¿Cómo escribir una novela? – 1.2 – Los personajes

Cómo escribir una novela 1.2

Índice: ¿Cómo escribir una novela?

Los personajes son algo tan amplio que tendré que tratarlos en varios artículos, a lo largo de distintas partes del proceso de escribir la novela. Por el momento todavía no hemos tocado nada sobre la historia que vamos a contar, y yo considero que los personajes es una de las mejores maneras de comenzar.

Pero para toda la gente que prefiere empezar por la historia que quiere contar, le recomiendo que resuma esa idea (por ejemplo, quiero escribir una historia sobre un viaje, aunque personalmente esté harto de historias sobre viajes) y se ponga con los personajes antes de darle demasiadas vueltas. Esto es nada más y nada menos que por una sencilla razón:

Los personajes son los que crean y dirigen la trama.

Esta va a ser una de las pocas cosas que os voy a plantar así como escrita en piedra, pero si queréis contar buenas historias, esta es una de las mejores máximas que os vais a encontrar: No hagas que tus personajes se amolden a tu trama, deja que sean ellos los que la generen.

A los seres humanos nos gusta leer historias sobre personajes que hacen cosas y las consecuencias de esas cosas que hacen. A muchos escritores les cuesta mantener las riendas de su historia y sienten que los personajes a veces van por libre. La solución a ambas cosas es dejar que sean los personajes los que guíen el desarrollo de la trama con sus acciones y decisiones (a menos que quieras escribir una historia que no trate sobre personajes haciendo cosas. En cuyo caso, no me hagas ni caso).

¿Y cómo se hace eso? Definiendo las dos cosas más básicas de un personaje.

Las dos cosas más básicas de un personaje:

1. Motivación

No, no es la personalidad. La base de un personaje en una historia es su motivación. ¿Qué quiere? ¿Por qué lo quiere? Define estas dos cosas y tu personaje, aunque hueco, tendrá una razón para hacer todo lo que hace.

Normalmente tus personajes tendrán una motivación principal, que es la que determina cómo impulsan la trama, y alguna que otra motivación secundaria. Por ejemplo, la motivación principal de una protagonista puede ser mantener a salvo a su hermano pequeño, y la secundaria de esa misma protagonista puede ser vengarse de quien les ha dejado huérfanos.

Esta motivación principal del protagonista suele acabar siendo el conflicto de la historia, es decir, aquello que empieza durante el principio de la historia, se desarrolla durante la historia, y se resuelve al final.

Si todavía te preocupa la falta de personalidad, ten algo muy claro: Las motivaciones de una persona son una gran parte de su personalidad. Es más, si te fijas en algunos malos protagonistas, verás que la mayoría no tienen realmente una motivación. No solo de motivación viven los personajes, l parte de la personalidad viene justo ahora…

2. ¿Cómo persigue sus motivaciones?

Tan importante como sus motivaciones es cómo intenta llegar hasta ellas. ¿Qué hace para lograr su objetivo? ¿Se tira de cabeza, en línea recta? ¿Se la juega todo, o va en plan conservador? ¿Planea su estrategia y sigue unos pasos estudiados? ¿Qué hace cuando se enfrenta a un obstáculo, cómo intentará superarlo? ¿Es una persona cabezona y tozuda, o comprensiva y flexible? ¿Y si su motivación es inalcanzable? ¿Qué siente cuando se le niega la posibilidad de seguir su objetivo?

Así es como mostramos a los lectores cómo es nuestro personaje, a través de sus acciones.

Se supone que hay cinco pilares en la construcción de un buen personaje, y estos para mí son los dos primeros. Haz esto con tus personajes principales, descubre sus motivaciones y sus reacciones, y pronto tendrás todo lo que necesitas para empezar a escribir la trama, que es lo que haremos la próxima semana.

Al final solo necesitamos un par de cosas sobre los personajes. Estos dos pilares, y el resto de detalles que acaban siendo inevitables porque se nos ocurren sin querer. Cada uno luego puede tirarse a la piscina de la creación de personajes, pero por el momento con estas dos cosas y algunos detalles que diferencien a unos personajes de otros en tu cabeza es suficiente. Muchas personas prefieren perfilar más a los personajes en este punto, pero no es para nada imprescindible. Ya tenemos todo lo necesario para ponernos con la trama.

Bonus Round: Personajes proactivos vs personajes reactivos

Hay tres formas básicas de hacer funcionar a los protagonistas: Tienes el enfoque pasivo, en el que los protagonistas son testigos e influyen pero no demasiado en la trama (no son los personajes que instigan el cambio en el mundo y en los demás, no es un tipo de personaje que se use mucho) y luego los enfoques proactivo y reactivo.

Un protagonista proactivo es el que mueve la trama con sus acciones. Tiene una motivación clara y da pasos hasta conseguirla, que es lo que seguimos en la historia. Por el contrario, un protagonista reactivo tiene una motivación que no puede conseguir haciendo cosas, por diversas razones (tiene que esperar, es algo que está fuera de su control, hacer cosas no puede ayudarle a avanzar más, o sencillamente tiene una motivación pasiva, como seguir viviendo), y lo que le sucede en la historia son cosas que intentan apartarle de esa motivación (antagonistas que intentan impedir que logre su objetivo, desastres o inconvenientes inesperados, obstáculos en su camino) y lo que vemos es cómo reacciona y supera los obstáculos que se le ponen enfrente.

Ninguno de estos dos tipos de protagonista es mejor que el otro. Cada uno tiene un público con el que funciona mejor (los protagonistas reactivos son más populares con adolescentes y jóvenes o niños; mientras que los proactivos funcionan bien en general pero en especial con adultos) y tienen sus pros y sus contras, por lo que al final dependerá de la clase de historia que quieras contar. Por supuesto, tampoco son categorías separadas, todo personaje proactivo se enfrenta a obstáculos a los que reacciona, y de vez en cuando los personajes reactivos tienen que tomar decisiones proactivas, por lo que no apliques esta filosofía con mucha rigidez.

¡Nos vemos la semana que viene!

Índice: ¿Cómo escribir una novela?


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