las costuras. Antes del grimdark, existieron los cuentos de hadas y antes todavía, los mitos. Revisa los mitos clásicos, recupera los cuentos de Anderson, Hoffman y los Grimm, lee El horror sobrenatural en la literatura de Lovecraft, estudia la forma en que el terror ha estado en la base de la literatura desde siempre.

Ya sabes lo que dicen: ten cerca a tus amigos, pero aún más a tus enemigos.


Jaume es muy humilde así que lo pongo yo. 

¡Ha sacado una novela de terror con la editorial Pulpture! Se llama Blackwood: Piel y huesos, y podéis echarle un vistazo en amazon por aquí

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¡Hasta la semana que viene!

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2 thoughts on “La fantasía oscura – Colaboración de Jaume Vincent (Excentrya)

  1. R. R. López 30 agosto, 2016 / 2:53 am

    Es cierto que a veces es difícil trazar un límite, porque cualquier historia de terror sobrenatural se caracteriza porque contiene un elemento fantástico.

    Quizá el enfoque venga de cómo los personajes se pueden enfrentar a él. Si son vulnerables y poco heróicos, o si son como los héroes de Robert E. Howard, aunque este también tiene historias de terror muy buenas.

    Precisamente podría ser un claro ejemplo de un autor que estuvo siempre oscilando en esa delgada línea roja…

    Le gusta a 1 persona

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