La credulidad y la incredulidad a la hora de leer

Una persona que sepa leer bien tiene que ser a la vez crédula e incrédula.

Pero ojo, porque ser incrédulo y crédulo a la vez es un error muy grande.

(Pero a ver, Guille, de qué narices estás hablando, que no hay quien entienda ese galimatías)

¡Parece paradójico, pero te aseguro que tiene sentido!

Leer es un acto bastante complejo que exige muchas cosas al cerebro: Tienes que estar manteniendo tu atención, tienes que procesar los símbolos del papel o la pantalla en una serie de palabras con un significado concreto, codificar esos significados teniendo en cuenta las relaciones que tienen con la información que ya nos han dado, recordar qué ha pasado y quién son estos personajes, imaginar todo eso en tu cabeza… Aunque no lo parezca, es un trabajo bastante duro para el cerebro. Por eso mismo, cuando el cerebro puede, desconecta y sencillamente simplifica todos los procesos que puede. Así que se vuelve incrédulo y crédulo justo cuando tendría que ser crédulo e incrédulo.

¿Pero qué significa todo esto de la credulidad e incredulidad y viceversa?

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