La estructura, la gran olvidada…

Cuando leemos podemos llegar a valorar muchas cosas de un libro. Podemos quedarnos embobados por su narración, podemos suspirar por el realismo y el encanto de los personajes. El ritmo acelerado de la trama puede cortarnos la respiración, e incluso podemos imaginar de manera vívida las maravillas que nos describen con maestría. Muchas de estas cosas se suelen tener en cuenta a la hora de evaluar una obra, ya sea en una reseña, en una crítica, o en si el regustillo que se nos queda cuando terminamos un libro es agradable o decepcionante.

Pocas cosas hay más ignoradas que la estructura de una historia. Hasta tal punto la dejamos de lado, que muchos escritores ni siquiera estructuran sus historias antes de empezar a escribirlas.

Pero hoy vengo a romper una lanza por la tan olvidada estructura. ¡La estructura son los cimientos que mantienen la historia en pie! Y aunque su labor sea esa la mayor parte del tiempo, eso no significa que la estructura no pueda destacar. Por eso mismo os voy a mostrar ejemplos de estructuras que no solo sirven como cimientos de la historia, sino que son parte de su decoración, como las bellas columnas que sujetan la parte alta del Partenón.

Pero, ¿qué es la estructura de una historia? Si bien la trama de una historia es lo que sucede en ella, la estructura sería la forma concreta de presentar esa trama. Cómo organizas las escenas, dónde las cortas y dónde las empiezas, en qué orden las muestras… Todo eso es estructura.

¿Qué buenas estructuras podemos encontrar en la literatura, fantástica o no fantástica?

Canción de Hielo y Fuego, de George RR Martin

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Cimentar una saga de siete libros es de por sí una tarea titánica, pero la estructura de George Martin puede con todo eso y tiene fuerzas para más. Si Martin hubiese organizado sus escenas de manera diferente, la historia sería la misma, pero su efecto sería muy distinto. Para los que no lo hayáis leído, Canción de Hielo y fuego tiene una estructura basada en los personajes: Cada capítulo es el punto de vista de un personaje. Martin no salta de un personaje a otro al tuntún, lo tiene todo planeado para cortar en el momento justo y dejarte enganchado, preguntándote qué es lo que pasará a continuación. Además, todos los personajes se mueven más o menos en el mismo momento temporal, lo que nos permite ver casi a tiempo real los cambios que suceden en el mundo. Y todo gracias a su uso de la estructura.

Rayuela, de Cortázar

De acuerdo, no lo he leído, pero conozco lo suficiente para saber que Rayuela es una obra de arte de la estructura. La historia está compuesta de tal forma que puedes leerla tal como viene escrita, o salteando los capítulos siguiendo una cronología determinada. Ambas formas de leer la misma historia ofrecen una experiencia muy distinta, y si ya cuesta escribir una historia coherente de manera lineal, ¡no me quiero imaginar lo que debe ser hacer esto!

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Razones para leerse Rayuela

Vida y opiniones del caballero Tristam Shandy

Vale, vale, este tampoco me lo he leído, pero lo he estudiado y he leído un poco sobre su estructura. Normalmente, los libros siguen una estructura lineal, de principio a fin, sin embargo, esta novela tiene una estructura parecida a una telaraña. No es una línea recta, del punto A al punto Z, sino que es una telaraña que abarca todos los puntos y los interrelaciona, ofreciendo un mundo integrado lleno de causas y consecuencias. No es una historia hecha para entenderse de manera lineal, sino más bien para integrarla en su conjunto.

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Un ejemplo de una narrativa Shandificada, en videojuegos. Los elementos están todos ahí, luego cada uno puede seguirlos en el orden que quiera, creando su propia historia. 

Cosas chulas que se pueden hacer con la estructura

La estructura puede servir para muchas cosas, solo hay que saber usarla bien. Muchas herramientas narrativas juegan con la estructura, como los flashbacks y los flashforwards. Al fin y al cabo, es una forma no lineal de presentar la información, ¿verdad? Primero vemos lo que va a pasar, lo anticipamos, y luego vemos cómo sucede. O al contrario, primero vemos las consecuencias, y más tarde nos cuentan qué es lo que ha pasado.

La estructura puede ser restrictiva, pero las restricciones fomentan la creatividad. La propia poesía es un ejemplo de ello, si nos fijamos en algunas de sus variantes, como el soneto. Con su métrica fija y su estructura prediseñada, el soneto es una forma de aprovechar la estructura para crear arte. Si nos salimos de la caja, también podemos hacer arte con la propia estructura, como pasa con los caligramas.

Podemos usar la estructura para controlar qué información recibe el lector, ya sea para sorprenderle, para asustarle, o para intrigarle. Podemos usarla para separar y diferenciar a los personajes, o para controlar el ritmo de la historia.

Crónica del asesino de reyes y La música del silencio, de Patrick Rothfuss

Este es un ejemplo doble, de cómo se puede reforzar la estructura o se puede romper por completo. Crónica del asesino de reyes sigue la típica estructura de los tres actos: Presentación, nudo y desenlace. Esta división se puede sentir en los libros (uno para cada parte) y también se puede ver dentro de cada uno de los libros, en la historia que nos cuenta Kote el posadero. También se puede predecir una estructura circular, pues la historia tiene que acabar con Kvothe convirtiéndose en Kote el posadero, que cuenta su historia desde el principio.

Sin embargo, el autor sabe jugar con la estructura y contra ella, cuando le conviene. Este ejemplo lo encontramos en La música del silencio, una historia que está dividida en siete días, un capítulo para cada uno de ellos. No se corta un pelo en destrozar esta estructura con el tercer día, con un capítulo de tan solo una frase. Para los que hayáis leído este libro, ya sabéis el efecto devastador que tiene esta ruptura.

Deformando la estructura

La estructura clásica de una historia es Presentación > Nudo > Desenlace, y es una estructura que funciona muy bien. Sin embargo, una estructura se puede deformar. Alargamos esta parte un poco, acortamos esta otra, y el tono de la historia cambia radicalmente. La historia clásica de caperucita roja se convierte en una historia de terror si alargamos la anticipación hasta el momento en que el lobo la devora. Sin embargo, si en vez de eso alargásemos las conversaciones entre el lobo y caperucita, podríamos convertirlo en un drama de personajes.

La estructura más típica y más conocida sería El viaje del héroe. Es una estructura que funciona muy bien, hace clic en nuestro cerebro y es la base de muchas de las historias más antiguas y duraderas. Si quieres ver la mejor ejecución de El viaje del héroe, yo recomiendo la película Kubo y las dos cuerdas mágicas. Sin embargo, esta estructura no es inmutable, y seguro que a lo largo de la historia se ha trasteado mucho con ella. Por ejemplo, tenemos a Cervantes, que en su segunda parte del Quijote no lo devuelve triunfante a su aldea natal para celebrar la victoria, sino derrotado y a las puertas de la muerte.

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El diagrama de marras

Hay muchas formas de jugar con la estructura. Hay estructuras que convierten las historias en círculos que empiezan y acaban en el mismo sitio. Otras sirven para hacer que el lector sienta lo que queremos que sienta. Y otras veces, sencillamente son así por pura estética.

¿Y por qué estoy dando tanto la lata con la estructura?

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¿Por qué va a ser si no?

Pues verás, el 15 de Marzo voy a publicar un relato, como quizás ya sepas. Y este relato surgió con una estructura muy especial… En vez de ser una línea recta, un arco o un círculo, Testosterona tiene una estructura de espejo. Es como un palíndromo, los títulos de los capítulos se leen igual desde el primero al último que desde el último al primero. Esto no significa que se pueda leer hacia atrás (¿O… sí? Tendré que mirarlo a ver qué sale), sino que la estructura tiene esa forma específica.

Es una tontería, la verdad, una tontería de la que supongo que mucha gente no se dará cuenta… pero ahí está, una pequeña floritura con la estructura, invisible a los ojos de muchos.

Y he pensado que por qué no centrar las miradas de la gente en ella. También se merece sus quince minutos de fama, ¿no crees?


¡Pero no solo es importante la estructura en la escritura! ¡También es muy importante en la ilustración! Y qué mejor ejemplo que ¡la maravillosa portada que Marta Heras ha artistoseado con todo su arte!

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*Ooooooh, aaaaaaah*

¡Admirad su composición! (Finge que entiende algo de ilustración)

No sé vosotros, pero yo me muero de genialosidad cada vez que la miro.

Podéis ver más arte de esta maravillosa persona en su instagram (@martaherasv), y podéis contactar con ella a través de Twitter (también @martaherasv). ¡No dudéis en contratarla para vuestros proyectos! Trabaja muy bien y yo no voy a dudar en tirarle la cartera a la cara para que ilustre mis próximas historias. ¡Pero mirad qué trabajo más bien hecho, por dios!

¡En fin, hasta el lunes que viene! Hablaré de la importancia de buscar la claridad en los textos, y ¡por fin pondré la sinopsis de Testosterona! ¡Os espero!

 

La receta para escribir una escena épica

Definir la epicidad es difícil. Es algo complicado de expresar en palabras. ¿Qué significa que algo sea épico? ¿Que es muy grande? ¿Que es único? Sin embargo, no tardamos en reconocer algo épico cuando lo vemos. Se nos llena el pecho de un sentimiento muy poderoso de ilusión, sobrecogimiento, asombro, anticipación y expectación. Sabemos que estamos ante algo muy importante, muy impresionante y que sin duda merece la pena ver… o leer.

Estas cosas son de las que cuando salen solas, salen bien. Como escritores y escritoras, sabemos que las cosas muchas veces no salen a la primera, y mucho menos salen bien.

“¡Pero tengo que escribir una escena épica! ¿Cómo puedo hacerlo cuando la inspiración no está de mi parte?”

¡No temas, pues hoy el lecturonauta resurge de sus cenizas para traerte la receta para una escena épica!

La receta para escribir una escena épica

La verdad es que esta es una receta muy libre y experimental. Aparte de los ingredientes que se van a mencionar, de los cuales solo hay que coger unos pocos, basta con aderezar al gusto y servir.

1. Personajes importantes enfrentados

El primer paso es coger a dos o más personajes importantes de la repisa de arriba. Dependiendo del sabor que queramos dar a la escena, podemos elegir personajes que sean importantes por razones muy diferentes. Pueden ser los mejores espadachines, o los mejores negociadores, o incluso los mejores chefs del mundo. Lo verdaderamente importante está en el conflicto, el enfrentamiento. Uno empuja hacia un lado, y el otro hacia el otro. No tiene por qué ser una pelea como tal, puede ser un conflicto de intereses políticos, una compra de algo, o incluso un juego de seducción. Es muy importante que esos personajes no solo sean importantes para la historia, también tienen que ser importantes para nuestro público.

Pero lo más importante es que exista un conflicto. Un personaje quiere algo, y el otro quiere otra cosa. Y las dos cosas no pueden ser, así que… ¿quién será el que se saldrá con la suya?

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¡Yo tampoco soy zurdo!

En el caso de no tener dos personajes importantes, se puede suplir uno de ellos por un enemigo difícil, ya sea otro personaje, como por ejemplo el malo maloso que ha tiranizado la tierra, o algo más metafísico como la depresión. ¡No tengas miedo de experimentar! Recuerda que en La guía del autoestopista galáctico, el autor convierte la creación de un sándwich en algo épico, ¡así que todo es posible!

2. Hay mucho en juego

El segundo paso es coger una buena cucharada de riesgo y espolvorearla sobre la situación. Lo ideal es coger una pizca de “si pierdes, pasan cosas malas” y otra poquita de “si ganas, pasan cosas buenas”, al gusto. Cuidado, ¡no te pases con las proporciones! Si no, tu escena épica sabrá a exageración.

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¿Qué mejor riesgo que la propia vida?

Hay ocho sabores distintos de riesgo, ¡prueba a ver cuál te gusta más!:

Sabor clásico Si ganas Recibes algo bueno
Sabor amenaza nº1 Si ganas Conservas algo bueno
Sabor salvador Si ganas Evitas algo malo
Sabor curativo Si ganas Te quitan algo malo
Sabor amenaza nº2 Si pierdes Recibes algo malo
Sabor maldito Si pierdes Conservas algo malo
Sabor fracaso Si pierdes No consigues algo bueno
Sabor castigo Si pierdes Te quitan algo bueno

Si eres muy atrevido o atrevida, ¡incluso puedes combinar los sabores para riesgos interesantes! ¿Y si nuestra heroína evita algo malo si gana pero también le quitan algo bueno sin gana? ¡Menudo dilema tendrá encima!

3. La victoria está reñida

Para equilibrar la salsa hay que dejar que se enfríe y que luego hierva, hay que espesarla y luego rebajarla… El enfrentamiento tiene que ir de un lado a otro, ambos contrincantes tienen que ganar terreno y perderlo. Este contraste da equilibrio a la mezcla, permite que ambos se luzcan en el paladar de nuestro lector o lectora. Si solo uno de ellos domina, la salsa quedará descompensada y al final no sabrá bien épico. ¿Qué emoción tiene una batalla en la que solo uno puede competir?

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Al principio parece que va a ganar uno, pero luego parece que va a ganar el otro… la pelea va en las dos direcciones. 

4. “Solo pasa una vez en la vida”

Para darle un toque especial, tienes que buscar algo realmente único. ¿Es la primera vez en toda la historia que los cinco caballeros de los elementos se unen para derrotar al mal? ¿Sellarán la seducción mutua con un beso bajo la estela del cometa Halley? ¿Hay un empate a tres bandas y hay que desempatar? Hay veces que este toque es lo que da forma a toda la épica. Este momento único e irrepetible, como la unión de dos personajes hasta entonces enfrentados, puede ser aquello que perdure en el paladar del lector.

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Shooting stars, de Cherubchan

5. Ingenio

¡Es el momento de deslumbrar a los críticos con tu ingenio y creatividad! Una muestra de ingenio por parte de los personajes puede convertir una escena ordinaria en algo totalmente épico. Hay muchas formas de ser creativo, por lo que solo puedo recitar las tres fórmulas básicas de la creatividad, que tendrás que rellenar con tus propios ingredientes…

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Fórmula 1: Combina dos cosas: ¡La magia de hielo y la magia de fuego pueden crear una nube de vapor, si se usan una después de otra! Combina dos efectos para conseguir un tercer efecto nuevo y distinto.

Fórmula 2: Usa algo fuera de su contexto habitual: ¡La magia ilusoria es entretenida, pero puede ser una gran forma de producir una distracción en medio de un combate!

Fórmula 3: Usa algo de forma distinta a la habitual: Quizás no quieras dispararle a nadie en el espacio exterior, ¡pero puedes usar el impulso del disparo para moverte en ausencia de gravedad!

6. Remontar la derrota al límite

Combina los elementos anteriores para producir un efecto muy sabroso: El lector o lectora piensa que todo está perdido. Esta escena no sabe épica, nuestros protagonistas van a perder… ¡pero en ese momento llega el toque de sabor final que le da la vuelta a las cosas! Justo cuando creía que no le iba a gustar, la escena se convierte en su sabor épico favorito.

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Ilustración de Mark Andrew Smith

¡Cuidado! Aquí es precisamente donde nuestra escena puede desinflarse y reventar como un soufflé mal horneado. Hay que saber de dónde sacar ese elemento nuevo que permitirá que nuestra escena se dé la vuelta. Si nos lo sacamos de la manga, a los lectores no les gustará en absoluto. Lo mejor es que este sabor remontador sea uno de los que ya hemos presentado antes. Quizás le añadamos un toquecito de ingenio para sorprender, que siempre queda bien. Tiene que sentirse parte de nuestro postre desde el principio, no un añadido final para que no se derrumbe.

7. Un buen clímax final

¡Un buen libro es como una buena comida! Primero están los entrantes, que nos preparan y nos abren el estómago. Luego está el sólido plato principal, seguido de un segundo arriesgado. Si todo va bien, el lector ha ido progresando a través de los platos. Primero ha perdido el hambre que ya traía, pero le hemos mantenido comiendo por el sabor. Solo queda endulzar el final con un delicioso postre.

Es muy importante escalar bien las escenas hasta la épica. Si todo va bien, el interés de los lectores irá en aumento, según aumenten los riesgos y lo que está en juego. La escena épica debe ser la guinda del pastel, una fanfarria que marca un final de chuparse los dedos. Para ello, hay que convertir a nuestra escena épica en la resolución de los conflictos principales de la historia que nuestro lector está degustando. Es lo que llevan esperando desde que han empezado a comer, desde que le hemos abierto el apetito. ¡No les defraudemos!

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The Final Battle, de Emo-Hellion

¡Y ya está! Estos son todos los pasos para escribir una buena escena épica. Solo nos falta servir después una escena de vuelta a la calma, como si de licor de frutas se tratase, para que los lectores se vayan con la digestión bien hecha y el estómago en su sitio.


¿Qué te ha parecido esta receta? ¿Digna de una novela de cinco estrellas? No dudes en comentar cómo sazonas tú tus escenas épicas, ¡estoy deseando probarlas!

Oh, y no te olvides de pasarte por aquí el jueves 2 de Marzo, porque voy a hacer un anuncio muy especial.

Cómo escribir la trama de tu novela en 10 minutos

Se acerca el nano y muchos de vosotros no tendréis una trama, o una idea general. En estos tres últimos días hay que darse caña y escribir al vuelo, y tanto si no tienes una trama como si quieres hacerla al empezar el nano, tendrás que hacerlo rápido. Aunque ya haya pasado el nanowrimo (o no tengas ni idea de qué es eso), quizás necesites una idea, una historia que escribir, una trama.

¿Y si sólo necesitases diez, quince minutos para escribir una trama para tu novela?

Cómo escribir la trama de tu novela en 10 minutos

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