Cómo mantener la continuidad en la narración para lograr textos más fluidos

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La narración es un arte y muchos de sus secretos son esquivos. Uno de los que se suelen pasar por alto es la continuidad en la narración, algo que la gente más metida en el mundillo entiende de manera intuitiva pero que creo que raras veces se ha puesto en palabras.

Es un hecho: a la gente le confunde el cambio de perspectiva y personaje en las narraciones. Cambiar el punto de vista en medio de un párrafo es el ejemplo más extremo y muchas veces se ha señalado (con bastante razón) como una de las cosas que nunca nunca debes hacer en tu historia. Pero se pueden hacer saltos pequeños y estos saltos los damos muy a menudo y entorpecen la lectura. Son momentos en los que rompemos la continuidad.

La clave de todo el meollo está en que el español es un idioma que permite omitir el sujeto en los verbos. Esto está guay, porque nos permite evitar las repeticiones de palabras. Por ejemplo, ahora acabo de omitir el sujeto de la oración. ¿Quién nos permite evitar las repeticiones de palabras? El español.

En este caso está muy claro a quién se refiere el verbo, cuál es el sujeto omitido. Pero si te digo “María y Julia son muy amigas. Ella lo sabe”. ¿Quién lo sabe? ¿María? ¿Julia? ¿Una tercera persona?

Muchas veces en la escritura omitiremos el sujeto para evitar repeticiones, pero al hacerlo corremos el riesgo de confundir a quien nos lee. Hoy vamos a hablar de los patrones de continuidad de la narración, o dicho de otra forma, quién es el sujeto “por defecto” de las oraciones con sujeto omiso según el tipo de narración.

Cada narración puede generar en quien nos lee un patrón de ritmo. Puede ser por la longitud de las frases, por la forma de narrar, por lo que está sucediendo, por las jerarquías de los personajes… lo indudable es que se crean ciertas expectativas y cuando se rompen esas expectativas entorpecemos la lectura.

Voy a llamar a estos patrones “Dinámicas”. Una dinámica es un patrón de ritmo narrativo que afecta a la forma en que procesamos la información.

Esto nos lleva a la Ley de la continuidad en la narración:

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¿Cómo escribir una novela? – 1.5 – Elección de la voz narradora

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Índice: ¿Cómo escribir una novela?

La última decisión que hay que tomar antes de ponerse a escribir es muy importante: ¿Quién está narrando esta historia?

Marina Sánchez me preguntó al respecto hace tiempo:

“En cuanto a dudas sobre cómo escribir una novela, una enorme: tengo una idea para una novela bastante coral, ¡y no sé qué hacer con el punto de vista! Todo lo que encuentro por internet dice de hacer como George R.R. Martin y que cada capítulo sea desde el punto de vista de uno de los personajes. Pero es que eso no me vale, porque tengo escenas en las que me interesa reflejar los pensamientos de varios personajes a la vez. Y como todo el mundo dice que el narrador omnisciente está pasado de moda… ¿Podrías ayudarme con eso? Muchas gracias.”

Madre mía, esto sí que es preocupante… ¿por qué internet está lleno de consejos sobre cómo escribir como Martin? (¡Anda quién fue a hablar! Si yo también hice un artículo de hacer los ganchos como Martin…).

La elección sobre la voz narradora no es algo fácil, ya que es algo que define muchísimo la novela que vamos a escribir. La misma escena escrita bajo distintas voces narradoras es muy distinta y puede reflejar tonos distintos de la misma secuencia de eventos. Es evidente que se lee de forma muy distinta un despido laboral, por poner un ejemplo, por parte de la persona despedida que lo mismo pero por parte de quien despide.

Pero al final, la decisión sobre quién y cómo narra la historia que vamos a contar se basa en lo que es más conveniente para esta historia y para nosotres mismes.

¿Qué voz narradora es la que más me conviene a mí?

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