¿Cómo escribir una novela? – 1.5 – Elección de la voz narradora

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Índice: ¿Cómo escribir una novela?

La última decisión que hay que tomar antes de ponerse a escribir es muy importante: ¿Quién está narrando esta historia?

Marina Sánchez me preguntó al respecto hace tiempo:

“En cuanto a dudas sobre cómo escribir una novela, una enorme: tengo una idea para una novela bastante coral, ¡y no sé qué hacer con el punto de vista! Todo lo que encuentro por internet dice de hacer como George R.R. Martin y que cada capítulo sea desde el punto de vista de uno de los personajes. Pero es que eso no me vale, porque tengo escenas en las que me interesa reflejar los pensamientos de varios personajes a la vez. Y como todo el mundo dice que el narrador omnisciente está pasado de moda… ¿Podrías ayudarme con eso? Muchas gracias.”

Madre mía, esto sí que es preocupante… ¿por qué internet está lleno de consejos sobre cómo escribir como Martin? (¡Anda quién fue a hablar! Si yo también hice un artículo de hacer los ganchos como Martin…).

La elección sobre la voz narradora no es algo fácil, ya que es algo que define muchísimo la novela que vamos a escribir. La misma escena escrita bajo distintas voces narradoras es muy distinta y puede reflejar tonos distintos de la misma secuencia de eventos. Es evidente que se lee de forma muy distinta un despido laboral, por poner un ejemplo, por parte de la persona despedida que lo mismo pero por parte de quien despide.

Pero al final, la decisión sobre quién y cómo narra la historia que vamos a contar se basa en lo que es más conveniente para esta historia y para nosotres mismes.

¿Qué voz narradora es la que más me conviene a mí?

Esto depende mucho de cada persona y de su trayectoria literaria, pero no quería dejarlo todo en manos de “qué es lo que pide/viene mejor para la historia”. Aunque una voz concreta no sea la mejor opción para una historia, pocas cosas hay que no se puedan hacer funcionar con la habilidad suficiente.

Así que dejemos de lado a la historia por un momento. ¿Qué es lo que quieres escribir tú, o qué necesitas escribir tú? Esto es un factor muy importante, porque la narración es algo que te va a acompañar durante mucho tiempo en la escritura de esta novela que estás escribiendo desde cero. Si no te gusta, o si te incomoda, podrías llegar a odiar la novela incluso antes de acabarla (dato triste pero cierto, la mayoría de las veces odiamos las novelas después de terminar de escribirlas, principalmente durante la corrección).

No es solo que no elijas una voz narradora que te disguste, tienes que elegir algo con lo que te sientas a gusto y con confianza. Si se te da bien la primera persona en presente y te gusta el estilo, úsala.

Excepto cuando no.

Esta es la otra cara de la moneda, algo que ocurre más fuera de la primera novela, cuando ya tenemos un poco de rodaje en relatos y cuentos. Para mejorar en la escritura hay que experimentar, salir de nuestra zona de confort y probar cosas que nos incomoden o que se nos den mal. Si la tercera persona en pasado te parece el mal personificado, ha llegado el momento de probarla y domarla hasta hacerla tuya.

Sobre esto voy a poner dos ejemplos míos. Mi primera novela la escribí con una voz que me gustaba mucho, la tercera persona en perspectiva, que ya explicaré más adelante. Sigue siendo mi voz narrativa favorita y con la que más a gusto me encuentro. Para mi tercera novela me esforcé en salir un poco del tiesto y le di un tiento a una primera persona más intimista, y es una de las experiencias de las que más he aprendido.

Por lo general yo recomendaría usar una voz con la que sintamos cierta comodidad para la primera novela. Al principio no sabemos muy bien cómo hacer muchas cosas, así que cuantos menos malabares tengamos que hacer aprendiendo cosas nuevas más fácil se hará el camino.

Pero bueno, aparte de las preferencias personales, hay razones más concretas para utilizar unos narradores u otros.

¿Qué voz narrativa se adecúa más a lo que quiero hacer en mi historia?

Vamos a ver por encima los tipos de voces que se pueden usar para narrar:

¿Quién narra? Primera persona Segunda persona Tercera persona
¿Desde dónde narra? Voz interna (pensamiento en palabras) Voz externa (relatando los hechos a alguien) Por escrito

(por carta, texto, etc)

¿Cuánta  información tiene a su disposición? Narración omnisciente (lo ve todo y lo sabe todo) Narración en perspectiva (lo ve todo desde su punto de vista, solo ve lo que puede ver)
¿Filtra la información? Narración objetiva (sin filtro, narra las cosas tal como son) Narración subjetiva (filtra y narra las cosas según las entiende y las siente) Narración no fidedigna (no podemos fiarnos de lo que nos cuenta, puede mentirnos y ocultar información)
¿Cuándo? Tiempo presente Tiempo pasado Tiempo futuro
¿Siempre narra la misma voz? Voz fija (siempre narra la misma voz) Voz alternada (narran distintas voces)
¿Peso de la persona que narra en la historia? Narración activa (la voz narradora influye en la historia) Narración testimonial (quien narra solo es testigo de la historia) Narración tradicional (la voz narradora solo narra)

Todos estos tipos de narración tienen efectos distintos en lo que quieres contar. Algunos efectos son más sutiles, como el tiempo verbal elegido, pero otros tienen grandes consecuencias en la forma de leer esta historia. Hay muchísimas combinaciones y seguro que me dejo algún narrador por ahí, pero vamos a ver los elementos uno por uno y ya los combinas a tu gusto.

¿Quién narra?

La primera y tercera persona son las más habituales en la literatura, pero la segunda también se ve (mucho menos). Vamos a quitárnosla de en medio primero, porque la segunda persona es un tipo de narración bastante compleja y que por lo general no se suele usar.

Segunda persona

La segunda persona sirve principalmente para dos cosas: Fingir que el lector es parte de la historia, incluyéndole como personaje pasivo o incluso activo (en libros de elige tu propia aventura o videojuegos, por ejemplo), o hacer que un primer personaje cuente a un segundo personaje la historia de ese segundo personaje, una historia que ese segundo personaje puede o no saber. Por ejemplo, una adivina podría contar el futuro a una persona en una narración en segunda persona. El tipo de historias que se pueden contar en segunda persona es bastante limitado, ya que por lo general, hacer que un personaje le cuente a otro su propia historia es extraño a menos que ese personaje no la sepa por alguna razón (es el futuro, esa persona tiene amnesia, etc), pero incluso así, se puede, aunque tiene pegas.

Dejemos la segunda persona como algo anecdótico, algo que si vas a usar será como experimento primero y luego en serio quizás cuando tengas ya experiencia y sepas a lo que te estás enfrentando.

Tercera persona

Es la más tradicional, la voz narradora habla de los personajes principales en tercera persona. Lo habitual es que sea un narrador omnisciente, pero también puede ser un narrador testigo. Las ventajas que tiene la tercera persona sobre la primera, a nivel de efectos, es la familiaridad que los lectores tienen con este tiempo verbal en las historias, y la posibilidad de separarse emocionalmente de la narración. Ofrece una visión más aséptica de las cosas, aunque no por ello significa que queramos separar a los lectores emocionalmente de lo que sucede.

Las personas somos máquinas de empatía (excepto las que no lo somos) y por tanto no necesitamos meternos en la piel de alguien para comprender sus emociones. La tercera persona puede emocionar siempre que sea capaz de reflejar bien las emociones de los personajes.

Por lo general, la tercera persona es la voz narrativa por defecto.

Primera persona

Por último, la primera persona nos ofrece una ventaja importante sobre la tercera respecto al área emocional: Estamos viendo la emoción desde los propios personajes que la sienten. Aunque se puede empatizar (y no solo empatizar, comprender las motivaciones) sin necesidad de la primera persona, se produce un efecto que facilita empatizar y comprender al personaje, porque literalmente lo tenemos como punto de anclaje. Estamos en sus zapatos, metafóricamente.

La primera persona también facilita otras formas de narración: la narración no fidedigna y la narración subjetiva suelen ser más fáciles y más efectivas cuando se escribe en primera persona, aunque dificulta otras como la narración testimonial (es difícil que un personaje hablando de sí mismo no tenga efecto en su propia historia).

¿Desde dónde narra?

Esta es una de las elecciones que menos efecto tienen en la historia en la actualidad, aunque en el pasado la gente hacía verdaderas virguerías para que el “desde dónde” fuese creíble. En novelas fantásticas o inverosímiles, se solía usar la excusa de que el manuscrito se ha encontrado tal cual y el autor solo ha transcrito el texto. Aunque corren otros tiempos y el desde dónde se narra nos da un poco igual, así que veamos qué efectos tiene cada tipo de narración.

Por escrito

A todo el mundo debería sonarle la narración epistolar o por carta, en la que el texto son cartas de personajes que van contando la historia. También se puede hacer como hace siglos y excusarnos de que el texto nos lo han pasado así escrito (excusando faltas de ortografía, contradicciones, vacíos en la información, etc). Las ventajas de la narración epistolar son que permite una alternación natural de la narración (personajes respondiéndose unos a otros) y una lógica que explique las elipsis narrativas y los cortes argumentales (lo que viene después en la historia no ha pasado en el momento en que ese personaje escribió la carta), aunque por lo general está limitada a la subjetividad (pero hay ejemplos de narración epistolar cuasi-objetiva, como por ejemplo un perito expresando en informes el estado de la situación).

Voz externa

La vez externa es la voz narradora hablando a otro personaje (o al mundo, o en raros casos, al lector directamente como sucede en la trilogía victoriana de Felix J. Palma) por un medio no escrito (aunque luego ese medio está transcrito porque estamos leyendo un libro). La principal ventaja de la voz externa es la rotura de la cuarta pared. Para quien no conozca el concepto de cuarta pared, piensa en una televisión como en una caja con cuatro paredes. Tienes la pared de la derecha, de la izquierda, la del fondo, y la del frente, que es a través de la cual vemos la historia. Cuando hablamos de romper la cuarta pared, nos referimos a cuando los personajes de dentro de la historia hacen referencia a algo que está al otro lado de esa pared (y de lo cual no deberían ser conscientes por lo general), como el espectador que está viendo esa historia.

La voz externa facilita esta rotura de la cuarta pared porque la voz narradora es consciente de que lo que está contando es una historia, ya sea una vivencia personal o un relato inventado, siempre puede romper la barrera de la historia y referirse a cosas fuera de ella, como la persona que está escuchando/leyendo esa historia. La historia se cuenta desde fuera de la historia.

Voz interna

Por el contrario, la voz interna o “la corriente de pensamiento” es la narración que quizás conozcamos como más habitual, la voz por defecto. Esto se da cuando la voz narradora no está hablando realmente con nadie, solo pone su pensamiento en palabras. La voz interna suele acompañar a la primera persona para tener una vista introspectiva de los personajes. Ni siquiera se da la impresión de que una voz narradora omnisciente esté contándonos algo a nosotros, sencillamente lo cuenta.

No es que esta voz tenga muchas ventajas per se, pero tiene pocas desventajas. La primera es que restringe el tipo de narración (siempre estamos leyendo una “corriente de pensamiento” de alguien, aunque ese alguien sea una voz omnisciente), y la segunda es que permite pocas meta-referencias que rompen la cuarta pared. En el pasado, había una tercera desventaja, la de que la gente sentía que esta “corriente de pensamiento” era algo inverosímil y por tanto tenían que justificar que esa historia estuviese escrita y por tanto quién o qué era la voz narradora. Para solventar estas tres desventajas se utilizan las otras dos voces.

La ventaja principal de la voz interna es que en la actualidad es casi invisible (ahora que ya suspendemos nuestra incredulidad ante una extraña corriente de pensamiento puesta mágicamente en palabras). Al no poner la atención de la gente que lee sobre la narración, la gente puede centrarse en las partes que sean más importantes del texto.

¿Cuánta información tiene a su disposición?

¿La voz narradora lo sabe todo y lo ve todo, o no?

Narración omnisciente

Lo sabe todo y lo ve todo. Lo bueno es que una única voz narradora omnisciente es suficiente para toda la historia, sin importar nada. No está limitado por tiempo, perspectiva o incluso futuro, puede adelantar acontecimientos si así lo queremos. La voz narradora omnisciente no tiene por qué ser siempre objetiva, aunque suele serlo. Es más difícil que la omnisciencia pertenezca a un personaje y más si es humano, pero tampoco es imposible, en el pasado se han escrito historias con personajes que narran historias de manera omnisciente que justifican ese conocimiento porque “una vez me contó que” o “años después de estos hechos, me explicó que le había hablado así por esto”. No tiene por qué verlo todo ni saberlo todo, solo tiene que ver y saber todo lo relativo a la historia.

Esta narración se suele usar cuando se quiere mostrar cosas del mundo o personajes que rodean a los protagonistas a los que pondríamos en perspectiva, cosas que no podrían ver desde su punto de vista. Sin embargo, tiene una desventaja: se hace muy abrupta cuando la voz narradora oculta información al lector para no desvelarle una sorpresa futura. Esta desventaja se puede resolver sin mucho problema. Al final, la voz omnisciente es muy flexible, solo que te obliga a comprometerte con una perspectiva más amplia y descentrada (la narración no está atada por nada y eso no tiene por qué ser algo bueno per se). Ya que la narración omnisciente suele ser en tercera persona (y por lo general, objetiva), es posible que se sienta más distante que otras narraciones menos apartadas de la historia, como la siguiente.

Narración en perspectiva (o Punto de Vista/PoV)

La narración en perspectiva o PoV es una narración en la que la voz se centra sobre un personaje como si estuviera dentro de él. A veces literalmente es ese personaje (en la primera persona subjetiva, por ejemplo) pero cuando se habla de la narración PoV nos solemos referir a la tercera persona en perspectiva tradicional, en la que la voz narradora es un ente narrativo sin personalidad ni subjetividad que va presentando los hechos como si sobrevolase y se impregnase de ciertos personajes. La narración PoV nos deja ver el interior de los personajes sobre los que está el punto de vista, pero no el del resto de personajes.

Para mí este es el punto medio entre la narración omnisciente y la narración en primera persona subjetiva: Tenemos una voz narradora que no está teñida de subjetividad pero que puede transmitirnos la subjetividad de los personajes de manera objetiva. Es mi voz preferida ya que me permite acercar la narración todo lo que yo quiera: Si busco una escena desapegada, puedo hacer más desapegada la narración, si busco una escena más emocional y visceral, me acerco hasta el interior de los personajes.

La desventaja principal de la narración PoV es la limitación a la que te expones una vez entras en perspectiva: Puedes ver al personaje al detalle, pero todo lo que se sale de la vista de ese personaje queda fuera. Si bien es cierto que esto se puede solventar un poco, hay límites. Por ejemplo, puedo mostrar un leve arqueo de ceja de otro personaje aunque el personaje en PoV no lo note (y remarco que no lo nota, en primera persona ni siquiera podría poner de manera coherente que pasa algo que la voz narradora no nota), pero no puedo mostrar lo que está pasando al otro lado de la habitación, o al otro lado del mundo, porque eso es abandonar la perspectiva.

Aunque también te permite flexibilidad: Saltar de narración PoV a omnisciente durante la obra es posible aunque tiene sus peligros por incoherencia interna.

¿Filtra la información?

¿Qué significa filtrar información? Que al pasar esa información por un filtro, se añade o se elimina información, o incluso se modifica. Dependiendo de cómo afecta el filtro (que es la voz narradora) a la narración, hay varios tipos de narración:

Narración objetiva

La narración objetiva es la ausencia del filtro. La voz cuenta las cosas tal como son, sin omitir ni añadir ni modificar nada. Esta filosofía objetivista se puede llevar muy lejos (narrarlo todo, no omitir partes que son irrelevantes), pero por lo general hay un término medio: Podemos creer que lo que cuenta la voz narradora es así, y que lo que no nos cuenta es algo irrelevante. Podemos tomar sus palabras literales como ciertas, aunque algunas veces esas palabras se puedan retorcer para conseguir un golpe de efecto.

La ventaja de la narración objetiva es que es invisible (ya hemos hablado un par de narraciones más arriba sobre la ventaja de ser invisible) y no carga al lector con la tarea de separar los hechos de los pensamientos y creencias. Sin embargo, hay desventajas en esta narración: La gente está muy acostumbrada a ella y puede tomar las creencias, pensamientos y actitudes de la voz narradora como un hecho de la realidad… o peor aún, como la forma en que el autor piensa que es la realidad.

Narración subjetiva

Cada persona tiene una personalidad que viene dada por ciertas características biológicas predeterminadas y sobre todo por sus experiencias vitales y su educación/cultura. Esa personalidad es lo que nos diferencia entre personas, y esa personalidad es el filtro por el cual va a pasar la novela que estamos narrando.

La narración subjetiva puede ser incluso una narración omnisciente, que sería lo que se dice de “la voz autorial”. En resumen, la persona que narra es una versión de la persona que escribe. Pero por lo general la narración subjetiva suele ser en primera persona o tercera testimonial.

La ventaja principal de la narración subjetiva es que nos permite poner información (ya sean juicios de valor de la persona que narra, comentarios o caracterización) en la misma forma de la narración. Lo más habitual es profundizar en la caracterización del personaje que narra, pero también se puede usar la subjetividad de la narración para hacer comentarios más subjetivos sobre otros personajes, comentarios que en una narración objetiva están un poco fuera de lugar.

Es una de mis narraciones favoritas ya que lo que dice una persona y cómo lo dice permite saber mucho de ella. También lo que no dice y lo que pasa de puntillas. Pero cuando omite información o miente, entramos en el terreno de la narración no fidedigna.

Narración no fidedigna

La narración no fidedigna es un tipo de narración subjetiva. La voz narradora oculta información por alguna razón, o cuenta mentiras sobre lo que pasó, que pueden ser contrastadas o no por los hechos. Hay ejemplos de veces en las que la voz narradora nos hace creer deliberadamente que es fiable para revelar al final algo muy importante, como hace Agatha Christie en Diez negritos con la persona que resulta ser la asesina. Hay otros ejemplos de voces que nos muestran solo su versión sesgada de la historia, como pasa con Patrick Rothfuss en Crónica del asesino de reyes. Otras veces directamente nos mienten sobre lo que ha pasado.

El común denominador es que su narración no es fiable. Esto lo podemos usar para desconcertar al lector, para que crea lo que queremos que crea y luego desvelarle el engaño. También lo podemos hacer para caracterizar a la voz narradora. La desventaja es que este engaño puede llevar a la insatisfacción por parte de la gente que nos lee.

¿Cuándo?

¿La narración es en pasado, presente o futuro?

La elección del tiempo verbal tiene poca repercusión, aunque los casos más extraños pueden hacer que la suspensión de la incredulidad flaquee. Sí, en una novela sobre dragones y robots, la gente puede sentir que es todo muy raro e inverosímil porque utilizas un tiempo presente en la narración y cómo puede ser que el personaje que narra nos esté contando esto a la vez que pasa.

Por lo general se utiliza el tiempo pasado excepto cuando hay una razón para no hacerlo. En la literatura juvenil es bastante frecuente el uso del presente aunque la verdad no entiendo por qué, creo que es una costumbre inglesa que se ha traído a nuestro idioma.

Aunque es cierto que es un poco tontería buscarle tres pies al gato con la coherencia de la voz narradora por el tiempo verbal, hay que tener cuidado con eso. En novela juvenil no hay problema en usar el presente en primera persona porque el público juvenil no lo cuestiona, pero en otros ámbitos como la novela histórica o la novela realista puede que ese público sí lo cuestione y rompa su suspensión de la incredulidad.

¿Siempre narra la misma voz?

La voz narradora puede ser siempre la misma o cambiar. Lo primero es una voz fija, y no tiene misterio alguno: La persona que narra es siempre la misma y siempre lo hace de la misma forma. Esto tiene la ventaja de que es simple y predecible (lo cual hace que la gente que lee no tenga que prestar atención a cambios en la narración y lo que significan) y facilita que quien lee no se pierde.

La voz narradora puede cambiar de varias formas: Puede ser un cambio de quién narra (por ejemplo, varios personajes narrando capítulos alternos en primera persona, como se suele ver en las novelas juveniles de Iria G. Parente y Selene M. Pascual) o un cambio en la perspectiva de la narración (como hace George Martin, cambiando el personaje que es el foco de cada capítulo para su voz narradora omnisciente en perspectiva), o un cambio en la personalidad y subjetividad de quien narra.

Alternar la voz tiene las utilidades obvias (podemos ver a más de un personaje narrando, vemos cambios en la voz narradora) pero conlleva desventajas a la hora de generar un anclaje estable.

Con esto del anclaje me refiero a la cantidad de cosas que el público tiene que tener en cuenta mientras lee. Cuantas más cosas se mantengan estáticas, menos cosas están cambiando y menos cambios tienen que registrar y recordar el público. Si el escenario es siempre el mismo, se asume que con un cambio de escena se mantiene el escenario. Si la voz narradora es siempre la misma, sus características se asumen como constantes. Los cambios de perspectiva pueden desorientar porque tenemos que cambiar esas constantes de voz a voz.

El tema del manejo de la información en la narración parece algo trivial, pero os aseguro que no lo es.

Pero para terminar ya este larguísimo artículo, vayamos con la última forma:

¿Peso de la persona que narra en la historia?

No me refiero a su peso en kilos, sino a su peso argumental. ¿Cuánto cambio instiga ese personaje en la historia (recordemos que el cambio es uno de los fundamentos de la narrativa)?

Narración activa

La persona que narra es parte de la historia de manera activa. Puede ser la persona que salva el mundo y lo recorre de punta a punta generando el conflicto, puede ser el personaje antagonista… la cuestión es que se involucra en los eventos de manera activa. Esta narración activa tiene como ventaja que vemos que el personaje que narra es algo más que una cámara al hombro, y nos da una perspectiva más íntima del personaje que narra (ya que accedemos a su personalidad a través de la narración). La mayoría de narraciones en primera persona son narraciones activas.

Narración testimonial

Por el contrario, la narración testimonial es una narración pasiva, en la que el personaje que narra tiene poco o ningún peso en la historia. Esto es bastante habitual (casi todas las narraciones omniscientes son pasivas y una gran parte de la literatura contemporánea está escrita en narración omnisciente) y no tiene grandes problemas… siempre que demos poca importancia al personaje que narra.

Esa es la mayor pega de la narración testimonial: cuando es subjetiva y mostramos gran parte del personaje que narra a través de cómo habla, de lo que cuenta y cómo lo cuenta, pero luego ese personaje no es más que una cámara al hombro en la historia, lo normal es que el público se sienta estafado, porque han dedicado recursos cognitivos en interesarse y empatizar con un personaje que podría haber sido sustituido por un narrador omnisciente. Recuerdo que eso fue lo que más me dolió de “El invierno en Lisboa” (un clásico de la literatura del siglo pasado), que el narrador/protagonista en realidad no es tal, y no es más que un mindundi que va de un lado a otro para que el resto de la gente le cuente su historia. Por no tener, ni tiene nombre.

Juntándolo todo

Al final esto solo son elementos individuales y el meollo está en cómo se combinan para crear la voz narradora de tu historia. Pero como las combinaciones son demasiadas, creo que voy a dejarlo aquí. Ahora solo te falta elegir quién va a narrar tu historia y cómo va a hacerlo. Recuerda usar el sentido común para que el público no tenga que forzar su suspensión de la incredulidad.

Y ya esto es el final de la preparación. En el próximo artículo entramos en la escritura del primer borrador. ¡Hasta pronto!

Índice: ¿Cómo escribir una novela?


Dos narradores internos, subjetivos y contrapuestos: Eso es lo que podrás encontrar en Testosterona. Mila es la fría capitana de la brigada pilomántica de la policía de la isla de Kahu, y Aleksei es el nuevo miembro temperamental y agresivo de la brigada, ¿qué pasará cuando se vean envueltos en el rescate de una turista secuestrada? ¿Serán capaces de controlar sus impulsos? ¡Clica aquí para averiguarlo!

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9 respuestas a “¿Cómo escribir una novela? – 1.5 – Elección de la voz narradora

  1. El Secreto de la Imaginación 2 diciembre, 2017 / 9:14 pm

    ¡Hola!
    Me ha gustado mucho como has redactado y estructurado esta entrada, así que mis felicitaciones 😀 Los tipos de narrador son uno de los recursos más importantes de toda historia y me parece que los has descrito perfectamente.
    ¡Un saludo!

    Le gusta a 1 persona

    • GuilleJiCan 2 diciembre, 2017 / 11:03 pm

      ¡Gracias! Me alegra que te haya gustado, me he esforzado especialmente en esta entrada.

      Me gusta

  2. Marta Tornero Rubio 5 diciembre, 2017 / 11:45 am

    Uuuf, Guillermo, menudo articulazo! Lo tiene todo 😊

    A mí me gusta también escribir en tercera “en perspectiva”, pero cambiando de perspectiva según dónde pueda sacar más jugo emocional a la historia. Sin embargo, una de las cosas que me resultaron más fructíferas para escribir mi primer borrador fue hacer un par de escenas en primera persona, de manera intimista, como tú dices. No era la voz que iba a utilizar en último lugar, pero resulta muy útil para profundizar en el interior de los personajes: con la tercera corres el riesgo de pasar por encima de todo y no crear empatía en el lector.

    Gracias por el currazo de artículo, me lo guardo para referencia futura.

    Le gusta a 1 persona

    • GuilleJiCan 5 diciembre, 2017 / 5:19 pm

      Me alegra que consideres que merece la pena guardarlo incluso aunque ya hayas sacado estas cosas por ti sola 😀 Gracias por el comentario.

      Me gusta

  3. El pensadero de Yai 20 diciembre, 2017 / 3:28 pm

    Hola, mil gracias por este artículo, aunque por lo que estoy ojeando, tu blog va a ser un sitio al que regresar, porque tienes muchas entradas interesantes. En serio, se agradece que personas que tienen más conocimiento se sienten a contarlo y compartirlo con los que estamos empezando 🙂

    Le gusta a 1 persona

  4. Alberto Mrteh 29 diciembre, 2017 / 6:35 am

    Gracias por destrozarme el final de “Diez negritos”.

    Me gusta

    • GuilleJiCan 30 diciembre, 2017 / 4:37 pm

      Está escrito de forma que no revele nada, aparte de que la narración no es fiable y que al final de Diez negritos se revela quién ha asesinado al resto (lo cual no es un gran spoiler, la narración de la autora no es fiable en la mayoría de sus novelas, y por lo general al final de todas las novelas de misterio de este tipo se suele contar quién asesinó a la víctima o víctimas).
      Aun así, si ese pequeño comentario te ha destrozado el final de “Diez negritos”, lo siento mucho. No era mi intención.

      Le gusta a 1 persona

      • Alberto Mrteh 31 diciembre, 2017 / 7:28 am

        Es la vida. Dejaré que pase el tiempo antes de leerla.

        Le gusta a 1 persona

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