¿Estás perdiendo el tiempo con las fichas de personaje?

Si hay algo que nos falta siempre a las personas que escribimos es tiempo. No nos sobra ni una gota. Es más, ¿qué haces aquí? ¡Deberías estar escribiendo! (Los dos sabemos que no vas a hacerlo ahora mismo de todas formas)

Por eso mismo, hay que revisar nuestro proceso de escritura y eliminar todo lo que sobre.

Y las fichas de personaje sobran.

Para los que no sepan que es una ficha de personaje, es un método para desarrollar los personajes que consiste en rellenar una lista de datos sobre ese personaje. Es algo bastante popular, sobre todo entre los escritores novatos. Una ficha de personaje está bien como una colección de datos sobre un personaje, pero no es algo que nos sirva demasiado bien para conocer a un personaje, y menos aún para manejarlo bien en una historia.

¿Por qué las fichas de personaje suelen ser una pérdida de tiempo?

1. Son muy largas y están llenas de información inútil

Este es un problema de la mayoría de fichas en blanco que podéis encontrar en internet. Están llenas de preguntas que no sirven para nada. Excepto en obras en las que sea importante, que una persona sea zurda o diestra, o aries o capricornio, son datos que no sirven para nada y que no marcan ninguna diferencia en tu personaje.

Se tarda más tiempo en rellenar una ficha de personajes que escribir en un par de líneas cuáles son los momentos de su vida que le han cambiado, la cual es una técnica mucho más rápida y que te ayuda a conocer mejor a tus personajes.

ficha-personaje-larga
Una ficha de personaje “completa”

Los datos en bruto no sirven de nada, hay que interpretarlos y que trasladarlos a la obra que vamos a escribir para que de verdad tengan una utilidad. Y aun así, son demasiados datos. Si ya son muchísimos datos para los protagonistas, ni te cuento para los secundarios.

2. No se adaptan a tus necesidades

Las fichas de personajes llenas de preguntas a rellenar que puedes encontrar por internet son demasiado rígidas. La mayoría ni siquiera sirven fuera de un mismo género. Si escoges la del género equivocado te encontrarás escribiendo cual es el arma predilecta de tu protagonista de novela romántica contemporánea.

ficha-personaje-equivocada
“Esta ficha de personaje contemporáneo es perfecta para mi alien de ciencia ficción, ¿ves?”

3. Limitan la propia expresión de nosotros mismos

Una de las peores cosas de las fichas de personajes es que son ellas las que te marcan qué es importante sobre tus personajes. Y esto nos limita, pues una parte de nosotros mismos es lo que nosotros consideramos más o menos importante sobre las personas.

ficha-personaje-limitado
“¿Limitado yo? ¿No ves que estoy perfectamente?”

Las fichas más habituales refuerzan tópicos, como la importancia del color de ojos y pelo en las descripciones, que directamente hay que eliminar de la escritura. Los ojos y el pelo, o cualquier otro dato, serán cosas relevantes si hay alguna razón para mencionarlas, ya sea por la trama, porque formen parte del mensaje de la obra o de tus intenciones metatextuales (por ejemplo, está genial la inclusión de personajes LGBT+ para normalizar, aunque no tenga ningún efecto en la trama que los personajes sean trans).

4. No te ayudan a tener una comprensión instintiva del personaje

Una serie de datos inconexos no nos ayudan a entender y comprender al personaje. Sin duda, lo más importante a la hora de escribir a un personaje y su comportamiento es tener una idea global de cómo funciona ese personaje. Y una ficha de personaje es, sin duda, uno de los peores métodos para alcanzar ese grado de comprensión.

Sí, claro, puedes racionalizar a tu personaje a partir de los datos de la ficha, pero no hay nada que vaya a funcionarte mejor que tu instinto una vez que entiendes cómo piensa y se comporta el personaje. Si consigues que meterte en su cabeza, incluso cobrará vida propia y tomará sus decisiones sin importarle lo que pienses tú o la trama.

ficha-personaje-comprender
Tienes que ponerte en sus zapatos

5. La ficha condiciona la historia que vas a contar

Llenas la ficha con muchos datos, y eso ya va a influir en la historia (aunque no te des cuenta, tu cabeza intentará meter la mayor cantidad posible de esos datos en la historia). Los personajes son algo dinámico. A menos que tu capacidad de estructurar la historia vaya hasta organizar de antemano los cambios que sufrirán tus personajes, los personajes cobrarán vida propia según los escribas. Saldrán nuevos datos, nuevas preferencias, los personajes cambiarán y se convertirán en algo muy distinto. Apegarse a la ficha puede reprimir estos cambios, y por experiencia, el instinto es tu mejor aliado a la hora de escribir.

ficha personaje escribe solo lapinbeau.jpg
Una vez que te guía tu instinto, los personajes se escriben solos (The story writes itself, de Lapinbeau)

6. Hay herramientas mucho mejores a tu disposición

Una ficha de personajes es una de las herramientas más pobres con las que puede contar un escritor. Sirve para algunas cosas, por supuesto, si sabes adaptarla a tus necesidades. Yo uso una versión simplificada de la ficha de personaje para tener a mano los datos más importantes (como su nombre completo, y su color de pelo en las historias en las que el color del pelo es importante para la magia), y siempre la relleno según escribo la historia y van apareciendo los datos. ¿Que he escrito algo nuevo sobre el personaje que conviene no olvidar? Lo apunto y ya no se me olvida. Muchos personajes no tienen más de tres datos en su ficha, los que tienen algo más que su nombre completo.

Hay herramientas mucho mejores para construir a los personajes. Una de ellas es transformar las partes más relevantes de la ficha a rellenar en una entrevista al personaje, para que responda por sí mismo. Esto te permite saber qué es lo que piensa el personaje sobre esos datos, y a la vez nos da una muestra de cómo se expresa. Si metes alguna pregunta abierta, sabrás qué es lo que a ese personaje le parece que le falta a la entrevista, y lo que le importa.

ficha-personaje-entrevista
“¡Que no me gusta la tortilla con cebollaaaa!”

Otra herramienta es escribir una escena en primera persona con ese personaje. No importa mucho de qué vaya la escena o si al final ni siquiera la incluyes en lo que estés escribiendo. Es un ejercicio para ponerte en la piel del personaje, de los mejores que hay, y te ayudará a ver las cosas desde su perspectiva de manera instintiva.

7. No hace falta complicarse tanto las cosas

Por último, tienes que plantearte si de verdad hacen falta datos de tus personajes. Sobre todo para historias cortas, solo hay cinco cosas que necesites de verdad, cinco solo, incluso con los personajes principales.

Necesitas saber su deseo o lo que le motiva a actuar, su forma de adaptarse a la denegación de ese deseo, sus vulnerabilidades o fallos, sus secretos, y sus contradicciones. Con tan poquitas cosas puedes tener a un personaje redondo. Y si me apuras, podríamos usar solo dos o tres de estas cinco cosas y salir del paso.

La ficha de personaje puede ser inútil como herramienta para comprender a los personajes, pero es que hay veces en las que ni siquiera hace falta comprender a los personajes. ¿Para qué vas a usar una herramienta, útil o no, si para eso no la necesitas?

ficha-personaje-simplifica
No te pierdas en laberintos si puedes cruzar por el medio (o si eres un fantasma que atraviesa paredes)

Me dejo cosas en el tintero, pero supongo que se entiende lo que quiero decir. Pueden gustarte más o menos las fichas de personaje, y puedes hacerlas (¡no permitas que nadie te lo impida si es lo que quieres!), pero no se puede negar que si lo que quieres es comprender a un personaje, hay métodos mejores y más rápidos.

Muchos escritores se toman demasiado tiempo con las fichas de personaje (¡o con las fichas de su mundo! El worldbuilding se alarga con facilidad) y dejan para más tarde lo importante: escribir la historia. Eso es lo principal. El resto es accesorio.

¡Hasta la semana que viene! No os perdáis la entrada del jueves que viene, ¡que se va a desvelar la sorpresa!

 

La receta para escribir una escena épica

Definir la epicidad es difícil. Es algo complicado de expresar en palabras. ¿Qué significa que algo sea épico? ¿Que es muy grande? ¿Que es único? Sin embargo, no tardamos en reconocer algo épico cuando lo vemos. Se nos llena el pecho de un sentimiento muy poderoso de ilusión, sobrecogimiento, asombro, anticipación y expectación. Sabemos que estamos ante algo muy importante, muy impresionante y que sin duda merece la pena ver… o leer.

Estas cosas son de las que cuando salen solas, salen bien. Como escritores y escritoras, sabemos que las cosas muchas veces no salen a la primera, y mucho menos salen bien.

“¡Pero tengo que escribir una escena épica! ¿Cómo puedo hacerlo cuando la inspiración no está de mi parte?”

¡No temas, pues hoy el lecturonauta resurge de sus cenizas para traerte la receta para una escena épica!

La receta para escribir una escena épica

La verdad es que esta es una receta muy libre y experimental. Aparte de los ingredientes que se van a mencionar, de los cuales solo hay que coger unos pocos, basta con aderezar al gusto y servir.

1. Personajes importantes enfrentados

El primer paso es coger a dos o más personajes importantes de la repisa de arriba. Dependiendo del sabor que queramos dar a la escena, podemos elegir personajes que sean importantes por razones muy diferentes. Pueden ser los mejores espadachines, o los mejores negociadores, o incluso los mejores chefs del mundo. Lo verdaderamente importante está en el conflicto, el enfrentamiento. Uno empuja hacia un lado, y el otro hacia el otro. No tiene por qué ser una pelea como tal, puede ser un conflicto de intereses políticos, una compra de algo, o incluso un juego de seducción. Es muy importante que esos personajes no solo sean importantes para la historia, también tienen que ser importantes para nuestro público.

Pero lo más importante es que exista un conflicto. Un personaje quiere algo, y el otro quiere otra cosa. Y las dos cosas no pueden ser, así que… ¿quién será el que se saldrá con la suya?

receta-escena-epica-0
¡Yo tampoco soy zurdo!

En el caso de no tener dos personajes importantes, se puede suplir uno de ellos por un enemigo difícil, ya sea otro personaje, como por ejemplo el malo maloso que ha tiranizado la tierra, o algo más metafísico como la depresión. ¡No tengas miedo de experimentar! Recuerda que en La guía del autoestopista galáctico, el autor convierte la creación de un sándwich en algo épico, ¡así que todo es posible!

2. Hay mucho en juego

El segundo paso es coger una buena cucharada de riesgo y espolvorearla sobre la situación. Lo ideal es coger una pizca de “si pierdes, pasan cosas malas” y otra poquita de “si ganas, pasan cosas buenas”, al gusto. Cuidado, ¡no te pases con las proporciones! Si no, tu escena épica sabrá a exageración.

receta-escena-epica-1
¿Qué mejor riesgo que la propia vida?

Hay ocho sabores distintos de riesgo, ¡prueba a ver cuál te gusta más!:

Sabor clásico Si ganas Recibes algo bueno
Sabor amenaza nº1 Si ganas Conservas algo bueno
Sabor salvador Si ganas Evitas algo malo
Sabor curativo Si ganas Te quitan algo malo
Sabor amenaza nº2 Si pierdes Recibes algo malo
Sabor maldito Si pierdes Conservas algo malo
Sabor fracaso Si pierdes No consigues algo bueno
Sabor castigo Si pierdes Te quitan algo bueno

Si eres muy atrevido o atrevida, ¡incluso puedes combinar los sabores para riesgos interesantes! ¿Y si nuestra heroína evita algo malo si gana pero también le quitan algo bueno sin gana? ¡Menudo dilema tendrá encima!

3. La victoria está reñida

Para equilibrar la salsa hay que dejar que se enfríe y que luego hierva, hay que espesarla y luego rebajarla… El enfrentamiento tiene que ir de un lado a otro, ambos contrincantes tienen que ganar terreno y perderlo. Este contraste da equilibrio a la mezcla, permite que ambos se luzcan en el paladar de nuestro lector o lectora. Si solo uno de ellos domina, la salsa quedará descompensada y al final no sabrá bien épico. ¿Qué emoción tiene una batalla en la que solo uno puede competir?

receta-escena-epica-3
Al principio parece que va a ganar uno, pero luego parece que va a ganar el otro… la pelea va en las dos direcciones. 

4. “Solo pasa una vez en la vida”

Para darle un toque especial, tienes que buscar algo realmente único. ¿Es la primera vez en toda la historia que los cinco caballeros de los elementos se unen para derrotar al mal? ¿Sellarán la seducción mutua con un beso bajo la estela del cometa Halley? ¿Hay un empate a tres bandas y hay que desempatar? Hay veces que este toque es lo que da forma a toda la épica. Este momento único e irrepetible, como la unión de dos personajes hasta entonces enfrentados, puede ser aquello que perdure en el paladar del lector.

receta-escena-epica-2
Shooting stars, de Cherubchan

5. Ingenio

¡Es el momento de deslumbrar a los críticos con tu ingenio y creatividad! Una muestra de ingenio por parte de los personajes puede convertir una escena ordinaria en algo totalmente épico. Hay muchas formas de ser creativo, por lo que solo puedo recitar las tres fórmulas básicas de la creatividad, que tendrás que rellenar con tus propios ingredientes…

receta-escena-epica-4

Fórmula 1: Combina dos cosas: ¡La magia de hielo y la magia de fuego pueden crear una nube de vapor, si se usan una después de otra! Combina dos efectos para conseguir un tercer efecto nuevo y distinto.

Fórmula 2: Usa algo fuera de su contexto habitual: ¡La magia ilusoria es entretenida, pero puede ser una gran forma de producir una distracción en medio de un combate!

Fórmula 3: Usa algo de forma distinta a la habitual: Quizás no quieras dispararle a nadie en el espacio exterior, ¡pero puedes usar el impulso del disparo para moverte en ausencia de gravedad!

6. Remontar la derrota al límite

Combina los elementos anteriores para producir un efecto muy sabroso: El lector o lectora piensa que todo está perdido. Esta escena no sabe épica, nuestros protagonistas van a perder… ¡pero en ese momento llega el toque de sabor final que le da la vuelta a las cosas! Justo cuando creía que no le iba a gustar, la escena se convierte en su sabor épico favorito.

receta-escena-epica
Ilustración de Mark Andrew Smith

¡Cuidado! Aquí es precisamente donde nuestra escena puede desinflarse y reventar como un soufflé mal horneado. Hay que saber de dónde sacar ese elemento nuevo que permitirá que nuestra escena se dé la vuelta. Si nos lo sacamos de la manga, a los lectores no les gustará en absoluto. Lo mejor es que este sabor remontador sea uno de los que ya hemos presentado antes. Quizás le añadamos un toquecito de ingenio para sorprender, que siempre queda bien. Tiene que sentirse parte de nuestro postre desde el principio, no un añadido final para que no se derrumbe.

7. Un buen clímax final

¡Un buen libro es como una buena comida! Primero están los entrantes, que nos preparan y nos abren el estómago. Luego está el sólido plato principal, seguido de un segundo arriesgado. Si todo va bien, el lector ha ido progresando a través de los platos. Primero ha perdido el hambre que ya traía, pero le hemos mantenido comiendo por el sabor. Solo queda endulzar el final con un delicioso postre.

Es muy importante escalar bien las escenas hasta la épica. Si todo va bien, el interés de los lectores irá en aumento, según aumenten los riesgos y lo que está en juego. La escena épica debe ser la guinda del pastel, una fanfarria que marca un final de chuparse los dedos. Para ello, hay que convertir a nuestra escena épica en la resolución de los conflictos principales de la historia que nuestro lector está degustando. Es lo que llevan esperando desde que han empezado a comer, desde que le hemos abierto el apetito. ¡No les defraudemos!

receta-escena-epica-final
The Final Battle, de Emo-Hellion

¡Y ya está! Estos son todos los pasos para escribir una buena escena épica. Solo nos falta servir después una escena de vuelta a la calma, como si de licor de frutas se tratase, para que los lectores se vayan con la digestión bien hecha y el estómago en su sitio.


¿Qué te ha parecido esta receta? ¿Digna de una novela de cinco estrellas? No dudes en comentar cómo sazonas tú tus escenas épicas, ¡estoy deseando probarlas!

Oh, y no te olvides de pasarte por aquí el jueves 2 de Marzo, porque voy a hacer un anuncio muy especial.

Cómo protegerse de las ideas irracionales que nos hacen vulnerables a la ansiedad y la depresión

Ideas irracionales ansiedad depresion.jpg

Las ideas irracionales son creencias que tenemos las personas, y que nos hacen vulnerables a la depresión y a la ansiedad. En muchos casos, estas creencias son la raíz del problema, por lo que algunas de las técnicas clínicas en los casos de ansiedad y depresión se basan en atacar estas creencias.

Quiero compartir con todos vosotros estas creencias, qué tienen de perjudicial, y cómo empezar a eliminarlas de nuestro sistema para protegernos contra ellas. Cuando leas la lista, es posible que te des cuenta de que cumples muchas de ellas. No eres la única persona que marca tantas. Mucha gente que conozco que cumple 7 de 11. No es raro cumplirlas todas. Pero cuantas más cumplas, más vulnerable eres ante la depresión y la ansiedad, y si con este artículo consigo que al menos una persona escape de las garras de la depresión o la ansiedad, habrá merecido la pena cada palabra.

Seguir leyendo

Los 10 libros de fantasía (y ciencia ficción) que más me han gustado este año 2016

¡Otro año más! Este 2016 ha estado cargado de grandes lecturas (a pesar de que el año en general está resultando un poco bluergh, y lo siento mucho por la parada en el ritmo del blog), tantas que incluso he llegado a 15 libros que se merecen un hueco en este top 10. De esos he quitado Sombras de Identidad (porque Sanderson ya tendría 3 libros en el top) y La gracia de los reyes (sin duda el que menos me ha gustado de los quince, y hay libros que se merecen bombo más que él), y han quedado trece joyas de tres géneros: Fantasía (10), Ciencia ficción (2), y Romanticismo (1). Sin embargo, hay mucha variedad dentro de esta fantasía… ¡Vamos allá!


Menciones especiales

13. La maga y otros cuentos crueles – Elia Barceló

Elia Barceló es una escritora sublime, y lo demuestra por completo en esta antología de relatos. No lo incluyo en el top porque una antología, pero si lo hiciese estaría entre los cinco primeros, sin duda. Podéis ver una narrativa de altísimo nivel en estos relatos suyos. A mí me ha encantado y eso que por lo general rechazo los relatos.

12. Palabras Radiantes – Brandon Sanderson

19557g

No lo incluyo porque es segunda parte de una saga, y porque Sanderson ya tiene otra novela en el top. Pero vamos, El archivo de las tormentas será una saga que será recordada al nivel de El señor de los anillos, así lo predigo.

11. Cumbres borrascosas – Emily Brontë9788490321201

Emily Brontë debe ser la autora que mejor escribe de todas las que he leído. Además es un clásico atemporal. Ponerlo en la lista sería injusto, y no es que Cumbres borrascosas sea un libro desconocido o poco reconocido. Debe ser una de las mejores novelas que he leído jamás. En algún momento de vuestra vida tenéis que leer esta novela, si os gusta aunque sea solo un poco el ser humano. De los personajes mejor construidos jamás escritos.

Y ahora, sin más dilación, vayamos al top 10…

Seguir leyendo

La muerte de los personajes y sus emociones: El duelo – Colaboración de Antro Narrativo

Es posible que ya conozcáis a Piper Valca, porque tiene un blog muy chulo para escritores llamado Antro NarrativoCuando Piper contactó conmigo no dudé ni por un segundo en cederle un hueco en el blog para que compartiese un poco de su sabiduría con nosotros.

Pero si no le conocéis, aquí podéis acceder a su información de contacto (y ver su larga lista de relatos ganadores y finalistas, este hombre arrasa en los concursos). Sin más dilación, os dejo con sus amplios conocimientos sobre el tema de la muerte, uno que, sin duda, os interesará. Muchísimas gracias, Piper, por un artículo completo e interesante.

valoyes


Pues aquí estoy, arriesgando mi escasa reputación para hablar de un tema del cual Guillermo con seguridad me lleva años luz: el análisis de las emociones en el ser humano. Haremos un breve estudio de un reconocido escritor que plasmó las consecuencias de la muerte en sus personajes y daré algunos consejos para que puedas escribir sobre el duelo en tus novelas.

Hace unas semanas realicé una encuesta en las redes sociales sobre los escritores que matan a sus personajes y en base a las respuestas logré levantar mi entrada Lo que deberías saber antes de matar a tus personajes. Uno de los aspectos que me llamó la atención fue el hecho de que al parecer esta actividad es bastante común y a pocos les tiembla la mano para hacerlo. Sin embargo, no niegan que lo piensan dos veces, pues han dedicado tanto tiempo dotándolos de rasgos y cualidades humanas que los sienten como sus propios hijos, es decir; los han humanizado.

Aclaro, humanizar no está mal. Al contrario, un personaje que exprese sus sentimientos y cuyo comportamiento sea similar al de nuestro vecino creará mayor empatía con el lector, pues se verá identificado en él. Seamos honestos, no es muy difícil hacer que expresen alegría, tristeza, rabia o vergüenza, ya que la mayoría de nosotros las sentimos y manifestamos a diario (a no ser que seas una especie de robot o lleves en tu sangre linaje vulcano). ¿Pero qué sucede cuándo un personaje pierde a un ser querido? Supongo que el desconocimiento de este tipo de dolor en algunos escritores puede desencadenar en una clase de bloqueo literario.

Vulcano llorando.jpg
Retiro lo dicho sobre los vulcanos

Las famosas fases del duelo

Decidí empezar hablando de las fases del duelo porque pueden ser de utilidad en autores que no tienen claro cómo sus personajes deben reaccionar ante esta situación.

A finales de los años sesenta, la psiquiatra Elisabeth Kübler Ross se dio cuenta de que muchos de sus pacientes, que eran enfermos terminales, experimentaban una serie de emociones anteriores a la muerte. Esta investigación derivó en lo que hoy en día se conoce como el modelo de Kübler-Ross o las etapas del duelo, las cuales, palabras más, palabras menos, son una especie de indicador con el cual se mide el dolor.

Me imagino, queridos lectores, que no les sorprende ni es algo nuevo esto de las etapas, pues se habla de este tema en la mayoría de las carreras relacionadas con las Ciencias humanas, son la última palabra en los talleres sobre dolor por pérdida, te regalan folleticos cuando estás de visita en las unidades de cuidados intensivos y las encontramos hasta en la literatura. En conclusión, las etapas del duelo están por todas partes.

Lastimosamente, su uso indiscriminado ha llevado a que, incluso los profesionales de la materia, concluyan en que existe una sola y obligada ruta para enfrentar el duelo. Han creado un patrón ordenado y predecible por el que todo el mundo debe pasar para sobrellevar la tragedia; y si por alguna razón los individuos no atraviesan estas etapas de forma correcta no sanarán. Gran mentira, pues es conocido que tiempo después la misma Elisabeth Kübler Ross se lamentó de haber descrito las etapas de esa manera. Manifestaba que no todos los pacientes que trató pasaron por ellas y los que lo hicieron no siempre siguieron ese mismo orden. En conclusión, ella identificó cinco emociones comunes y no cinco emociones forzosas.

Por experiencia puedo decir que la doctora tuvo razón al satanizar este modelo, pues las emociones que florecen al perder a alguien son demasiado desconcertantes como para que se encuentren en una simple hoja de ruta o guía preestablecida. Todos los que hemos pasado por ello sabemos que no reaccionamos de la misma forma ante la muerte. El dolor es tan individual como el amor; cada individuo es único, y por lo tanto no existe un patrón predecible. No importa lo que digan, al menos, yo que pasé por allí con mi padre y con mi hijo, puedo dar fe de ello.

A estas alturas Guillermo debe estar preguntándose si fue buena idea permitirme redactar esta entrada en su blog basado en mis sentimientos y no en la evidencia científica. El objetivo principal es enseñar a los escritores a describir el duelo de los personajes de forma libre y no bajo estrictas e ineludibles normas.

No quiere decir que esté mal hacer uso del modelo de Kübler-Ross. Por el contrario, considero una falta de respeto aquellos relatos en los que los personajes mueren por doquier y los autores no se toman el tiempo de tener en cuenta la carga emocional que esto conlleva. Incluir el modelo, aunque se tome de forma lineal, por lo menos demuestra cierto interés en reflejar sentimientos y procesos psicológicos. Algo es algo.

Las etapas del duelo según el libro “On death and dying” de Elisabeth Kübler-Ross

Negación: Cuando una persona se entera de la enfermedad terminal o muerte de un ser querido, su primera reacción es negar la realidad de esta noticia devastadora. Se trata de una respuesta temporal que nos paraliza y nos hace escondernos de los hechos. La frase que podría resumir la esencia de esta etapa es «Esto no me puede estar pasando a mí».

Ira: Cuando ya no es posible ocultar o negar esta muerte comienza a surgir la realidad de la pérdida y su consecuente dolor. Si bien los sentimientos de enojo estarán presentes con distinta intensidad durante todo el proceso de duelo, es en esta etapa donde la ira toma el protagonismo dirigiéndose este enojo al ser querido fallecido, a nosotros mismos, a amigos, familiares, objetos inanimados e inclusive a personas extrañas. La frase «¿Por qué yo? ¡No es justo! », «¿Cómo puede sucederme esto a mí?».

Negociación: En esta etapa surge la esperanza de que se puede posponer o retrasar la muerte de la persona moribunda. En secreto el doliente busca hacer un trato con Dios u otro poder superior para que su ser querido fallecido regrese a cambio de un estilo de vida reformado. Este mecanismo de defensa para protegerse de la dolorosa realidad no suele ofrecer una solución sostenible en el tiempo y puede conducir al remordimiento y la culpa interfiriendo con la curación. La frase que resume esta etapa es «¿Qué hubiera sucedido si…?»

Depresión: el doliente comienza a comprender la certeza de la muerte y expresa un aislamiento social en el que se rechaza la visita de seres queridos. En esta etapa la atención del doliente se vuelve al presente surgiendo sentimientos de vacío y profundo dolor. «Extraño a mi ser querido, ¿por qué seguir?».

Aceptación: Es el momento en donde hacemos las paces con esta pérdida permitiéndonos una oportunidad de vivir a pesar de la ausencia del ser querido. El doliente llega a un acuerdo con este acontecimiento trágico gracias a la experiencia de la depresión. Esta etapa no significa que estamos de acuerdo con esta muerte sino que la pérdida siempre será una parte de nosotros. La frase que resume la esencia de esta etapa es «Todo va a estar bien».

Uso de las fases del duelo en el proceso literario

Para los escritores que ven en el modelo una forma simplificada y precisa de describir el duelo de sus personajes, el siguiente estudio puede serles de mucha utilidad. A continuación analizaremos una de las muertes más reconocidas y fuertes en la literatura: la muerte de Sirius Black y sus efectos en Harry Potter.

Aunque muchos no lo saben, por razones religiosas no soy adepto a las novelas relacionadas con brujos y hechicería, pero la obra de JK Rowling nos sirve para analizar la manera en que un autor puede incluir el duelo en la trama sin que se afecte la historia. Es más, este proceso puede ayudar a dar forma y profundidad a los personajes, como se supone ocurrió con Harry Potter. Por cierto, ¿Cuál es el verdadero motivo por el que Rowling se despachó con Sirius Black?

Introducción: Sirius Black era el padrino de Harry Potter y el amigo más cercano de los padres del chico maravilla. Fue injustamente culpado por la muerte de estos y encarcelado en la terrible Azkaban, en donde estuvo por doce años. Tras su escape se convirtió en el candidato a convertirse en el principal protector del muchacho.

La muerte repentina de este personaje secundario despierta una serie de emociones en el personaje principal que si se estudian con cercanía demuestran el uso del modelo Kübler-Ross.

Harry Potter y las fases del duelo

Potter gritando.jpg
Harry ante la muerte de Sirius

Negación: Tras la inexplicable desaparición de Sirius detrás del velo, Harry manifiesta en repetidas ocasiones su posición de que no está muerto y mantiene las esperanzas de que volverá a cruzar el umbral del arco de regreso a la vida. Es obvio que no estaba en los planes de Rowling darle una oportunidad a este personaje.

—No puede volver, Harry —insistió Lupin; la voz se le quebraba mientras intentaba retener al chico—. No puede volver, porque está m…

—¡NO ESTÁ MUERTO! —rugió Harry—. ¡SIRIUS!

Ira: Harry pasa gran parte del final del libro en esta fase, estado que aporta mucha emoción y ritmo a la historia y que la mayoría de escritores deberían explotar en sus escritos.

—¡Que sufras así demuestra que todavía eres un hombre, Harry! Ese dolor significa que eres un ser humano.

—¡PUES ENTONCES NO QUIERO SER UN SER HUMANO! —rugió Harry. Y agarró el delicado instrumento de plata de la mesita de patas finas que tenía a su lado y lo lanzó hacia el otro extremo de la habitación; el instrumento se hizo mil pedazos al estrellarse contra la pared. Varios retratos soltaron gritos de enfado y miedo, y el de Armando Dippet exclamó: «¡Francamente…!»

Negociación: Harry acepta la muerte de Sirius Black pero busca la forma de volver a encontrarse con él, por lo que en un intento desesperado, intercepta al fantasma que llamaban Nick Casi-Decapitado.

Nick se apartó de la ventana y miró apesadumbrado a Harry. —Él no volverá.

—¿Quién?

—Sirius Black.

—¡Pero usted volvió! —gritó Harry con enfado—. Usted volvió, y está muerto, pero no desapareció.

—Los magos pueden dejar un recuerdo de sí mismos en el mundo y pasearse como una sombra por donde caminaban cuando estaban vivos —explicó Nick con tristeza—. Pero muy pocos magos eligen ese camino.

—¿Por qué no? ¡Además, no importa, a Sirius no le importará que no sea algo habitual, volverá, estoy seguro de que volverá! —Y tan poderosa era su fe que Harry giró la cabeza hacia la puerta, convencido por una milésima de segundo de que vería a su padrino, con el cuerpo de un blanco nacarado y traslúcido pero sonriente, entrando por ella y dirigiéndose hacia él.

Depresión: según nos cuenta la autora, luego de los acontecimientos que llevaron a la muerte de Sirius, Harry regresa a la casa de sus tíos y allí enfrenta esta difícil etapa. ¿En dónde están los amigos y profesores? ¿No es contraproducente dejar a la suerte a un chico de un poco más de dieciséis años que acaba de perder a un ser querido de forma traumática? ¿Más en casa de sus «amorosos» familiares?

—Fue cruel —dijo Dumbledore suavemente—, tú y Sirius pasaron muy poco tiempo juntos. Un final brutal a lo que debería haber sido una relación larga y feliz.

Harry cabeceó, sus ojos se fijaron sobre la araña que ahora trepaba el sombrero de Dumbledore. Podría decirse que Dumbledore entendió, que hasta podría sospechar eso hasta que su carta llegara, Harry había pasado casi todo su tiempo en casa de los Dursleys tirado sobre su cama, rechazando comidas, y mirando fijamente por la ventana, llena del vacío de frialdad asociada a los Dementores.

 

Aceptación: al inicio del libro de Las reliquias de la muerte, Harry parece haber superado la muerte de su padrino, como podemos leer en su conversación con Dumbledore. Ya la muerte de Sirius no se veía tan terrible como en el libro anterior.

—Sirius te representó mucho antes de que lo conocieras —dijo Dumbledore con cuidado—. Naturalmente, la pérdida es devastadora…

—Pero, mientras yo estaba donde los Dursleys —Harry interrumpió, su voz sonaba más fuerte— comprendí que no puedo encerrarme o… devastarme. Sirius no habría querido esto, ¿verdad? Y, de todos modos, la vida es demasiado corta… Mire a la señora Bones, mire a Emmeline Vance… ¿Podría ser yo después, verdad? Pero así es —dijo con ferocidad, ahora mirando directamente a los ojos azules de Dumbledore que brillaban a la luz de la varita —me aseguraré de tomar a tantos mortífagos conmigo como pueda, y a Voldemort también si puedo manejarlo.

Creo que las tres primeras fases del duelo de Harry fueron muy bien descritas, pero las dos últimas presentan ciertos aspectos que desde el punto de vista psicológico podrían haber sido mejor tratadas.

  1. Si, sabemos que Sirius no era el verdadero padre de Harry, pero era lo más cercano a un padre que había conocido. A lo que me refiero es que sorprende la celeridad con que el chico acepta la muerte de su padrino, teniendo en cuenta cómo actuó en las fases anteriores. De la fase de depresión tan solo sabemos que el muchacho estuvo encerrado sin comer y pegado a la ventana. Alguno puede argumentar que no era necesario detenerse a describir cada uno de los síntomas de la depresión. Es verdad, pero… ¿No debería por lo menos haber repercusiones físicas en Harry Potter? Recordemos que duró varios meses rechazando comidas. En ese sentido yo hubiese mostrado al chico más delgado, lívido y débil sino enfermo, lo cual es muy común en las personas que atraviesan esta fase.
  2. En cuanto a la fase de aceptación ¿Qué tan factible es que superes la muerte de un ser querido alejado de tus amigos y rodeado de familiares que te odian? ¿Qué ideas pueden llegar a tu mente adolescente para alivianar el dolor? No obstante, cuando Dumbledore habla con el chico, comprueba que su dolor ha disminuido de forma sorprendente. Incluso leemos a un tranquilo Harry hablar de la muerte. «de todos modos, la vida es demasiado corta… Mire a la señora Bones, mire a Emmeline Vance… ¿Podría ser yo después, verdad?». Vamos, es un chico de 16 años y no pasaron más de seis meses. Rowling nos demuestra que buscaba cerrar esa trama y proseguir con lo que era en verdad importante, que Harry entendiera que debía ser él quien asesinara a Voldemort.
  3. La falta de un funeral para Sirius: Freud argumentó que el duelo requiere «el veredicto real de que el objeto ya no existe»; es decir, como parte indispensable para superar el duelo está el funeral.

En el libro Rituales de despedida en la terapia de duelo se explica que uno de los factores que pueden traer complicaciones en el proceso de duelo es la ausencia del entierro tradicional y de rituales de duelo bien desarrollados. Tradicionalmente, los rituales de duelo ayudaban a las personas a realizar el duelo, proporcionándoles una estructura socialmente aceptada en la cual podían —incluso debían— dirigir temporalmente toda su atención hacia el difunto, declarando así la muerte de éste y aceptando sus consecuencias. Esta situación a Harry parece no afectarlo en lo más mínimo, a pesar de que nunca se recuperó el cadáver y la autora no se toma la molestia de incluir más adelante un entierro simbólico o un ritual terapéutico de «despedida».

  1. Por último, es también sorprendente como Harry Potter parece estar más concentrado en lo que le espera frente a Voldemort que en el hecho de haber presenciado la muerte violenta de Sirius. En el documento Entre Brownlow y Magwitch: Sirius Black y la implacable eliminación del hombre protector en la serie Harry Potter de Sara Martín Alegre, se trata este asunto:

“Ser testigo de una muerte violenta genera una variedad particular de estrés post-traumático juvenil e influye negativamente en la superación del dolor ya que el horror que se siente en relación al tipo de muerte perturba los pensamientos sobre el difunto”. Como exponen, “en el centro del trauma se halla el recuerdo intrusivo y disfórico de haber visto la violencia en el momento en que se infligió el daño físico letal (…)”. El síndrome post-traumático crece alimentado además por la idea que el progenitor murió a causa de las acciones de otra persona, en lugar de por accidente o enfermedad; este sentimiento no es incompatible con la impresión de que la víctima contribuyó a precipitar el crimen”, e incluso en algunos casos el niño llega a culparse por no haber conseguido “evitar el delito, o por haber provocado la muerte con su propia conducta”. La culpabilidad y el trauma con frecuencia aceleran “la entrada prematura del adolescente en la edad adulta”. Es sencillo ver que todo esto encaja con el caso de Harry quien, pese a su conducta arisca y triste, apenas tiene ni tiempo ni ocasión de desarrollar la conducta antisocial que la mayoría de adolescentes reales muestran en estos casos.

A pesar de estas observaciones no puedo negar mi admiración hacia la autora por el simple hecho de recrear esta experiencia tan abrumadora y difícil, más en un adolescente.

Consejos para describir el duelo

Dejando atrás los modelos y guías, voy a adentrarme en los puntos básicos que los escritores debemos tener en cuenta al momento de describir cómo un personaje afronta una pérdida.

  1. Si no has tenido una experiencia cercana con esta aflicción, o puede que tu pérdida sea diferente, es recomendable investigar. No me refiero a que te vuelvas loco comprando todos los volúmenes de tanatología del mercado ni que te los leas si ya los compraste. Se trata de que recabes la información que mejor se adapte a tus necesidades. Puedes leer memorias de personas que hayan perdido a sus seres queridos o hablar con quienes ya pasaron por esta situación. Si lo deseas, leer obras de ficción que aborden el duelo también ayudará a analizar cómo sus autores lo hicieron. Entrevista a algún psicólogo o paga por una consulta. Describir sobre emociones no es fácil y menos cuando las desconoces.
  2. Conoce a tus personajes. Cuando tienes un perfil psicológico y emocional de tu personaje bien estructurado, podrás inducir cómo reaccionará ante la pérdida, pues ellos, al igual que los seres humanos, son diferentes. No te preocupes si uno de tus personajes actúa de una forma atípica ante el duelo. Así es él/ella. Sería peor si sus actos fueran en contra de la personalidad que les asignaste.
  3. Muestra, no cuentes. Quizás el más trillado, antiguo y repetido consejo literario. Como lector no quiero que me digas que Harry Potter tiene rabia por la muerte de Sirius Black. Muéstrame su rabia. El duelo es una mezcla de emociones y sentimientos que pierden su poder y esencia si el escritor no sabe manejarlos.

 

Cómo mostrar el duelo de los personajes

Descripción tristeza.jpg
Recuerda que el duelo es algo individual y no todos reaccionamos igual

Como describir el duelo inmediato. Es el que comprende desde que se produce el fallecimiento hasta pasadas las 24 primeras horas, o incluso la primera semana. Si tu personaje se encuentra en este periodo puedes tener en cuenta la siguiente sintomatología:

  • Las sensaciones físicas (Bloqueo, debilidad, dolor muscular, lentitud, engrosamiento de garganta, falta de apetito o aumento del apetito, náuseas, un peso en el pecho, temblor de manos, ojos hinchados, la nariz tapada, llanto incontrolable).
  • Patrones de pensamiento (Negación, «aunque sólo hubiera…», «no pude decir adiós», «me gustaría no haberle dicho tal cosa», «¿por qué, por qué, por qué, por qué, por qué?»).
  • Los síntomas del estrés (Incapacidad para dormir, falta de deseo para participar en actividades).
  • Síntomas sociales (la insistencia de que todo está bien, o la incapacidad para ocultar el dolor en público; retirarse de las actividades; irritabilidad; ocuparse en demasiadas actividades para mantenerse ocupado).

Durante las etapas iniciales de la pena, todos o algunos de estos síntomas pueden estar presentes. La clave está en que el personaje no debería necesariamente verbalizarlos; el lector debe ser capaz de comprender por qué se comporta de esta forma y relacionarlo con la muerte del ser querido.

No digas que Pepito no puede dormir, describe algunas de sus noches o muestra el deterioro que el insomnio he provocado en él. Pepito no tiene que estar diciéndole a todo el reparto que no quiere hablar con ellos; haz que se aleje, que esté retraído. Si lo sabes hacer el público lo entenderá con facilidad.

El duelo a largo plazo. Este es uno de los grandes olvidados de la literatura, pues es muy común explayarse en el dolor inmediato pero páginas adelante hacer como si nunca hubiese sucedido.

  • La negación. Aunque ya la nombramos en las fases del duelo, esta puede tomar una cantidad de formas. La negación de la causa de la muerte, de la culpabilidad, de la pena en sí, etc.
  • El olvido de la persona que ha muerto. Sé que suena extraño, pero es cierto, y puede suceder años después de los hechos. De un momento a otro tu personaje tomará el teléfono para llamar a la persona que murió sólo para caer en cuenta que no puede. Cuando el personaje recuerda su pérdida vuelve a sentir tristeza. Como si la perdiera de nuevo.
  • El olvido de la persona y punto. La naturaleza aborrece el vacío, y la vida tiende a llenar los vacíos que la muerte cavó. Puede llegar el momento en que nuestro protagonista se da cuenta de que está viviendo como si esa persona nunca hubiera existido. El personaje sufrirá por haberla olvidado, como si recordar fuera un deber sagrado que no debe ser eludido.
  • Vivir para la persona. ¿La madre del personaje iba a ser un médico? Veinte años más tarde el personaje monta una clínica.
  • Miedo irracional a lo que mató a esa persona. Si el padre del personaje murió ahogado en el mar el personaje no se atreve a navegar, como en Truman Show.
  • Abrazando lo que fuera que mató a esa persona. Si el padre del personaje murió ahogado en el mar el personaje ahora es capitán de un navío y recorre los siete mares.
  • Continúan los síntomas físicos de estrés. La presión arterial alta. Úlceras. La falta de sueño. La negativa a permitir que alguien se acerque demasiado. Si el duelo no se trató el personaje puede desencadenar en una serie de situaciones terribles.

En vez de decir que el personaje tenía pensamientos locos de unirse a su fallecida esposa, puedes mostrar que él se pregunte ¿Qué pasaría si yo hubiera conducido ese día?

Es crucial que definas qué tanto aporta explayarte en el duelo del personaje, pues aunque vaya en contravía a todo lo que te he repetido, si te vas a «volver un ocho» en páginas y páginas de dolor sin sentido, mejor no lo hagas. Así como la muerte de los personajes, el duelo también de tener bien claro el por qué.

Para terminar dos aclaraciones. La primera es recordarte que las emociones hacen parte de la escritura y que un deficiente uso de estas desencadenará en el fracaso, pues no porque matemos al mejor amigo del personaje los lectores llorarán. Y la segunda, que hasta de las malas noticias se puede poner buena cara, o que lo diga Homero Simpson cuando supo que iba a morir.

(Guille: Como soy un buen anfitrión enlazo la versión latina en vez de ser mala persona y poner la versión en castellano para iniciar otra batalla más de la guerra de doblaje de los simpsons)


¿Cómo te ha parecido la entrada? Cuando la muerte aparece en tus escritos… ¿Tus personajes expresan el dolor por la pérdida? Cuéntanos tu experiencia.

Psicología aplicada a la escritura: Cómo entendemos el mundo según crecemos

Si eres de esas personas que cuando alguien dice “Me encanta esta comida” tú saltas “¡Pero si es horrible! ¡Cómo puedes comerte eso!”; o peor, cuando dicen que algo no les gusta tú insistes porque “¡¿Cómo no te va a gustar, si está buenísimo?!”, tengo una mala noticia para ti: Eres una persona inmadura, egocéntrica e intolerante.

13007155_996945870380994_7287171268522525114_n

¡Y que sepas que no lo digo a malas!

Pero vamos paso a paso y entenderás perfectamente a lo que me refiero.

1e5op0.jpg

Seguir leyendo

Cómo escribir la trama de tu novela en 10 minutos

Se acerca el nano y muchos de vosotros no tendréis una trama, o una idea general. En estos tres últimos días hay que darse caña y escribir al vuelo, y tanto si no tienes una trama como si quieres hacerla al empezar el nano, tendrás que hacerlo rápido. Aunque ya haya pasado el nanowrimo (o no tengas ni idea de qué es eso), quizás necesites una idea, una historia que escribir, una trama.

¿Y si sólo necesitases diez, quince minutos para escribir una trama para tu novela?

Cómo escribir la trama de tu novela en 10 minutos

woman-writing-a-book.jpg

Seguir leyendo

Necesito una pausa

Conseguí publicar durante todo el verano, pero he acabado quemándome. En este momento, con todo el dolor de mi corazón, no puedo sostener el blog. Han sido demasiadas cosas y más que están por llegar, por lo que necesito cortar ya en las cosas que más energía me consumen, y el blog es una de ellas.

En este momento no estoy pasando por mi mejor momento emocional. El taller de personajes fue un fracaso absoluto por mi propia culpa, ya que está muy mal planteado. Sí estoy seguro de que mucha gente querría asistir, pero es muy caro, lo he puesto demasiado caro, con poco tiempo de preparación y de promoción… Y no todos tienen capacidad para comprometerse con algo así. El taller, tal como está ahora, está condenado desde la base. El blog, en parte, también.

Pero yo no soy alguien que se rinda. Tanto el curso como el blog necesitan un retoque desde la base (Ana lleva mucho tiempo diciéndome lo que hago mal con el blog, y todavía no me he puesto a corregirlo). El blog acabará más centrado a los escritores que están empezando (que son los que necesitan buenos consejos, con las pocas cosas de nivel avanzado que hay todavía podré ir salpicando con un par de trucos avanzados de vez en cuando), y el taller seguirá en Ateneo Literario, pero será de manera mucho más accesible para todos. En vez de un curso de tres meses por un riñón y un ojo de la cara, clases más pequeñas y manejables a menos de 3€ cada una. O al menos esa es mi intención, claro.

También tengo muchas cosas que hacer. Este nano tengo intención de empezar y terminar una nueva novela corta y autoconclusiva, tengo que entregar el trabajo de fin de grado en febrero, y pronto tendré las temidas prácticas de cuarto, así que tendré tensión para rato. Con tantas cosas, no puedo dedicarle al blog el tiempo que me gustaría. Pero tengo intención de aprovechar el descanso para prepararlo todo para la reinauguración del blog y la reforma del taller de personajes.

No sé cuándo podré volver. Quizás suba algo de vez en cuando, alguna reseña de un libro que me haya llamado la atención, y quizás algún relato propio. Me gustaría volver en febrero, una vez termine los exámenes, con todo listo para empezar con buen pie. Espero volver a veros por entonces.

Seguiré por twitter porque no puedo vivir sin él, y seguiré aceptando encargos para análisis y correcciones de textos, pero no habrá entradas en una buena temporada.

Os echaré de menitos mientras no estoy.

 

La inevitabilidad y las consecuencias en tu historia

1baa2f

Inevitabilidad

Qué palabreja más rara me acabo de inventar, ¿no?

La verdad es que no me la he inventado. Aunque quizás no se la conozca así en español, es algo que puede aparecer en cualquier historia y que aparece en muchas más de las que debería. ¿Pero de dónde me lo he sacado? La verdad es que es un término (bastante oscurillo) que se utiliza en el juego Magic the Gathering. Es el juego de cartas del que ya os he hablado alguna vez. 

En Magic, un mazo tiene inevitabilidad cuando tiene más posibilidades de ganar según se alargue la partida. Y si un mazo tiene más inevitabilidad que el tuyo, sientes que cada turno que pasas sin ganar la partida te acercas más a tu ineludible derrota. Es como ser arrastrado por un remolino, y sabes que si no sales de ahí pronto, acabarás ahogándote.

Este último sentimiento que acabo de describir es la inevitabilidad en las novelas. Es el sentimiento de que, al final, los dos protagonistas acabarán juntos. Esa sensación de que todos los pasos que da el héroe lo están dirigiendo hacia el apoteósico enfrentamiento con el villano.

maxresdefault2

Es la sensación de que la historia se está dirigiendo, lenta pero inexorablemente, hasta cierto desenlace o situación predecible.

La inevitabilidad está bien en algunos momentos. Cuando los protagonistas luchan contra el destino, por ejemplo. Cuando el lector sabe desde el principio cómo acabará la historia. Sin embargo, la inevitabilidad, en novelas en las que no viene al caso, se siente como que el escritor está empujando a los personajes y los sucesos hacia un resultado que él quiere. Se siente muy artificial.

El gran problema que tiene la inevitabilidad es que convierte a tu historia en predecible. Si al principio pones una profecía de vencer al malo maloso, raro es el caso en el que el final no sea la muerte de ese malo maloso.

Y no sé vosotros, pero a mí no me gusta sentir que la historia se va arrastrando lentamente hacia su final, a menos que sea algo intencionado.

Pero este no es el único problema que se puede encontrar en algunas novelas.

Las consecuencias

¿No habéis leído un montón de libros en los que los protagonistas hacen muchas cosas que luego no tienen repercusiones? Muchos personajes se libran de las consecuencias de sus actos, como si fuesen escapistas del karma.

A mí me gusta sentir que los personajes, cuando la cagan, arrastran de verdad sus errores. Sus actos tienen efecto en la trama y en otros personajes, y cuando sus decisiones no son acertadas (o incluso cuando lo son), pocas veces vemos que eso acarree consecuencias para el personaje.

¿La has cagado? No pasa nada. Nadie te va a recordar que tú mataste a esa ancianita en medio de la plaza. Nadie va a echarle la culpa a los protagonistas de los daños colaterales que su pelea contra el monstruo ha causado.

Si quieres que tu historia se perciba como real, las acciones tienen que tener consecuencias reales. ¿Desafías al malvado imperio? El malvado imperio mata a tu familia. O a ti. ¿Mandas a la mierda a otro personaje? Espérate una puñalada trapera cuando más lo necesites.

Incluso las acciones buenas tienen que tener consecuencias reales: Un personaje puede odiar al protagonista por haberle salvado (el coste ha sido demasiado alto, ha tenido que renunciar a muchas cosas, no quería ser salvado). Escoger al mejor miembro para la misión puede hacer que otros posibles candidatos empiecen a guardar rencor al protagonista. Las mentiras se descubren.

quote-choices-determine-character-brandon-mull-38-24-23
“Las elecciones determinan al personaje”

Evita la inevitabilidad (a menos que venga al caso, como pelear contra la propia muerte) y aplica las consecuencias necesarias. Tu historia se sentirá mucho más realista y humana, al igual que tus personajes. Además, creo que nadie me puede negar que ver las consecuencias de los actos de los personajes es algo que nos gusta. Hace que sus decisiones se sientan más auténticas.


Y tú tienes que tomar una decisión. Es posible que ya sepas que daré un taller online de personajes en Ateneo Literario en Octubre. Teniendo en cuenta que quedan un par de días para que empiece, esta es tu última oportunidad para apuntarte. ¡Échale un vistazo!

Recomendaciones de anime: Mis animes de 2015-2016

recomendaciones-anime-2015-2016

Ha llovido mucho desde la última vez que hice mis recomendaciones de anime. Un año y dos meses, concretamente. En ese tiempo he visto mucho anime, aunque no tanto como me habría gustado. Soy muy selectivo con estas cosas, por lo que tardo bastante en encontrar algo que me enganche. Eso sí, cuando lo encuentro, suele ser algo de buena calidad, algo que devoro en un par de días a lo sumo.

Esta vez he hecho un ranking y las recomendaciones van a ser más breves. Al fin y al cabo, son 20 series. Una cuarta parte de ellas es anterior a 2015, pero el resto han salido en este último año. Algunas de estas series (pocas) todavía siguen en emisión.

Por supuesto, este ranking solo es informativo, personal, y no significa nada más que lo mucho que he disfrutado cada anime en comparación con el resto. Es posible que vuestro gusto sea muy distinto y prefiráis otra clase de historias (si os gusta la romántica y las series de historias de la vida, no creo que encontréis algo de vuestro gusto), pero esto es lo que a mí me gusta. ¡Vamos con ello!

Seguir leyendo