Armas del escritor: Escritura funcional y escritura orgánica

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La escritura se puede ver desde dos perspectivas muy diferentes, perspectivas que se combinan en la creación literaria. El lado en el que nos situemos hace que nuestras historias se muestren de forma muy diferente. Hay lectores que buscan historias que se sitúen específicamente en uno y otro lado, y hasta cierto punto, las cosas que funcionan en uno se ven mal en el otro.

¿Cuáles son estos dos bandos, os preguntáis?

Nah, ya lo sabéis. Está en el título. Sé que no sois tontos. Ahora, ¿Cuáles son las cualidades de la escritura orgánica y la escritura funcional?

En primer lugar, aunque lo esté llamando “escritura”, no tiene por qué tener nada que ver con el acto de escribir. La separación orgánico/funcional es algo presente en muchos ámbitos de nuestra vida.

Aquí tenemos un ejemplo. El mando de la izquierda es funcional, mientras que el de la derecha es orgánico. El funcional es más barato y funciona perfectamente, pero el orgánico es mucho más cómodo y manejable. Ambos valen para lo mismo, pero no son iguales. 

Esa es la razón por la que voy a poner un par de ejemplos de anime, que ilustran perfectamente cómo aplicar estas dos filosofías a la hora de contar historias (y tienen el extra de ser animes cortos, que podéis ver en unas 4-5 horas). Además, que yo no dejo pasar un buen momento para recomendar un anime.

En segundo lugar, es muy difícil ser totalmente funcional y totalmente orgánico. Las novelas suelen estar en algún punto de la línea que hay entre ellas, lo importante es hacia qué lado en concreto está basculando.

Y ahora, ¿qué y cómo son la escritura orgánica y la funcional?

Escritura funcional

La escritura funcional sería la versión más pura del arte de contar historias. No importa mucho que sea bonito, lo importante es que funcione. Lo que queremos es crear un mecanismo tan precioso y preciso como un buen reloj suizo. Así pues, nos vamos a lo simple, a lo esencial.

La máxima de la escritura funcional es que todo cumpla una función y la cumpla bien. Las novelas cortas y relatos suelen tirar hacia lo funcional por dos razones: Lo funcional ocupa menos espacio y recursos que lo orgánico, y hasta cierto punto, está mejor visto por la mayoría de lectores. No tiene por qué ser realista mientras sea creíble y funcione.

Es la razón, por ejemplo, de que en la trilogía original de Star Wars, gran parte del elenco está emparentado. ¿Cuáles son las probabilidades reales de que Leia, Luke y Darth Vader coincidan? Y además, ¿qué cambiaría si no fuesen familia? Habría menos tensión entre Luke y Vader, pero la relación Leia/Luke apenas se habría visto afectada. Sin embargo, este parentesco funciona a la hora de crear tensión, y fomenta la idea del lector de que, si algo aparece, es porque es importante.

Esto último es un aspecto característico de la escritura funcional: Cuantos más recursos se han utilizado en algo, más importante es ese algo para la historia. Porque si no, ¿para qué se han gastado tantos recursos en algo que no vale para nada? Si un personaje tiene nombre es porque es importante.

La escritura funcional se puede hacer bien o mal. Sin embargo, la influencia de la cultura actual apoya esta corriente (historias sencillas, con componentes que funcionan aunque sean un poco arquetípicos), y por lo general, los escritores que empiezan suelen hacer, sin saberlo, una escritura más funcional, que es mucho menos exigente. Eso provoca que muchas de las historias malas sean más funcionales que orgánicas.

La buena escritura funcional es sencilla pero eficaz: Todo tiene su función, y la desempeña con la menor cantidad de recursos posible. A veces es un poco minimalista, pero al final todo habrá sido utilizado, todos los personajes habrán aportado algo importante, y todos los cabos habrán sido atados. El público sabe todo lo que necesita para comprender y seguir bien la historia.

El ejemplo que os quiero poner de historia funcional es Ranpo Kitan: Game of Laplace. Es tan minimalista que los personajes que no importan son siluetas, pero incluso ese recurso se utiliza para expresar algo. Aquí tenéis el enlace.

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Ranpo Kitan: Game of Laplace es una historia policiaca en el que Kobayashi, el protagonista, es acusado de un asesinato. Conocerá a Akechi, un joven detective genio, y se empeñará en ser su asistente en las investigaciones.

Los lectores que buscan algo funcional no son muy partidarios de las florituras o la profundidad. Lo que interesa es la trama, los personajes, qué está pasando. Quieren algo fluido y que esté centrado en lo importante. Tienen más tolerancia a la suspensión de la incredulidad. Quieren una buena historia, aunque no sea muy realista.

 

Escritura orgánica

Por el contrario, la escritura orgánica busca ser realista. No importa que no funcione demasiado bien, mientras sea realista y natural. Las historias orgánicas no tienen por qué tener una trama apasionante, mientras esa trama sea una sucesión lógica y natural de los eventos. Lo que queremos es pintar la realidad.

Algunas cosas no tienen sentido argumental. Contradicen las enseñanzas y la lógica del arte de contar historias. Personajes muy desarrollados que no hacen nada vital para la trama. Objetos importantes que se pierden antes de poder ser utilizados. Anticlímax. Personajes que mueren a pesar de todas las cosas que les quedaban por hacer.

Esa sería la versión más radical de la escritura orgánica: buscar un buen reflejo de la realidad. Sin embargo, la realidad pocas veces va a ser una buena historia. Entre esto, y todo lo que hay que contradecir lo que muchos hemos aprendido sobre cómo escribir historias, es normal que mucha gente no sea muy fanática de la escritura orgánica.

El principal problema es que hacer una buena escritura orgánica no implica crear una buena historia. Podría contar el día a día de un funcionario, punto por punto, y sería muy realista y orgánico, pero sería una historia de mierda (a menos que sean funcionarios del ministerio del tiempo, por ejemplo).

Sin embargo, cierto grado de realismo y organicidad puede mejorar una historia. Si un malo no utiliza su mejor recurso sin ninguna razón para ello, los lectores pensarán que es estúpido. Hay cosas en la escritura funcional que sencillamente, NO TIENEN SENTIDO MÁS ALLÁ DE LA NARRATIVA. Los personajes no parecen personas, parecen títeres cumpliendo con su función. Una persona de verdad tomaría el camino fácil. Una persona de verdad no sigue los designios de la trama.

 

sans 2Huh. Siempre me he preguntado por qué nadie usa su ataque más fuerte al principio. – Sans, después de partirte la boca de repente. 

Si sabemos manipularla, la realidad puede ofrecer grandes tramas y conflictos que no necesitan de todos los artificios funcionales para funcionar. El gran problema es que la realidad es compleja, y por tanto, requiere más recursos al escritor. Una acción sin consecuencias en una trama funcional se convierte en una acción con consecuencias, consecuencias que se desarrollan y acaban influyendo en la historia de forma natural.

La historia orgánica es coherente. El público valora eso. Valora que los personajes tienen razones importantes y/o personales para hacer lo que hacen, y se sienten muy reales. Las cosas no se cuentan, se sugieren.

Lo importante de la escritura orgánica es que se siente viva, real. Las cosas tienen profundidad, cada personaje es el protagonista de su propia historia, la historia funciona aunque las piezas vitales desaparezcan, porque la vida siempre está en constante movimiento y no se para por nadie. Si la fantasía se hace de forma orgánica, con un mundo coherente y atado por unas reglas, puede parecer realista. Se puede sentir como si fuese real.

Las buenas historias orgánicas no tienen por qué partir de una trama definida, parten de un planteamiento interesante que da lugar a los conflictos que se desarrollan en la historia. El ejemplo que os voy a poner es Gate. El planteamiento de Gate es muy sencillo: Se ha abierto un portal en Tokyo y un ejército de un mundo fantástico intenta invadir nuestro mundo. Pero Japón tiene un ejército organizado, armas de fuego, y aunque los otros monten dragones, poco pueden hacer contra un buen helicóptero de combate. Los invasores se van a convertir en invadidos.

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En serio, esta serie es la hostia. Ahora mismo están sacando la segunda temporada, que corrige los dos fallos principales del anime: Que se terminó la primera temporada y que aún queda mucho mundo que ver.

Que quede constancia de que Gate no es radicalmente orgánico, pero aun así siento que está bien posicionada dentro de esta categoría. Lo que me ha enamorado es la naturalidad del mundo, el realismo con el que se desenvuelve este planteamiento. Podéis verlo aquí (primera temporada) y aquí (segunda temporada).

¿Existe un punto medio?

Por supuesto. Y las mejores obras se encuentran en ese punto medio, combinando el punto justo de funcionalidad y organicidad. Porque las cosas naturales pueden servir a un propósito, y las cosas funcionales pueden estar bien integradas en el mundo de la historia o en la misma realidad.

Es cuestión de unir los pros y contrarrestar los contras de cada uno.

Una historia en la que podéis ver un punto justo de cada cosa es Plastic Memories. Cuenta la historia de Isla, una androide que se encarga de recuperar a otros Giftia (androides con emociones) que se acercan al final de su vida útil, y de Tsukasa, el nuevo empleado en esa empresa.

Plastic-MemoriesSé que ya lo he recomendado antes, pero es que ha superado todas mis expectativas y más.

Os digo, sin exagerar, que es uno de los mejores animes de la historia. Y lo podéis ver aquí.

 

¡Espero que os haya gustado mucho! Comentadme si vais a seguir alguna de estas sugerencias, o si ya conocíais esta diferenciación… ¿Tus escritos son orgánicos o funcionales? ¿Qué prefieres como lector?

Y por supuesto, no te olvides de compartir en las redes sociales si te ha gustado este artículo. Es un pequeño favor que no cuesta nada pero ayuda mucho. ¡Gracias por leerme!

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5 thoughts on “Armas del escritor: Escritura funcional y escritura orgánica

  1. anakatzen 19 febrero, 2016 / 12:45 am

    Interesante enfoque. Como siempre, es casi imposible pertenecer exclusivamente a un lado. Creo que me voy más hacia lo funcional, pero en ocasiones me toca recurrir a lo orgánico porque si no la historia quedaría demasiado desnuda. Por este motivo no me gustan autores como Dashner. Me parece que de cuando en cuando hay que añadir una buena dosis de realismo y reforzar lo que se quiere expresar con alguna floritura.

    Por cierto, ¡Undertale! Apenas comencé a jugarlo y estoy viciada. Por eso no dejo un comentario más largo, porque me voy a jugar.

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    • GuilleJiCan 19 febrero, 2016 / 12:51 am

      😄 el vicio con Undertale es real. Ya me contarás qué tal.
      Si luego te apetece otro videojuego atípico, centrado en la narrativa y el desarrollo de personajes, te recomiendo Firewatch.

      Me gusta

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