En la escritura, lo simple es lo que mejor funciona

El domingo pasado, en el taller de novela corta de Alicia Pérez Gil, redescubrí gracias a ella una verdad que ya conocía pero que llevaba mucho tiempo ignorada.

Lo simple siempre funciona, y funciona mejor que lo complejo.

¿Parece de cajón, verdad?

Y lo es, pero aplicarlo no es tan fácil como parece.

Lo simple es lo que mejor funciona

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Las 2 formas de clavar la personalidad de tus personajes

Voy a hacerte una pregunta que quizás nunca te hayas parado a pensar.

¿Qué es la personalidad?

Sí, claro que todos sabemos de manera más o menos abstracta lo que es la personalidad. Pero, ¿sabrías definirla? ¿Sabrías establecer los límites entre lo que es personalidad y no lo es?

¿Cómo vamos a escribir bien la personalidad de los personajes si ni siquiera sabemos bien que es la personalidad?

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“La personalidad es aquello que nos hace diferentes”. Sí, bueno, hasta cierto punto. ¿Tener los ojos oscuros o claros es entonces personalidad? No, claro que no. “La personalidad es lo que somos por dentro”. Bueno, entonces ser listo o ser tonto también sería personalidad, ¿no? Y hay muchas cosas en las que no nos pondríamos de acuerdo. ¿Cuánto se hereda de la personalidad? ¿La personalidad cambia o no cambia? Sigue leyendo

5 Razones por las que el worldbuilding está sobrevalorado

El worldbuilding está sobrevalorado.

Con todas las letras: Sobrevalorado.

¿Sabéis ese valor que se le da al worldbuilding ahora mismo entre escritores y lectores? Pues el valor real del worldbuilding está por debajo de ese valor.

Si por alguna extraña razón a estas alturas no has oído nunca la palabra worldbuilding o construcción de mundo en este mundillo que es la escritura y lectura (especialmente de fantasía, ciencia ficción y terror), definición rápida: El worldbuilding es el proceso de construir un mundo imaginario relacionado con un universo ficticio. Dentro de una historia, se denomina worldbuilding a los elementos cuyo objetivo es presentar y o profundizar el mundo ficticio en el que se desarrolla la historia.

Últimamente (y con últimamente nos podemos referir a una o dos décadas) ha surgido la mala costumbre de poner el worldbuilding en un pedestal, convertirlo en uno de los pilares fundamentales de los tres géneros mencionados, especialmente de la fantasía, y obsesionarse de manera brutal con una serie de requisitos que parece que una obra tiene que cumplir sí o sí para ser buena.

Muchos fanáticos del worldbuilding también exigen que las reglas de ese mundo ficticio sean coherentes con las del nuestro, lo cual sencillamente no tiene ni pies ni cabeza: Si quiero que mis razas fantásticas surjan por lamarckismo en vez de por la evolución de Darwin, pues mira, nadie tiene derecho a decirme que mi mundo fantástico inventado está mal. El worldbuilding muchas veces se convierte en algo que más que favorecer la trama y los personajes, los perjudica. Está destruyendo vidas, ¡vidas, digo!

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1 – El worldbuilding no es imprescindible

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Cómo escribir un protagonista antagónico

¿Qué es y cómo escribir un protagonista antagónico?

Como crear un protagonista antagonicoSi estás en este mundillo es casi seguro que sabes lo que es un protagonista y un antagonista, ¿pero qué quiere decir eso de protagonista antagónico? ¿En qué se diferencia del protagonista villano, o del antihéroe?

¿Es este un término que te has inventado para hacerte el chulo?

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Pues mira, lo cierto es que sí, pero es que yo soy muy mío. ¡No, no cierres la pestaña todavía, te aseguro que es un tipo de protagonista que no has visto a menudo!

Eso es, aparta el ratón de la esquina. Sigue scrolleando.

Es cierto que si buscas el término de protagonista antagónico, lo único que encuentras (si es que encuentras algo) es que así es como a veces se llama a veces a los villanos protagonistas (en un miniartículo de wikipedia que tiene menos validez incluso que esto, porque solo dice “a un villano protagonista se le denomina protagonista antagónico o antihéroe” y no dice quién ni por qué).

Como en todo buen intento de hacer avanzar la narratología (sí, al parecer esto existe como ciencia), primero hay que ver qué es lo que tenemos entre manos. ¿Qué es un protagonista y qué es un antagonista? Sigue leyendo

5 Presuposiciones que te harán escribir mal

Dar algunas cosas por sentado puede ser nuestro camino a la ruina, tanto como personas como a la hora de escribir. Hoy os voy a contar 5 cosas que a veces damos por hecho al escribir y que pueden arruinar nuestras historias.

5 Presuposiciones que te harán escribir mal

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1: A los lectores les interesa lo que les estás contando

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(Las fotos de Stock son geniales por lo absurdas que son y eso es indiscutible)

Sería lo normal, ¿no? Son personas que han escogido leer tu historia, que probablemente tengan una afinidad con lo que les quieras contar. Además, estás hablando del mundo tan chulo que has creado, ¿cómo no va a interesarle eso a la gente? Sigue leyendo

Por qué no me gusta el recurso de “El viaje” en las novelas fantásticas

El viaje es una de las convenciones narrativas más antiguas de la historia. Ya sea en el Quijote, o en Viaje al Oeste, o en cualquier novela fantástica de tres al cuarto, es fácil encontrar que la historia de la novela gira en torno al camino que hay entre el punto A y el punto B.

Y a ver, no nos confundamos, esto no es que sea malo por sí solo, pero a mí es algo que no me suele gustar demasiado, y te voy a decir exactamente por qué. Hoy no nos andamos con introducciones y entramos directamente al meollo de la cuestión.

1: Tener un “objetivo final” perjudica la progresión de la trama.

A ver, esto no es fácil de explicar y además suena contraintuitivo. ¿Por qué tener un objetivo final perjudicaría la progresión? Y más aún cuando cualquier paso que se da es un paso que nos acerca más al final. Si lo piensas, debería ser justo al contrario. Sigue leyendo

¿Cómo conseguir que se entienda lo que escribimos?

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Escribir es difícil, bien que lo sabemos todos. Si escribir para uno mismo o una misma ya es difícil de narices, no digamos ya cuando nos sometemos a las limitaciones propias de tener un público.

Cuando escribimos para nosotros mismos no importa mucho cómo escribamos, pues normalmente nosotros nos entendemos cuando escribimos. Sabemos lo que queremos decir (o al menos eso creemos, porque cuando releemos cosas de hace mucho tiempo estamos todo el rato pensando en quién era el idiota que ha escrito eso y qué se supone que hay que entender). Pero cuando escribimos para otras personas, para que nos lean, es vital que la otra persona entienda qué es lo que le estamos diciendo.

Por experiencia, hay tres claves necesarias para que las personas entiendan lo que estás diciendo. Esto vale de la misma manera para enseñar cómo funciona algo nuevo, cómo se mueven las personas en una batalla, o cómo desenredar un plan diabólico para que los lectores entiendan las repercusiones del mismo:

1. Partir de una base común

Esto es lo más importante y lo que más se suele ignorar. En la escritura es fácil dar por hecho que el lector tiene la misma base de conocimientos que tú, que ha vivido las mismas experiencias, y a la hora de escribir, nos saltamos la base porque suponemos que el lector puede ir a nuestro ritmo. Hay que tener en cuenta la gran cantidad de tipos de lectores que hay. A menos que te especialices en algo como ciencia ficción dura con física de partículas avanzada, si quieres que tu lector entienda lo que le dices, tendrás que partir de una base común, que suele ser el mínimo.

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La estructura, la gran olvidada…

Cuando leemos podemos llegar a valorar muchas cosas de un libro. Podemos quedarnos embobados por su narración, podemos suspirar por el realismo y el encanto de los personajes. El ritmo acelerado de la trama puede cortarnos la respiración, e incluso podemos imaginar de manera vívida las maravillas que nos describen con maestría. Muchas de estas cosas se suelen tener en cuenta a la hora de evaluar una obra, ya sea en una reseña, en una crítica, o en si el regustillo que se nos queda cuando terminamos un libro es agradable o decepcionante.

Pocas cosas hay más ignoradas que la estructura de una historia. Hasta tal punto la dejamos de lado, que muchos escritores ni siquiera estructuran sus historias antes de empezar a escribirlas.

Pero hoy vengo a romper una lanza por la tan olvidada estructura. ¡La estructura son los cimientos que mantienen la historia en pie! Y aunque su labor sea esa la mayor parte del tiempo, eso no significa que la estructura no pueda destacar. Por eso mismo os voy a mostrar ejemplos de estructuras que no solo sirven como cimientos de la historia, sino que son parte de su decoración, como las bellas columnas que sujetan la parte alta del Partenón.

Pero, ¿qué es la estructura de una historia? Si bien la trama de una historia es lo que sucede en ella, la estructura sería la forma concreta de presentar esa trama. Cómo organizas las escenas, dónde las cortas y dónde las empiezas, en qué orden las muestras… Todo eso es estructura.

¿Qué buenas estructuras podemos encontrar en la literatura, fantástica o no fantástica?

Canción de Hielo y Fuego, de George RR Martin

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Cimentar una saga de siete libros es de por sí una tarea titánica, pero la estructura de George Martin puede con todo eso y tiene fuerzas para más. Si Martin hubiese organizado sus escenas de manera diferente, la historia sería la misma, pero su efecto sería muy distinto. Para los que no lo hayáis leído, Canción de Hielo y fuego tiene una estructura basada en los personajes: Cada capítulo es el punto de vista de un personaje. Martin no salta de un personaje a otro al tuntún, lo tiene todo planeado para cortar en el momento justo y dejarte enganchado, preguntándote qué es lo que pasará a continuación. Además, todos los personajes se mueven más o menos en el mismo momento temporal, lo que nos permite ver casi a tiempo real los cambios que suceden en el mundo. Y todo gracias a su uso de la estructura.

Rayuela, de Cortázar

De acuerdo, no lo he leído, pero conozco lo suficiente para saber que Rayuela es una obra de arte de la estructura. La historia está compuesta de tal forma que puedes leerla tal como viene escrita, o salteando los capítulos siguiendo una cronología determinada. Ambas formas de leer la misma historia ofrecen una experiencia muy distinta, y si ya cuesta escribir una historia coherente de manera lineal, ¡no me quiero imaginar lo que debe ser hacer esto!

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Razones para leerse Rayuela

Vida y opiniones del caballero Tristam Shandy

Vale, vale, este tampoco me lo he leído, pero lo he estudiado y he leído un poco sobre su estructura. Normalmente, los libros siguen una estructura lineal, de principio a fin, sin embargo, esta novela tiene una estructura parecida a una telaraña. No es una línea recta, del punto A al punto Z, sino que es una telaraña que abarca todos los puntos y los interrelaciona, ofreciendo un mundo integrado lleno de causas y consecuencias. No es una historia hecha para entenderse de manera lineal, sino más bien para integrarla en su conjunto.

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Un ejemplo de una narrativa Shandificada, en videojuegos. Los elementos están todos ahí, luego cada uno puede seguirlos en el orden que quiera, creando su propia historia. 

Cosas chulas que se pueden hacer con la estructura

La estructura puede servir para muchas cosas, solo hay que saber usarla bien. Muchas herramientas narrativas juegan con la estructura, como los flashbacks y los flashforwards. Al fin y al cabo, es una forma no lineal de presentar la información, ¿verdad? Primero vemos lo que va a pasar, lo anticipamos, y luego vemos cómo sucede. O al contrario, primero vemos las consecuencias, y más tarde nos cuentan qué es lo que ha pasado.

La estructura puede ser restrictiva, pero las restricciones fomentan la creatividad. La propia poesía es un ejemplo de ello, si nos fijamos en algunas de sus variantes, como el soneto. Con su métrica fija y su estructura prediseñada, el soneto es una forma de aprovechar la estructura para crear arte. Si nos salimos de la caja, también podemos hacer arte con la propia estructura, como pasa con los caligramas.

Podemos usar la estructura para controlar qué información recibe el lector, ya sea para sorprenderle, para asustarle, o para intrigarle. Podemos usarla para separar y diferenciar a los personajes, o para controlar el ritmo de la historia.

Crónica del asesino de reyes y La música del silencio, de Patrick Rothfuss

Este es un ejemplo doble, de cómo se puede reforzar la estructura o se puede romper por completo. Crónica del asesino de reyes sigue la típica estructura de los tres actos: Presentación, nudo y desenlace. Esta división se puede sentir en los libros (uno para cada parte) y también se puede ver dentro de cada uno de los libros, en la historia que nos cuenta Kote el posadero. También se puede predecir una estructura circular, pues la historia tiene que acabar con Kvothe convirtiéndose en Kote el posadero, que cuenta su historia desde el principio.

Sin embargo, el autor sabe jugar con la estructura y contra ella, cuando le conviene. Este ejemplo lo encontramos en La música del silencio, una historia que está dividida en siete días, un capítulo para cada uno de ellos. No se corta un pelo en destrozar esta estructura con el tercer día, con un capítulo de tan solo una frase. Para los que hayáis leído este libro, ya sabéis el efecto devastador que tiene esta ruptura.

Deformando la estructura

La estructura clásica de una historia es Presentación > Nudo > Desenlace, y es una estructura que funciona muy bien. Sin embargo, una estructura se puede deformar. Alargamos esta parte un poco, acortamos esta otra, y el tono de la historia cambia radicalmente. La historia clásica de caperucita roja se convierte en una historia de terror si alargamos la anticipación hasta el momento en que el lobo la devora. Sin embargo, si en vez de eso alargásemos las conversaciones entre el lobo y caperucita, podríamos convertirlo en un drama de personajes.

La estructura más típica y más conocida sería El viaje del héroe. Es una estructura que funciona muy bien, hace clic en nuestro cerebro y es la base de muchas de las historias más antiguas y duraderas. Si quieres ver la mejor ejecución de El viaje del héroe, yo recomiendo la película Kubo y las dos cuerdas mágicas. Sin embargo, esta estructura no es inmutable, y seguro que a lo largo de la historia se ha trasteado mucho con ella. Por ejemplo, tenemos a Cervantes, que en su segunda parte del Quijote no lo devuelve triunfante a su aldea natal para celebrar la victoria, sino derrotado y a las puertas de la muerte.

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El diagrama de marras

Hay muchas formas de jugar con la estructura. Hay estructuras que convierten las historias en círculos que empiezan y acaban en el mismo sitio. Otras sirven para hacer que el lector sienta lo que queremos que sienta. Y otras veces, sencillamente son así por pura estética.

¿Y por qué estoy dando tanto la lata con la estructura?

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¿Por qué va a ser si no?

Pues verás, el 15 de Marzo voy a publicar un relato, como quizás ya sepas. Y este relato surgió con una estructura muy especial… En vez de ser una línea recta, un arco o un círculo, Testosterona tiene una estructura de espejo. Es como un palíndromo, los títulos de los capítulos se leen igual desde el primero al último que desde el último al primero. Esto no significa que se pueda leer hacia atrás (¿O… sí? Tendré que mirarlo a ver qué sale), sino que la estructura tiene esa forma específica.

Es una tontería, la verdad, una tontería de la que supongo que mucha gente no se dará cuenta… pero ahí está, una pequeña floritura con la estructura, invisible a los ojos de muchos.

Y he pensado que por qué no centrar las miradas de la gente en ella. También se merece sus quince minutos de fama, ¿no crees?


¡Pero no solo es importante la estructura en la escritura! ¡También es muy importante en la ilustración! Y qué mejor ejemplo que ¡la maravillosa portada que Marta Heras ha artistoseado con todo su arte!

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*Ooooooh, aaaaaaah*

¡Admirad su composición! (Finge que entiende algo de ilustración)

No sé vosotros, pero yo me muero de genialosidad cada vez que la miro.

Podéis ver más arte de esta maravillosa persona en su instagram (@martaherasv), y podéis contactar con ella a través de Twitter (también @martaherasv). ¡No dudéis en contratarla para vuestros proyectos! Trabaja muy bien y yo no voy a dudar en tirarle la cartera a la cara para que ilustre mis próximas historias. ¡Pero mirad qué trabajo más bien hecho, por dios!

¡En fin, hasta el lunes que viene! Hablaré de la importancia de buscar la claridad en los textos, y ¡por fin pondré la sinopsis de Testosterona! ¡Os espero!

 

Anuncio: Rendirse…

Como estudiante de psicología tengo el horrible privilegio de entender los procesos de mi cabeza. Y es impresionante lo poco que importa eso cuando uno pasa por algún bache emocional.

La evolución tiene muchas cosas buenas, pero cuando la combinamos con la evolución cultural y tecnológica, cosas que tendrían que ser útiles se convierten en cosas que nos perjudican. Un ejemplo muy claro: En el pasado, paralizarse ante un peligro inminente como un depredador podía evitar que te hiciese daño. Ahora, cuando el peligro inminente es un coche a punto de atropellarte, huir sería algo mucho mejor.

A lo largo de la evolución, la emoción se demostró mucho más poderosa que el razonamiento. El sistema emocional tiene un contrato de exclusividad con nuestro cerebro, y por ello tiene el derecho de opinar sobre algo que nos pasa antes incluso de que el razonamiento se entere de qué está pasando.

En resumen: La emoción tiene el poder de sobrepasar a la razón.

Y conseguir lo contrario es una tarea titánica que no siempre funciona.

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¿Estás perdiendo el tiempo con las fichas de personaje?

Si hay algo que nos falta siempre a las personas que escribimos es tiempo. No nos sobra ni una gota. Es más, ¿qué haces aquí? ¡Deberías estar escribiendo! (Los dos sabemos que no vas a hacerlo ahora mismo de todas formas)

Por eso mismo, hay que revisar nuestro proceso de escritura y eliminar todo lo que sobre.

Y las fichas de personaje sobran.

Para los que no sepan que es una ficha de personaje, es un método para desarrollar los personajes que consiste en rellenar una lista de datos sobre ese personaje. Es algo bastante popular, sobre todo entre los escritores novatos. Una ficha de personaje está bien como una colección de datos sobre un personaje, pero no es algo que nos sirva demasiado bien para conocer a un personaje, y menos aún para manejarlo bien en una historia.

¿Por qué las fichas de personaje suelen ser una pérdida de tiempo?

1. Son muy largas y están llenas de información inútil

Este es un problema de la mayoría de fichas en blanco que podéis encontrar en internet. Están llenas de preguntas que no sirven para nada. Excepto en obras en las que sea importante, que una persona sea zurda o diestra, o aries o capricornio, son datos que no sirven para nada y que no marcan ninguna diferencia en tu personaje.

Se tarda más tiempo en rellenar una ficha de personajes que escribir en un par de líneas cuáles son los momentos de su vida que le han cambiado, la cual es una técnica mucho más rápida y que te ayuda a conocer mejor a tus personajes.

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Una ficha de personaje “completa”

Los datos en bruto no sirven de nada, hay que interpretarlos y que trasladarlos a la obra que vamos a escribir para que de verdad tengan una utilidad. Y aun así, son demasiados datos. Si ya son muchísimos datos para los protagonistas, ni te cuento para los secundarios.

2. No se adaptan a tus necesidades

Las fichas de personajes llenas de preguntas a rellenar que puedes encontrar por internet son demasiado rígidas. La mayoría ni siquiera sirven fuera de un mismo género. Si escoges la del género equivocado te encontrarás escribiendo cual es el arma predilecta de tu protagonista de novela romántica contemporánea.

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“Esta ficha de personaje contemporáneo es perfecta para mi alien de ciencia ficción, ¿ves?”

3. Limitan la propia expresión de nosotros mismos

Una de las peores cosas de las fichas de personajes es que son ellas las que te marcan qué es importante sobre tus personajes. Y esto nos limita, pues una parte de nosotros mismos es lo que nosotros consideramos más o menos importante sobre las personas.

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“¿Limitado yo? ¿No ves que estoy perfectamente?”

Las fichas más habituales refuerzan tópicos, como la importancia del color de ojos y pelo en las descripciones, que directamente hay que eliminar de la escritura. Los ojos y el pelo, o cualquier otro dato, serán cosas relevantes si hay alguna razón para mencionarlas, ya sea por la trama, porque formen parte del mensaje de la obra o de tus intenciones metatextuales (por ejemplo, está genial la inclusión de personajes LGBT+ para normalizar, aunque no tenga ningún efecto en la trama que los personajes sean trans).

4. No te ayudan a tener una comprensión instintiva del personaje

Una serie de datos inconexos no nos ayudan a entender y comprender al personaje. Sin duda, lo más importante a la hora de escribir a un personaje y su comportamiento es tener una idea global de cómo funciona ese personaje. Y una ficha de personaje es, sin duda, uno de los peores métodos para alcanzar ese grado de comprensión.

Sí, claro, puedes racionalizar a tu personaje a partir de los datos de la ficha, pero no hay nada que vaya a funcionarte mejor que tu instinto una vez que entiendes cómo piensa y se comporta el personaje. Si consigues que meterte en su cabeza, incluso cobrará vida propia y tomará sus decisiones sin importarle lo que pienses tú o la trama.

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Tienes que ponerte en sus zapatos

5. La ficha condiciona la historia que vas a contar

Llenas la ficha con muchos datos, y eso ya va a influir en la historia (aunque no te des cuenta, tu cabeza intentará meter la mayor cantidad posible de esos datos en la historia). Los personajes son algo dinámico. A menos que tu capacidad de estructurar la historia vaya hasta organizar de antemano los cambios que sufrirán tus personajes, los personajes cobrarán vida propia según los escribas. Saldrán nuevos datos, nuevas preferencias, los personajes cambiarán y se convertirán en algo muy distinto. Apegarse a la ficha puede reprimir estos cambios, y por experiencia, el instinto es tu mejor aliado a la hora de escribir.

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Una vez que te guía tu instinto, los personajes se escriben solos (The story writes itself, de Lapinbeau)

6. Hay herramientas mucho mejores a tu disposición

Una ficha de personajes es una de las herramientas más pobres con las que puede contar un escritor. Sirve para algunas cosas, por supuesto, si sabes adaptarla a tus necesidades. Yo uso una versión simplificada de la ficha de personaje para tener a mano los datos más importantes (como su nombre completo, y su color de pelo en las historias en las que el color del pelo es importante para la magia), y siempre la relleno según escribo la historia y van apareciendo los datos. ¿Que he escrito algo nuevo sobre el personaje que conviene no olvidar? Lo apunto y ya no se me olvida. Muchos personajes no tienen más de tres datos en su ficha, los que tienen algo más que su nombre completo.

Hay herramientas mucho mejores para construir a los personajes. Una de ellas es transformar las partes más relevantes de la ficha a rellenar en una entrevista al personaje, para que responda por sí mismo. Esto te permite saber qué es lo que piensa el personaje sobre esos datos, y a la vez nos da una muestra de cómo se expresa. Si metes alguna pregunta abierta, sabrás qué es lo que a ese personaje le parece que le falta a la entrevista, y lo que le importa.

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“¡Que no me gusta la tortilla con cebollaaaa!”

Otra herramienta es escribir una escena en primera persona con ese personaje. No importa mucho de qué vaya la escena o si al final ni siquiera la incluyes en lo que estés escribiendo. Es un ejercicio para ponerte en la piel del personaje, de los mejores que hay, y te ayudará a ver las cosas desde su perspectiva de manera instintiva.

7. No hace falta complicarse tanto las cosas

Por último, tienes que plantearte si de verdad hacen falta datos de tus personajes. Sobre todo para historias cortas, solo hay cinco cosas que necesites de verdad, cinco solo, incluso con los personajes principales.

Necesitas saber su deseo o lo que le motiva a actuar, su forma de adaptarse a la denegación de ese deseo, sus vulnerabilidades o fallos, sus secretos, y sus contradicciones. Con tan poquitas cosas puedes tener a un personaje redondo. Y si me apuras, podríamos usar solo dos o tres de estas cinco cosas y salir del paso.

La ficha de personaje puede ser inútil como herramienta para comprender a los personajes, pero es que hay veces en las que ni siquiera hace falta comprender a los personajes. ¿Para qué vas a usar una herramienta, útil o no, si para eso no la necesitas?

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No te pierdas en laberintos si puedes cruzar por el medio (o si eres un fantasma que atraviesa paredes)

Me dejo cosas en el tintero, pero supongo que se entiende lo que quiero decir. Pueden gustarte más o menos las fichas de personaje, y puedes hacerlas (¡no permitas que nadie te lo impida si es lo que quieres!), pero no se puede negar que si lo que quieres es comprender a un personaje, hay métodos mejores y más rápidos.

Muchos escritores se toman demasiado tiempo con las fichas de personaje (¡o con las fichas de su mundo! El worldbuilding se alarga con facilidad) y dejan para más tarde lo importante: escribir la historia. Eso es lo principal. El resto es accesorio.

¡Hasta la semana que viene! No os perdáis la entrada del jueves que viene, ¡que se va a desvelar la sorpresa!