Las 2 formas de clavar la personalidad de tus personajes

Voy a hacerte una pregunta que quizás nunca te hayas parado a pensar.

¿Qué es la personalidad?

Sí, claro que todos sabemos de manera más o menos abstracta lo que es la personalidad. Pero, ¿sabrías definirla? ¿Sabrías establecer los límites entre lo que es personalidad y no lo es?

¿Cómo vamos a escribir bien la personalidad de los personajes si ni siquiera sabemos bien que es la personalidad?

personalidad personajes 2 formas

“La personalidad es aquello que nos hace diferentes”. Sí, bueno, hasta cierto punto. ¿Tener los ojos oscuros o claros es entonces personalidad? No, claro que no. “La personalidad es lo que somos por dentro”. Bueno, entonces ser listo o ser tonto también sería personalidad, ¿no? Y hay muchas cosas en las que no nos pondríamos de acuerdo. ¿Cuánto se hereda de la personalidad? ¿La personalidad cambia o no cambia?

Explicar qué es la personalidad con detalle me llevaría 6500 palabras (contadas), así que vamos a tener que apañarnos con la definición que se usa en Psicología de la Personalidad:

La personalidad es un constructo que integra muchos aspectos de la vida de las personas. Incluye una serie de elementos relativamente estables a lo largo del tiempo o de las situaciones (rasgos o disposiciones internas), que son prácticamente inmodificables. También incluye elementos (cogniciones, motivaciones) que influyen en la determinación de la conducta y que, en ocasiones, explican la falta de estabilidad y consistencia de la personalidad. Estos elementos son modificables.

La personalidad abarca la totalidad de las funciones y manifestaciones conductuales, desde la conducta manifiesta hasta la experiencia privada. La conducta será producto tanto de los elementos más estables como de los aspectos más determinados por influencias personales, sociales o culturales.

Es algo distintivo del individuo, que marca la forma en que nos ajustamos a nuestro entorno.

Esta es la definición más breve y clara que ha podido conseguir mi profesora, que lleva años enseñando lo que es la personalidad en la carrera. No es algo que se pueda despachar en una frase.

Pero a pesar de todo, a pesar de no saber exactamente lo que es la personalidad… lo sabemos, más o menos. De una manera intuitiva, esotérica incluso, lo comprendemos, aunque no podamos ponerlo en palabras.

Y para leer una historia, eso es suficiente. Tú vas a saber en todo momento si un personaje tiene una personalidad más o menos definida, porque lo vas a sentir. Pero, ¿a la hora de escribir? Nope. Esa intuición se va a tirar por la ventana y te va a dejar solo o sola ante la difícil tarea de mostrar la personalidad de un personaje. De clavarlo para las personas que te lean. Es necesario hasta cierto punto comprender qué entraña la personalidad.

Pero en este artículo vamos a ponernos en el caso de que tampoco podamos comprenderla en la manera en que lo hagan en psicología (al fin y al cabo, mucha gente no llega a comprenderla del todo incluso tras superar la asignatura a la que da nombre). Estamos solos ante el enemigo, así que habrá que usar las armas de las que sí disponemos: Nuestra intuición.

myers-briggs personalidad lecturonauta
Y así nos ahorramos los líos con cosas como los tipos de personalidad de Myers-Briggs que ni siquiera se usan desde hace casi dos décadas en la psicología. Si eso, utiliza alguna teoría de cinco factores como el Big Five o los 5 factores de Costa y McCrae. 

Y podemos usar esta intuición de dos maneras. Hay (al menos) 2 formas de clavar la personalidad de tus personajes: Puedes usar la cabeza, o puedes usar el corazón*.

1. Fijarla antes de escribir la historia (usar la cabeza)

Si tu personaje parte de un arquetipo o de alguna referencia de la vida real, o si sencillamente tienes muy claro cómo quieres que sea la personalidad de tu personaje, lo mejor que puedes hacer es ser inflexible.

Apunta todas las características de personalidad que tengas pensadas para ese personaje. Tenlas muy claras y a mano. Revísalas, asegúrate de que así es como quieres que el personaje se comporte. Una vez que las tengas, tendrás que asegurarte de que sabes cómo trasladar eso al papel. No es tan sencillo como “Oh, quiero que mi personaje sea reflexivo así que haré que esté reflexionando todo el rato”, tienes que saber cómo hacer que desde fuera se vea así.

Si no sabes muy bien cómo, puedes utilizar tu instinto. Busca personajes que tú sientas que cumplen con esas características y analízalos. ¿Por qué te parecen así? Tendrás que encontrar las claves que nos permiten saber esas cosas. También está bien que pidas una segunda opinión, pues las personas podemos ser muy distintas y nadie te asegura que lo que tú ves como reflexivo no sea impulsivo para la mayoría de personas.

Ahora que ya tienes en mente cómo hacer que un personaje muestre la personalidad que le hayas elegido, solo tienes que ponerte a escribir la historia, si hace falta con la chuleta a mano, y marcar esa personalidad según lo vas escribiendo.

Las ventajas de este método son que es muy fácil que el personaje acabe con la personalidad que tú quieres, que esa personalidad se verá de manera clara, y que es un método por lo general más rápido y que te permite tener más control que el método número dos. Su principal desventaja es que esta rigidez se puede volver en tu contra y hacer que tus personajes tengan una personalidad exagerada o incluso plana (aunque no es nada que no se pueda resolver con una buena revisión).

Personalidad personajes.jpg
Fijarla desde el principio puede hacer que nos pasemos con la personalidad y la traslademos hacia cosas que no están relacionadas, como los cortes de pelo, o los estereotipos

También puede suceder que eso de planear te dé un poco de alergia (aquí no juzgamos a nadie por ser de brújula o por ser de mapa), en cuyo caso creo que el método número dos es más adecuado para ti…

2. Perfilarla después de escribir la historia (usar el corazón)

Muchas veces los personajes adquieren vida y tono propio según los escribes, ¿por qué no iban a desarrollar también una personalidad propia?

Y lo hacen, no sabemos muy bien cómo, pero cuando los escribimos a veces cobran vida. Eso es lo que hay que aprovechar: Muchas veces los personajes se crean su propia personalidad sin que tú tengas que hacer nada más que escribir. No te preocupes mucho por eso y tira p’adelante, escribe hasta terminar la historia.

Una vez que ya hayas terminado y la hayas dejado reposar un tiempo, te toca revisar la novela. Léela, a ser posible con otros ojos que no sean los tuyos (POR EL AMOR DEL CIELO NO LE ROBES LOS OJOS A LA GENTE) y utiliza ese instinto natural que tienes para reconocer la personalidad del personaje, como si fueses parte de tus lectores. Confía en tu instinto. Pregúntate si estás conforme con cómo se presenta, y si no lo estás, piensa, ¿qué partes de la personalidad sientes que faltan o sobran? ¿Qué rasgos merecen acentuarse y cuáles deberían rebajarse un poco? Igual que vas a corregir la novela, puedes aprovechar para corregir la personalidad del personaje una vez que ya te hayas hecho una idea global de todo el asunto.

La mayor ventaja de este método es esa: Perfilas la personalidad una vez que ya sabes de qué va la historia, qué cosas son necesarias y cuáles no. También te ahorra tener que preocuparte en la personalidad del personaje mientras escribes, y no corres el riesgo de que el personaje salga forzado. Pero no es oro todo lo que reluce…

Uno de los problemas es que si dejas que los personajes desarrollen la personalidad a su aire es bastante fácil que tengan una personalidad blandita, apenas distinguible de las del resto, que sean un reflejo de tu persona, o que sencillamente no tengan personalidad. Otro de los inconvenientes es que quizás tenga una personalidad muy problemática para tu historia, ya que muchas veces los personajes se rebelan y hacen lo que les sale las narices sin que les importe qué tengas que decir tú al respecto (¿A quién no le ha pasado alguna vez?), y a veces eso es fatal para la historia. No hay cosa más jodida que tener que elegir entre la voluntad de un personaje y lo que la trama le pide que haga, y si no es la trama la que cede (lo cual puede echar por tierra toda la historia a partir de ese punto) el personaje se sentirá antinatural y forzado, se verán tus hilos de marionetista, y es posible que tu obra pierda credibilidad por ello.

personalidad personajes formas clavar

No son perfectos, pero estos son los dos métodos que mejor funcionan para clavar la personalidad de tus personajes: Fijarla desde antes de escribir la historia, o perfilarla después de escribirla. Usad cada uno de ellos como mejor os convenga…

¿Y tú? ¿Qué prefieres, usar la cabeza, o el corazón*?

*Si nos ponemos técnicos sería el instinto (porque es muy ridículo que en psicología se hable de “el corazón”), pero es que la imagen del título es muy chula y así pega mejor.

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3 thoughts on “Las 2 formas de clavar la personalidad de tus personajes

  1. ararufo 2 junio, 2017 / 10:35 am

    Me ha gustado muchísimo tu artículo!
    Yo soy del segundo método, soy de brújula y aunque sé de entrada qué personalidad tienen mis personajes, normalmente tengo que corregir y añadir o quitar cuando termino, porque, como tú dices, a veces se comportan como les da la gana.
    Lleva mucho trabajo, pero si lo defino de entrada de manera inflexible, se acaban riendo de mí (malditos personajes rebeldes…)
    Un abrazo!

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