Psicología aplicada a la escritura: Cómo entendemos el mundo según crecemos

Si eres de esas personas que cuando alguien dice “Me encanta esta comida” tú saltas “¡Pero si es horrible! ¡Cómo puedes comerte eso!”; o peor, cuando dicen que algo no les gusta tú insistes porque “¡¿Cómo no te va a gustar, si está buenísimo?!”, tengo una mala noticia para ti: Eres una persona inmadura, egocéntrica e intolerante.

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¡Y que sepas que no lo digo a malas!

Pero vamos paso a paso y entenderás perfectamente a lo que me refiero.

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La epistemología es la ciencia de la ciencia. El estudio del estudio del conocimiento. De ahí sale el método científico y todas estas cosas tan geniales que nos han llevado hasta donde estamos, desde el escepticismo hasta el “¿pero este artículo académico está revisado por pares y tiene un alfa inferior a 0.05?”.

Pues los seres humanos tenemos lo que se llama “Niveles epistemológicos”. Estos niveles son una forma de medir cómo entendemos el mundo a su alrededor y las reglas por las que se rige. Por supuesto, según crecemos ganamos niveles epistemológicos, o al menos eso es lo que debería pasar en un ser humano con cierto sentido de la moral…

1. Nivel absolutista

El nivel absolutista es el más básico de todos, y es el que tenemos de nacimiento. La realidad es como es, y es como la vemos. No hay más puntos de vista posibles, es como es, y no hay lugar a la interpretación ni a la subjetividad. Es el nivel más egocéntrico, ya que pensamos que las cosas son solo como las vemos nosotros, y creemos que así es como debe ser todo. En este nivel están los niños pequeños, y si recuerdas cómo evolucionamos a lo largo de nuestra vida, recordarás también que en ese momento los niños no son capaces de comprender que otras personas piensan de forma distinta a ellos.

Para un absolutista el conocimiento es objetivo. Blanco o negro. Pero con un poco de experiencia en la vida, aumentamos un nivel más…

2. Nivel relativista

Normalmente se alcanza el nivel relativista alrededor de la adolescencia. A estas alturas ya hemos aprendido que cada cual tiene su propia opinión de las cosas, y lo que para una persona es verdad para otra puede no serlo. Esto puede ser muy conveniente para salirnos con la nuestra, al menos en nuestra mente (yo no he sido mala persona, depende de cómo se mire), y por supuesto se traspasa a nuestra forma de ver el mundo. Es la época en la que creemos en cosas alternativas, como lo paranormal, a pesar de la evidencia, porque nuestra experiencia es la que importa y cada cual con la suya.

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Creo que es fácil intuir por qué esta visión del mundo da problemas a la hora de hablar de La Verdad.

Aunque parezca muy positivo, el relativismo desmesurado no lo es. Es una excusa para huir de las consecuencias y no afrontar la realidad, porque aunque hay situaciones que sí son relativas, también hay muchas que son objetivas. Por desgracia, mucha gente se queda en esta etapa. Seguro que todos conocéis a alguna persona mucho más mayor que vosotros pero que sigue comportándose como si fuese adolescente.

No seáis esa persona, por favor. Que solo hay un nivel más.

3. Nivel evaluativo

El cénit de los niveles epistemológicos. Una persona en nivel evaluativo no toma una de las dos posturas anteriores a la ligera. Primero evalúa la situación e intenta hallar qué tipo de situación es, y cual de las dos formas de ver el mundo se adecua más a la realidad que está tratando.

Así pues, una persona en nivel evaluativo a veces será relativista y a veces objetivista, dependiendo de las situaciones concretas. Con un ejemplo científico se ve muy fácil: Un objeto siempre cae a la misma velocidad sea cual sea su peso (objetivismo), pero el mismo peso no causará el mismo dolor a dos personas distintas en sus dedos gordos del pie (relativismo). Esto se puede trasladar a la vida y a la forma de entender el mundo: La violencia es mala siempre (objetivismo) pero es un mal necesario y justificado en caso de defender nuestra propia vida (relativismo).

Ahora bien, los niveles epistemológicos no lo son todo. Es muy importante ver dónde los aplicamos. Y se aplican en cuatro tipo de juicios distintos, en busca de La Verdad (es decir, intentando comprender el mundo).

¿Cuáles son los tipos de juicios?

1. Gustos o preferencias personales

Este tipo de juicios serían más o menos así: “Me gusta la pasta carbonara”, “Prefiero el color azul”, “me gustan los hombres y las mujeres”. Es algo muy sencillo, ¿verdad? En una persona adulta y evaluativa, lo normal es que los juicios sobre gustos y preferencias personales sean relativistas. A cada persona le gusta lo que le gusta, y esa es la verdad. Perdón, La Verdad.

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LA VERDAAAAAAD (puntos extra a quien pille la referencia)

Normalmente los niños no tardan en aprender que los gustos son relativos. Cuando lo aprenden, claro (luego puede que lo desaprendan)

2. Juicios estéticos

¿Quién decide lo que es bonito y lo que no? Si lo pensamos bien, el dicho de “la belleza está en los ojos del que mira” tiene grandísima parte de razón.

En nuestra sociedad, la estética es bastante importante, por lo que los juicios estéticos no suelen ser algo tan inocente como “me gusta el color rojo”. Tienen sus connotaciones. Hay una gran diferencia entre el “esto es bonito/feo” (que es lo que se suele decir, y es tremendamente absolutista) y el “esto me parece bonito/feo”. La diferencia está en que, en el primer ejemplo, estampamos ese juicio con EL SELLO DE LA VERDAD, y eso puede ser muy perjudicial. Si no, preguntádselo a todas esas personas a las que llaman feas solo por algún defecto natural, como… tener espinillas, estrías, arrugas, etc.

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Hay gente que piensa que los gatos esfinge son feos. ¡Perdona, pero que a ti te parezca feo es una cosa, pero no digas que son feos porque para mucha gente son preciosos! Me incluyo. 

3. Juicios de valor y juicios morales

Estos dos suelen ir juntos en el desarrollo cognitivo de una persona. Los juicios de valor son aquellos que determinan la valía de algo, y los juicios morales, la corrección (en el sentido de hacer el bien) de algo.

Estos juicios son más espinosos, y requieren un nivel de desarrollo ético bastante elevado, niveles que algunas personas no llegan a alcanzar jamás (y, otra vez, no lo digo yo, lo dice la ciencia). Por eso mismo es tan difícil hacer juicios de valor o de moral y estamparlos como “La verdad”, porque siempre habrá situaciones en las que no sean verdad.

Un ejemplo concreto sobre la verdad en los juicios de valor. ¿Cuánto vale una carta de Magic? Es un trozo de cartón pintado, y dependiendo de lo que tenga pintado, valdrá más o menos. Imaginemos que en todas partes puedo encontrar esa carta concreta por 1€. ¿Cuánto vale esa carta?

Vale lo que el comprador o el poseedor sientan que vale para ellos. El valor no solo es subjetivo, sino que depende de la situación.

Con los juicios de moral pasa lo mismo. ¿Qué es moral y qué no lo es? ¿Quién lo decide? ¿Es amoral despachar sin sentimientos a una persona que te ama y que tú no correspondes? ¿Es moral hacer algo que está regulado por ley aunque tenga consecuencias negativas para otras personas? Esto está regulado por la ética de cada uno, y si bien hay una ética universal (hacer daño a otras personas de manera intencionada está mal), es difícil llegar a una conclusión de cuál es la verdad moral absoluta.

4. Juicios de verdad. 

El último juicio. Uno tan fácil y tan difícil de discernir que causa verdaderos dolores de cabeza. ¿Cuál es La Verdad?

En algunas cosas es muy fácil. Por ejemplo: es verdad que en esta lista hay al menos cuatro tipos de juicios. En otras, no lo es tanto. Aunque miremos la verdad objetiva, hay un espacio a la interpretación que determina completamente cuál de las interpretaciones de esa objetividad es la verdad. Todo se reduce a interpretaciones de la verdad.

Sí, los objetos caen al suelo cuando los sueltas, eso es verdad. Pero, ¿por qué caen al suelo? ¿Cuál es la verdad? ¿Es porque caen por su propio peso? ¿Es por una fuerza invisible a la que llamamos gravedad? ¿Y qué es la gravedad? Es la fuerza que hace que los cuerpos se atraigan. Eso es verdad… Hasta que descubramos que quizás estábamos equivocados. Porque, ¿por qué la gravedad deforma también el tiempo? ¿Cómo puede una fuerza de atracción de la masa deformar el tiempo?

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Ahora que ya sabemos cómo vemos el mundo y a qué edades, hay que ver cómo evolucionamos y cómo demonios se puede aplicar esto a la escritura.

El orden en el que una persona pasa de absolutismo a relativismo es el siguiente: Gustos > Estética > Valor y Moral > Verdad. Sin embargo, el orden en el que pasa de relativismo a evaluativismo es justo el contrario: Verdad > Valor y Moral > Estética > Gustos.

¿En qué paso estás tú? ¿Y en qué paso están tus personajes? Puedes reflejar su madurez personal y vital a través de sus juicios de valor, y puedes mostrar su desarrollo haciéndole avanzar del absolutismo al relativismo, y luego al evaluativismo.

¿Recuerdas que dije que ciertas personas que hacían juicios de gustos y preferencias absolutistas eran inmaduras, egocéntricas e intolerantes?

Inmaduras, porque, objetivamente, el nivel absolutista en juicios de gusto y preferencias, es algo que incluso niños pequeños suelen alcanzar. Egocéntricas, porque solo pueden considerar su visión del mundo y no contemplan más posibilidades aparte de la suya. E intolerantes porque, si no eres capaz de aceptar que hay personas con preferencias diferentes a las tuyas, tampoco aceptarás estilos de vida distintos a los tuyos (¡los religiosos son malos y estúpidos porque creen en dioses que no existen!) ni formas de pensar que desafíen lo que tú creas (¡Piensa que la homosexualidad puede tener una base biológica, a la hoguera con él!).

¿Veis? Lo decía la ciencia. La psicología, en concreto.

Aunque quizás no sea LA VERDAD.

(Lo que sí es verdad es que me ayudaría mucho que compartieses este post si te ha gustado. ¡Y también es verdad que contestaré a tus comentarios lo antes que pueda!)


¡Espero que os haya gustado! Se me ha salido un poco de madre (¡1700 palabras de artículo! ¡qué locura!), intenté hacer algo corto, os lo juro. Nos veremos cuando nos veamos. ¡Mucho ánimo si estás haciendo nano, y si no, también!

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8 thoughts on “Psicología aplicada a la escritura: Cómo entendemos el mundo según crecemos

  1. Nin Shy Guy 15 noviembre, 2016 / 7:16 pm

    Muy cierto todo, el razonamiento también tiene su evolución en el ser humano. Es la primera vez que encuentro una esquematización de este desarrollo; te agradezco el brindar esta pieza de análisis.

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    • GuilleJiCan 15 noviembre, 2016 / 8:07 pm

      El gusto es mío. Me enorgullezco de escribir artículos sobre cosas que jamás se han escrito en otra parte.

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  2. Poli Impelli 16 noviembre, 2016 / 4:55 am

    Buenísimo, Guille. Sirve de mucho, primero para entenderNOS, y luego para los personajes que vamos desarrollando. Millón de gracias, como siempre. 🙂

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  3. torpeyvago 17 noviembre, 2016 / 4:23 pm

    Gracias por explicarnos estos recovecos de la psicología.
    Para mí va a resultar una digestión larga y difícil, pero supongo que fructífera —es que soy un poco corto 🙂 —. Me voy a meditar 😉

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    • torpeyvago 17 noviembre, 2016 / 4:32 pm

      PS.- Haciendo trampas —pero juro que fue porque picaste mi curiosidad—:
      En el manga y el anime de 2009 de Fullmetal Alchemist, son un par de puertas se asemejan a tablas de piedra grabadas con un mural, flotando en una extensión interminable y blanca.

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