Por qué no me gusta el recurso de “El viaje” en las novelas fantásticas

El viaje es una de las convenciones narrativas más antiguas de la historia. Ya sea en el Quijote, o en Viaje al Oeste, o en cualquier novela fantástica de tres al cuarto, es fácil encontrar que la historia de la novela gira en torno al camino que hay entre el punto A y el punto B.

Y a ver, no nos confundamos, esto no es que sea malo por sí solo, pero a mí es algo que no me suele gustar demasiado, y te voy a decir exactamente por qué. Hoy no nos andamos con introducciones y entramos directamente al meollo de la cuestión.

1: Tener un “objetivo final” perjudica la progresión de la trama.

A ver, esto no es fácil de explicar y además suena contraintuitivo. ¿Por qué tener un objetivo final perjudicaría la progresión? Y más aún cuando cualquier paso que se da es un paso que nos acerca más al final. Si lo piensas, debería ser justo al contrario.

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La montaña del videojuego Journey, el destino final del viaje. 

Pero yo me mantengo firme, añadiendo un pequeño apunte: A lo que más perjudica el “objetivo final” es a la sensación de progresión. Si bien es cierto que cada paso que dan nuestros protagonistas hace progresar la trama, muchas veces no da esa sensación al lector. Hacer que el lector sienta que la historia está avanzando es difícil ya de por sí, pero se vuelve una tarea muy difícil cuando lleva doscientas páginas viendo cómo los personajes siguen caminando hacia el final del viaje.

Las pequeñas paradas en el viaje, que son las que dan chicha a la historia, precisamente ralentizan esa progresión, ya que normalmente los personajes se quedan en un sitio, haciendo algo, hasta que se vuelven a poner en camino. Como dice el nombre, son paradas.

Lo que aumentaría la sensación de progresión sería eliminar el viaje por completo. Pero claro, en una historia con el viaje como punto focal de la trama, lo importante es el camino, no el destino.

Hay formas de enfocar el viaje que sí que producen sensación de progresión: Una de ellas sería centrarse más en los hitos del camino que en el final. Si en vez de “Tenemos que ir de A a D” la historia es “Tenemos que ir de A a B, de B a C, y de C a D”, cada vez que se alcance un nuevo punto, el lector siente que la historia progresa. Otra forma mucho más arriesgada sería “Tenemos que ir de A a B”, pero una vez que lleguen a B, que la historia se convierta en “ahora tenemos que ir de B a C”. Lo malo de este último enfoque es que se vuelve aburrido y cargante si se repite mucho.

2: Poner “El viaje” como tema principal relega a segundo plano otros temas más interesantes.

Este es otro problema de enfoque. Como ya he dicho antes, lo que suele dar chicha a una historia de viajes son las paradas que se hacen en el camino, lo que hacen los personajes en esas paradas, o cómo crecen por la interacción con sus acompañantes. Por tanto, se pueden cometer dos errores muy gordos si se pone “El viaje” como tema principal:

El primer problema surge cuando le presentas al lector que el tema principal es el viaje, cuando en realidad el tema principal es otro, como puede ser la presentación del mundo, o el crecimiento de la protagonista. Crear expectativas que no se van a cumplir es muy problemático, confunde a los lectores y les deja insatisfechos al terminar la novela. Hay que tener cuidado con lo que se promete (y si no se sabe qué se está prometiendo, puedes estar prometiendo cualquier cosa sin darte cuenta). En este caso, que el lector crea que el viaje es lo importante relega a un segundo plano los temas interesantes de tu novela.

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El segundo problema viene cuando como escritor o escritora pones el viaje como tema principal de verdad. Aparte de lo de la sensación de progresión (que se puede conseguir con este tema principal), hay que tener cuidado con lo que se promete como premisa. Cuando dices que “El viaje” es el tema principal, hay que saber a qué nos estamos refiriendo con eso. ¿Te refieres a que lo importante es llegar al destino? ¿Te refieres a que lo importante es cómo llegar al destino? ¿A qué sucede mientras se llega hasta allí? ¿Lo importante es el camino, y no el destino final? Una vez que lo tengamos claro, hay que aclarárselo a los lectores y lectoras, para que pongan los ojos donde nosotros queremos que los pongan. Si no lo hacemos bien (o no lo hacemos en absoluto, que es lo habitual), nos encontramos que el tema principal de la novela relega a un segundo plano para los lectores los temas que les interesan. En otras palabras, les hablamos de un viaje cuando ellos lo que quieren ver es el paisaje, o a los personajes.

3: Es una forma demasiado simple de hacer construcción de mundo.

A ver, entre tú y yo, los tropos clásicos son clásicos porque funcionan, sin embargo, eso no significa que sean siempre la mejor opción. Con el viaje ha pasado algo siempre: Los autores de fantasía lo han usado como excusa para tenernos pateando el mundo de fantasía que nos quieren presentar, como si fuesen guías turísticos. Y a mí me parece una forma muy burda de hacer construcción de mundo.

Como con todo, se puede hacer bien (¿y lo que molaría una novela parodia de viaje de fantasía de aventuras que en realidad fuese una guía turística por el mundo fantástico?), el problema es usar una herramienta sin conocer las limitaciones de esa herramienta. Y el viaje turístico por el mundo de fantasía tiene unas limitaciones muy concretas.

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Aunque leerse El señor de los anillos es más barato que irse a Nueva Zelanda…

La primera limitación es que divide el mundo en regiones. Primero pasamos por la región de los elfos, la región de los enanos, la región de los dragones y luego ya por la montaña de la muerte. Esto convierte al mundo en burbujas independientes unas de otras, y en el peor de los casos no podemos ver las relaciones entre estos sitios. Esto se puede corregir añadiendo interculturalidad.

La segunda limitación es que siempre estamos de paso allá por donde vamos. En algún momento tenemos que irnos, porque tenemos que llevar el anillo a la estrella de la muerte o lo que sea, y por tanto no podemos quedarnos mucho rato. Nunca llegaremos a conocer más que la superficie de los sitios a los que vamos. Lo peor es que se puede intentar que el lector conozca el sitio un poco más en profundidad, pero eso suele quedar bastante forzado en muchos casos (¡qué casualidad que la compañera de viaje sea la princesa perdida del reino!).

La tercera limitación es que esto implica despedidas y encuentros. Volvemos a la idea de las burbujas independientes, ya que los personajes que conocemos (y que los personajes conocen) dentro de esos minimundos se quedan ahí. Los conocemos, hacen cosas, y al final los protas se tienen que ir porque tienen que salvar el mundo o comprar el pan. Como necesitas personajes nativos allá donde vayas, estarás pasando por una puerta giratoria a un gran número de personajes. Como mucho podrás adoptar a unos pocos, pero ten por seguro que te dejarás a muchos personajes queridos por los lectores por el camino. Además, tener tantos personajes y por tan poco tiempo hace que no puedas profundizar en ellos, por lo que es muy probable que acabes haciéndolos estereotípicos de su cultura (y por tanto, de personalidad bastante plana).

La cuarta y última limitación que voy a mencionar es la voluntad de tus personajes. Incluso en los viajes turísticos, no a todo el mundo nos gustan las mismas cosas. Si tienes un elenco de personajes muy grande, lo más probable es que no puedas manejar a todos y tengas a unos cuantos en el fondo, precisamente los que estén menos interesados por el viaje. Algunos querrán seguir en vez de parar, otros querrán dejar el viaje… esta es una limitación que da mucho juego y de la que pueden salir cosas geniales, pero es una limitación al fin y al cabo. Cuando un grupo de gente viaja en conjunto, hay muchas cosas que surgen solas, como la tensión y los conflictos. Si lo que te interesa es mostrar cómo conviven tus personajes, adelante, pero si a tus lectores o lectoras objetivo no les gusta ver cómo discuten los personajes…

Para mí un viaje turístico no es una buena construcción de mundo. No hace que el mundo se sienta integrado y sólido. Es como mirar los hábitats prefabricados de un zoo, valen para hacerse a la idea, pero nunca será lo mismo que estar en la naturaleza.

4: Hartazgo.

Por suerte ya hemos pasado esa época, pero hubo un tiempo en que todas las novelas fantásticas que salían eran un viaje a tal sitio. Y yo, personalmente, ya estoy harto.


Sin embargo, no voy a decir todas las cosas que no me gustan sin mencionar las posibilidades que tiene un viaje como trama narrativa. ¿Y qué cosas me gustan a mí de los viajes fantásticos?

1: Quien lee no se pierde con el objetivo final. Sabemos en todo momento hacia dónde vamos, y podemos sentir los desvíos como obstáculos. Eso da inevitabilidad a la historia, y eso a alguna gente le gusta.

2: Permite comprobar cómo se mueven los personajes fuera de su entorno y cómo se enfrentan a lo desconocido. También cómo se relacionan con personas a las que no conocen.

3: Evita un escenario estático. No es siempre la misma ciudad, por ejemplo.

4: Los viajes cambian a las personas (o sea, DESARROLLO DE PERSONAJES, BABY).

Podría mencionar algunos más si me esfuerzo un poco, pero creo que os hacéis a la idea.

¿Y tú qué? ¿A favor, o en contra de los viajes en la literatura fantástica?

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10 thoughts on “Por qué no me gusta el recurso de “El viaje” en las novelas fantásticas

  1. Javier Pavía 24 marzo, 2017 / 8:23 am

    Muy buen artículo, nunca me había parado a pensar por qué unos viajes funcionan mejor que otros… Pero sí que es verdad que yo mismo me he aburrido cuando he intentado escribir “un viaje”. Es muy complicado hacer que una caminata de 2000 kilómetros cuesta arriba sea interesante a no ser que a cada paso haya un dragón (qué típico) o alguien en apuros (para eso cojo un videojuego). Precisamente funciona mejor en videojuegos que en libros, salvo que seas Tolkien y sepas describir 800 tipos distintos de árboles.

    Ahora que lo pienso, a lo mejor por eso me gustó más Legend of Korra que Avatar, aunque a la gente le suele gustar más ésta… por la sensación de que puedes saltarte unos episodios y no te vas a perder nada más que un par de bromas, un amago de que un personaje abandona el grupo y una exótica aldea de la reino del fuego.

    Una forma de crear intriga y que el viaje tenga interés es que los personas estén escapando de algo que les persigue implacablemente: Battlestar Galactica o Terminator 2. Viaje + supervivencia suele ser buena mezcla.

    La idea del libro parodia de guía turística es muy buena, suena muy Pratchett. Algo como Ankh-Morpork intentando que la gente vaya a visitarla con una tropa descabalada de agentes turísticos (liderada por Húmedo von Mustachen) que muestran sus rincones más famosos y la terminan liando de alguna manera al tocar algo que estaba mejor quieto…

    Vaya tocho te he dejado xD

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    • GuilleJiCan 25 marzo, 2017 / 11:39 am

      Un tocho muy interesante. Teniendo en cuenta que eres el sucesor espiritual de Pratchett en españa, quizás deberías plantearte escribir lo del viaje turístico 😄

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  2. irisdeasomo 24 marzo, 2017 / 2:11 pm

    ¡Muy buena reflexión Guillermo! Creo que no soy una ferviente entusiasta del viaje del héroe, o al menos no de la manera tradicional. Me gusta que tenga más fondo, encontrar distintos elementos que no me hagan anticiparme a lo que está por ocurrirme. Lo principal en una lectura es que me enganche, y para eso a veces me gusta ir un poco a ciegas. En ocasiones suele costr romper los esquemas pero una vez que te das cuenta de los fallos puedes continuar y mejorar. Un abrazo

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    • GuilleJiCan 25 marzo, 2017 / 11:40 am

      El viaje del héroe o se hace bien tal como está (Kubo y las dos cuerdas mágicas) o lo retocas por completo, pero no puedes quedarte a medias. Un abrazo a ti también ^^

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  3. Vallent 24 marzo, 2017 / 7:44 pm

    Lo malo de los viajes es que si quieres alargarlo hasta el infinito tienes que hacerlo muy pero que muy interesante y estoy muy de acuerdo con la parte de que muchas de esas paradas te quedas con ganas de mas o te da pena despedirte de alguno de esos personajes que has conocido.
    Pero personalmente suelen encantarme 😄 Puede que sea porque incluso en la vida real me suelo poner a recorrer esos caminos y de vez en cuando me da la vena turista, es cuestión de gustos y de cuanto te dejas devorar con este tópico a la hora de escribir.

    Entonces ¿Prefieres los escenarios estáticos o quizá es mejor una mezcla de ambos? Es decir a veces estar en la ciudad de los protagonistas (por ejemplo) pero que otras veces tengan que ir al punto X por X motivos y encontrarse alguna cosa por el camino.

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    • GuilleJiCan 25 marzo, 2017 / 11:41 am

      Yo prefiero que el entorno sea algo importante, y eso se puede hacer con uno estático o con uno cambiante. Si se hace bien, yo no tengo mucha preferencia por ninguno de los dos.

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  4. capirotada 26 marzo, 2017 / 12:17 am

    Me gusta el recurso del “viaje” en un videojuego ya que te da la posibilidad de explorar el mundo, cosa que en libros es un poco más complicado, sientiendose como un recorrido sobre rieles.

    Además 500 novelas con la misma tematica… cansa.

    PD. el geek furioso habló del viaje en un video, siendo el cliche que más le desagrada de la fantasía.

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  5. QuillRain49 27 marzo, 2017 / 12:56 pm

    ¡Buenas, Guille! Hay una parte de la entrada en la que dices lo que molaría una novela parodia de viaje de fantasía de aventuras que en realidad fuese una guía turística por el mundo fantástico. Pues… ¡existe! No sé si sabes que tengo adoptada a Diana Wynne Jones para lo de #AdoptaUnaAutora, pero hace unos días escribí una reseña sobre su Guía completa de Fantasilandia (parece que vengo a hacer spam pero no, lo prometo) donde toma esa misma premisa. Vale, es solo una guía, no una novela, pero es que le gustó tanto la idea de un mundo fantástico que viviese de los tópicos y del turismo que escribió dos novelas ambientadas en Fantasilandia: The Dark Lord of Derkholm y Year of the Griffin (no están traducidas al español, creo). No te puedo contar mucho porque no las he leído todavía, pero están en mis próximas lecturas de este mujer y cuando lo haga te comento.

    Y por cierto, me ha encantado la entrada ^^

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