¿Cómo escribir una novela? – 1.4 – Planificación y Estructura: La escaleta

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Índice: ¿Cómo escribir una novela?

Una vez que tenemos pensada la trama, que sería lo que sucede cronológicamente en la historia, toca pensar cómo vamos a plasmar esa historia en el papel. Porque muchas veces, el orden cronológico y el orden en el que acabamos presentando esos hechos en la novela son distintos.

Esa es la mayor diferencia entre la trama y la estructura de una novela. Y la mejor forma de planificar la estructura de una novela es a través de una herramienta muy famosa llamada “la escaleta”.

Sobre la escaleta se ha escrito mucho y puedo enlazaros a La Maldición del Escritor con su entrada sobre las escaletas. 

Recomiendo que lo leáis primero para saber de qué estamos hablando.

Aquí os espero.

¿Ya? Bien.

L.M. Mateo me preguntó hace tiempo:

Respecto a la escaleta: ¿Detallista o generalista? ¿Qué pasa con el bloqueo a mitad de escaleta?

Y si habéis leído la entrada de La Maldición del Escritor ya sabéis que cada persona hace las escaletas de forma distinta. Sin embargo, cuando todavía no se sabe cuál es nuestra forma de trabajar y de usar escaletas, ¿qué tipo de escaletas están a nuestra disposición y cuáles son sus pros y sus contras?

L (pues hasta en su blog pide que la llamemos L) pregunta si la escaleta debe ser detallista o generalista. Esto es cuestión de preferencia personal, dependiendo de cómo trabajemos mejor y si somos de mapa o de brújula.

Mapa contra brújula

La discusión de escritores de mapa y escritores de brújula está ya bastante tratada en cualquier otra parte. Ambos son términos sobre formas de planificar una historia: Una persona escritora de mapa planifica la historia para tener clara la ruta que recorrer, mientras que una persona de brújula sabe la dirección general en la que va pero no tiene el recorrido claro, deambula siempre en esa dirección.

Por lo general, una persona de brújula no se lleva bien con la escaleta, hasta el punto de que a veces ni la hace. Sigue su instinto y punto, que salga como salga. Luego ya llegará la hora de corregir y reescribir y se arrepentirá un poco de seguir la brújula, pero en muchos casos puede compensar. Si sabes que eres una persona de brújula o no te gusta planificar, yo te recomendaría por lo menos llevar una escaleta más general, en la que resumas en una o dos frases lo que sucede en los capítulos, y sigas tu instinto.

Por lo general, no recomendaría a una persona que quiere dedicarse a escribir en serio que se saltase la escaleta o la descuidase. Pero hay algo que tenemos que dejar claro: La primera novela va a acabar más siendo un hobby que otra cosa. Sí, es un primer paso necesario para luego desarrollar una carrera literaria en el mundo de la novela, pero no puedes esperar que te salga algo de lo que vivir a la primera. Por lo general, la primera novela la acabamos dejando en el cajón porque al principio no sabíamos escribir bien, o la retomamos en el futuro para transformarla con nuestras habilidades actuales.

En cualquiera de los dos casos, no te plantees que la primera novela va a ser algo publicable. No intentes trabajar para conseguirlo, no al menos mientras la escribes. El objetivo es escribir tu primera novela, terminarla, y el resto de cosas ya llegarán.

Si quieres escribir en serio, tu primera novela no la puedes escribir demasiado en serio.

Es como intentar vender tu primer plato en un restaurante cuando estás aprendiendo a cocinar. Quizás esté bueno, no dudo que a veces se pueda hacer, pero no es lo que el cliente quiere. Primero aprendemos a andar antes de aprender a correr.

Y por eso, realmente no importa si haces o no escaleta en tu novela. Por lo general, es mucho más fácil escribir cuanto más detallada es una escaleta, ya que no nos perdemos, pero hay gente que no puede con las escaletas. Si eres una de esas personas, no tienes ni por qué hacer escaleta, aunque sé consciente de que en algún momento podrás perderte por no tenerla.

Ahora, una vez que has decidido hacer escaleta, ¿detallista o generalista? Por lo general, cuanta más información, más sencillo es escribir. Como dice el artículo de La Maldición del Escritor, hay gente (yo incluido) que incluso escribe algunos diálogos en la escaleta. Pero, ¿cuándo es demasiada información?

En una escena de una escaleta detallada, yo incluiría las funciones principales de la escena. “Mostrar cómo funciona el luminol. Poner pista nº2. Mostrar la pelea entre el abogado y la investigadora”. Después, pondría el desarrollo de la escena, de manera muy resumida. “Abogado entra en la casa. Se encuentra a la investigadora investigando. Investigadora le explica cómo funciona el luminol. Se muestra una mancha de sangre con forma de huella. Pelean porque no se ponen de acuerdo de si la huella es humana o no. Abogado sale de la casa preguntándose si su cliente le ha mentido sobre su especie”.

Para mí esto es una escena detallada bastante escueta, que me acabo de inventar al vuelo. Se puede hacer aún más detallada añadiendo pequeños detalles relevantes, como fragmentos de la conversación, sus reacciones y cómo se desarrolla su pelea, etc. Eso ya depende de las necesidades de cada uno.

¿Detallista o generalista? Depende de tus necesidades. A veces, con una generalista tienes suficiente. Cuando no, acudir a la detallista puede desatascar un punto crucial de tu historia.

Ahora, he dicho que la escaleta se diferencia de la trama en el orden cronológico. A veces, nuestras historias sucederán de manera cronológica, pero no siempre es así. Una vez que tengas el resumen de tu trama, queda estructurarlo de la mejor manera posible.

¿Y cuál es esa mejor manera posible? Pues mira, eso depende mucho del tipo de historia que estés contando. En las historias de aventuras, por lo general se sigue la estructura clásica que vimos en el anterior artículo, pero en otro tipo de historias como las de misterio, es indispensable desordenar las escenas para lograr que no se sepa desde el principio cómo el mayordomo acabó con su señor. Aquí no hay mucho que yo pueda hacer, pero haré lo que pueda.

Planificando la novela: La escena.

Uno de los mayores problemas que tengo con muchas historias es que la gente no sabe muy bien eso de dividir las historias en escenas. ¿Qué es una escena? Una escena es un trozo de historia que narra algo relevante para la misma, y nada más. La escena es el elemento mínimo narrativo. Con varias escenas haces un capítulo, con varios capítulos haces un arco, y con varios arcos haces una historia.

Para saber cuáles son las escenas de tu historia, tendrás que cortarla. Haz todos los cortes que puedas en tu resumen. En todos los lugares donde puedas meter un fundido a negro y hacer un salto temporal, haz un corte, hasta que ya no puedas cortar más porque la historia se empieza a hacer demasiado discontinua.

Una vez que ya tengas las escenas pensadas, a la hora de desarrollarlas en la escaleta piensa en cómo va a desarrollarse la escena. En qué orden entran los personajes, cómo interactúan, qué sucede, qué elementos nuevos introduces en esa escena y cómo, cuándo empieza la escena y cuándo termina.

Lo último sería ordenar las escenas para lograr los efectos deseados. Lo más sencillo es seguir un orden cronológico, pero a veces, para revelar información necesaria para el lector, se trastoca este orden a base de Flashbacks y Flashforwards. Es habitual que el prólogo nos muestre una escena que ocurrió en el pasado lejano o incluso en el futuro. También es frecuente que una obra empiece a la mitad de la trama cronológica (lo que se conoce como In media res) y nos vaya revelando el pasado a través de flashbacks. Son unas estructuras u otras, y cada una cumple un propósito específico para sus autores.

Por el contrario, la elipsis consiste en omitir escenas de la trama (ya sea para ocultarlas o para revelarlas más tarde). Ese evento que no se muestra tiene repercusiones que luego veremos en otras escenas, o puede dejarse para el clímax, como la revelación final.

Hablando del clímax, ¿recordáis la estructura en tres actos de la que hablamos en el anterior artículo? Cuando la trama y la estructura de la novela siguen un orden cronológico, normalmente la presentación, nudo y desenlace suceden en ese orden en la misma trama. Sin embargo, cuando la estructura desordena cronológicamente las escenas, es posible que la trama no encaje muy bien en esto de la presentación nudo y desenlace. Sin embargo, para eso está la estructura.

Cuando la estructura no es cronológica, aun así hay que tener en cuenta el orden en el que se leerá la obra. Esa estructura desordenada suele acabar siguiendo la estructura en tres actos. Al principio ponemos a lectores en situación, luego presentamos cómo se desarrollan los conflictos y por último los resolvemos.

¿Pero si está desordenado, cómo es posible que la resolución del conflicto suceda antes que el desarrollo del conflicto? ¿O cómo podemos presentar algo cuando empezamos in media res?

Como narradores hay que poner en situación a lectores al principio, ya sea porque le explicamos cómo funcionan las cosas o porque las hemos escrito de forma que se pueda deducir cómo funcionan, quién es esta gente y qué quieren, cuál es el problema, etc. Esto es independiente de en qué momento de la trama estemos.

El clímax es algo más complicado, ya que en nuestro universo se suelen seguir las leyes de continuidad y las causas preceden a los efectos. Pero cuando el clímax sucede en una escena temprana de la trama, lo importante suele ser la información que se revela. Esa pieza que faltaba del puzle, como quién es el asesino, o un trozo de información que hace que el resto de cosas tengan sentido, como en la película Memento.

O yo que sé, a veces estamos liándola con la continuidad espacio-tiempo. Aquí cada cual con sus cosas.

Venga, ya lo tienes todo. Ponte a escribir tu escaleta, escena a escena. Quiero que te quede todo tan claro que puedas escribir la novela escribiendo las escenas al azar, empezando por el capítulo 5 y pasando al 1 después del 2 y el 7.

Si quieres trabajo extra, busca algo sobre el Arma de Chejov y el Foreshadowing (que al final vienen a ser lo mismo).

Bonus Round:

“¿Y si esta no es mi primera novela, pero quiero escribir bien una desde cero? ¿Qué hago con la escaleta?”

Conviértete en escritore de mapa. Estructura bien tu historia con una escaleta detallada. Si has corregido o reescrito una vez, sabrás la importancia de tener los cabos atados y bien atados. El tiempo extra que dediques en tu escaleta es menos tiempo que pasarás corrigiendo o reescribiendo. Si notas una laguna luego cuando estés escribiendo, revisa la escaleta. Amplíala si te hace falta. Si quieres ser eficiente, la escaleta es tu herramienta principal. Tendrás que aprender a romperla cuando sea necesario, pero que esa ruptura sea la creación de otra nueva que la sustituya.

“¿Y si soy brújula?”

La idea de la escaleta es dejarse la improvisación antes de empezar a escribir. Escribir la historia antes de empezar a escribirla. Si eres brújula, tu primer borrador acaba siendo tu escaleta. Y es mucho más fácil detectar los fallos argumentales en la escaleta que en el primer borrador, ya no digamos corregirlos. Si tienes que eliminar unas cuantas escenas de la escaleta, apenas son palabras. Eliminar esas escenas ya escritas es el horror.

Si eres brújula y no quieres dejar de serlo, puedes resignarte a que tu primer borrador sea tu escaleta y dedicar mucho tiempo a la corrección o la reescritura. Si quieres dejar de ser brújula, mi sugerencia es que adoptes la escaleta y te fuerces a ser mapa. Al principio costará, pero con tiempo ahorrarás mucho esfuerzo perdido de otra forma en escenas que luego modificarás o eliminarás. Si solo quieres escribir una novela más, quizás este esfuerzo de convertirte en mapa no compense. Pero si tienes pensado escribir cinco, seis o veinte más después de esa, quizás la inversión y el esfuerzo merezcan mucho la pena.

“¿Y los escritores híbridos?”

Una mezcla de mapa y brújula. Con el tiempo hibridarás de manera natural según refines tu proceso en base a tu experiencia. Eso es algo que llega solo.

 

Índice: ¿Cómo escribir una novela?


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¿Cómo escribir una novela? – 1.3 – La trama

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Índice: ¿Cómo escribir una novela?

Antes de ponerme a escribir estas entradas, pregunté por ahí que qué les habría gustado saber al principio, cuando empezaron a escribir, y algunas personas incluso me respondieron. Una de ellas fue L. M. Mateo, sobre la planificación de la novela y la escaleta.

¿Cómo se debe planificar una novela? No me refiero a poner tus horas de escritura ni las fechas, no. Me refiero al resto: la creación de los personajes, el argumento, el worldbuilding y demás. ¿Por dónde empiezas? ¿Qué apartados son básicos para el desarrollo y la planificación (mapas, razas…)?

Respecto a los personajes ya hablamos de ello la semana pasada, pero el resto de cosas quedan todavía en el aire.

Una amiga y beta también me preguntó:

Cómo hacer que la trama no sea un truño descolocado y sin sentido, cómo ser coherente.

Así, sin interrogantes ni nada. Exigiendo. Y bien que me parece esta exigencia.

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¿Cómo escribir una novela? – 1.2 – Los personajes

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Índice: ¿Cómo escribir una novela?

Los personajes son algo tan amplio que tendré que tratarlos en varios artículos, a lo largo de distintas partes del proceso de escribir la novela. Por el momento todavía no hemos tocado nada sobre la historia que vamos a contar, y yo considero que los personajes es una de las mejores maneras de comenzar.

Pero para toda la gente que prefiere empezar por la historia que quiere contar, le recomiendo que resuma esa idea (por ejemplo, quiero escribir una historia sobre un viaje, aunque personalmente esté harto de historias sobre viajes) y se ponga con los personajes antes de darle demasiadas vueltas. Esto es nada más y nada menos que por una sencilla razón:

Los personajes son los que crean y dirigen la trama. Sigue leyendo

La receta para escribir una escena épica

Definir la epicidad es difícil. Es algo complicado de expresar en palabras. ¿Qué significa que algo sea épico? ¿Que es muy grande? ¿Que es único? Sin embargo, no tardamos en reconocer algo épico cuando lo vemos. Se nos llena el pecho de un sentimiento muy poderoso de ilusión, sobrecogimiento, asombro, anticipación y expectación. Sabemos que estamos ante algo muy importante, muy impresionante y que sin duda merece la pena ver… o leer.

Estas cosas son de las que cuando salen solas, salen bien. Como escritores y escritoras, sabemos que las cosas muchas veces no salen a la primera, y mucho menos salen bien.

“¡Pero tengo que escribir una escena épica! ¿Cómo puedo hacerlo cuando la inspiración no está de mi parte?”

¡No temas, pues hoy el lecturonauta resurge de sus cenizas para traerte la receta para una escena épica!

La receta para escribir una escena épica

La verdad es que esta es una receta muy libre y experimental. Aparte de los ingredientes que se van a mencionar, de los cuales solo hay que coger unos pocos, basta con aderezar al gusto y servir.

1. Personajes importantes enfrentados

El primer paso es coger a dos o más personajes importantes de la repisa de arriba. Dependiendo del sabor que queramos dar a la escena, podemos elegir personajes que sean importantes por razones muy diferentes. Pueden ser los mejores espadachines, o los mejores negociadores, o incluso los mejores chefs del mundo. Lo verdaderamente importante está en el conflicto, el enfrentamiento. Uno empuja hacia un lado, y el otro hacia el otro. No tiene por qué ser una pelea como tal, puede ser un conflicto de intereses políticos, una compra de algo, o incluso un juego de seducción. Es muy importante que esos personajes no solo sean importantes para la historia, también tienen que ser importantes para nuestro público.

Pero lo más importante es que exista un conflicto. Un personaje quiere algo, y el otro quiere otra cosa. Y las dos cosas no pueden ser, así que… ¿quién será el que se saldrá con la suya?

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¡Yo tampoco soy zurdo!

En el caso de no tener dos personajes importantes, se puede suplir uno de ellos por un enemigo difícil, ya sea otro personaje, como por ejemplo el malo maloso que ha tiranizado la tierra, o algo más metafísico como la depresión. ¡No tengas miedo de experimentar! Recuerda que en La guía del autoestopista galáctico, el autor convierte la creación de un sándwich en algo épico, ¡así que todo es posible!

2. Hay mucho en juego

El segundo paso es coger una buena cucharada de riesgo y espolvorearla sobre la situación. Lo ideal es coger una pizca de “si pierdes, pasan cosas malas” y otra poquita de “si ganas, pasan cosas buenas”, al gusto. Cuidado, ¡no te pases con las proporciones! Si no, tu escena épica sabrá a exageración.

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¿Qué mejor riesgo que la propia vida?

Hay ocho sabores distintos de riesgo, ¡prueba a ver cuál te gusta más!:

Sabor clásico Si ganas Recibes algo bueno
Sabor amenaza nº1 Si ganas Conservas algo bueno
Sabor salvador Si ganas Evitas algo malo
Sabor curativo Si ganas Te quitan algo malo
Sabor amenaza nº2 Si pierdes Recibes algo malo
Sabor maldito Si pierdes Conservas algo malo
Sabor fracaso Si pierdes No consigues algo bueno
Sabor castigo Si pierdes Te quitan algo bueno

Si eres muy atrevido o atrevida, ¡incluso puedes combinar los sabores para riesgos interesantes! ¿Y si nuestra heroína evita algo malo si gana pero también le quitan algo bueno sin gana? ¡Menudo dilema tendrá encima!

3. La victoria está reñida

Para equilibrar la salsa hay que dejar que se enfríe y que luego hierva, hay que espesarla y luego rebajarla… El enfrentamiento tiene que ir de un lado a otro, ambos contrincantes tienen que ganar terreno y perderlo. Este contraste da equilibrio a la mezcla, permite que ambos se luzcan en el paladar de nuestro lector o lectora. Si solo uno de ellos domina, la salsa quedará descompensada y al final no sabrá bien épico. ¿Qué emoción tiene una batalla en la que solo uno puede competir?

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Al principio parece que va a ganar uno, pero luego parece que va a ganar el otro… la pelea va en las dos direcciones. 

4. “Solo pasa una vez en la vida”

Para darle un toque especial, tienes que buscar algo realmente único. ¿Es la primera vez en toda la historia que los cinco caballeros de los elementos se unen para derrotar al mal? ¿Sellarán la seducción mutua con un beso bajo la estela del cometa Halley? ¿Hay un empate a tres bandas y hay que desempatar? Hay veces que este toque es lo que da forma a toda la épica. Este momento único e irrepetible, como la unión de dos personajes hasta entonces enfrentados, puede ser aquello que perdure en el paladar del lector.

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Shooting stars, de Cherubchan

5. Ingenio

¡Es el momento de deslumbrar a los críticos con tu ingenio y creatividad! Una muestra de ingenio por parte de los personajes puede convertir una escena ordinaria en algo totalmente épico. Hay muchas formas de ser creativo, por lo que solo puedo recitar las tres fórmulas básicas de la creatividad, que tendrás que rellenar con tus propios ingredientes…

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Fórmula 1: Combina dos cosas: ¡La magia de hielo y la magia de fuego pueden crear una nube de vapor, si se usan una después de otra! Combina dos efectos para conseguir un tercer efecto nuevo y distinto.

Fórmula 2: Usa algo fuera de su contexto habitual: ¡La magia ilusoria es entretenida, pero puede ser una gran forma de producir una distracción en medio de un combate!

Fórmula 3: Usa algo de forma distinta a la habitual: Quizás no quieras dispararle a nadie en el espacio exterior, ¡pero puedes usar el impulso del disparo para moverte en ausencia de gravedad!

6. Remontar la derrota al límite

Combina los elementos anteriores para producir un efecto muy sabroso: El lector o lectora piensa que todo está perdido. Esta escena no sabe épica, nuestros protagonistas van a perder… ¡pero en ese momento llega el toque de sabor final que le da la vuelta a las cosas! Justo cuando creía que no le iba a gustar, la escena se convierte en su sabor épico favorito.

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Ilustración de Mark Andrew Smith

¡Cuidado! Aquí es precisamente donde nuestra escena puede desinflarse y reventar como un soufflé mal horneado. Hay que saber de dónde sacar ese elemento nuevo que permitirá que nuestra escena se dé la vuelta. Si nos lo sacamos de la manga, a los lectores no les gustará en absoluto. Lo mejor es que este sabor remontador sea uno de los que ya hemos presentado antes. Quizás le añadamos un toquecito de ingenio para sorprender, que siempre queda bien. Tiene que sentirse parte de nuestro postre desde el principio, no un añadido final para que no se derrumbe.

7. Un buen clímax final

¡Un buen libro es como una buena comida! Primero están los entrantes, que nos preparan y nos abren el estómago. Luego está el sólido plato principal, seguido de un segundo arriesgado. Si todo va bien, el lector ha ido progresando a través de los platos. Primero ha perdido el hambre que ya traía, pero le hemos mantenido comiendo por el sabor. Solo queda endulzar el final con un delicioso postre.

Es muy importante escalar bien las escenas hasta la épica. Si todo va bien, el interés de los lectores irá en aumento, según aumenten los riesgos y lo que está en juego. La escena épica debe ser la guinda del pastel, una fanfarria que marca un final de chuparse los dedos. Para ello, hay que convertir a nuestra escena épica en la resolución de los conflictos principales de la historia que nuestro lector está degustando. Es lo que llevan esperando desde que han empezado a comer, desde que le hemos abierto el apetito. ¡No les defraudemos!

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The Final Battle, de Emo-Hellion

¡Y ya está! Estos son todos los pasos para escribir una buena escena épica. Solo nos falta servir después una escena de vuelta a la calma, como si de licor de frutas se tratase, para que los lectores se vayan con la digestión bien hecha y el estómago en su sitio.


¿Qué te ha parecido esta receta? ¿Digna de una novela de cinco estrellas? No dudes en comentar cómo sazonas tú tus escenas épicas, ¡estoy deseando probarlas!

Oh, y no te olvides de pasarte por aquí el jueves 2 de Marzo, porque voy a hacer un anuncio muy especial.

Cómo escribir la trama de tu novela en 10 minutos

Se acerca el nano y muchos de vosotros no tendréis una trama, o una idea general. En estos tres últimos días hay que darse caña y escribir al vuelo, y tanto si no tienes una trama como si quieres hacerla al empezar el nano, tendrás que hacerlo rápido. Aunque ya haya pasado el nanowrimo (o no tengas ni idea de qué es eso), quizás necesites una idea, una historia que escribir, una trama.

¿Y si sólo necesitases diez, quince minutos para escribir una trama para tu novela?

Cómo escribir la trama de tu novela en 10 minutos

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Escribir un libro es como construir un mazo de Magic

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Tengo la cabeza muy loca (y no lo digo yo, lo dice el DSM) y por alguna razón, a mi cerebro le encanta asociar cosas, buscar patrones entre cosas que no tienen nada que ver, extrapolar… A veces salen cosas geniales (cosas que harán avanzar la ciencia, o eso espero) y otras veces salen artículos como éste.

Que sí, que construir un mazo de magic se parece a escribir un libro. Os lo digo yo que he construido muchos mazos y he escrito unos cuantos libros. Y daré por hecho que no sabéis nada de Magic, que es lo que más probable.

Primero te llega una idea. Un pequeño flash. Bueno, no, muchos flashes. Un día vas por la calle, y piensas, “oye, ¿y si me monto un mazo de espíritus?”. La guardas en el cajón de los posibles. Idea para novela. Al cajón de los posibles. Algunas ideas son demasiado costosas, por tiempo o dinero. Otras, sencillamente, no te interesan. Puedes intentar copiar una fórmula de alguien que lo haga mejor que tú, pero te costará mucho conseguir el éxito, porque aunque sepas qué ha hecho el otro, no significa que sepas hacerlo como él. No sabes por qué usa esa carta en concreto, no sabes por qué decidió meter a ese personaje ni cuándo. Como copiar no es mi estilo, todas esas ideas se van también a los posibles.

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Igual que no escribiré algunas novelas, algunos mazos solo se quedarán en mi cabeza.

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