Análisis 2: Primeros párrafos (I)

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(Si no sabes qué es este post, te recomiendo leer esta página primero: Análisis de errores de novato. Para futuras referencias, la página está ahí arriba, justo al lado de Acerca de mí).

[Recordatorio: En la escritura no hay normas inquebrantables. Sin embargo, para poder saltarse una norma o convención de la escritura primero hay que conocer a la perfección dicha norma para saber las circunstancias necesarias para saltársela, y segundo tener la habilidad suficiente para hacerlo bien. Téngalo en cuenta mientras lee este análisis]

Enlace al análisis madre.

Todavía seguimos en el principio. Analicemos el primer párrafo por completo.

Tim Roister era un joven de dieciséis años. Tenía el pelo castaño y ojos color miel, era soldado de la nación de Astia y tenía el pelo rapado. No por obligación, le resultaba más sencillo hacer su trabajo así. Se alistó con quince años tras la muerte de sus padres. La otra opción era ir a un orfanato, a pasar frío y hambre, quizás a recibir alguna paliza de vez en cuando. Hizo lo mejor que podía hacer.

Vayamos de lo más grande y general a lo más pequeño y específico. Este primer párrafo nos cuenta un poco la vida de Tim (aderezada con algunos comentarios), lo cual considero que es un error en varios aspectos.

Empezar presentando la vida (completa o no) del protagonista es algo legítimo, pero como cada cosa que se hace escribiendo, ¿por qué se ha puesto? Tiene que haber una razón de peso para empezar una historia de esta forma, y más sabiendo lo que se sacrifica por ello: En estos últimos años, los lectores tienen tantos libros entre los que elegir, que no pueden dedicar mucho tiempo a echarle un vistazo a cada uno; el primer párrafo será en la mayoría de veces lo que le haga decidir si quiere leer ese libro o no.

Indaguemos un poco más en esto: Ana Bolox en este post resume perfectamente cómo construir un primer párrafo que enganche al lector. Es tan sencillo como dar tres datos: 1. El lugar y el momento en que se desarrolla la historia; 2. El protagonista (a menos que haya una buena razón para retrasar esta información); y 3. Una idea sobre lo que va a tratar el libro o un hecho que está a punto de ocurrir. Y bien, esta historia empieza con un primer párrafo que solo da 1/3 de esta información, lo cual no llega ni a medio gancho. Ese es el primer fallo que le veo, y más siendo un libro más de tantos en amazon. En esa clase de espacio, no hay paciencia que valga.

Pero bueno, imaginemos que a pesar de todo, queremos sacrificar el posible gancho inicial para presentar el protagonista en todo su esplendor. La pregunta vuelve a ser la misma ¿por qué este inicio, y no otro? Voy a poner un ejemplo concreto de un buen uso de la presentación del protagonista: Crimen y Castigo. El primer capítulo de esta novela es una presentación exhaustiva del pasado del protagonista. ¿Por qué eligió Dostoievski este inicio? Hay una respuesta satisfactoria: En el realismo ruso (período al que pertenece esta novela) se buscaba representar con la mayor fidelidad posible los procesos psicológicos de los personajes. Este inicio nos daba una imagen de la psique del protagonista a través de sus experiencias, para que en el momento en que empezase la novela pudiésemos ver esos procesos mentales en acción, sin tener que preocuparse más por detalles que no interesarían más en la novela, como los orígenes del protagonista.

Aun así, ¿alguno ha leído Crimen y Castigo? Porque os aseguro que este inicio es tan lento que es difícil de atravesar. Sí, causó furor en su época, pero esta no es su época. Ahora no se llevan las exposiciones mortales sobre el protagonista en las primeras diez páginas.

Los lectores actuales, por lo general, buscan entrar en contexto lo antes posible. Saber lo antes posible lo mínimo para poder comprender lo que estoy leyendo, y nada más. Teniendo en cuenta que es una novela que tiene toda la pinta de ser juvenil o joven adulto, más aún. Pero bueno, eso no es todo, porque además de los tres datos para enganchar al lector, Ana Bolox nos cuenta qué cosas debemos evitar en el primer párrafo. Leámoslo con atención:

“En cualquier caso, evita:

  1. Comenzar la historia con un hecho que ocurrió en el pasado. Es decir, no utilices un flashback en estos primeros compases de la novela.
  2. Ofrecer información sobre el pasado del personaje. Ahora no es el momento. Tienes muchas páginas por delante para hacerlo.
  3. Recuerda que sólo tienes unos cuantos segundos para atrapar la atención del lector, de modo que no los desaproveches. No lo introduzcas en un primer párrafo descriptivo que no excite su curiosidad, ni lo confundas en un diálogo con más de dos personajes o, peor aún, anodino. Evita frases largas, cargadas de subordinadas, así como un lenguaje rebuscado. Sé sencillo y escribe de forma fluida.
  4. Tampoco es buena idea utilizar información superflua que en este momento está de más. Cíñete a lo que verdaderamente es indispensable y ahórrale al lector todo aquello que puedas contarle más adelante. Identifica la información necesaria que has de proporcionar en ese primer párrafo y luego elige la forma más interesante de ofrecérsela al lector.”

Creo que yo no lo puedo decir mejor. Este párrafo no es que empiece en un flashback (pues eso significaría que está mostrando en vez de contando), sino que empieza en una especie de vacío temporal, así que (más o menos) está cumpliendo el primer punto que hay que evitar. El segundo es obvio que también lo cumple, ya que toda esa información podríamos recibirla después perfectamente. En verdad, los puntos dos, tres y cuatro se solapan. Está desaprovechando su primer párrafo para enganchar (y teniendo en cuenta que es un fragmento gratuito, el objetivo es enganchar al lector a muerte para que compre el libro), y está ofreciendo información superflua.

Quitando las dos primeras dos frases (a ser posible, modificadas como ya apunté en el primer análisis), el resto del párrafo directamente sobra. Toda esa información podemos recibirla después, cuando tengamos interés en el personaje. Repetiré esto hasta el infinito: A no ser que sea información imprescindible para comprender el texto, dale primero al lector una razón para que esa información le interese.

Y ahora, ya sí vayamos por partes.

Tenía el pelo castaño y ojos color miel, era soldado de la nación de Astia y tenía el pelo rapado. No por obligación, le resultaba más sencillo hacer su trabajo así.

Primer problema, la última frase es ambigua y confusa. ¿Así, cómo? Obviamente mucha gente pensará que se refiere al pelo rapado, pero ¿y si alguien piensa que lo que no es obligatorio era ser soldado? Nuestro Tim podría ser un, no sé, digamos cazador de monstruos. No era soldado por obligación, pero le resultaba más sencillo así. Bueno, este es un error menor, pero incluso los errores más pequeños se pagan caros en el comienzo de la historia (y más en fragmentos promocionales). Aun así, a no ser que tengas una razón para conservar una frase ambigua, elimínala. Incluso aunque el lector la haya comprendido, eso ya ha ralentizado su lectura.

Aun así, no todo van a ser críticas, pues nos ha colado algo de información casi sin que nos demos cuenta: No es obligatorio que los soldados se rapen el pelo. Aparte, nos ha dicho que es el propio personaje el que prefiere llevarlo corto porque es más práctico. Ha dicho mucho con poco, y eso está bien siempre que la información que des sea relevante (¿nos sirve mucho saber que no es obligatorio?).

Decir mucho con poco siempre está bien. Sin embargo, el contenido es lo que lo perjudica: No es información lo bastante relevante como para estar en el principio de la historia, en el primer párrafo. Pero sigamos.

No por obligación, le resultaba más sencillo hacer su trabajo así. Se alistó con quince años tras la muerte de sus padres.

Este fallo es un poco más fácil de ver: Está uniendo frases sin conexión alguna. Como mínimo, ahí falta un punto y aparte: Los párrafos son unidades de temas cuyas frases tienen que tratar sobre el mismo tema. Si cambiamos de tema, hay que cambiar de párrafo.

Aquí el autor nos suelta una buena y jugosa información. Tras aclarar ya por qué la idea de presentar al personaje no es la más adecuada en una novela de este estilo, aceptaré el enfoque de presentar al protagonista como presentación por ahora. En otro caso, esta información nos sobra de momento, pues hay que poner al lector en situación primero, pero con el enfoque de la presentación de personaje, es uno de los datos más jugosos que se pueden ofrecer.

Se alistó con quince años tras la muerte de sus padres. La otra opción era ir a un orfanato, a pasar frío y hambre, quizás a recibir alguna paliza de vez en cuando. Hizo lo mejor que podía hacer.

Aquí volvemos a ver un comentario subjetivo (contando como subjetivo el “no por obligación, le resultaba más sencillo hacer su trabajo así”). Esto puede o no ser un error, pero si lo es, es muy grave.

Escribir un narrador subjetivo es una opción legítima, y del narrador subjetivo se espera que de su opinión (y más si en vez de ser omnisciente es un personaje). Si el autor ha elegido usar este tipo de narrador, solo tengo una queja, ¿es este el tipo de narrador que conviene a esta historia? Este tipo de narrador subjetivo suele ser más informal, incluso cómico, al darnos estos comentarios que intentan aderezar la narración. Aceptemos por un momento que es el tipo de narrador que le conviene a esta historia, ¿estos comentarios realmente cumplen esa función que buscamos con el narrador subjetivo? Este narrador parece más bien alguien melancólico.

En el caso de que no sea intencionado (y por tanto, no sea algo frecuente), estos comentarios son un error muy grave. Los narradores objetivos deben ser invisibles. Ni siquiera existen. El lector no debe prestarles ni una pizca de atención. Estos comentarios dan la posibilidad de que el narrador sea un personaje por sí mismo, y si nuestra intención es tener un narrador objetivo, pues es algo malo. En primer lugar porque atraes la atención del lector en una dirección en la que realmente no hay nada. En segundo lugar, porque puedes romper completamente la inmersión que consiguen los narradores objetivos.

Me explico: cuando un narrador objetivo está narrando una escena, esta está pasando (incluso aunque esté escrita en pasado, es el presente). Lo que dice el narrador objetivo, Es. Nos está mostrando todo con la claridad de un cristal, sin nada más que la verdad. No hay nada entre el lector y la historia. La realidad es como es.

Sin embargo, con los narradores subjetivos eso cambia. El narrador nos está contando (aunque un buen narrador subjetivo puede llegar a mostrar y sumergir, no sólo en la historia, sino en la propia mente de ese narrador, un gran extra si el narrador es un personaje de la historia) la historia a través de su propio prisma. Incluso aunque esté mostrándonos fielmente la realidad, siempre tendrá ese tinte de su propio color. El narrador tiene su propia opinión, y eso tiene ciertas implicaciones, como que tome partido en los conflictos y tenga su propia visión de lo que está bien y está mal. Si el lector no piensa igual que el narrador, la diferencia de opiniones puede hacer que la novela deje de parecerle interesante al lector.

Si el narrador es asociado con el autor, el error es máximo. El autor tendría que desaparecer por completo de la obra(a menos que sea la intención que el narrador sea identificado como el autor). Los lectores no deben asociar al narrador con el autor. Esto se agrava mucho cuando lo que se escribe tiene ciertas características específicas… Como por ejemplo, está lleno de gore explícito, o tenga motivos sexuales muy comprometedores. Un gran ejemplo de esto puede ser Lolita de Vladimir Nabokov. Mucha gente piensa que Nabokov es, al igual que el narrador de Lolita, un pedófilo.

Si un lector está asqueado por la forma de pensar del narrador no es gran cosa, pero si piensa que ese narrador es en realidad el autor (y todas esas fantasías, o críticas, le pertenecen), es probable que dejen de leer. Una de las cosas que los lectores reconocen odiar de un libro es que el autor intente imponer su opinión al lector. Al lector en verdad no le importa para nada el autor, solo quiere leer una historia.

En resumen, que me voy por las ramas: Si el objetivo era que el narrador fuese invisible, es un error muy gordo porque se está poniendo en escena (y además en el primer párrafo). Si el objetivo era que fuese un narrador subjetivo, el único problemilla es que, de momento, el tono y la voz del narrador no parecen cuadrar con el tipo de historia que nos están planteando.

“Se alistó con quince años tras la muerte de sus padres. La otra opción era ir a un orfanato, a pasar frío y hambre, quizás a recibir alguna paliza de vez en cuando”.

Cambiamos completamente de perspectiva, ahora vamos con la coherencia. Recordemos que esto es “Mi reino por un laúd”, y hasta que no nos digan lo contrario (cosa que ya debería habernos como mínimo insinuado) estamos en la edad media. En aquella época, los quince ya eran años de adulto (una mujer podría haber tenido tres hijos, por ejemplo, a esa edad), así que lo del orfanato suena poco creíble. En cualquier caso, esto del orfanato podría volver a ser considerado como un comentario por el tono, y es información que no necesitamos ahora mismo.

Además, la frase suena un poco extraña. Yo la cambiaría por “a pasar hambre, frío, y quizás recibir una paliza de vez en cuando” o algo similar. En mi caso lo que peor me suena es el “hambre, quizás a”.

Hizo lo mejor que podía hacer.

Un ejemplo de narrador subjetivo. Aquí ya vemos que está tiñendo la narración con su propia opinión. A no ser que se busque ese efecto de narrador no imparcial (que podría mentir, recordad los escritores de novela negra y de misterio), el narrador debería ser neutro. Esto es un leve error mientras no sea algo intencionado.

Volver al análisis completo.

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4 thoughts on “Análisis 2: Primeros párrafos (I)

  1. annabolox 17 octubre, 2015 / 8:13 am

    Muchísimas gracias por la mención y felicidades por el análisis. Desmigajas los fallos de ese primer párrafo perfectamente.

    Enlazaré mi entrada a la tuya. Se complementan muy bien 🙂

    Feliz sábado.

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    • GuilleJiCan 17 octubre, 2015 / 1:47 pm

      Gracias ^^ Y no hace falta que me des las gracias, te las tendría que dar yo a ti por el buen artículo.
      A ver si los artículos hacen buena pareja

      Le gusta a 1 persona

  2. Luis A. Santamaría 28 julio, 2016 / 12:55 pm

    Felicidades, Ana y Guillermo por los artículos (a Ana ya la conocía de mucho antes; a ti, guillermo, te acabo de descubrir).
    A lo que voy: el artículo me ha parecido una pasada. Soy muy fan de este tipo de análisis tan “técnicos”. Sin embargo, dare mi punto de vista respecto a los comienzos. No estoy de acuerdo con que un buen comienzo deba contener esos tres elementos tan básicos para la historia (época/lugar, personaje y conflicto). No digo que la fórmula no funcione en muchas ocasiones, pero, a veces, descubrir tanto de golpe, y tan al principio, puede resultar contraproducente. ¿Y si la novela empiezara con un personaje secundario, en una ciudad desconocida, haciendo cosas importantes pero todavía misteriosas para el lector, y al final de la escena sucede algo impactante? A mi modo de ver, si está bien redactado y el ritmo es bueno, podría ser un buen inicio. Y eso sin presentar al protagonista, ni centrar al lector en ninguna parte del planeta.

    Un saludo a ambos y de nuevo felicidades ^^

    Le gusta a 1 persona

    • GuilleJiCan 28 julio, 2016 / 5:33 pm

      Gracias por el comentario, Luis, muy interesante. Por supuesto, en la escritura no hay reglas absolutas, sin embargo, se suele valorar que un comienzo es bueno cuando hace esas tres cosas sin agobiar al lector.
      Como tú dices, a veces resulta contraproducente, por eso hay que tener en cuenta cual es el objetivo del texto que tenemos entre manos. En este caso concreto es un inicio de novela y a la vez un fragmento de gancho en amazon para que el lector la compre. Teniendo en cuenta eso, digo que ese fragmento funcionaría mejor (como la mayoría de historias que puede escribir una persona que no se conozca bien el oficio y por tanto no necesite estos consejos) con un inicio como los que ana y yo describimos.
      Por supuesto, lo que tú dices se puede hacer, pero tienes que preguntarte para qué haces todo eso. ¿Qué efecto intentas conseguir con un personaje secundario (que el lector creerá principal a menos que, yo que sé, muera o algo así), una ciudad anónima, presentando al lector cosas que el 100% de las veces que lea el comienzo por primera vez no entenderá? ¿Solo para dar un final impactante a la escena? Por supuesto, si la narración y el ritmo son lo bastante buenos por sí solos como para que el resto no nos importe, adelante, así lo hacen en la ficción literaria. Pero los comienzos son críticos, y si eres un escritor desconocido y eso es lo primero que leen los lectores sobre ti… Hay que tener cuidado con qué queremos hacer.
      Algo parecido a lo que dices lo hace GRR Martin al comienzo de Juego de Tronos. Bosque anónimo nevado, un tío con nombre pero tan secundario que acaba muerto al final de la escena, y presenta a los caminantes blancos. Pero todo eso cumple una función muy específica: Presenta la amenaza, el tono de la historia, la promesa de que los personajes pueden morir, nos presenta que al menos hay un bosque helado, hace un poco de worldbuilding…
      Pero claro, nosotros no somos Martin.
      Me alegro de que te haya gustado y espero que te guste el análisis al completo. Un placer, gracias por tu interesante comentario, Luis ^^

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