La lectura como forma de evadirse de la realidad

Hoy voy a hablar brevemente de algo que muchas personas negarán y rechazarán, y otras abrazarán sin reparos: La literatura escapista.

Seguro que en algún momento de vuestra vida habéis escuchado algo malo sobre la literatura (o la ficción) escapista. Que es literatura de segunda, que estar fuera de contacto con la realidad es malo, que es algo infantil… muchas cosas se han dicho sobre ella, y pocas buenas.

La ficción escapista suele ser fácil de leer o consumir, te sumerge mucho en su mundo y sus personajes, y por lo general muestra situaciones agradables, o retos que se pueden solucionar sin gran coste, finales felices, y casi siempre diversión. La idea es evadirse durante un breve periodo de tiempo y enfrentarse a retos (o leer historias) desde la seguridad de que no nos está sucediendo a nosotros.

Hay gente a la que le parece que consumir, o necesitar consumir esta ficción escapista, es un signo de debilidad, incluso de enfermedad mental, algo propio de gente que prefiere mundos de ficción al mundo real.

Tienen razón, pero a la vez están muy equivocados.

Tienen razón en que consumir ficción escapista, o necesitarla, es algo habitual cuando nos sentimos débiles, cuando nos atacan enfermedades como la ansiedad o la depresión, cuando sentimos que el mundo real es demasiado pesado y preferimos la simplicidad y el poder que nos otorgan estos mundos de ficción.

Pero se equivocan. Leer historias que nos permiten evadirnos de la realidad no es la causa de todo esto. Es la terapia para soportar o superar esas dificultades.

Mi adolescencia no fue terriblemente difícil, pero no estuvo exenta de ciertos problemas. Durante todo el instituto siempre he sido el raro, el friki, el empollón (lo cual me molestaba mucho porque no estudié hasta casi el bachillerato), y me he pasado mucho tiempo prácticamente sin amigos en las clases. Poco a poco fue a mejor (gracias a relaciones por internet, a formar grupos fuera de las clases), pero durante mucho tiempo me pasaba los días jugando, leyendo y viendo series. Durante mi adolescencia consumí muchísima ficción porque lo necesitaba, porque necesitaba algo con lo que llenar un tiempo solitario en un entorno en el que mucha gente me daba la espalda.

Es muy probable que hayas vivido, o estés viviendo, una adolescencia parecida, y recurras a la ficción hasta que todo acabe y te vayas a un mejor entorno (en mi caso fue la universidad). No te avergüences por ello. A veces es necesario, y de la misma forma que no tendrías que avergonzarte sobre estar yendo a terapia o tomar medicación, no te avergüences por cuidar tu mente.

En la actualidad he acabado la carrera de psicología, con un último año muy, muy duro emocionalmente. Las correcciones del trabajo de fin de carrera me provocaban ataques de ansiedad debido a la confrontación con mi tutora, las asignaturas del último año eran insulsas y sentía que estaba perdiendo el tiempo en mi último cuatrimestre, y me sentía un fraude porque ya era prácticamente un psicólogo y yo no me sentía capaz de nada. Eso sin contar todo el estrés y problemas que traen la escritura. Tuve que tomarme el verano de descanso total, apenas trabajando en nada de escritura, y tuve que dejar el blog porque no podía con el ritmo.

Ahora que he empezado el máster, tampoco estoy en un muy buen momento de mi vida. Tengo 3 horas al día, cinco días a la semana, llenos de matemáticas, estadística y copiar código en R sin realmente aprenderlo. Aunque el objetivo final del máster me motiva, las asignaturas son muy pesadas, muy largas, con mucha gente a la que todavía estoy conociendo, sin ganas ni fuerzas para hacer los trabajos… Las clases me agotan mentalmente. Todo lo que tengo en la escritura son correcciones, que como muches más escritores sabrán, es un trabajo que desgasta el alma y que nos deja muy vulnerables. Estoy viendo los éxitos de mucha gente conocida y yo solo siento mis fracasos, siento que me he estancado en mis habilidades de escritura y que no estoy aprendiendo gran cosa en el máster, todavía.

En estas condiciones, hay veces que necesito olvidarlo todo, aunque sea un poco, para que mi mente descanse. En mi caso, esto lo hago jugando a las cartas Magic y consumiendo ficción. Y como soy incapaz de hacer las cosas con moderación, tengo que tener cuidado para no obsesionarme con una cosa u otra. Tú también deberías tener cuidado en no sumergirte demasiado en la lectura evasiva.

Divago un poco, lo siento. Estoy haciendo esto en una de las clases.

Resumiré un poco: ¿qué opino sobre la lectura escapista?

-Es algo necesario para una gran parte de la población, no es literatura de segunda en absoluto, y no debería avergonzarnos consumirla.

-Es una gran ayuda cuando la realidad nos supera y necesitamos un pequeño descanso, puede ayudar a sobrellevar mejor ciertas enfermedades mentales, y nos proporciona un pequeño espacio seguro.

-Hay que tener cuidado para que no se convierta en algo perjudicial: No deberíamos saltarnos comidas, horas de sueño, actividades sociales o responsabilidades por ello, ni debería ser la única cosa que ocupe nuestra mente.

-Cuando sentimos que no tenemos control sobre nuestra vida, los videojuegos que dan gran libertad para hacer lo que queramos sin muchas consecuencias pueden ayudarnos a sentir que tenemos el control sobre algo, que nuestra opinión importa, que tenemos lo que se llama agencia. Esto también se puede lograr creando mundos o escribiendo.

-No es nada infantil ni vergonzoso protegerse en momentos vulnerables con fantasías, mientras sea algo temporal y no perdamos de vista la realidad. Nuestra mente necesita un tiempo para sanar.

 

Espero que este caos os haya ayudado un poco. A ser posible, mucho más de lo que me ayuda a mí al soltarlo.

6 respuestas a “La lectura como forma de evadirse de la realidad

  1. torpeyvago 10 octubre, 2017 / 10:44 am

    Por partes:
    —Yo, lo confieso, he sido, soy y creo que lo seré, un asiduo consumidor de literatura, llamémosla así, recreativa. Ficción científica «de a duro», Mortadelo y Filemón, Superlópez, novela negra también «de a duro» y diría que incluso «de a peseta»… Y no me he muerto. Eso sí, horas de sueño —y soy muy dormilón—, de estudio, de… porno, me he quitado.
    —Jamás he programado en «R». Cierto es que nunca lo he necesitado, pero es que también es cierto que la estadística me da repeluznos.
    —La sensación de haber acabado una carrera y no saber de nada es muy común pero absolutamente falsa. Y con el tiempo te darás cuenta de todo lo que se te lleva el cuerpo encima, si realmente te dedicas a tu profesión y lo has hecho vocacionalmente.
    —Con los profesores tóxicos, los remedios sólo pueden ser brutales: la fornicación (1,3% de los casos teóricos) y el asesinato (98,7% de los casos teóricos). Al final, decidimos que, cuanto antes se termine, antes nos alejamos de ellos; le dejamos el marrón al que viene detrás (100% en la práctica).
    —Y también divago, procrastino y todas esas cosas que hacemos los que nos queremos llamar artistas, y que no lo somos porque no tenemos la disciplina necesaria. Aunque digas, y es normal, que te has tenido que tomar un descanso, tienes una regularidad en la escritura en el blog que ya quisiera yo para mí. —La envidia insana e insalubre es otra de las caracterísiticas de los quasi artistas.—
    En fin, que mucho ánimo con la carrera, con el blog, con la literatura, con las Magic Cards… —cuando yo estudiaba era el dominó… claro, debería decir, cuando yo estaba matriculado, porque estudiar, poco—.

    Le gusta a 2 personas

    • GuilleJiCan 10 octubre, 2017 / 8:13 pm

      Gracias por tu apoyo. Me da que los remedios para los profesores tóxicos no me van a ser muy útiles XD pero es agradable poder hablar del resto de cosas.

      Le gusta a 1 persona

  2. Mireia Masgrau 25 octubre, 2017 / 11:40 am

    Me encanta este post. Como muy bien has dicho, también creo que es una bueno forma de hacer llevaderos momentos difíciles. Personalmente me ha ayudado en momentos de duelo y de enfermedad, y la verdad es que lecturas así son de agradecer. Cada libro tiene un propósito! Acabo de publicar una entrada en mi blog hablando del tema de vivir con una enfermedad mental, y me ha hecho ilusión ver que hay más gente que ha puede haber superado malos momentos gracias a este tipo de lecturas.
    Muchas gracias por compartirlo con los demás!

    Le gusta a 1 persona

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