La deuda narrativa

El otro día, curioseando por reddit, encontré un término que no había oído nunca y que me sorprende que no existiera de manera formal antes. Como puedes adivinar, este concepto es el de la deuda narrativa. Y me gustó tanto que quiero difundirlo un poco. 

La deuda narrativa es una promesa que hacemos al escribir. 

Imagina que estás leyendo una historia, y la protagonista dice “no hablamos del incidente de hace 2 años”. En ese momento, la novela está contrayendo una deuda narrativa contigo: a cambio de tu atención y persistencia ahora, recibirás más adelante algo que merece la pena. En este caso, la promesa implícita de devolución es información satisfactoria sobre el incidente de hace 2 años. Pero en realidad podría ser cualquier cosa. 

La deuda narrativa se contrae al principio de la historia y se debe pagar o compensar antes de terminarla. No pagar tus deudas suele significar que tus lecteres se van insatisfeches al terminar la historia. Cuanto más se tarda en pagar la deuda, más grandes serán los intereses necesarios para que se pague debidamente. 

El contexto en el que encontré este término era hablando del manga Jujutsu Kaisen. La persona que escribió el post en reddit decía que era imposible que en el poco espacio que en teoría le quedaba al manga para terminar, pudiera pagar toda la deuda narrativa que había ido acumulando. 

Y es que no todas las deudas son lo mismo ni valen igual. A las personas no nos gustan los libros que dejan cabos sueltos, y cerrar esos cabos muchas veces requiere algo de tiempo, atención y dedicación. En casos como el mencionado, el manga quizás no tenga el espacio para cerrar todos los cabos sueltos de manera satisfactoria. 

La moneda de cambio de la deuda narrativa es la satisfacción. Igual que en la vida real, no importa realmente cómo pagues la deuda mientras la persona considere satisfecha esa deuda. El ejemplo que ponían en el post oficial era el de la serie Andor, en la que el protagonista Cassian contrae deuda narrativa al buscar a su hermana, sin embargo parece ser que a mitad de la serie, esa búsqueda deja de tener importancia y da igual porque lo que viene después merece la pena lo suficiente para saldar la deuda. 

Al no haber visto Andor tampoco puedo poner la mano en el fuego por esa serie en particular, pero el concepto tiene algo de sentido. Volviendo al caso hipotético de “no hablamos del incidente de hace 2 años”, ¿cómo de importante tendría que ser ese incidente para satisfacernos? Depende mucho del resto de la historia. Descubrirlo podría ser el clímax de la historia, o podría ser una nota al pie de página una vez el incidente deja de ser importante en pro de otras revelaciones posteriores. Lo importante es que sea satisfactorio, que paguemos la deuda contraída, sin importar con qué moneda en particular se hace. Y sobre todo, que quien nos lee sepa más o menos cómo vamos a pagarla. 

La deuda crea una expectativa, y el manejo de las expectativas es de lo más importante a la hora de satisfacer a quienes nos leen. Aunque puedas pagar una deuda de varias maneras, no puedes dar gato por liebre. Si lo que hace que te sigan leyendo acaba siendo un gancho sin más, una promesa que no tienes intención de cumplir, la gente te dejará de leer a la mitad. Es como si diera muchísima importancia al incidente de hace 2 años para a partir de la mitad de la novela dejar de mencionarlo del todo. Da igual lo buena que sea la novela, les va a molestar, va a quedarse como un picor al fondo de su cabeza. Los misterios, en la narrativa, están para resolverlos. 

Resolución

La clave para pagar deudas es resolver los conflictos y misterios que hemos ido plantando a lo largo de la historia, con la importancia con la que los hemos ido presentando. En otro momento me gustaría hablar de cómo se resuelve un conflicto/misterio de manera satisfactoria (la respuesta rápida: ¡haciendo que esa resolución signifique e implique cosas relevantes!), pero sí que os puedo poner un ejemplo de una historia que acabó en bancarrota narrativa para enseñaros qué es lo que no hay que hacer. 

Bancarrota narrativa

Una de las novelas visuales que más me han gustado ha sido la trilogía Zero Escape. Sin embargo, cada entrega me gustaba menos que la anterior. ¿A qué se debía esto? Cada juego tiene, por así decirlo, un “presupuesto” narrativo, que podríamos considerar como “toda la narración en la que se avanza/profundiza la trama”. Por supuesto, una historia de misterio como esta requiere empezar generando deuda narrativa, para meternos de lleno en ella. La clave está en que esta historia se endeudaba a mayor velocidad de la que saldaba su deuda, ya que un juego te tiene que enganchar con el siguiente, y a su vez tiene que crear misterios nuevos. Es cierto que Zero Escape tiene algunos de los giros argumentales más chulos que he leído, y esos giros son una gran forma de pagar deuda narrativa, pero por una cuestión de equilibrio, no todos los misterios pueden resolverse con un bombazo. 

Me quiero centrar en el personaje número 2 del primer juego, denominado Snake, un hombre ciego que durante el primer juego parece ser uno de los personajes más importantes de toda la narrativa. Esa es la deuda que Zero Escape contrae al principio, y que intenta saldar de cara al segundo juego, diciendo que es ahora el líder de una secta importantísima y no se qué. Es tangencialmente importante al trasfondo de uno de los personajes del segundo juego, pero realmente pierde toda su importancia en el tercer juego, donde su existencia e implicaciones sencillamente desaparecen. El juego literalmente no tiene suficiente espacio para tratar o cerrar todas las promesas que ha ido haciendo, y aunque cierra la mayor parte de sus misterios, el final de la saga me dejó muy fríe. Resuelve muchos misterios con una simple explicación y pasa a otra cosa. Su desenlace no es para nada climático. El juego termina de salvarse por los pelos, porque abarcaba demasiado y no podía resolver bien todo lo que proponía. Creaba más deuda de la que podía saldar. Yo recuerdo salir de esa historia… no sintiéndome estafade ni enfadade, sobre todo fue decepción. 

El problema de la bancarrota narrativa es que llega un punto en el que dejan de prestarte atención, porque saben que la inversión no merecerá la pena. 

Superávit narrativo

Siguiendo esta línea financiera de pensamiento, me viene a la cabeza un viejo meme: vine buscando cobre y encontré oro. Hay historias que crean muy poca deuda narrativa, a veces ninguna en absoluto, y aun así son muy satisfactorias. Estas historias exigen muy poco a quienes leen, o empiezan a pagar inmediatamente. También existen historias que saldan sus deudas con creces, una especie de inversión segura que nos engancha con fuerza a las páginas. El superávit narrativo sería esta sensación de que la historia te está dando todo lo que te había prometido e incluso más, y lo estás gozando como puerco en un lodazal. 

Resumen: 

La deuda narrativa es una promesa implícita a quienes nos leen: a cambio de invertir su tiempo y atención en esta historia, recibirán a cambio algo satisfactorio más adelante. Por ejemplo, aludir a un secreto que eventualmente será desvelado, es la promesa de que esa revelación merecerá el tiempo invertido en llegar a ella. 

Saldar la deuda narrativa significa resolver los misterios o conflictos generados con la deuda, de manera satisfactoria para quien nos lee. 

El núcleo de la deuda narrativa es la idea de que el tiempo invertido en las partes iniciales, más áridas y menos interesantes, merecerá la pena a largo plazo. La deuda es buena, y a veces necesaria, para conseguir superar las dificultades iniciales y que la gente invierta su tiempo y atención en tu historia. 

Esto ha sido todo por hoy. Quería dejar algo de constancia, solidificar este concepto que he encontrado casi por azar, y que me ha llamado la atención. ¿Qué historias te vienen a la cabeza cuando piensas en deuda narrativa, bancarrota y superávit? ¿Estás gestionando bien la deuda en tus historias? 

Cómo traicionar tu propio tema – Metaphor ReFantazio y el derecho divino de los reyes

Este artículo contiene grandes spoilers de toda la trama del juego Metaphor ReFantazio, incluyendo varios puntos de giro argumentales. 

Metaphor: ReFantazio, PS4 y PS5

Metaphor ReFantazio es un videojuego lanzado en 2024, perteneciente a la categoría JRPG, o Japanese Role-Playing-Game. Aunque no pertenece a la saga Persona, el juego sigue el mismo esquema: Una trama dirigida por un calendario, en el que hay que cumplir ciertos objetivos antes de la fecha señalada para avanzar la historia. Durante el juego, el protagonista va añadiendo más miembros a su variado elenco, y entrecruza su historia con la de muchos personajes que tienen sus pequeñas tramas secundarias. 

Es un juego con una alta carga narrativa, y además, con una temática muy potente e interesante: La política, en general, y la gobernanza en particular. 

La historia comienza mostrándonos el asesinato del rey a manos de un noble y aclamado militar: Louis Guiabern. Nuestro protagonista se presenta como un eldar, una de las especies inteligentes menos habituales en esta sociedad jerarquizada llena de discriminación por otras especies, que viene de su aldea oculta en la que esconden al príncipe, único heredero del rey muerto, presa de una maldición que le sume en un sueño eterno y que acabará matándolo. El objetivo del hada que le acompaña, y por tanto del protagonista y jugador, es encontrar la manera de liberar al príncipe de la maldición, y la forma más sencilla de hacerlo es eliminando al hechicero que la lanzó en primer lugar: el propio Louis Guiabern. 

Metaphor: ReFantazio aims to be among 2024's best RPGs | RPG Site

Para ello, se infiltran en el ejército, como forma de acercarse a Louis, y esperan el momento adecuado para asesinarlo. Durante el transcurso de esta primera misión, el protagonista despierta un poder superior, que comparte con sus compañeros, y también comparte sus ideales en forma de capítulos del libro favorito del príncipe, capítulos que él le leía, en los que se habla de una utopía, y las características de esa utopía. Cuando llega el día del intento de asesinato, en el que el mentor del grupo protagonista será el ejecutor, aparece una luna con la cara del rey, declarando que el próximo gobernante de la nación será elegido por el corazón del pueblo, comenzando unas elecciones mágicas democráticas. También declara que los principales candidatos están protegidos por su magia, para evitar que se decida por la fuerza bruta. El intento de asesinato fracasa, saldándose con la muerte del mentor, pero la identidad de los protagonistas aún está oculta, por lo que, si consiguen encontrar una manera de sortear la magia que le protege, aún tienen una oportunidad de acabar con Louis. Para ello, el protagonista decide convertirse también en un candidato electo, y comienza el juego propiamente dicho. 

Katsura Hashino Made 'Metaphor ReFantazio' Political on Purpose

Con la inclusión de la política democrática en un mundo fantástico carente de ella, Metaphor ReFantazio se permite explorar muy distintos puntos de vista sobre la política. Los diversos candidatos tienen diferentes ideales, y permite al jugador interactuar con ellos y responder con cierta libertad cuáles son sus propios ideales. Desde el momento en que se introduce el libro sobre la utopía y el concepto de elección democrática, la historia parece virar en una dirección: El protagonista, un don nadie de la especie más denostada, armado solo con sus firmes ideales, su actitud dirigida a ayudar a la gente, y sus logros, es realmente el mejor candidato, quien debería ser elegido por el pueblo para proteger al pueblo. Sin embargo, el objetivo del protagonista siempre es medrar en la competición política para acercarse al hombre que quiere asesinar. 

En un punto clave de la historia, en un intento de atraer más la atención de Louis, a quien culpan de la maldición del príncipe, el protagonista declara públicamente que él es el príncipe perdido, el legítimo heredero. Sus compañeros, aunque siguen esta mascarada, empiezan a preguntarse qué harán tras conseguir su objetivo de neutralizar a Louis y salvar al verdadero príncipe, y el prota dice claramente que contará la verdad y apoyará al auténtico heredero al trono. 

Ahora te hago una pregunta, de escritore a escritore. Si tú tuvieras que estructurar el resto de esta historia, siguiendo el tema de la política democrática, ¿hacia dónde lo llevarías?

Si tu respuesta es que tras asesinar a Louis y despertar al príncipe, haya un conflicto entre el verdadero príncipe y el protagonista, obligando al protagonista a enfrentarse a la razón de su ser durante la primera mitad de la historia para realmente lograr un cambio real y utópico, luchando contra la idea del derecho divino de los reyes, estás en mi equipo. ¡Imagina el drama! ¡La tensión! El príncipe despertado descubriendo que su salvador no solo se ha hecho pasar por él, sino que quiere arrebatarle el trono que le pertenece por derecho de sucesión. El protagonista, llevando sus ideales más allá de su lealtad al príncipe, por el bien del pueblo. El enfrentamiento intelectual e ideológico entre el príncipe, que le enseñó la utopía, y el plebeyo que realmente desea llevarla a cabo. 

Sin embargo, el giro real del juego es que no solo no consigues asesinar a Louis, ni es él el que maldijo al príncipe. El auténtico giro es que el protagonista es realmente el príncipe, un avatar incompleto del príncipe que ha sido creado como defensa tras la maldición, gracias al libro utópico escrito realmente por el rey, y el poder de su madre muerta, la reina. 

El avatar se fusiona, dando lugar al príncipe completo, nuestro protagonista. Con eso, la historia democrática y política da un giro completo, y pasa de ser una sesuda exploración de la democracia, la política, y cómo tenemos que conciliar los ideales con la realidad, a ser una historia fantástica de príncipe perdido recuperando lo que le corresponde. 

Katsura Hashino Made 'Metaphor ReFantazio' Political on Purpose

Es especialmente gracioso que su director, Katsura Hashino, realmente intenta decir algo, hacerte pensar, y opina fervientemente que la fantasía y la narrativa tienen valor en nuestro mundo real. Sin embargo, él mismo es incapaz de escapar de los confines de su propia imaginación, pervertida por siglos de historias cortadas por el mismo patrón.

En su defensa, el juego realmente presenta al príncipe con un enemigo dialéctico a su altura: el propio Louis Guiabern. Él sí que empezó siendo un don nadie, consiguió su estatus actual por su propio poder y logros (ascendiendo en lo militar gracias a sus hazañas, ganándose el respeto, confianza y lealtad de la gente con su carisma y sus actos eficaces, aunque a veces sean crueles). Louis también leyó la utopía, y su objetivo final es construir ese mundo de ensueño, pero tiene dos diferencias radicales con el príncipe: la primera es que quiere empezar desde cero, porque considera al mundo actual irredimible e incapaz de convertirse en la utopía. La segunda, es que considera que la ley la impone quien es más fuerte, y por ello él mismo está en una búsqueda eterna de poder, el poder de efectuar esos cambios. En la filosofía de Louis está que independientemente de su cuna o su estatus, todo el mundo es igual y la única vara de medir es el poder. 

Metaphor: ReFantazio's Louis Guiabern Joins the JRPG Villain 'Hall of Fame'

Louis es uno de los mejores antagonistas que he visto en la última década: un villano cínico, con mucho carisma, y motivaciones fuertes que son nobles, a pesar de los sacrificios que le conlleven. Nunca culpa al protagonista por intentar matarle, y considera que si realmente es capaz de matarle, merece ocupar su lugar y detener sus planes. 

Su imparcialidad y brújula moral son tan firmes que otro de los protagonistas, un noble cuya familia y hogar fue destruido por los monstruos que Louis combate, tiene que ceder al descubrir que Louis, como militar, permitió que los monstruos destruyesen la ciudad solo para que el ejército y la corona empezasen a tomarse en serio la amenaza, lo que llevó a un aumento de la seguridad que impidió que esa masacre se repitiese en otras localidades. 

Metaphor: ReFantazio review: something new for Persona fans | Digital ...

En el clímax de la historia, Louis ha conseguido el poder que necesita para rehacer el mundo a su antojo e imponer su utopía, la misma que persigue el protagonista, pero el príncipe no está dispuesto a sacrificar el mundo que ya conoce, y las conexiones que ya ha hecho. Esto es el fallo final de Louis, ya que él siempre ha dependido sólo de sí mismo, a pesar de utilizar a otra gente para sus fines de manera ética, no es capaz de conectar con nadie a nivel personal. Al final, tras derrotar a Louis, el único enemigo político que le quedaba, el protagonista es proclamado nuevo rey, devolviendo la paz y solucionando casi todo en una vuelta al status quo. En el epílogo, se ve como incluso 1 año después, el príncipe/rey sigue trabajando incansablemente para acercar cada vez más la realidad a su utopía. 

Sin embargo, el final me pareció una traición completa y absoluta al tema, al propio mensaje de la historia. No puedes tener al mismo tiempo un mensaje democrático, del poder para el pueblo por el pueblo, y hacer que tu protagonista sea el príncipe perdido, el auténtico heredero al trono, reafirmando que el gobierno realmente debe estar en el linaje real, reforzando el derecho divino de los reyes. 

Best Prince Build | Metaphor: ReFantazio|Game8

Un análisis del mensaje subyacente a esta historia y este final, es que no importa cuánto te esfuerces, cómo de inteligente seas, o qué seas capaz de hacer. Lo que importa al final es hijo de quién eres, aquello con lo que naces de manera intrínseca y aquello por lo que no te has esforzado en absoluto. Lo cual, en un juego que intenta hacerte pensar y que intenta conmoverte, intenta venderte la importancia de la política en el mundo real y que todo el mundo debe aportar para alcanzar la utopía… pues queda bastante regular, si me preguntan. 

No es la primera vez que veo algo así, desde luego. Es algo con lo que tengo mucho cuidado en mi escritura. El mensaje explícito y el mensaje implícito deberían ir en sintonía. Es muy habitual en la fantasía, incluso, que este mismo error se cometa: un mensaje de esfuerzo y superación, cuyo protagonista resuelve las cosas por ayuda divina, por su linaje o poder especial. Todas estas resoluciones acaban reforzando ideas que a lo mejor no queremos pero que tenemos grabadas a fuego en nuestra mente, como por ejemplo que la gente guapa es la que merece más respeto, el concepto de justicia kármica, o que el derecho a gobernar es algo que solo debe estar en la nobleza porque es un derecho divino o porque los plebeyos no sabrían hacerlo mejor. 

Así pues, ahora ya te puedes parar a preguntarte, ¿qué mensaje está enviando la historia que estoy escribiendo? ¿Está en sintonía con aquello que pretendo que transmita? 

A mí me ayuda mucho decidir los temas al principio, cuando estoy con la escaleta misma de la historia. El tema suele ser uno de los gérmenes de la historia, ya que debe dirigir muchas de las decisiones que se toman. 

Gyakuten Kenji 2 Images - LaunchBox Games Database

Un ejemplo de buen uso del tema como elemento principal, y quizás el mejor ejemplo de tema como eje central de una historia, es el que se hace en Ace Attorney Investigations 2, otro juego narrativo que trata sobre las desventuras del fiscal Miles Edgeworth. En este juego, el tema principal es la familia, en particular las relaciones entre padre e hijo, y cómo el hijo carga con los pecados del padre. Este tema permea en toda la novela, desde la elección de los sospechosos, a los propios dilemas internos del protagonista (hijo de un abogado, criado por un fiscal tras la muerte de su padre). Y a pesar de tener algunos tropiezos, consigue sostener el tema hasta los últimos compases de la novela, explorando diversas relaciones paternofiliales entretejidas en la trama de su historia. 

Muchas veces el tema puede parecer no tener nada que ver con la historia principal. En mi novela, El demonio en el interior de Siriel, la historia trata sobre une protagonista que intenta recuperar el control del lado de su cuerpo invadido por un demonio. Sin embargo, el tema de la obra es el perdón, y durante la misma exploro quién merece perdón, cómo y por qué perdonamos, a quiénes no perdonamos, y en última instancia, si nos perdonamos a nosotres mismes. Es algo que de primeras no parece casar con la trama, sin embargo, la propia trama surge de ello. El resultado final es una obra que habla de algo, aparte de aquello que cuenta. 

Lucerna 3 - El demonio en el interior de Siriel (ebook), Guille Jiménez ...

Quizás es que yo doy mucho valor al tema, que es algo que se suele pasar por alto muchas veces. Pero cuando se hace bien, perdura, más allá de la última página.

Enganchaste a tus lectores, ¿ahora qué? Las 3 claves para que se terminen tu novela

Se ha hablado hasta el infinito de la importancia del gancho literario: esas primeras páginas, párrafos, frases e incluso palabras, destinadas a atrapar a quien aún no te está leyendo. Algunos libros lo hacen incluso antes, con sus sinopsis, fajas y portadas. Y no puedo negar que es importante esa primera toma de contacto, el paso de ser un libro más a ser el libro que está en las manos de la persona que se plantea leerlo es muy duro, y hay mucho marketing involucrado.

¿Pero qué significa enganchar a tus lectores? Por supuesto, tiene dos partes: de la de enganchar se habla mucho, y es la que viene primero, pero se habla mucho menos de la de después: mantenerles enganchades.

El gancho solo te compra tiempo

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Aunque hay gente que termina todos los libros que empieza, eso no es algo en lo que puedas confiar. Solo hay una cosa peor que alguien abandone tu libro a medias: que lo termine y le haya disgustado. Que lo abandonen no es malo, necesariamente, si el libro no encajaba con lo que la persona esperaba.

Ahora, el gancho es una primera impresión, que te da la voluntad de la persona de seguir leyendo, y esa voluntad no es infinita. A cada párrafo tu tiempo para consolidar esa lectura disminuye. Tu lectore te está escuchando, pero aún no le has convencido del todo. Y es normal, al fin y al cabo, el gancho es algo pequeño, breve, y que está cargado de cosas asumidas en base al género de la novela, los tropos, la sensación que da la novela, no tanto lo que es, sino lo que parece.

Algunos géneros, por ejemplo, el romance y la erótica, lo tienen más fácil, ya que el gancho y la premisa suelen ser suficiente para que sus lectores sepan a qué se van a enfrentar. Pero tu novela puede no tener tanta suerte, por muy atractiva que sea por fuera, no quieres que sea como el guapete que deja de ser atractivo en el momento en que abre la boca.

Para eso, el comienzo de una novela tiene que basarse en 3 claves: las tres P. Presentar, prometer, y plantear.  

Presentar

La presentación es algo clave en la literatura en general, algo inevitable: es nuestra primera toma de contacto con un texto, es la introducción, que nos prepara para lo que nos vamos a encontrar después. Nos pone en contexto, nos dice “esto va de ESTO”. Una parte importante de la presentación son los personajes, y no debes descuidarlos.

Una de las formas más fáciles de perder lectores es por los personajes. Tus protagonistas deben ser, como mínimo, interesantes, así que, tras el gancho, es el momento de espolvorear algo de interés en elles. ¿Qué hace interesante a tu personaje principal? ¿Estás buscando que tu lector ideal se identifique con elle? ¿O estás buscando que le intrigue, que quiera saber más?

Normalmente, el primer tipo de protagonistas (identificables) suelen ser personajes blandos, al principio, que no tengan muchas aristas y que sirvan de avatar a tus lectores, para entrar desde sus ojos al libro que les presentas. Así pues, si tienes este enfoque, lo importante es demostrar por qué esa perspectiva del personaje es la que tú deberías tener, o qué rasgos de personaje llevan a tenerle empatía o cariño. El foco de este tipo de protagonistas está en las cosas que viven.

El segundo tipo de protagonistas suelen ser un misterio, preguntas cuyas respuestas son perfectas para mantener a la gente enganchada. Al contrario que les protagonistas identificables, suelen destacar por sus extrañezas, por aquellas cosas que les hacen úniques, y es ahí donde debes concentrar tus esfuerzos: ¿qué hace diferente a este personaje? ¿qué tiene de especial su perspectiva, para que queramos leerla? Hay protagonistas despreciables que son muy interesantes, por ejemplo, precisamente porque prometen una mirada a través de sus ojos. Normalmente la forma en la que se ve a este tipo de personaje suele ser todo lo contrario al otro: se destacan las pequeñas cosas, mientras que en protas identificables se ignoran y asumen como normales. El foco de este tipo de protagonistas está en cómo viven las cosas.

También hay un punto intermedio entre ambos, protagonistas típicos, con rasgos identificables o idealizables, pero con su dosis de misterio e interés también. La mayoría de protagonistas de novelas distópicas adolescentes han sido así, lo bastante blandes como para que te identifiques, pero con la suficiente fuerza interna y agencia como para dirigir la trama.  El foco de este tipo de protagonistas está en las decisiones que toman, normalmente reaccionando ante lo que se encuentran.

La elección de tipo de protagonista suele llevar de la mano el tipo de agencia que vemos en la historia: ¿cuánto moldean las decisiones de tu protagonista la historia que se está contando?

Todo esto es importante porque tu gancho crea expectativas vagas, y el planteamiento/introducción es el momento de presentar los elementos de tu historia y formar unas expectativas más concretas.

Prometer

Una historia siempre empieza llena de promesas implícitas. Algunas son tan normales que las damos por sentadas: esta historia tiene un sentido y un final (algo que no se da en todas partes, como por ejemplo, en el fanfic!), mientras que otras son más específicas, y suelen estar colgadas del género literario. En una historia de fantasía esperamos que haya fantasía, en un romance que haya amor, en ciencia ficción… ¿ciencia y ficción?

El ejemplo de la cifi es muy bueno para distinguir la importancia de las promesas como forma de fidelizar lectores. Muchas cosas se catalogan como ciencia ficción, pero es un género amplio y que muchas veces ha salido de sus orígenes hasta crear subgéneros. Una portada de naves espaciales y un gancho que habla de la IA de una de esas naves atrapada en un cuerpo humano tras ser destruida no dice mucho sobre la clase de historia que vamos a encontrar. ¿Es esto una exploración de la condición humana, una crítica social? ¿Es una aventura, conocida como space opera? ¿Es un campo de juegos sobre el que especular sobre el avance de la autoconciencia y la inteligencia artificial? ¿Cuánta carga tiene la ciencia y cuanta la ficción?

En el planteamiento se establecen promesas al respecto, suelen estar en el foco de los primeros capítulos. Es muy fácil saber por qué está mostrando interés esa novela. Uno de los problemas más grandes que ha tenido la fantasía y la ciencia ficción como géneros es precisamente el enfoque excesivo en el mundo y no tanto en los personajes y la trama. Tus primeros capítulos tienen que prometernos que la historia se va a centrar en unas cosas concretas, aquellas cosas que luego vas a cumplir. Tan malo es empezar con el worldbuilding para luego contar una historia de personajes en la que el sistema de magia no tiene ninguna implicación como lo contrario. Lo más importante es hacer las promesas adecuadas.

Normalmente esto se hace dejando entrever por dónde va a ir la historia. Todos los elementos en los primeros capítulos van en esa dirección, y el enfoque suele ser lo que marca la diferencia. Al fin y al cabo, una pelea entre un caballero y un dragón promete cosas muy distintas si se enfoca como una lucha contra lo imposible, o como un calculado duelo en el que ambas partes tienen igualdad de condiciones. Ambas opciones plantean novelas muy distintas.

Plantear

Presentar y plantear pueden parecer cosas parecidas, pero hay matices importantes. Presentar es poner las piezas sobre el tablero y explicar cómo se mueven. Prometer es describir la clase de juego al que vamos a jugar. Plantear es cómo las piezas van a interactuar entre ellas, con el tablero, y con las normas del juego para crear la experiencia de juego.

Aunque el inicio de una novela no es el momento de sacar los temas grandes e importantes de tu novela, sí es el momento de que asomen un poco la patita. Hay que hacer que se intuyan, que se note su presencia de fondo. Es sutil, pero se nota a la larga cuando una novela sabe encarrilar sus temas desde el comienzo.

Hasta cierto punto, es una cuestión de seducción. De tentar. No sacas la artillería pesada al principio. Haces una propuesta tímida, mezclada en las promesas y presentaciones. A veces está integrada en el tono de manera sibilina, otras veces es más explícito el tema a tratar, pero no sus ramificaciones y su profundidad, que es lo que plantea. ¿Es esta una historia simple, de sentirse bien? ¿Es una historia compleja, que te hará plantearte cuestiones importantes? ¿Es este un romance al uso, o tiene algo atípico? ¿Esta presentación del sistema de magia tan agujereada y poco precisa implica que hay más cosas detrás que no sabemos, o que incluso los personajes no saben?

Compromiso

Al fin y al cabo, leer una novela es un compromiso. No todas las partes de una novela pueden ser igual de fáciles de leer, o de asumibles en un primer momento. Que se mantengan en el gancho, a sabiendas, requiere un compromiso con la lectura, y formalizarlo es difícil por nuestra parte, ya que solo podemos poner las cosas sobre la mesa y esperar que se acepten nuestras condiciones.

Hay novelas que son duras y difíciles. Y algunas de ellas, incluso, se enorgullecen de ello. En eso no voy a entrar, pero al final ese compromiso es lo que hace que quien te lee termine la novela y supere las partes que le resulten menos entretenidas, que probablemente las haya, con la esperanza de que merece la pena. No todas las novelas son así, hay otras que entran con suavidad y se te pasa el tiempo volando mientras las lees, pero hay cosas que es difícil poner en una historia de manera tan fluida. En esos casos, es el compromiso lo que hará que la gente se quede, a pesar de los momentos difíciles.

También funciona en aquellas historias que tienen un giro drástico a la mitad, algo que cambia totalmente la novela. Historias trampa, que hacen algo distinto a lo prometido y esperan que te quedes, cuyo giro no siempre cuaja. Cuando sacudes el gancho e incluso lo retiras, estás arriesgándote mucho, y la fidelización y compromiso es lo único que permitirá que te lean.

A veces ese compromiso viene ayudado desde fuera. Hay sagas de las que he oído que “mejora a partir del tercer libro”, con un nivel de exigencia brutal, y que solo he tocado por la confianza colectiva que otras personas depositan en esas historias. Fidelizar lectores es extremadamente importante cuando tu historia es así de difícil y exigente, pues tus lectores serán tus mejores emisaries.

¿A partir de qué punto puedes asumir que quien te lee aguantará lo que le eches?

Esta es una pregunta bastante difícil de responder. Desde luego, no pondría mi texto más exigente en el principio, ni haría el gran giro demasiado pronto. El giro de mitad de obra está más o menos asentado en la cultura de forma que no es muy raro, pero sigue siendo una jugada arriesgada traicionar las expectativas iniciales.

Uno de los mayores ejemplos que se me ocurren, de giro que está tardío pero que ayuda a cimentar los fundamentos de la obra, es el final de la primera novela en la saga de Canción de Hielo y Fuego. Ese es sin duda el punto de inflexión, la última parada antes del viaje sin retorno. Quien no se baje del carro ahí, se queda hasta el final.

Así pues, yo esperaría hasta al menos la mitad de la primera novela para echarle a los leones a mis lectores, o para cambiarles de repente el género de la novela. Son jugadas arriesgadas, pero cuando funcionan, salen muy bien y son muy impactantes.

Y eso es todo por hoy. Ahora ya sabes qué hacer con el tiempo que conseguiste prestado con tu gancho literario.

¡Un abrazo, y sigue escribiendo!

¿Cómo escribir personajes inteligentes? – Escribir personajes más inteligentes que tú es fácil si sabes cómo

Recuerdo a una de las escritoras que más admiro diciendo en sus historias (de Instagram) que lo que estaba escribiendo en ese momento le estaba resultando muy difícil. Decía que hasta ahora sus personajes eran igual de tontos que ella, y que le costaba mucho ponerse en la mente de una persona lista.

Yo la verdad nunca he pensado mucho en la inteligencia de mis personajes. Pero pregunté por redes si a la gente le interesaría un artículo que enseñase cómo escribir personajes inteligentes, especialmente más inteligentes que une misme. Y la mayoría dijo que le sería muy útil, así que aquí estamos.

Como no me puedo controlar, yo quería escribir algo exhaustivo al respecto. Iba ya por 2500 palabras, a las 2 de la mañana, y me dije: A dónde vas. Qué haces resumiendo la historia de la inteligencia. De qué le sirve eso a la gente.

Lo voy a escribir, desde luego. Pero lo dejaré o para el final, o como versión extendida del artículo. Para quien le interese. Ahora, vamos al tema, y rapidito (Guille del futuro: lo siento, no es tan rapidito. Abróchense los cinturones, que se viene viaje movidito).

Cómo NO hacer personajes inteligentes

Todo esto surgió cuando comentaba con una amiga una serie que empezaba presentando a su protagonista mencionando su altísimo cociente intelectual (CI), pero que realmente no la tenía haciendo cosas muy inteligentes, la verdad. Y esto, la verdad, no es algo extraño en la literatura o en la ficción en general. Decir que un personaje es inteligente no lo convierte en inteligente, pero mucha gente lo escribe tal cual y se queda tan ancha. Algunes auteres lo intentan un poquito más, y se esfuerzan en que sus personajes parezcan inteligentes. Sin embargo, la mayoría de las veces ocurre una de dos cosas:

Leer más: ¿Cómo escribir personajes inteligentes? – Escribir personajes más inteligentes que tú es fácil si sabes cómo
  1. El personaje es inteligente solo porque quien lo escribe hace al resto de personajes mucho más estúpidos. Así pues, por contraste, el personaje parece mejor de lo que en realidad es.
  2. El personaje es inteligente solo porque es quien acaba teniendo razón. A veces esto es de manera que la historia le da la razón solo porque quien la escribe lo ha decidido así. Es casi como por arte de magia.

Y la verdad, me dan una pereza increíble este tipo de personajes. Porque se nota que es una falsa inteligencia.

El CI (cociente intelectual) es una cosa que está muy a mano cuando quieres decir que tu personaje es muy inteligente. Le plantas un número alto y hale, a correr millas. Pero es un número bastante engañoso. La mayoría de personas no sabe interpretarlo, y da una falsa sensación de escala. De primeras, es imposible superar el 200, incluso si haces la prueba perfectamente, porque es la máxima puntuación, pero eso no ha impedido a gente ser nombrada con CI por encima de ese número (más probable porque llegaron a puntuación perfecta de peques. Un mismo resultado en las pruebas da más CI dependiendo de la edad a la que se resuelve). De segundas, un 200 es una barbaridad. El 69% de las personas están entre 85 y 115 (la media de CI es 100, por definición). El 95% están entre 70 y 130. Las personas que superan el 145 son un 0,15% (aprox) de la población. La diferencia entre 145 y 190 es minúscula, a nivel práctico.

Y por último, ¿cómo se ha medido ese CI? Hay varias formas. La oficial son las escalas Wechsler, una prueba individual de aproximadamente 2 horas que requiere una evaluación por especialistas y que evalúa muchas cosas, incluyendo conocimiento general y algo de académico, y lenguaje. Pero también se puede extraer una medida equivalente con un test de lápiz y papel hecho en menos de media hora a una clase entera de gente, en el que parte de la medida del test está en a cuántas preguntas te da tiempo a responder en ese tiempo. Todos los tests dejan algo fuera, incluyendo cosas que no se han tenido en cuenta históricamente (como por ejemplo, todas las cuestiones sociales y emocionales!), y depende un poco de la manera que se tenga de concebir la inteligencia.

En resumen. El CI puede estar bien como ornamento, pero usarlo al tuntún puede poner a tu personaje en evidencia. Incluso en la vida real, aunque pueda predecir cosas como el rendimiento académico, muchas veces se puede encontrar un alto CI en una persona muy idiota en muchos ámbitos.

¿Qué no es inteligencia?

Muchas de estas cosas se han utilizado como características de personajes inteligentes, como indicadores de su inteligencia. Pero, en sí, no lo son.

  1. Recitar el número pi (u otros ejemplos de memoria perfecta/eidética/fotográfica). Un cliché que me he encontrado sobre todo en ficción japonesa. Ser capaz de recordar una secuencia muy larga es impresionante, desde luego, pero tener buena memoria o incluso memoria perfecta no es necesariamente inteligente. Es una habilidad útil (la memoria, no los dígitos de pi), desde luego. Pero hay muy pocas personas con memoria perfecta en la vida real, y los estudios indican que no es algo benigno, sino una condición extraña asociada a trastornos de ansiedad. Además, esas personas pueden ser más o menos inteligentes, en realidad, pero tener acceso a memoria perfecta ayuda mucho a parecer inteligente, sobre todo porque ayuda a tener buenos resultados académicos.
  2. Tener más estudios/leer más. En otros tiempos, la inteligencia tenía una barrera muy grande: el analfabetismo. No saber leer y escribir puede perjudicar a una persona a la hora de expandir sus conocimientos, pero en sí no determina su inteligencia. De la misma manera, aunque los resultados académicos están relacionados con la inteligencia, hay muchos otros factores en juego que impiden a personas inteligentes terminar sus estudios y que facilitan a personas poco inteligentes completarlos. El conocimiento y la ignorancia, aunque no lo parezca, no son indicadores de una cosa o de la otra. Leer muchos libros tampoco hace a nadie más inteligente.
  3. Racionalidad y ausencia de emociones. Esto es uno de los indicadores que beben de concepciones un poco arcaicas de lo que conocemos como inteligencia. Se ha considerado la razón como un gran indicador de inteligencia, y se hace un gran énfasis en la lógica como forma de guiar la vida de las personas inteligentes, o lo que las hace inteligentes en primer lugar. El pensamiento lógico puede ser muy útil, y los sistemas de reglas rígidos tienen considerables ventajas a la hora de enfrentar la realidad en algunas situaciones, pero no en otras. Sobre todo, porque la racionalidad siempre se ha considerado como algo opuesto a la emoción. Las emociones se han considerado como aquello que nubla la razón, incluso. Y se considera la racionalidad y la ausencia de emociones como algo positivo e inteligente.
  4. La destreza en habilidades cognitivas específicas. ¿Qué se te den muy bien las matemáticas… eso te hace inteligente? ¿Saber tocar música te hace inteligente? ¿Escribir bien te hace inteligente? Todas esas son destrezas cognitivas, por supuesto, por lo que se benefician de la inteligencia. Pero son destrezas, y las destrezas se cultivan con esfuerzo y dedicación. Una persona poco inteligente puede acabar aprendiendo muchas cosas, si le dedica suficiente tiempo y esfuerzo.
  5. Antisocialidad: Las personas muy inteligentes o desprecian a las personas que no son como ellas, o su inteligencia les impide relacionarse en términos más mundanos, ya sea porque consideran que las personas a su alrededor son ilógicas, o porque no entienden cosas que no están dictadas por la razón. Tienen poco respeto por las normas sociales que consideran inútiles. Esto es un tropo bastante habitual, y muchos personajes inteligentes se les pinta como excéntricos por ello. Pero la asocialidad o la carencia de habilidades sociales no son signos de inteligencia. Si acaso, ¡son todo lo contrario!

Si cogemos estas cinco cosas que parecen inteligencia, pero no son inteligencia en sí mismas, y añadimos los dos primeros puntos que vimos (el resto de personajes son tontos, y la trama le da la razón al personaje), nos queda algo parecido a Sherlock Holmes. Sherlock Holmes es una persona muy instruida, con destreza para cosas como la música, que se considera antisocial, con una memoria perfecta y un método rígido para elaborar su trabajo. Casi siempre tiene razón, y cuando no la tiene es porque un personaje hace algo completamente ilógico, fuera de los parámetros que conoce.

¿Es Sherlock Holmes un personaje inteligente?

Para mi desgracia, creo que tengo que decir que sí. Pero, no por estas cosas mencionadas (que están relacionadas, ¡por supuesto!), aunque a veces se ha tomado su arquetipo como el ideal de inteligencia, incluyendo cosas que se supone que son fallos en su persona y carácter. Sino por otras.

¿Cuáles creo yo que son las 5 cualidades que componen realmente la inteligencia?

¿Cuáles son las cualidades que puedes usar para representar a tu personaje como inteligente?

  1. Velocidad

Esta es fácil, tanto de entender como de escribir. Una persona inteligente piensa más rápido, requiere menos tiempo para llegar a las mismas conclusiones o hacer los mismos cálculos. La verdad es que la velocidad no es algo que necesariamente te haga más inteligente (me hace mucha gracia el meme de “¿eres más inteligente? No, ahora soy estúpido aún más rápido”), pero sí que es un factor ante lo que verdaderamente importa: La eficiencia. Hay estudios sobre la relación de la eficiencia (energética del cerebro) con la inteligencia, que apuntan a que una persona más inteligente requiere menor gasto de energía y menor activación neuronal que una persona menos inteligente en la misma tarea. Si tu tren de pensamiento va más rápido, en el mismo tiempo llegará mucho más lejos. A la hora de tratar los siguientes puntos que veremos a continuación, la inteligencia y la eficiencia dan una ventaja a la persona inteligente.

La velocidad y/o eficiencia son fáciles de escribir, porque cuando escribes tú tienes todo el tiempo del mundo. Hay gente que conecta los puntos rápidamente y llega a las conclusiones necesarias a velocidad relámpago. Esto es una Capacidad o Aptitud.

  • Resolución tradicional de problemas

Como en casi toda obra de ficción, tu personaje se enfrenta a adversidades. En la vida real, y en el estudio de la inteligencia, se puede llamar a esto “resolución de problemas”. A un personaje inteligente se le da bien solucionar los problemas con los recursos que tiene a su disposición, con resultados que le son favorables. La resolución de problemas es una actividad compleja para el cerebro, y está compuesta de partes individuales interrelacionadas. Para resolver un problema primero hay que entenderlo, saber cuál es la parte importante del mismo, cómo utilizar las herramientas a tu disposición y cómo debes aplicarlas para llegar a la solución, pensando también en el resultado que se obtendrá y sus consecuencias. Los problemas de matemáticas de “Menganita ha comprado 30 sandías” son un ejemplo claro de problema tradicional, en el que estudiantes tienen que detectar qué les están preguntando, y cuál de las herramientas matemáticas a su disposición tienen que utilizar para llegar a la solución correcta.

La resolución tradicional de problemas es una de las cosas más difíciles de escribir a la hora de crear personajes, porque resolver problemas es difícil, pero crearlos de forma que resolverlos requiera inteligencia lo es más todavía. Normalmente requiere ser igual de inteligente que el personaje que escribes, porque si no, tendrás que sacarte la solución de la manga para que tu personaje sea realmente inteligente.

Sin embargo, la resolución de problemas no se reduce a cuestiones lógicas, también se puede aplicar a otros ámbitos de la vida que se representan mucho en la literatura, pero no se consideran ámbitos de inteligencia. Me refiero, sobre todo, a la interacción social y emocional. Ser capaz de resolver problemas sociales y emocionales es algo que se ve poco en personajes inteligentes mal escritos. Si acaso, ¡se pone de manifiesto la incapacidad de estos personajes de resolver problemas fuera de su zona de confort! A veces, la resolución de problemas, con falta de herramientas, es darse cuenta de que no se tienen las herramientas necesarias para resolverlo, y trabajar para conseguirlas o desarrollarlas.

La resolución tradicional de problemas es una Habilidad o Destreza.

  • Información.

La inteligencia también refiere al conocimiento. Gran parte de la cognición se basa en la información, cómo la adquirimos y cómo operamos con ella. La inteligencia se beneficia mucho, y en parte se sostiene, en la capacidad de adquirir, almacenar y recuperar información.

Esta es una de las formas más habituales de concepción de la inteligencia. Personajes que son capaces de absorber muchísima información (de manera rápida y eficiente, habitualmente), de almacenarla en su memoria a largo plazo, y de recuperarla cuando la situación lo requiere. Hay también muchos procesos intermedios, que suelen referir a la capacidad de filtrar lo útil de lo inútil (separar la señal del ruido), y de procesar y manipular la información recabada. Al fin y al cabo, ser capaz de “meter” miles de datos en la cabeza no es inteligente si no se es capaz de retenerlos, entenderlos, o de recordarlos adecuadamente cuando la situación lo requiere.

La información, per se, es útil para muchas cosas, especialmente a la hora de resolver problemas o entenderlos. La información es poder, como dice el viejo dicho. Hay veces en las que la inteligencia es realmente saber más, aunque sea porque es un pilar que permite sostener el resto de las facetas de la inteligencia. La capacidad de retener, procesar, y recuperar la información es al mismo tiempo una Capacidad / Aptitud y una Habilidad / Destreza.

  • Resolución creativa de problemas

La creatividad es algo que no se suele relacionar con la inteligencia, pero habitualmente suelen ir de la mano. Especialmente en los tiempos modernos, la escolarización suele dejar de lado la creatividad, y los problemas que plantea para desarrollar la resolución de problemas del alumnado no suelen permitir respuestas que se salgan fuera de los parámetros preestablecidos de la pregunta.

Sin embargo, la capacidad de resolver problemas de maneras poco convencionales es una gran forma de inteligencia, y muy vistosa en la literatura. Quizás la mejor forma de nombrarla sería llamarlo “ingenio”. Ya he hablado de la creatividad en este blog, y se puede resumir en que hay cuatro maneras de “crear creatividad”: Desarrollar una idea, descontextualizar una idea, utilizar las partes secundarias de una idea como algo principal, y fusionar ideas.

En la informática y la programación es donde más se suele ver este tipo de inteligencia, en mi opinión, porque son contextos en los que hay infinidad de problemas, y no hay apenas reglas para resolverlos. Da igual como lo hagas, mientras funcione. Puedes conseguir un mismo resultado de formas muy diferentes.

Un personaje inteligente puede usar su creatividad para resolver problemas. Tomemos un instrumento musical, como una guitarra. Una guitarra genera sonidos diferentes mediante vibración en las cuerdas. Se puede utilizar para tocar una canción (desarrollo de la idea). Pero también se puede utilizar la guitarra como arma contundente (descontextualizar la idea), o como forma de enviar un código utilizando el punteo contra las cuerdas (utilizar el sonido, que es algo secundario, como función principal). También puedes unir una guitarra con electricidad para generar una clase de sonido diferente (fusionar ideas). Un personaje inteligente utiliza las herramientas a su disposición de formas que no están contempladas en sus propósitos originales: podrías quitarle las cuerdas a la guitarra y unirlas para atar cosas, por ejemplo. O podrías usar su peso para activar un mecanismo que requiere de dos personas a falta de una persona extra.

Esta parte es difícil de escribir, pero luce muchísimo en un personaje. La buena noticia es que eso se puede entrenar, y tú tienes todo el tiempo del mundo para analizar qué tiene tu personaje inteligente a su disposición para resolver sus problemas. La resolución creativa de problemas es una habilidad / destreza. 

  • Capacidades cognitivas específicas

A ver. Esto para mí no es realmente inteligencia necesariamente. ¿Una persona que sabe leer es inteligente? ¿Una persona que sabe mucho de matemáticas es inteligente? Pero a medida que vas añadiendo capacidades cognitivas, es cada vez más difícil decir que no, que no es inteligente. Por suerte, esta es una de las cosas más fáciles de escribir. Tu personaje sabe de música, sabe muchos idiomas, sabe de matemáticas, química, literatura. Sabe manejar sus emociones, entender las situaciones sociales. Sabe construir cosas, sabe inventar cosas. Tú no necesitas realmente saber hacer estas cosas para escribir un personaje que sí. Esto son habilidades y destrezas.

Normalmente, los personajes inteligentes en la ficción son gente que piensa muy rápido, recuerda muchas cosas, y tiene capacidades cognitivas específicas muy altas (es una calculadora humana, o lee muy rápido, etc). Estas son las 3 cosas que cualquier persona puede escribir sin dificultades. Pero los dos puntos de resolución de problemas, que realmente son los importantes (pues, ¿de qué sirve un personaje que se ve “inteligente” si a la hora de la verdad en la historia no sale de sus embrollos usando esa inteligencia?), también se pueden simular. La ventaja de escribir es que podemos diseñar el mundo alrededor del personaje. La desventaja de ello es que a veces se nota, en el mal sentido.

Si todos los problemas que enfrenta tu personaje los puede resolver por sus capacidades específicas o su memoria, tus lectores notarán los hilos que mueven el mundo ficticio, y se rompe la suspensión de la incredulidad. ¿Por qué todos los problemas de Johnny el Martillo resultan ser clavos? Porque Johnny el Martillo no sabe hacer otra cosa para resolver problemas, y por tanto todos los problemas que le salgan al frente y que necesitemos que resuelva (para demostrar que es un personaje capaz) estarán diseñados para su conjunto particular de habilidades.

Hay una manera muy curiosa de hacer esto y que puede salir bien, manteniendo la idea de que tu personaje es a la vez inteligente y muy proficiente (incluso demasiado dependiente) en sus habilidades particulares: usar esas capacidades de maneras creativas. Por ejemplo, transferir sus conocimientos o experiencia en esas habilidades para resolver problemas: un jugador de ajedrez utilizando sus conocimientos del juego a la hora de desarrollar una estrategia en combate táctico real, o una programadora que utiliza sus habilidades particulares de arreglar código (¿dónde está la raíz del problema? ¿por qué sucede, qué necesito que suceda para que esto no pase de esta manera?) para enfrentar un problema que no es informático.

¿Cómo se traduce esto en el comportamiento de un personaje inteligente?

Pues sinceramente, depende mucho de cada personaje y sus circunstancias. Una persona muy inteligente puede haber tenido experiencias muy distintas, dependiendo de su entorno y de sus propias capacidades. ¿Son sus habilidades e inteligencia reconocidas por la gente a su alrededor? ¿Está en contacto con otra gente más inteligente o igual de inteligente? ¿Qué valora esa persona? ¿Qué concepción de su propia inteligencia tiene esa persona?

Un mismo arquetipo de personaje inteligente puede ser de muchas maneras. Hay muchas versiones de Sherlock Holmes, volviendo al ejemplo clásico, y una de las que más me gusta es sin duda la que se puede encontrar en la novela visual “The great ace attorney”. Le llaman Herlock Sholmes como forma de evitar cuestiones de copyright fuera de japón, así que así lo distinguiremos. Sholmes tiene muchas de las cualidades tradicionales de Holmes: es un gran detective, con una memoria excelente, es una persona con muchos estudios y un poco excéntrica, un virtuoso con la música y con una gran capacidad de atención.

Sin embargo, hay una cosa que me fascina: Sholmes es habitualmente percibido por el resto de los personajes como un idiota. Parte de eso es una cuestión del videojuego, ya que una de las mecánicas es ir corrigiendo el hilo de pensamiento deductivo de Sholmes, pero otra es una cuestión puramente de personaje: a veces Sholmes es despistado con cosas como pagar su propio alquiler, o sus palabras demuestran que tiene una concepción totalmente errónea de otro personaje. A veces sus palabras pueden hacer sentir mal a otros personajes sin querer, o parecen totalmente erradas. O tiene ideas muy descabelladas. Esto en la historia se toma un poco en clave de humor, por supuesto… pero no es solo eso.

Una de las claves de Sholmes es que es un personaje muy consciente de lo que sucede a su alrededor. De sus implicaciones a gran escala. De en quién se puede confiar y en quién no, qué clase de información puede dar y qué se tiene que guardar para sí, incluso ocultándola a su gente de confianza. Sabemos que Sholmes es inteligente y hábil por lo que hace (resolver misterios, inventar cosas) y los personajes también, pero una cosa que solo se ve casi al final, es que es inteligente y hábil con su propia inteligencia. Su estupidez es en muchos casos performativa, su ignorancia o distracción calculadas. Incluso algunos de sus estrambóticos momentos cómicos tienen una razón de ser oculta. Sholmes está fingiendo ser una figura de cera de sí mismo porque le debe dinero a la guarda del museo de cera. Pero la razón por la que le debe dinero a la guarda es porque necesita una razón para entrar a investigar al museo sin levantar sospechas de que es eso lo que está haciendo.

Durante gran parte de la historia, Sholmes es muy consciente de todo lo que hay detrás de muchos de los misterios, ya sea porque los ha vivido, o porque los ha ido resolviendo por su cuenta entre bambalinas. Y sin embargo maneja con total precisión su entorno social alrededor de ello, sabe qué decir y a quién, sabe qué mentiras mantener a flote y cuándo es el momento de dejarlas ir. Su estupidez es un arma que utiliza con maestría, y sus momentos de mala adecuación social e interpersonal son calculados, de la misma manera que sabe cuándo es un buen momento para ser realmente un idiota despreocupado de verdad.

Pero hay muchas otras versiones de Sherlock Holmes. Y aunque todas se venden como inteligentes, en algunos de esos casos fallan al intentar vendernos esa idea de persona brillante.

La pregunta realmente importante es…

¿De qué hablamos cuando hablamos de inteligencia?

Ah, esta es una pregunta muy fácil, ¿verdad? Todo el mundo sabe lo que es la inteligencia. Claro. Es de cajón. Pero en realidad no es una pregunta trivial.

La definición de la inteligencia es uno de los temas más polémicos de la psicología. Es una cosa que ha cambiado mucho en un siglo y que aún hoy en día sigue siendo difícil de concretar. La inteligencia es una idea que tiene muchas preconcepciones detrás, y delimitarla ha sido un ejercicio de poder desde casi sus orígenes.

Medir algo que no podemos tocar, observar, o incluso definir correctamente siempre es difícil. La psicometría existe para esto, específicamente, y es una ciencia rigurosa que se fundamenta en la matemática, sin embargo, no por ello está exenta de problemas. Los test de inteligencia tienen dos orígenes: El primero como instrumento para identificar qué estudiantes necesitaban una atención especial (de la mano de Alfred Binet y Théodore Simon, allá en el comienzo de 1900), y más adelante como forma de evaluar qué soldados eran más aptos para los puestos de mando en el ejército de los estados unidos (David Wechsler, durante la primera guerra mundial. No olvidemos su apellido).

Desde luego, ambos métodos eran mejores que lo que se hacía antes (frenología, medir el tamaño del cráneo). Sus ideas eran que la inteligencia se medía mediante pruebas, y superarlas o no determinaba la inteligencia. Pero esto es una cuestión en sí misma. ¿Cómo se mide la inteligencia?

Poniéndolo de otro modo, hablemos de algo más fácil de imaginar: la velocidad. ¿Es más rápido un coche que puede ir a 200km/h, o uno que puede pasar de 0 a 100km/h en 2 segundos? ¿Y es más rápido un coche que necesita 1 litro de gasolina para recorrer 10 km o uno que necesita 2 para recorrer la misma distancia? ¿Un coche que va a 200km/h es rápido? ¿Y si ese coche está compitiendo en una carrera de fórmula 1, sigue siendo rápido? ¿Qué es lo que hace que un coche sea rápido? ¿Es sus ruedas, su motor, su forma, su piloto?

Creo que eso empieza a hacer una idea de la clase de problemas que ha tenido la psicología entre manos. Para no perdernos, estos son los tres problemas:

  1. ¿Qué es la inteligencia?
  2. ¿De dónde viene?
  3. ¿Cómo se mide?

Las dos primeras preguntas han sido respondidas de maneras muy perjudiciales para el ser humano en general. Se han utilizado para sustentar todo tipo de opresiones (racial y de género, en particular) y han sido algunas de las justificaciones de las mayores atrocidades que ha cometido el ser humano.

Pero bueno, he dado muchas vueltas y todavía no he llegado a la primera pregunta, ¿verdad? ¿Qué es la inteligencia?

Voy a poner una definición (publicada en Mainstream Science on Intelligence en 1994):

“Una capacidad mental muy general que, entre otras cosas, implica la habilidad de razonar, planear, resolver problemas, pensar de manera abstracta, comprender ideas complejas, aprender rápidamente y aprender de la experiencia. No es un mero aprendizaje de los libros, ni una habilidad estrictamente académica, ni un talento para superar pruebas. Más bien, el concepto se refiere a la capacidad de comprender el propio entorno.”

Es una definición bastante decente, aunque no concreta demasiado. Y algunas cosas podrían incluso chocar con concepciones de inteligencia de mucha gente (¿no es una habilidad académica? ¿no es un talento para superar pruebas?). En especial voy a guardarme esa última frase: “la capacidad de comprender el propio entorno”. Para luego.

Ha habido muchas formas de entender la inteligencia a lo largo de la historia, y puede que algunas os suenen. Voy a señalar algunas que me gustaría que tuvierais en mente:

El modelo de factor G de Spearman (el señor que ha dado nombre a las correlaciones): Spearman hacía pruebas para medir la inteligencia (matemáticamente, no que las pruebas fueran matemáticas), y se dio cuenta de que había dos cosas afectando a los resultados de las pruebas: en primer lugar, a algunas personas se les daban mejor que a otras algunas pruebas en particular (específicamente), mientras que a otras se les daban mejor que a otras todas las pruebas (en general). Inventó una cosa muy compleja de calcular (a mano, pobrecico) y descubrió que sus medidas de inteligencia tenían dos factores: Uno común, el llamado factor G (general), y uno específico de cada prueba, el factor S (specific). Spearman postuló que entonces lo importante era el factor G, porque en cierta medida, el factor S dependía del G. Digamos que, en este modelo, el factor G es la inteligencia, lo Inteligente que eres En General.

Capacidades mentales de Thurstone: A Thurstone lo del análisis matemático de Spearman le gustaba, pero tenía otro concepto en mente: La inteligencia no era esa cosa general. La inteligencia era la suma de todas esas capacidades independientes. Al final llegó a 7 factores: factor espacial (E), factor numérico (N), velocidad perceptiva (P), fluidez verbal (FV), memoria (M), inducción (R) y comprensión verbal (CV).

Catell fusionando ambas cosas: Vio ambos modelos y dijo, oye, ¿y si los dos tenéis razón? Y lo que hizo fue poner un modelo encima del otro. Había tres pisos: más abajo, estaban las capacidades mentales de Thurstone. Arriba del todo, la G de Spearman. Y entre medias, un par de cosas que llamó Inteligencia fluida e Inteligencia cristalizada. El concepto es interesante: la inteligencia fluida sería como el manantial de inteligencia que cada persona tiene por su genética y neurofisiología. Sería el potencial que tiene cada cual. Mientras tanto, la inteligencia cristalizada sería lo que la persona ha hecho con su inteligencia fluida, cristalizando esa agua de manantial en áreas específicas que ha necesitado por sus experiencias vitales. En otras palabras, lo que se tiene, y en lo que se utiliza.

Ahora bien. ¿No sientes que falta algo en estos modelos?

Y tú dirás: “Sí, que me enseñes a escribir personajes inteligentes de una vez”.

La inteligencia es algo más

Gardner es un nombre bastante reconocido, y su teoría sobre cómo se estructuraba la mente tuvo bastante impacto. Seguro que te suena el concepto de Inteligencias múltiples. Gardner decía que la inteligencia es un potencial que cada persona posee en mayor o menor medida y que no podía ser normalizada con cosas como los test que medían el cociente de inteligencia. Propuso muchos tipos de inteligencia (lingüística, lógica-matemática, musical, espacial, corporal-cinestésica, intrapersonal/emocional, interpersonal/social, y naturalista). Sin embargo, hoy en día no diríamos que un bailarín es muy inteligente porque se le da muy bien bailar. La intención de Gardner es muy buena, desde luego, porque defiende que la medida (y la valía) de una persona no está en un puñado de capacidades cognitivas. Pero en verdad, no es algo que hoy en día se tenga en cuenta cuando hablamos de inteligencia. Entendemos su punto, pero, al final, sí que nos interesan las diferencias en capacidades cognitivas.

Esta supongo que es la primera clave. Capacidades cognitivas. Pondremos en duda lo de capacidades más adelante, pero lo cognitivo (lo mental, el pensamiento, las cosas que hacemos con la mente) más o menos todo el mundo está de acuerdo en que, al menos, tiene algo que ver con la inteligencia.

Si vuelves a la lista de capacidades mentales de Thurstone, quizás notes una ausencia.

Inteligencia emocional y/o inteligencia social, es un término que se lleva barajando desde 1920 (inteligencia social). La concepción del intelecto siempre había estado limitada a áreas específicas: Académicas, o de capacidades de decisión (en entornos militares, o laborales). Históricamente, las emociones se han considerado (y en muchos casos se siguen considerando) lo contrario de la razón y la inteligencia. No voy a entrar en cuestiones de género (aunque es clave que las emociones siempre se hayan considerado algo de dominio femenino y haya tan pocas mujeres en la historia del estudio de la inteligencia), pero sí que está muy claro que el estudio de la inteligencia y sus concepciones tenían unos sesgos muy marcados. Entre ellos, el no atender a la socialización, la interacción social, y la emoción, como algo relevante e inteligente.

Aún hoy, el CI no contempla ninguna medida sobre esto. Esto es algo importante que recordar cuando hablemos de personajes con alto CI.

Pero bueno, volviendo a la inteligencia emocional, Salovey y Mayer acuñaron el término y Goleman lo popularizó a nivel mundial. La inteligencia emocional se basa en cinco capacidades: conocer las emociones y sentimientos propios, reconocerlos, manejarlos, crear la propia motivación, y manejar las relaciones. Aunque entiendo que a nivel narrativo y de representación de la inteligencia en la ficción, quizás esto no es lo que estés buscando, teniendo en cuenta que la literatura trata en gran parte de las emociones y relaciones, es algo que me parece relevante, como mínimo, tener en mente a la hora de considerar a un personaje como inteligente.

Ya doy fin a la clase de historia. Si has sobrevivido a esto, ¡enhorabuena! Es importante para entender la inteligencia, especialmente las concepciones de la gente sobre la inteligencia. Este conocimiento te ayudará no solo a entender cómo otros personajes pueden reaccionar ante tu personaje inteligente, sino qué cosas puede esperar o no quien está leyendo a ese personaje.

Ahora vamos al segundo problemón: ¿De dónde viene la inteligencia?

Esta pregunta va a ser más fácil de resolver, pero a la vez más peliaguda.

Como casi todo en psicología, la respuesta suele ser una mezcla entre lo biológico y lo ambiental. La nebulosidad de la concepción de inteligencia no ayuda, ya que es fácil mezclar cosas como la educación, el aprendizaje, las capacidades y demás, y todas esas cosas se ven afectadas por una multitud de cosas. Poniendo un ejemplo físico, un cuerpo que genere más masa muscular probablemente sea mejor levantando peso que uno que genere menos, pero un cuerpo que sea entrenado será mejor que un cuerpo que no es entrenado.

Es difícil (y en muchos casos inútil) intentar establecer qué tiene más peso. ¿Es lo innato, o es lo adquirido? Lo que sí que probablemente tenemos claro todes es que cuando todos los factores se alinean a favor de la persona, es mucho más fácil que realice su máximo potencial. En algunos casos, hay mucho potencial innato que no se puede cristalizar por culpa del entorno, y en otros, el entorno favorecedor se topa con el límite de lo innato. La educación, la motivación, o incluso una adecuada nutrición y sueño afectan a la inteligencia. La inteligencia varía en una misma persona, en diferentes momentos y condiciones. Por ejemplo, la edad. El cuerpo (y por tanto el cerebro) se desarrolla a lo largo de la vida, y empieza a declinar según se acerca a la vejez.

Ahora, por último, el meollo final: ¿Cómo se mide la inteligencia?

Imaginemos una persona, o un personaje, si lo preferimos. Está en el vacío. ¿Es inteligente? No podemos saberlo. ¿Cómo podemos descubrir si es inteligente o no? Ahora sabemos qué es la inteligencia, y sabemos más o menos qué le afecta. Pero por mucho que sepamos sobre inteligencia, y sobre la condición y entorno del personaje, ¿cómo podemos determinar que ese personaje es o no más o menos inteligente que el resto de los personajes?

Capacidad / Aptitud

Una forma sencilla de determinar quién es más inteligente es mediante las capacidades/aptitudes. ¿Puedes resolver este problema? ¿Puedes entender este texto complicado? ¿Puedes? Es una forma fácil de comparar la inteligencia de personajes: uno puede, y otro no. En el caso concreto de Holmes y Watson, el doctor Watson es un personaje inteligente, y es mediante el contraste entre un médico (profesión ya considerada de personas inteligentes) y el brillante Holmes como se afianza la idea de que Holmes es más inteligente que Watson y que el detective Gregson: Él puede resolver los misterios y ellos no. Considerar la inteligencia como una capacidad da pie a clasificaciones binarias: por ejemplo, ella puede hacer esto y él no, por lo que ella es inteligente y él no. Es una versión simplista, pero las simplificaciones pueden ser útiles a la hora de escribir.

Habilidad / Destreza

Sin embargo, habrá veces que tus personajes puedan hacer la misma cosa. ¿Cómo determinamos quién es más inteligente entre elles entonces? La respuesta es, ¿quién hace esa cosa mejor? Si consideramos la inteligencia como una habilidad o destreza, vemos que hay niveles de habilidad y destreza. Y es que al final, la inteligencia incluye un conjunto de habilidades que se pueden desarrollar y destrezas que se deben pulir, como resolver problemas.

En el caso de Holmes, el detective Gregson y Watson pueden resolver los crímenes también, si se les entregan las suficientes pruebas. Sin embargo, cuantos más puntos clave faltan, más difícil es. Es en este caso cuando la destreza inferencial de Holmes (descubrir información que falta a través de la que sí está) le permite encontrar esos puntos clave.

En un ejemplo más sencillo, es como si pusiésemos una esfinge con acertijos, que determinan si eres inteligente o no. Si aciertas sus acertijos, te deja pasar al corral de la gente inteligente. Pero tienes tres oportunidades, así que puedes equivocarte hasta dos veces antes de que te devore. En el corral intelectual, ¿quién es más inteligente? Aquellas personas que se equivocaron menos, que acertaron a la primera.

Esta visión permite contemplar grados de inteligencia, estableciendo puntos de corte que separan entre personajes poco inteligentes, medio inteligentes, y muy inteligentes. Es una visión más parecida a como contemplamos la realidad, y puede ser más que suficiente para que tus lecteres se enteren.

Pero podemos ir más allá.

Rendimiento / Eficacia

En la psicometría, existen los llamados test de potencia, que serían los clásicos exámenes a los que nos hemos acostumbrado, y otra cosa menos utilizada en la vida diaria: los tests de velocidad. Si alguna vez has jugado al Brain Training, te habrás encontrado que las preguntas no paraban nunca, sino que lo importante era contestar las máximas posibles en el tiempo otorgado.

Los test de velocidad no están hechos para ser completados. Lo que nos interesa es cómo de lejos puedes llegar en el tiempo acordado resolviendo problemas. Son, en esencia, una carrera. La inteligencia tiene esa cualidad también: Entre dos personas con la misma capacidad para resolver el problema, y el mismo grado de destreza, ¿quién es capaz de llegar a la solución antes?

A esta idea de velocidad le añadimos también la de rendimiento y eficacia. Hacer el máximo con el mínimo, consumir pocos recursos, y tardar menos tiempo, son tres claves para comparar la inteligencia de personajes. Por ejemplo, a la hora de estudiar para un examen, ¿qué personaje necesita más tiempo? ¿Quién lo aprovecha mejor? ¿Quién acaba con la mente menos agotada por el esfuerzo?

A los test de velocidad y potencia le añadimos los de rendimiento (máximo y típico). El de rendimiento máximo es sencillo: en las mejores condiciones, ¿cuánto es lo máximo que puede rendir este personaje? ¿Cuál es el cénit de su inteligencia? Por el contrario, el rendimiento típico es el rendimiento que normalmente alcanza en su vida diaria, enfrentándose a las circunstancias habituales del día a día. Aquí la inteligencia gana mucho matiz: ¿quién es más inteligente, quien puede alcanzar un cénit más alto en su mejor momento, o quien en su día a día rinde mejor?

Infiriendo aquello que no se ve

La inteligencia en sí no hace a las personas diferentes, a nivel social, sin embargo, nos enfrentamos de manera muy diferente a las situaciones, y nos entienden de otra manera, dependiendo de esta circunstancia.

Una cosa habitual en personajes inteligentes es el ir por delante que el resto de sus pares en edad, especialmente en lo académico. Esto puede llevar problemas a corto, medio y largo plazo que acaban definiendo a la persona: una de las actitudes más habituales en gente joven e intelectualmente dotada es la afinidad con personas más mayores, que pueden seguirle mejor el ritmo que sus pares. O el aislamiento, en casos extremos, cuando no encuentra a nadie en su entorno que pueda conectar con sus inquietudes, y que pueda interactuar con el mundo a la velocidad y profundidad con la que lo hace.

Otra cosa habitual, casi un tropo de “niñe prodigio”, es cuando esa persona, acostumbrada a resolver todos sus problemas a la primera y dominar todo con facilidad, se enfrenta a algo que le supera, y no ha desarrollado las herramientas emocionales para lidiar con la frustración. Es habitual sentir apatía por aquellas cosas que no se dominan a la primera entre este tipo de personas, y de sentirse un fracaso cuando te das cuenta de que estar por delante de tus compañeres de colegio no significa que siempre vayas a estar por delante, cuando no puedes rendir tanto como lo hacías antes.

Son dos ejemplos con los que se puede mostrar la inteligencia de un personaje sin hacer referencia a ella directamente. Por ejemplo, en el caso de Holmes, su antisocialidad y apatía se deben principalmente a esa dificultad para encontrar pares, y a la facilidad que tiene de dominar cualquier habilidad, que rápidamente le aburre una vez ha conseguido llegar a un muy alto nivel. Podríamos decir que son consecuencias de su inteligencia, que se ven en su personaje.

Pez gordo en un pequeño estanque

Una cosa voy a decir: Un cociente intelectual por encima de 200 no es fiable. En primer lugar, porque la mayoría de escalas no pueden producir esa puntuación. Sin embargo, ha habido personas a las que se les ha asignado CI por encima de esa puntuación. Esto suele suceder porque consiguen la puntuación máxima en los tests a edades muy jóvenes, y se asume que como la inteligencia (medida con CI) varía con la edad, una puntuación máxima siendo joven implica una puntuación por encima de la escala siendo mayor (¡esta asunción puede ser incorrecta! Yo personalmente no sé si lo es).

Los errores de medida son habituales, y una de las razones por las que suceden es por el entorno. ¿Qué significa ser le niñe más inteligente de una clase de primaria? Sí, la comparación con sus pares pone a esa persona en la mejor posición que existe, pero eso no significa siquiera que esa posición se vaya a mantener estable a lo largo del tiempo. Las personas muy inteligentes en su juventud a veces se estancan en el instituto o la universidad, una vez que solo el talento innato no es suficiente.

También es porque ha cambiado el contexto. El sistema educativo funciona ligeramente como un embudo, que en teoría intenta mantener a la gente más inteligente dentro del sistema: de la educación secundaria obligatoria queda menos gente que haga lo que ahora se conoce como bachillerato, y menos gente entra en la universidad, y menos gente se gradúa y llega a educación superior… En concepto, la gente menos inteligente va quedándose atrás y la más inteligente sigue adelante (aunque esto no es verdad en absoluto), y el contexto va cambiando: Cada vez la exigencia es más alta, y destacar es más difícil. En otras palabras, es fácil ser el pez más grande de un estanque pequeño, pero no es tan fácil ser el más grande del océano.

La inteligencia depende del contexto, y a la hora de escribir, es muy importante centrar adecuadamente el contexto. En Sherlock Holmes, ¿podríamos decir que Watson y Gregson son idiotas? No lo son. Watson es médico, y Gregson es un detective. Tal como la historia los define, son capaces, y respetados en sus campos, que tienen un alto nivel de exigencia. Sin embargo, en el contexto de la historia, Watson es considerado como “un lector normal” que existe solo para que Holmes tenga a alguien menos inteligente que él que se pueda poner en el lugar de sus lecteres, a quien explicarle sus razonamientos.

De la misma manera, una buena forma de hacer sentir a tus lecteres que tu personaje es inteligente es contextualizar su inteligencia dentro de la historia. Conviértele en el pez grande del pequeño estanque. No puedes competir contra el océano que puede haber visto quien te lee, pero al menos puedes conseguir esa ilusión si lo haces bien.

Las inteligencias olvidadas

Dije que no me iba a enrollar demasiado, pero no quiero irme sin mencionarlo una vez más. La inteligencia social y emocional, tradicionalmente no consideradas inteligencia, son las grandes olvidadas. Hay personajes muy inteligentes, que solo por sus contextos, dominios, o peor, su género, se les considera menos inteligentes, o no se reconoce su inteligencia como se debería.

También hay entornos en los que se menosprecia la inteligencia, por otras razones. Se suele decir “quien no sabe hacer, enseña”, por ejemplo, y no es cierto que las personas más inteligentes sean siempre quienes están en las cimas de sus dominios. Así mismo, hay dominios que son menospreciados: las humanidades suelen ser denostadas en favor de las ciencias consideradas “STEM”, y ello conlleva que mucha gente de estos entornos se considere poco inteligente en comparación con otra gente de otros dominios, y al mismo tiempo que esos dominios “privilegiados” se sientan por encima de manera automática. Así pasa, que luego te encuentras a mucha gente de este tipo de carreras que son idiotas en todo menos en lo suyo.

Así mismo, Holmes no es inteligente en todos los dominios: especialmente el social y emocional. Su ineptitud es tal que es incapaz de encontrar las maneras de hacer amistades sanas y horizontales, es incapaz de ponerse al nivel de otras personas, y de sacarse la cabeza del culo y ponerse en otras perspectivas que no sean las suyas propias.

Me acuerdo de una escena particularmente acertada de la película Enola Holmes, en la que Sherlock es el tío de la protagonista, y se enfrenta a una mujer negra de clase baja que le pregunta por sus inclinaciones políticas. Holmes se considera apolítico, y ella le reprocha que él tiene permitido ser apolítico porque el sistema le favorece por defecto. Una de las razones por las que me gusta esta película es por su adaptación de Holmes, que en ese momento empieza a ser más consciente de su entorno, de los matices de la vida, y de las cosas que antes daba por supuestas desde su posición de privilegio.

No recuerdo si lo he dicho antes, pero mi definición favorita de test de inteligencia es: “la vida. La vida es el mejor test de inteligencia”. La adaptación al medio, si queremos decirlo así. Y en este caso, es uno de los Holmes más inteligentes porque este es (un poco más) consciente de su entorno que el original, igual que le pasa a Herlock Sholmes.

Con las emociones pasa lo mismo. No es más inteligente quien tiene menos emociones o quien las reprime, sino quien es capaz de entenderlas, manejarlas, y afrontarlas. Es otra habilidad cognitiva, que se merece tanto respeto como el resto, y que me gustaría ver más a menudo en la literatura.

Es inteligente saber cuándo acabar

Madre mía. Cómo se me ha desmadrado esto.

Espero que esto resuelva todas las dudas que pudieras tener sobre personajes inteligentes. Me encantaría leer qué personajes de la ficción consideras más inteligentes, y ahora que has leído esto, cómo se les representa como tal. ¿Es por capacidad, por destreza, o por rendimiento?

Y si no ha resuelto todas las dudas, siempre puedes preguntar en los comentarios.

Si quieres leer más personajes inteligentes que no dejan de lado lo social y lo emocional, te recomiendo que le eches un vistazo al herrero Masamune en Poetisa, y a Liyah en El demonio en el interior de Siriel, para que veas cómo los escribo yo.

(Para quien no se haya enterado, Ediciones Dorna cierra sus puertas, así que si queréis leer Siriel, tenéis solo hasta el 31 de octubre de 2024)

Un abrazo, y ánimo con la escritura.

Mi top 10 animes 2021

Otro año más, otro top 10 de animes que he visto este año. Son mis recomendaciones, y no tienen que ser animes que hayan salido este año, sino que yo haya visto este año. No tiene mucho más misterio, es lo de siempre. ¡Vamos allá!

Antes de pasar al top, quiero comentar algunos de los que no han llegado al top, pero aun así me gustaría que los conocierais.

Menciones de honor:

Kaiba

Kaiba es un anime de cifi experimental de hace década y media. Trata algunos temas interesantes, como la identidad en un mundo en el que te puedes cambiar el cuerpo, pero por lo general me desinfló un poco. El concepto está guay, y tiene momentos de partir corazones, pero… mñeh. Me decepcionó bastante, no os voy a engañar. Aunque el estilo de animación es curioso y me recuerda un poco a las obras de Osamu Tezuka.

Mushoku Tensei

Se supone que Mushoku Tensei es la novela ligera que inventó el género isekai, según tengo entendido, o la que lo popularizó. Está interesante, pero es un isekai fundacional. Parece bien hecho, aunque tampoco me dejó con muchas ganas como para seguir la segunda temporada.

Tatoeba last dungeon

Pero basta de hablar de animes que me dejaron fríe. Tatoeba last dungeon es genial. Es un anime de fantasía y comedia cuya premisa es muy chula: ¿sabes del típico pueblo del final de un videojuego, en el que todo está a muy alto nivel? Pues el prota es el más débil de allí, y se quiere ir a ver mundo y buscar fortuna como soldado. El pobre tiene problemas de autoestima, porque literalmente ha sido el más débil durante toda su vida, pero cuando sale, no se da cuenta de que es UN MONSTRUO en comparación con el resto. Su inocencia y esta diferencia de poder hace de pilar de esta comedia tan cuca.

Kakegurui

Esta historia es adictiva de lo exageradísima que es. Es pura adrenalina, emoción, personajes cabrones y locuras. Nos vimos el live action y nos quedamos con ganas de más, así que nos ventilamos la serie. Es una serie de apuestas, y mira que en general aborrezco las apuestas (y el daño que están haciendo las casas de apuestas a jóvenes), pero aquí es todo tan estrambótico y exagerado que se aleja lo suficiente de la realidad para poder disfrutarlo.

Hunter x Hunter (2011)

Esta serie es buena, pero está inacabada. Sinceramente, aunque me gustó, tengo la sensación de que no mereció la pena lo larguísima que es para lo que me aportó. Ahí está para quien la quiera ver.  

10. Así habló Rohan Kishibe

¿Te gustan los jojos? ¿Te gusta el personaje de Rohan Kishibe de Diamond is Unbreakable? Pues te gustará esta mini-serie. Son 4 capítulos nada más, pero es toda la esencia de los jojos, sin las peleas.

9. Yasuke

No sabía muy bien qué esperar, pero un retelling fantástico de la histórica figura de Yasuke, el samurái negro, sin duda no estaba entre mis expectativas. La serie mola mucho y se flipa muchísimo. Hay también robots. Es bastante violenta y sangrienta, pero la animación está muy bien hecha. No sabía qué esperar pero me sorprendió para bien. 

8. The idaten deities only know peace

Adoro las historias que te muestran mentes tan diferentes a las de los seres humanos. Aquí, hay una humana y ya está, el resto son deidades idaten, y sus rivales, los demonios, seres con unas moralidades tan extrañas y unas personalidades tan alienígenas que solo puedo mirar, fascinade por lo que me estoy encontrando. Es una historia bastante bruta y que se sale de los filtros tradicionales de lo que consideramos inmoral.

7. The way of the househusband

Ah. El yakuza amo de casa. Es una serie graciosísima, aunque a mucha gente le eche atrás su estilo de animación, más parecido a un manga animado que aun auténtico anime. Sabiendo a lo que vas, no te decepcionará: es una comedia sobre un yakuza que se ha convertido en amo de casa, pero que por dentro siempre será yakuza.

6. The hidden dungeon only I can enter

Mira, a mí me enganchas a un anime harem con una sola palabra: poliamor. Pensaba que sería un anime tontorrón de prota super poderoso, y hasta cierto punto lo es, pero también tiene sus cosillas interesantes. En especial, me encanta la química que hay entre las protagonistas. Ah, y se me olvidaba que para que el prota haga cosas poderosas, tiene que ganar puntos de vida, que básicamente los consigue haciendo cosas subidas de tono. No es plato de gusto de todo el mundo, pero a mí me ha gustado, tiene más sustancia de la que esperaba.

5. Black Lagoon

Todos los años acaba cayendo un clásico, y el de este año, aparte de HxH, ha sido Black Lagoon. ¿Quieres una historia gris de mercenarios, piratas, acción, tiros, y más cosas del estilo? Pues Black Lagoon. Los personajes son muy chulos, y ese entorno de “aquí se cambia de chaqueta cuando pagan” da para muchas cosas interesantes.

4. DOTA: Blood of the dragon

¿Dota contaría como anime? No lo sé, pero lo voy a meter. La verdad es que me esperaba algo más mediocre que lo que me he encontrado. Es una historia de fantasía más clasicota, pero tiene sus toques interesantes, como los dragonacos, los caballeros dragón en plan The witcher, las deidades… Tiene personajes muy guays y entretiene bastante. La segunda temporada parece empezar un poco floja, pero mete un subidón muy interesante.

3. Otome Game no Hametsu Flag

Tenemos dos temporadas de esta maravilla. Este anime de comedia va de una jugadora de otome (los videojuegos narrativos románticos) transportada al mismo otome que ha jugado… ¡solo que le ha tocado ser la villana! Así que se las tendrá que ingeniar para evitar todos los eventos en los que acabaría muerta o exiliada. ¿Qué es lo primero que hace? Aprender a cultivar patatas, que así al menos no pasará hambre en el exilio…

Es gracioso, es tontorrón, tiene un elenco interesante, y aunque pueda ser un poco predecible, no aburre. Muy buenas dos temporadas, muy recomendado.

2. Kaguya sama love is war

¿Lo recomendé ya en otro top? Seguro que sí, pero la segunda temporada sigue escalando en esta guerra de conseguir que tu crush se te confiese antes de confesarte tú. Otra comedia de situación tontorrona con muchos momentos alocados, y algún que otro momento tierno y romántico.

1. Vivy, fluorite eyes song

Mi mayor sorpresa del año. Yo tengo debilidad por los animes que van sobre inteligencias artificiales, lo confieso, pero no me esperaba uno TAN BIEN HECHO en todos los apartados. La historia es muy interesante, y nos presenta una cifi muy lograda sobre viajes temporales, las ias, la humanidad… El apartado gráfico es PRECIOSO y las escenas de pelea son INCREÍBLES. ¡La música es muy bonita! Casi literalmente es un anime que va de enviar a Hatsune Miku atrás en el tiempo para evitar la rebelión de las máquinas. Además es una historiaza. Vedlo.

Mención especial: El primer anime de 2022

Komi-san Can’t Communicate

Probablemente acabe de los primeros en mi top del año que viene, así que en vez de haceros esperar, quería compartirlo. No sé si tendremos más que los 12 capítulos que nos ha dado Netflix, pero ES TAN DIVERTIDO. Y no solo es divertido, es que sus personajes son super adorables. Komi es la cosa más cuca del mundo y Tadano también y aaaaah me matan. Komi tiene ansiedad social y le cuesta hablar en público, y Tadano le ayudará a hacer 100 amigos. Le primere, Najima, une amigue de la infancia de todo el mundo que es muy liante.

Aparte de tener une prota no binarie (CANON Y CON EL NEUTRO EN EL SUB ESPAÑOL), me encanta lo bien que refleja la ansiedad social, y la muchísima personalidad que tiene Komi a pesar de apenas hablar. Se nota, desde el primer capítulo, que rebosa inteligencia, pasión, anhelo de conectar, pero no puede. Eso es algo muy difícil de capturar. Además, la Komi con ojitos es la cosa más cuqui del universo, y si algo malo le pasase mataría a todo el mundo y luego me mataría yo.

Y esto ha sido mi top 10. Un poco más escueto que otros años, y más tarde de lo habitual, pero bueno. Es lo que hay. ¡Hasta el año que viene!

Mi Top 10 animes 2020

Ay va, que ya es 26 de diciembre. Bueno, el de 2019 lo hice en febrero de este año. No voy tan tarde.

Esto es un top de los 10 animes que más me han gustado de los que he visto este año. No tiene más. Vamos al tema:

10. The Promised Neverland

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The promised Neverland es una historia sobre huérfanos de un hospital muy especial que descubren el terrible secreto que les mantiene allí, e intentan huir a toda costa.

Me pusieron este anime por las nubes y la verdad es que me decepcionó un poco. No porque sea malo, ojo, sino porque termina justo donde empieza lo interesante. Por suerte en 2021 tenemos la segunda temporada, así que quizás cambie de opinión.

9. Cop Craft

Cop Craft es una historia que mezcla el ambiente de ciudad americana de serie de policías antigua con un isekai fantástico. Otro mundo, con magia y demás criaturas fantásticas pero todavía en la edad media, ha abierto un portal al nuestro, y en el punto más cercano en nuestro mundo se alza una ciudad en la que las dos culturas malviven entremezcladas.

Es una serie muy interesante, con las dinámicas chulas de series de polis y también con la enjundia de fantasía urbana que tanto me gusta. La única razón por la que está tan abajo en el top es por uno de los peores ejemplos de fanservice que he visto en mi vida. La protagonista principal, Tilarna, durante los capítulos 8 y 9, cambia cuerpos con una gata sin querer. Imagino que como el personaje de Tilarna, con su recato y sus maneras y su actitud hacia el otro protagonista, no daba para fanservice, decidieron literalmente sacarla de su cuerpo para poder mostrarla sin ropa, en actitudes animales sexualizadas con su cuerpo pubescente.

El anime en sí es bueno, pero recomiendo encarecidamente saltarse el capítulo 8 y 9. No aportan nada a la trama y si lo hubiera sabido, habría agradecido saltármelos. Dan vergüenza ajena.

8. Monster

[Anime Review]: Monster | The Geek Clinic

Monster es un clásico, y no es una mala historia. Sin embargo, pienso que, para ser una historia sobre asesinatos, neonazis, y lavado de cerebro a huérfanos tras la segunda guerra mundial, es muy cobarde para lo que su propio nombre sugiere.

Monster nos muestra al doctor Tenma, un renombrado cirujano japonés en europa, que tras elegir salvar al niño que se había preparado para operar en vez de dar prioridad a un político con un accidente cerebrovascular, provoca indirectamente que todo se vaya a la mierda cuando ese niño empieza a matar a gente de mayor. Con su carrera y su conciencia manchadas por lo que hizo, salvar a un monstruo, empieza a darle caza, con el objetivo de detenerle sin matar a nadie en el proceso.

Sin embargo, el anime es bastante cobarde al respecto, pues no se atreve a comprometer los ideales de su protagonista. Tenma es presentado como una persona de moral irreprochable, y jamás le enfrenta a eso. El único momento que dispara es en defensa propia contra un asesino al que intenta detener. Se le presenta contra el propio monstruo, y el anime NO SE ATREVE a obligarle a tomar la decisión de dispararle o intentar salvarle de otra manera. Siendo el tropo de «Para matar un monstruo, debes convertirte en uno» un tema tan interesante, el anime baila a su alrededor sin atreverse a pisarlo realmente. Aunque sin duda, el anime habla sobre monstruos con piel humana, en sus múltiples y agradables formas.

Por otro lado, cuenta una historia muy interesante y en mi opinión bien enfocada sobre los crímenes del régimen nazi, especialmente a huérfanos, y del neofascismo que le siguió en europa después. Lo recomiendo, pero me decepcionó muchísimo su final.

7. Id:Invaded

ID: INVADED | TV fanart | fanart.tv

Y si bien monster se queda atrás por cobarde siendo un anime clásico y muy bueno en otros aspectos, Id:Invaded sube puestos por valiente. Aunque el final es… raro, su planteamiento y desarrollo es muy interesante. Nos cuenta la historia de un detective infalible pero amnésico, que en realidad es solo una interfaz para resolver crímenes en una especie de realidad virtual. La cuestión es que dentro de esa interfaz, no meten a detectives, sino a criminales.

Es un poco bestia, teniendo en cuenta que en uno de los primeros capítulos la protagonista se acaba metiendo una taladradora por el cráneo. En el mundo real.

Por otro lado, me interesó mucho cómo tratan el tema del cerebro lesionado que esto produce. Está evidentemente inspirado en el famoso caso médico de Phineas Cage, un hombre al que le atravesó la cabeza una viga y tras recuperarse empezó a perder el control de sus impulsos sociales.

El anime en sí es mediocre con un final un poco flojo, pero me gustó. Al menos es cortito.

6. Shinchou Yuusha: Kono Yuusha ga Ore Tueee Kuse ni Shinchou Sugiru (El héroe cauteloso)

toda mai kono yuusha ga ore tueee kuse ni shinchou sugiru ...

Este anime es tan gracioso que me lo vi dos veces. La premisa es muy simple: Para salvar a un mundo de un rey demonio de dificultad S, la diosa Ristarte tiene que invocar desde la tierra a un humano para que se convierta en el héroe que salve el mundo. Sin embargo, el héroe que encuentra es muy fuerte pero también extremadamente cauteloso.

Y va de eso. El anime tiene mucho más de lo que parece, ya que es una comedia hacia el propio género isekai clásico, y se salta muchas de las convenciones a propósito de manera extrañamente interesante. Y para mi sorpresa, en este caso es la diosa la que es una babosa respecto al protagonista y su fanservice. No digo que me guste especialmente, pero me sorprende para bien ver una inversión de papeles bien hecha, en la que ella da la misma vergüenza ajena que suelen dar los protagonistas pervertidos en los animes. Y el acoso sexual viene totalmente de parte de los personajes femeninos, hacia el protagonista y hacia otros personajes femeninos. Repito, me sorprende, aunque preferiría ver una historia sin este tipo de cosas.

5. Gaikotsu Shotenin Honda-san

Ah, Honda-san, la librera calavera. Un historias de la vida sobre la vida en una gran librería de Japón, con personajes caricaturescos y entrañables, y las disparatadas aventuras que conlleva la atención al cliente. Es interesante ver cómo funciona el sector literario por allá, y es muy gracioso y cortito. Me gustó mucho Honda-san y su torpeza.

4. Jojo’s Bizarre Adventure Diamond is Unbreakable

VIZ | Blog / DIAMOND IS UNBREAKABLE Is Now Streaming!

Mira que Stardust crusaders no me terminó de convencer, pero este año sí que me vi la que para mí es la aventura más apasionante de los jojos. Los viajes están bien, y tal, pero la red de personajes que se crea en el pueblecito, y el gamberrismo de Josuke y sus compañeros es que me pueden. Jotaro es muy serio, y en Stardust la carga de la estupidez la traían Kakyoin y Polnareff, pero que sea el propio protagonista el que provoca la mitad de los enredos con sus trajines, es que me puede. Es una variante extraña de picaresca, y más teniendo en cuenta que el stand del protagonista consiste en curar y restaurar cosas.

Pero vamos, es un jojos. ¿Te gustan los jojos? Te gustará Diamond is Unbreakable. Y ya el año que viene me termino Vento Aureo.

3. Asssassination Classroom

Yo me leí el manga, allá por el 2016, cuando empezó a salir el anime. De tanto que me gustaron los capítulos iniciales. Pero nunca había llegado a verme el anime, así que esta pandemia me puse con ello, y me encontré con una adaptación fabulosa de esta historia de asesinos escolares.

A esta historia siempre le reconoceré una de las mayores proezas narrativas: Saber llevar con destreza un plantel de personajes amplísimo. Y es que no es fácil llevar a una clase entera y que acabes conociéndolos a todos, sin perder así mismo a protagonistas interesantes y una trama apasionante. El tema de la enseñanza, y de las personas que nos suceden, está super bien desarrollado.

Una historia concreta, con principio y final, que me dejó un sabor de boca tan bueno como cuando la leí en el manga. Y una adaptación fabulosa, cosa que no se puede decir de todas.

2. Otome Game no Hametsu Flag shika Nai Akuyaku Reijou ni Tensei shiteshimatta…

One Cour - Otome Game no Hametsu Flag shika Nai Akuyaku ...

El anime de la villana de otome es… maravilloso.

Es que de verdad. Es purísimo, tontísimo, divertidísimo. Va sobre una chica de instituto japonés, que tras pasarse la noche jugando a un juego de citas, se ve transportada al mundo de ese mismo juego de citas… ¡Solo que se ha convertido en la antagonista del juego, desde que es pequeñita! Y claro, como sabe lo que le espera a la villana (entre el exilio y la muerte, según la ruta), decide montar un plan a largo plazo para evitarlo, cuyo primer paso es… aprender a cultivar patatas por si le toca vivir de la tierra cuando la exilien.

Y desde ahí solo va a mejor. Si solo pudiera recomendar un anime este año, sería este, el de la villana de otome y sus novios y novias.

1. Ascendance of a Bookworm

Ascendance of a Bookworm | Randomly generated stuff

El último anime que he visto este año ha sido también el que más me ha gustado. Los isekais con enjundia me gustan muchísimo, y este además tiene un enfoque encantador: Una apasionada de los libros se reencarna en una niña en un mundo en el que los libros son un lujo solo al alcance de los más ricos. Para poder cumplir su sueño de vivir rodeada de libros, si no existen, tendrá que fabricarlos.

Este anime también parece una oda a la escritura en particular, a sus antecedentes históricos, mientras vemos cómo la niña se las apaña para desempolvar los métodos de escritura de civilizaciones antiguas, con mayor o menor éxito, hasta que por fin consigue llegar a fabricar su propio papel. No obstante, es un anime muy inteligente y considerado con las implicaciones que los pequeños inventos de la protagonista tienen en este mundo preindustrial. Ahora solo falta que lo continúen, que es el problema que siempre tienen este tipo de historias: Jamás adaptan su final :S

Mención especial: Ishuzoku Reviewers

TV Anime "Ishuzoku Reviewers" Opening Theme/Ending Theme ...

Con lo mucho que odio el fanservice, quizás esto sea una sorpresa, pero me encantó Ishuzoku Reviewers. De haberla puesto en el top, habría estado el número 5, por delante de Honda-san. La clave está en la diferencia de enfoque: Por ejemplo, en Cop Craft el fanservice es terrible porque es ajeno a la historia, porque no pega en absoluto con los personajes y es básicamente una excusa. Pero en Ishuzoku Reviewers, el sexo es el tema principal, y eso se nota mucho en el enfoque. Principalmente, porque si no te gusta lo que te ofrece, puedes ignorarlo y ver otra cosa, mientras que el fanservice a traición en otros animes te asalta cuando te habías acomodado.

Y oye, a mí me encanta ver el sexo como tema en la ficción, especialmente en el terreno fantástico. El anime tiene sus cosillas, como usar el tema de las súcubos como forma de bailar alrededor de toda la problemática de la prostitución, pero sinceramente, creo que lleva sus problemáticas bastante mejor que la media de animes. Y se toma más en serio sus premisas de lo que me esperaba, incluso bajo la capa de humor.

Go to Horny Jail
Aunque el anime se va directo a la horny jail

Pero en fin, ¿de qué va este anime? Pues va de un humano, un elfo, y un ángel caído del cielo, que ante la variedad de ofertas de locales y las variadas especies que pueblan este mundo, deciden reseñar los servicios que ofrecen en sus ratos libres como aventureros. Es un anime muy explícito, ojo, y entiendo que no es de gusto de todo el mundo, pero la verdad es que me sorprendió para bien y me gustó bastante, aunque no esté libre de problemática.

¡Y estos son mis animes favoritos del año! ¿Cuáles son los tuyos?

Mis 10 libros favoritos de 2019 (y otros 10 de regalo)

2019 ha sido un año extraño para mí. He tenido más libros leídos que otros años, pero por lo general estos libros han sido mucho más cortos. Menos novelas largas, más cortas, y más concentradas. No sé muy bien qué me deparará el año que viene, espero que más novelas chulas y bonitas, y más publicaciones propias (como las que podéis leer echando un vistazo aquí)

De entre 42 y 45 libros que habré leído este año (sin contar beteos y cosas privadas), aquí está el top 20 de mi lista de lecturas.

Seguir leyendo

El demonio en el interior de Siriel – Una novela de fantasía queer, ya disponible

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Cómprala en la web de la editorial clicando aquí

Siriel es une agente de la Orden encargade de mantener el equilibrio entre los distintos planos cerrando brechas y combatiendo demonios de todo tipo. La misión que tiene que llevar a cabo parece rutinaria… hasta que se topa con la llamada Señora de los Demonios y esta divide su mundo en dos.

Atrapade en ese estado, Siriel deberá hacer frente a sus propios demonios con un enorme problema entre manos: ya no tiene el control de su magia.


Aviso de contenido sensible: misgender, deadnaming, maltrato infantil, mutilación, autolesiones/suicidio.

El demonio en el interior de Siriel es una novela que terminé a finales 2018 y que llevo casi un año mordiéndome las uñas para no gritar mi alegría por su publicación en una editorial que me encanta: Ediciones Dorna.

Creo que si os gustó Testosterona o Torres de Vinilo y Neón, os gustará Siriel. De Testosterona tenemos la construcción de un universo interesante (que gira alrededor de demonios y portales entre mundos con el cielo de colores), mientras que de Torres de Vinilo y Neón tenemos la cercanía con los personajes y sus problemas personales.

Aunque sin duda es una historia mucho más larga y depurada que cualquiera de las dos. Espero que notéis un salto de calidad cuando la leáis. ¡Y que la disfrutéis mucho, por supuesto!

Puedes echarle un vistazo clicando aquí

La primera entrega de Poetisa, una novela de fantasía japonesa, ya disponible

Portada Poetisa - Arco 1 - 1.png
Portada de Cecilia G.F.

Poetisa es una novela de fantasía japonesa, y la espada viva que le da nombre a la historia. Junto a Len, un joven noble que la encuentra en un río, descubriremos su historia y la de sus portadores: desde el herrero que la forjó y le dio la ida hasta el propio Len, pasando por señores de la guerra, campesinos, samuráis, ninjas, hechiceras y criaturas de leyenda.

Poetisa ya está disponible en epub, pdf y mobi, por 1€.

Puedes leerlo aquí