La receta para escribir una escena épica

Definir la epicidad es difícil. Es algo complicado de expresar en palabras. ¿Qué significa que algo sea épico? ¿Que es muy grande? ¿Que es único? Sin embargo, no tardamos en reconocer algo épico cuando lo vemos. Se nos llena el pecho de un sentimiento muy poderoso de ilusión, sobrecogimiento, asombro, anticipación y expectación. Sabemos que estamos ante algo muy importante, muy impresionante y que sin duda merece la pena ver… o leer.

Estas cosas son de las que cuando salen solas, salen bien. Como escritores y escritoras, sabemos que las cosas muchas veces no salen a la primera, y mucho menos salen bien.

“¡Pero tengo que escribir una escena épica! ¿Cómo puedo hacerlo cuando la inspiración no está de mi parte?”

¡No temas, pues hoy el lecturonauta resurge de sus cenizas para traerte la receta para una escena épica!

La receta para escribir una escena épica

La verdad es que esta es una receta muy libre y experimental. Aparte de los ingredientes que se van a mencionar, de los cuales solo hay que coger unos pocos, basta con aderezar al gusto y servir.

1. Personajes importantes enfrentados

El primer paso es coger a dos o más personajes importantes de la repisa de arriba. Dependiendo del sabor que queramos dar a la escena, podemos elegir personajes que sean importantes por razones muy diferentes. Pueden ser los mejores espadachines, o los mejores negociadores, o incluso los mejores chefs del mundo. Lo verdaderamente importante está en el conflicto, el enfrentamiento. Uno empuja hacia un lado, y el otro hacia el otro. No tiene por qué ser una pelea como tal, puede ser un conflicto de intereses políticos, una compra de algo, o incluso un juego de seducción. Es muy importante que esos personajes no solo sean importantes para la historia, también tienen que ser importantes para nuestro público.

Pero lo más importante es que exista un conflicto. Un personaje quiere algo, y el otro quiere otra cosa. Y las dos cosas no pueden ser, así que… ¿quién será el que se saldrá con la suya?

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¡Yo tampoco soy zurdo!

En el caso de no tener dos personajes importantes, se puede suplir uno de ellos por un enemigo difícil, ya sea otro personaje, como por ejemplo el malo maloso que ha tiranizado la tierra, o algo más metafísico como la depresión. ¡No tengas miedo de experimentar! Recuerda que en La guía del autoestopista galáctico, el autor convierte la creación de un sándwich en algo épico, ¡así que todo es posible!

2. Hay mucho en juego

El segundo paso es coger una buena cucharada de riesgo y espolvorearla sobre la situación. Lo ideal es coger una pizca de “si pierdes, pasan cosas malas” y otra poquita de “si ganas, pasan cosas buenas”, al gusto. Cuidado, ¡no te pases con las proporciones! Si no, tu escena épica sabrá a exageración.

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¿Qué mejor riesgo que la propia vida?

Hay ocho sabores distintos de riesgo, ¡prueba a ver cuál te gusta más!:

Sabor clásico Si ganas Recibes algo bueno
Sabor amenaza nº1 Si ganas Conservas algo bueno
Sabor salvador Si ganas Evitas algo malo
Sabor curativo Si ganas Te quitan algo malo
Sabor amenaza nº2 Si pierdes Recibes algo malo
Sabor maldito Si pierdes Conservas algo malo
Sabor fracaso Si pierdes No consigues algo bueno
Sabor castigo Si pierdes Te quitan algo bueno

Si eres muy atrevido o atrevida, ¡incluso puedes combinar los sabores para riesgos interesantes! ¿Y si nuestra heroína evita algo malo si gana pero también le quitan algo bueno sin gana? ¡Menudo dilema tendrá encima!

3. La victoria está reñida

Para equilibrar la salsa hay que dejar que se enfríe y que luego hierva, hay que espesarla y luego rebajarla… El enfrentamiento tiene que ir de un lado a otro, ambos contrincantes tienen que ganar terreno y perderlo. Este contraste da equilibrio a la mezcla, permite que ambos se luzcan en el paladar de nuestro lector o lectora. Si solo uno de ellos domina, la salsa quedará descompensada y al final no sabrá bien épico. ¿Qué emoción tiene una batalla en la que solo uno puede competir?

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Al principio parece que va a ganar uno, pero luego parece que va a ganar el otro… la pelea va en las dos direcciones. 

4. “Solo pasa una vez en la vida”

Para darle un toque especial, tienes que buscar algo realmente único. ¿Es la primera vez en toda la historia que los cinco caballeros de los elementos se unen para derrotar al mal? ¿Sellarán la seducción mutua con un beso bajo la estela del cometa Halley? ¿Hay un empate a tres bandas y hay que desempatar? Hay veces que este toque es lo que da forma a toda la épica. Este momento único e irrepetible, como la unión de dos personajes hasta entonces enfrentados, puede ser aquello que perdure en el paladar del lector.

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Shooting stars, de Cherubchan

5. Ingenio

¡Es el momento de deslumbrar a los críticos con tu ingenio y creatividad! Una muestra de ingenio por parte de los personajes puede convertir una escena ordinaria en algo totalmente épico. Hay muchas formas de ser creativo, por lo que solo puedo recitar las tres fórmulas básicas de la creatividad, que tendrás que rellenar con tus propios ingredientes…

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Fórmula 1: Combina dos cosas: ¡La magia de hielo y la magia de fuego pueden crear una nube de vapor, si se usan una después de otra! Combina dos efectos para conseguir un tercer efecto nuevo y distinto.

Fórmula 2: Usa algo fuera de su contexto habitual: ¡La magia ilusoria es entretenida, pero puede ser una gran forma de producir una distracción en medio de un combate!

Fórmula 3: Usa algo de forma distinta a la habitual: Quizás no quieras dispararle a nadie en el espacio exterior, ¡pero puedes usar el impulso del disparo para moverte en ausencia de gravedad!

6. Remontar la derrota al límite

Combina los elementos anteriores para producir un efecto muy sabroso: El lector o lectora piensa que todo está perdido. Esta escena no sabe épica, nuestros protagonistas van a perder… ¡pero en ese momento llega el toque de sabor final que le da la vuelta a las cosas! Justo cuando creía que no le iba a gustar, la escena se convierte en su sabor épico favorito.

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Ilustración de Mark Andrew Smith

¡Cuidado! Aquí es precisamente donde nuestra escena puede desinflarse y reventar como un soufflé mal horneado. Hay que saber de dónde sacar ese elemento nuevo que permitirá que nuestra escena se dé la vuelta. Si nos lo sacamos de la manga, a los lectores no les gustará en absoluto. Lo mejor es que este sabor remontador sea uno de los que ya hemos presentado antes. Quizás le añadamos un toquecito de ingenio para sorprender, que siempre queda bien. Tiene que sentirse parte de nuestro postre desde el principio, no un añadido final para que no se derrumbe.

7. Un buen clímax final

¡Un buen libro es como una buena comida! Primero están los entrantes, que nos preparan y nos abren el estómago. Luego está el sólido plato principal, seguido de un segundo arriesgado. Si todo va bien, el lector ha ido progresando a través de los platos. Primero ha perdido el hambre que ya traía, pero le hemos mantenido comiendo por el sabor. Solo queda endulzar el final con un delicioso postre.

Es muy importante escalar bien las escenas hasta la épica. Si todo va bien, el interés de los lectores irá en aumento, según aumenten los riesgos y lo que está en juego. La escena épica debe ser la guinda del pastel, una fanfarria que marca un final de chuparse los dedos. Para ello, hay que convertir a nuestra escena épica en la resolución de los conflictos principales de la historia que nuestro lector está degustando. Es lo que llevan esperando desde que han empezado a comer, desde que le hemos abierto el apetito. ¡No les defraudemos!

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The Final Battle, de Emo-Hellion

¡Y ya está! Estos son todos los pasos para escribir una buena escena épica. Solo nos falta servir después una escena de vuelta a la calma, como si de licor de frutas se tratase, para que los lectores se vayan con la digestión bien hecha y el estómago en su sitio.


¿Qué te ha parecido esta receta? ¿Digna de una novela de cinco estrellas? No dudes en comentar cómo sazonas tú tus escenas épicas, ¡estoy deseando probarlas!

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Cómo escribir la trama de tu novela en 10 minutos

Se acerca el nano y muchos de vosotros no tendréis una trama, o una idea general. En estos tres últimos días hay que darse caña y escribir al vuelo, y tanto si no tienes una trama como si quieres hacerla al empezar el nano, tendrás que hacerlo rápido. Aunque ya haya pasado el nanowrimo (o no tengas ni idea de qué es eso), quizás necesites una idea, una historia que escribir, una trama.

¿Y si sólo necesitases diez, quince minutos para escribir una trama para tu novela?

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Escribir un libro es como construir un mazo de Magic

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Tengo la cabeza muy loca (y no lo digo yo, lo dice el DSM) y por alguna razón, a mi cerebro le encanta asociar cosas, buscar patrones entre cosas que no tienen nada que ver, extrapolar… A veces salen cosas geniales (cosas que harán avanzar la ciencia, o eso espero) y otras veces salen artículos como éste.

Que sí, que construir un mazo de magic se parece a escribir un libro. Os lo digo yo que he construido muchos mazos y he escrito unos cuantos libros. Y daré por hecho que no sabéis nada de Magic, que es lo que más probable.

Primero te llega una idea. Un pequeño flash. Bueno, no, muchos flashes. Un día vas por la calle, y piensas, “oye, ¿y si me monto un mazo de espíritus?”. La guardas en el cajón de los posibles. Idea para novela. Al cajón de los posibles. Algunas ideas son demasiado costosas, por tiempo o dinero. Otras, sencillamente, no te interesan. Puedes intentar copiar una fórmula de alguien que lo haga mejor que tú, pero te costará mucho conseguir el éxito, porque aunque sepas qué ha hecho el otro, no significa que sepas hacerlo como él. No sabes por qué usa esa carta en concreto, no sabes por qué decidió meter a ese personaje ni cuándo. Como copiar no es mi estilo, todas esas ideas se van también a los posibles.

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Igual que no escribiré algunas novelas, algunos mazos solo se quedarán en mi cabeza.

Pero un día llega una idea que supera a las demás, que te impulsa a invertir para realizarla. En mi caso, sucedió trasteando con los vampiros. Era la época crepusculera justo cuando empecé una historia sobre vampiros, y meses atrás tenía un mazo rojo negro de vampiros muy agresivo ya montado. Pero esa es la forma que todo el mundo tenía de usar a los vampiros. Yo quería algo distinto, porque no me sentía cómodo usando el tema de los vampiros de esa forma.

Así pues, me dije, ¿con qué me siento cómodo jugando? ¿Qué es lo que quiero escribir? Mi baraja agresiva se convirtió en una baraja roja negra hecha para dominar desde la mitad de la partida hacia delante (lo que se conoce como un mazo midrange). La historia se convirtió en una novela de fantasía épica. En ambos casos, los vampiros pasaron a un segundo plano, y me centré menos en la cohesión temática y más en lo que sentía que quería jugar.

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Make Vampires Great Again.

Otra cosa que hay que tener muy clara es la estrategia. ¿Cuál es el plan? ¿Cómo gano? ¿Qué es lo que quiero contar y cómo voy a hacerlo? La idea de un mazo midrange es sobrevivir los primeros turnos con todos los recursos necesarios, y empezar a soltar bombas una detrás de otra, con las que ganar abrumando al rival. Y quería contar una historia de crecimiento personal, de errores, de cómo nos abruman las responsabilidades.

Una vez que tienes la idea central, tienes que estructurar. ¿Cómo se desarrollará la historia/partida? Empiezo a preocuparme por las similitudes (jamás habría pensado que el mazo y la historia fuesen tan paralelas), pero en ambos casos empieza lento, intentando sobrevivir a las primeras oleadas de apatía lectora. Al poco llegan los vampiros para meter un poco de caña, y según avanza, empiezo a soltar la artillería pesada. Dragones. Piromantes. Bestias abominables con tentáculos.

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El arte de Magic es brutal, en cualquier caso.

Dios el parecido se está volviendo escalofriante.

Y una vez que tenemos eso, podemos empezar a construir, lo que lleva mucho tiempo de ensayo y error. Escribir el mazo y probarlo una y otra vez. Sacar cartas del libro y meter otras, a ver qué tal funciona. Jugar contra otras personas a ver qué tal les parece el protagonista, y se lo pasas a tus lectores beta a ver si te odian mucho por bajarle un dragón que le mata en tres turnos y que le impide jugar cartas que ya te haya matado.

Y bueno, tras mucho probar y escribir, lo terminas. Primer borrador. Lo pruebas en un torneo pequeño. Te parten la cara, o te sale bien y quedas tercero. A los lectores les gusta o lo aborrecen. Segundo borrador, cambias cosas. Otra prueba. Y así hasta que parezca que está totalmente refinado. Sabes que tu libro no es perfecto, pero no quieres cambiar nada más. El mazo no es totalmente perfecto, pero estás cómodo jugándolo y te divierte.

Le acabas cogiendo cariño a sus pequeños defectos. Sí, llevo una copia de voz del tormento, a falta de una segunda hacha de relámpagos. Sí, uso un flashback de 6000 palabras en POV de un personaje que no aparecerá más en el resto de la novela en el 3/4 de la historia.

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Mis dieces a Wizards por lo genial que son las dos últimas ampliaciones. Es difícil hacer más referencias a Lovecraft.

Pero eh, funciona.

Jugar a Magic es como escribir, muy distinto dependiendo de qué intentes hacer con ello. Si quieres ganarte la vida, vas a tener que currar mucho, invertir, y ser muy bueno. Si quieres ganar algún pequeño torneo de vez en cuando y gustar a algunas personas, tendrás que currártelo (mejor si imitas a los más exitosos), pero se puede conseguir con tu propio estilo. Y si quieres divertirte, solo tienes que hacer lo que te dé la gana, siguiendo tu instinto.

Hay muchos más paralelismos. Hay muchos formatos de magic, con sus ampliaciones por temporadas, y los tipos de mazos más exitosos van rotando de vez en cuando. Hay gente obsesionada con tribus como los elfos, otros que gustan de mazos más complejos o simples…

En cualquier caso, no importa si al final ganamos o no. Lo importante es divertirse jugando y leyendo. Construyendo mazos y escribiendo.

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Y por supuesto, hacer memes de nuestra alabada Emrakul, diosa del hentai.

Y oye, lo siento por esta ración de frikismo, pero bueno. Me gustan las magic. Y encuentro paralelismos por todas partes. Y si habéis soportado mis entradas sobre anime, ¿por qué no intentarlo? Espero que os haya gustado mucho, demostradlo compartiendo y comentando.

Y sobre todo, si queréis recibir una entrada exclusiva al mes sobre personajes y fantasía, no os olvidéis de suscribiros a mi lista de correo. 

Para terminar, yo me pregunto… ¿Y si hay algún jugador de magic comparando la construcción de mazos con escribir un libro?

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¡Aquí hemos venido a construir mazos!