¿Cómo escribir una novela? – 2.6 – La tensión y el conflicto

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Índice: ¿Cómo escribir una novela?

2.6 – Tensión y conflicto

La tensión y el conflicto no solo es algo que existe en la novela y ya está. Es algo que tiene niveles y progreso, y lo que es más importante: es algo que se espera que tenga un progreso muy concreto.

Es difícil definir la tensión y el conflicto. El conflicto principal de la historia vendría a ser la cosa que impide que la vida vaya con normalidad (lo que rompe el status quo, como vimos en el punto 2.3, el desencadenante). La tensión se puede sentir en la importancia de la situación y las consecuencias. Una escena en la que se juegan la vida los personajes tiene mucha tensión, mientras que una en la que toman chocolate caliente mientras charlan tranquilamente no tiene nada de tensión.

Por supuesto, depende mucho de qué clase de historia sea. En una película de acción están todo el rato jugándose la vida y la verdad es que no hay mucha tensión en una pelea ordinaria en la que se jueguen la vida (por lo general sabemos que no le pasará nada a los protagonistas), mientras que esa taza de chocolate puede ser un momento muy tenso ya que es cuando sabemos que alguien hará su confesión de amor.

La tensión y el conflicto tienen una secuencia muy característica: Calma -> Tensión/Conflicto -> Incremento -> Punto álgido -> Vuelta a la calma.

La trama seguirá más o menos ese esquema en relación al conflicto principal, pero la tensión es una bestia más compleja. La tensión crece y se resuelve más rápido que los conflictos, ya que puede darse ese ciclo completo en una misma escena. Vamos a desgranar la secuencia:

Calma: El punto de tensión más baja. Es la base, con la que comparamos el resto de situaciones tensas. No hay cosas en juego, los personajes pueden estar más tranquilos y a su gusto, la velocidad de lectura es suave y el ritmo sosegado.

Tensión/Conflicto: Hay un desencadenante que rompe con la calma. Hay algo en juego, y la situación es ligeramente incómoda. Se acelera el ritmo de lectura y las escenas ya no pueden permitirse vagar ni divagar, tenemos que centrarnos en el objeto de la tensión porque es lo que atrae la atención de los protagonistas.

Incremento: La tensión va en aumento y las consecuencias se agravan. Es habitual que nos den una muestra de ese aumento en las consecuencias haciendo que los protagonistas las sufran en sus propias carnes. Puede haber un pequeño descenso en el ritmo para asimilar el aumento de la tensión, pero aunque la acción suceda más despacio, la tensión sigue en aumento.

Punto álgido: Viene a ser como el clímax de la tensión. Es el momento de mayor tensión del ciclo. Es el filo de la navaja, y cualquier paso en falso podría tener consecuencias catastróficas. Hemos llegado al punto máximo, y solo hay tres opciones: La tensión estalla en la cara de los personajes (con consecuencias negativas), o conquistan las circunstancias (consecuencias positivas o sin consecuencias negativas), o se desinfla la tensión por alguna razón (se descubre que la tensión era falsa).

Vuelta a la calma: Tras el punto álgido, se suele volver a la base de tensión, o se construye una nueva calma. En historias más cíclicas y episódicas, se suele volver a la calma que hubo antes de la tensión, mientras que en historias que escalan su tensión, tras el punto álgido se crea una nueva calma, que está más arriba que la primera. Si al principio la tensión es “oh dios mío voy a suspender” y luego en el punto álgido sube a “SI FALLAS ESTA PREGUNTA MORIRÁS”, al superar ese punto álgido se puede crear una nueva tensión base: “Vale, has superado esta pregunta, pero si fallas cualquiera de las que quedan… ¡MORIRÁS!”.

Los ciclos de tensión se repiten hasta que la novela se acaba.

La falsa tensión

Tanto en las películas de acción como en otras historias hay momentos que se supone que son tensos pero que luego al verlos no se siente que haya nada en juego. En películas de acción como Transporter esto es muy habitual. Existe un peligro de “falsa tensión” (como que lleve una bomba atada a la muñeca) que sirve como motivador pero que realmente sabemos que no se llegará a usar. Igual que los cientos de hombres trajeados que intentan matarle. Son “tensión” que al final casi nunca llega a ser tal. Ese tipo de películas e historias suelen ser predecibles y por tanto, la tensión se siente muy falsa.

En otras películas de acción no tenemos esos problemas, porque vemos que el riesgo sí que es real. Un ejemplo de esto es Kung Fu Sion. Los tres primeros guerreros supermegaguays que parece que protagonizarán la película no solo pierden, sino que terminan incapacitados, demostrando que los buenos no siempre ganan.

El maestro de todo esto en la literatura moderna mainstream no es otro que George R.R. Martin. Su tensión nunca es falsa porque sabemos que no tiene miedo ni remordimientos a la hora de castigar a sus personajes por sus errores.

¿La clave para que no haya falsa tensión? Mostrar las consecuencias. A lo largo de estos artículos lo repito muchísimo, pero es que las consecuencias, junto al cambio, son dos de las claves para escribir buenas novelas. Las consecuencias no solo son geniales para el desarrollo de personajes (que ya veremos en el próximo artículo), sino que son la punta de lanza de la tensión. Se usan las consecuencias como el palo de pinchar a la hora de crear tensión (HAZ ESTO, O HABRÁ CONSECUENCIAS), y si los personajes no están a la altura (o somos especialmente crueles), les ensartamos con esa lanza.

Punto de giro

Ya hablé un poco del punto de giro en un artículo anterior, pero ahora vamos a profundizar un poquito en él para terminar por hoy, porque el punto de giro es una forma muy concreta de terminar un punto álgido y crear una nueva calma muy distinta… solo que en este caso no nos referimos a la tensión, sino al conflicto.

El punto de giro es uno de mis recursos favoritos, porque dando una vuelta a uno de los elementos de la historia se crea un giro argumental que estaba ya ahí, no es nuevo, solo se descubre a través de una nueva interpretación. Sorprende, es una gran forma de estallar la tensión (porque nuestros protagonistas estaban equivocados, y les faltaba la imagen completa) y de crear una nueva base para seguir escalando, porque los actos que han hecho nuestros personajes en su mal tino ahora les morderán en el culo con sus consecuencias.

El punto de giro es una gran forma de acabar un segundo libro en una trilogía, porque acaba muy arriba y se ajusta muy bien a una estructura clásica de tres actos para los tres libros.

Que soy muy fan del punto de giro, leñe. Si escribís historias con un buen punto de giro a mí ya me ganáis.

Y esto es la tensión. En el próximo artículo hablaremos del desarrollo de personajes.


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