Puedo oler vuestras jugadas de novatos (Traducción de Chuck Wendig)

cropped-paperartist_2014-05-13_18-41-111Esto es una breve y rápida traducción de un artículo de Chuck Wendig: I Smell Your Rookie Moves, New Writers. Lo acabo de leer y ya que el tema de los escritores novatos aparece de cuando en cuando por aquí, ¿qué mejor que hacerle una traducción rápida?

Ya que estoy procrastinando del estudio, mejor hago algo productivo, ¿no?

Puedo oler vuestras jugadas de novatos, escritores noveles (por Chuck Wendig)

A veces estoy en sitios donde leo trabajos de escritores noveles. Conferencias o convenciones. A veces es una muestra de trabajo que es gratis online, o un fragmento de una obra autopublicada. A veces me doy la vuelta en la cama y ahí está, un manuscrito de un escritor novel, acechándome como un íncubo vengativo.

Me encantaría poder gritaros en la cara.

Espera, escucha, antes de que empiece la parte en la que me dejo la voz con las cosas que estáis haciendo mal, quiero que entendáis que todos hemos pasado por ello. Todos lo hemos hecho mal. Hacerlo mal es el primer paso para, bueno, no hacerlo mal. He escrito mi porción de mierda, y es una de esas cosas que tienes que purgar de tu organismo.

(Y la mierda no es una delicatessen. Haces esa mierda en un rincón, en un tiesto, esperando que nadie lo vea hasta por la mañana. No lo plantas en medio de una comida con confetti diciendo “voilá, Los Aristócratas”. Lo que intento decir es, tus esfuerzos de novato no merecen automáticamente ser puestos ahí fuera en el mundo, especialmente cuando esos esfuerzos cuestan dinero a los lectores que acceden a ellos. La simple existencia de una historia no justifica su publicación. No haga que la gente te pague por tus esfuerzos internos. Arregla las cosas antes de que empieces a pedir dinero como recompensa por hacerlo mal).

Aquí os pongo algunas cosas que he visto en borradores de noveles, y son en mi opinión, errores estándar; y son también algunos en los que los autores ya probados caen de vez en cuando, así que mira si estás cometiendo algún pecado de esta lista y arréglalo. ¿Lo captas? ¿Lo has apuntado? Bien.

Que empiece el griterío.

TELEGRAFIAR CADA MALDITA COSA

Lo sé, es cautivador imaginar cada pequeña cosa que está pasando todo el rato en tu historia. Los personajes sonríen y se ríen. Okay. No paran quietos. Vale. Beben un té con el meñique extendido. Claro, ¿por qué no? Pero si escribes cada hipo, eructo, pedo, guiño y demás, tienes problemas. ¿Un personaje enciende una lámpara? Genial, no necesitas describir cómo la enciende. No necesito ver a John Q. Dicknoggin bajándose la cremallera antes de mear, y francamente, no necesito ver que está meando a menos que eso nos diga algo sobre el personaje. Veréis, el problema es que, cuando telegrafías todos esos movimientos, estás llenando las páginas con una lista de Sinsentidos Increíblemente no Interesantes. Lo que me lleva a…

NO TODO ES INTERESANTE

Así a ojo, diría que el 90% de Todas las Cosas son poco interesantes. Tan bastas como escribir con ceras blancas sobre papel blanco. Las cosas son aburridas. La vida es aburrida. Los detalles son aburridos.

Contar historias, sin embargo, es lo opuesto a eso. Contamos historias porque son interesantes. Ofrecemos narrativa porque la narrativa rompe huesos: parte el femur del status quo. Es el afilado fracturar de la historia esperada lo que atrae nuestra atención. ¿Un tipo va a trabajar, trabaja, va a casa, cena y se va a la cama? No interesa. ¿Va al trabajo, tiene los mismos problemas con su jefe, soporta los problemas estándar de la vida (¿dónde está la condenada grapadora?), va a casa, come una cena poco satisfactoria, va a la cama y duerme hasta el día siguiente? Sigue sin ser interesante. ¿Va al trabajo y lo despiden? Okay, quizás, dependiendo de si hace algo inesperado por ello. ¿Tipo va al trabajo y le despiden con un cañonazo que le envía a un almacén lleno de ninjas? TE ESCUCHO.

(Malditos juegos de palabras intraducibles, yo os maldigo! “Fired out of a cannon”)

Con la descripción pasa lo mismo. No necesitas decirme como se ve todo porque ya lo sé, y la mitad de las cosas no son tan interesantes. Las hojas de un árbol son hojas de árbol. Para el impacto de la historia, saber cuántas puntas tiene una hoja o cómo se mueven con el viento no vale nada. Esto no es un videojuego donde te dan puntos por pintar cada aspecto del entorno con autenticidad. Pásalo. Dinos lo que es inesperado. Las cosas que fracturan nuestras concepciones, como si una hoja tiene sangre en ella. Entonces necesitamos saber eso. Queremos saber eso.

Quita lo aburrido.

Escribe lo interesante.

Lo que me lleva a…

DEMASIADO LAAAAAAAAAARGO

Sea lo que sea que estés escribiendo, es demasiado largo. Corta un tercio o más. Hazlo ahora mismo. No me importa si piensas si debes hacer, hazlo. Inténtalo. Siempre puedes volver atrás si no te gusta. Considéralo un desafío intelectual: ¿puedes eliminar completamente un 33% de tu historia? ¿Puedes hacerlo sin piedad y aun así contar la historia que quieres contar? Te aseguro que puedes, joder.

QUE ENTRE LA PUTA HISTORIA YA

La historia empieza en la primera página.

Repite: La historia empieza en la primera página. 

No empieza en la página 10. Tampoco en el capítulo 5.

Empieza en la primera página.

Ve al grano. Ve a la historia. Introduce personajes y sus problemas y lo que está en juego por esos problemas lo más pronto que puedas. ¿Crees que estás haciendo algo inteligente denegándonos esto? Crees que necesitas envolvernos en tu exquisita prosa y en el rico sabor de la construcción del mundo y en la profunda naturaleza de estos personajes… Ja, ja, ja, no. Estamos aquí por una razón. Estamos aquí por la historia. ¿Si para el final de la primera página no hay ni un signo de una historia empezando? Entonces le damos al botón rojo y nos eyectamos. Saltamos en paracaídas de tu atmósfera sin aire y aterrizamos en el suelo donde hay cosas ocurriendo de verdad.

EL DIÁLOGO FUNCIONA DE UNA CIERTA MANERA

La escritura tiene reglas.

Contar historias tiene menos reglas, y ciertamente son más flexibles.

Pero la escritura de verdad tiene reglas escritas.

No son matemáticas, no exactamente, pero las cosas se suman de una cierta manera y estamos atados a aplicar las reglas en nuestro trabajo o romperlas para crear un efecto concreto.

No rompes las reglas porque es divertido, o peor, porque no las conoces. En eso último es donde muchos escritores noveles caen. Simplemente no saben que ciertas cosas funcionan de cierta manera, y cuando escribes en contra de Esas Ciertas Maneras, podemos olerlo. Apesta. Tu prosa adquiere el olor del vinagre mientras te trastabillas con torpeza en la página, sin saber cómo hacer de verdad aquello que nos has prometido que puedes hacer.

El diálogo, por ejemplo, es una de esas cosas con reglas.

(Aquí Chuck explica reglas de puntuación inglesa en los diálogos. Para algo del estilo pero en español, podéis leer esto, que explica más o menos las reglas de puntuación de los diálogos)

A veces ni siquiera hace falta el guión de diálogo:

Dave se ajustó el paquete

-Me pica el paquete desde que dejé que se infectase con hormigas.

No necesitamos saber que Dave dijo eso porque está jodidamente claro que lo dijo él.

(Chuck, que es muy normal él)

Ciertamente puedes usar otras palabras que el “dijo”, pero normalmente, no deberías. Exclamó, protestó, gritó, chilló, etc. Úsalos como la sal, unas pizquitas. Y asegúrate de que son verbos de diálogo.

Vigila también tus adverbios. Los adverbios tienen mala reputación en la ficción, lo que es estúpido porque están por todas partes. Sin embargo, se convierten en un problema cuando están grapados a todos tus diálogos. “Dijo inexorablemente”, “exclamó educadamente”. Cuando lo dices en alto, suena horrible. Infantil. También hacen un buen trabajo contando y un muy mal trabajo mostrando. Si Roger, en su amor por la tarta, nos dice cuánto le gusta mientras nos sacude violentamente, podemos hacernos una buena idea de que tiene ganas de comerse una jodida tarta. Incluso mejor, no necesita decirlo siquiera. Solo necesita meternos un puñal entre las costillas y robarnos nuestra tarta y después comérsela sobre nuestro cuerpo sangrante. Después de eso, tenemos pocas dudas sobre lo mucho que aprecia la experiencia de comer tarta.

DÉJALES HABLAR Y DESPUÉS CIÉRRALES LA BOCA

Necesitas que tus personajes hablen.

El diálogo es el aceite que engrasa las ruedas de tu historia.

Y tarde o temprano acaba cansando. Amas a los personajes y piensas que deberían poder seguir todo el día porque piensas que son los mejores. No lo son. Cállalos. Que el diálogo esté recortado y sea vital. Conciso y poderoso. Déjales hablar de la forma que necesitan hablar, la forma que mejor ejemplifique quiénes son esos personajes y qué quieren, y luego ciérrales la boca. Pasa a lo siguiente. Escuchemos a alguien distinto o sobre algo distinto.

NO SÉ QUIÉNES SON TUS PERSONAJES O QUÉ QUIEREN

Cada personaje tiene que ser un rayo de luz, cada uno distinto de los otros. Brillantes y que muestren sus propios colores. No arquetipos, no estereotipos, sino personas complejas y que se distingan fácilmente unas de otras. Y quiero una razón para que me importen. Nada más empezar, la quiero. Necesito saber qué quieren, por qué lo quieren, y qué están dispuestos a hacer para conseguirlo. Ya sea por un deseo o un pecado, tengo que saber por qué están ahí, en la página, frente a mí. No solo se aplica al protagonista, también a todos los personajes.

¿Quiénes son?

Si no puedes decírmelo rápidamente, se convierten en estática en vez de funcionar como señal.

DEMASIADOS PERSONAJES A LA VEZ

Es muy difícil manejar muchos personajes.

Yo lo hago a veces en algunos libros y los introduzco poco a poco. No como si dejase una bolsa de manzanas en la barra, donde probablemente rodarán lejos de mí. Introduzco uno o dos cada vez. Déjales un poco de oxígeno. Déjales tener su tiempo bajo el foco para que podamos ver el anterior punto cumplido: pueden usar ese tiempo en escena para decirnos quiénes son, qué quieren, por qué lo quieren, qué harán para conseguirlo, y toda la pesca.

Pero saltar a una piscina llena de demasiados personajes es como una sopa con todos los ingredientes.

Es una mezcla llena de sabores que pelean unos contra otros y que en conjunto sabe demasiado.

Es algo que veo en el trabajo de escritores noveles.

Y rara vez funciona a menos que hayas desarrollado la habilidad de trabajar tus personajes en la forma en que un director dirige todos los músicos e instrumentos en una sinfonía

CADA PERSONAJE SUENA IGUAL

Sobre lo que estaba diciendo antes de que cada personaje es su propio rayo de luz distinto. Creo que es bastante claro: si cada personaje suena como una réplica del siguiente, tienes un problema. No son solo patrones vocales. Es sobre qué están diciendo en conjunto con cómo lo están diciendo. Es sobre ideas y visión y deseos. Míralo de este modo: No es solo tu prosa lo que te hace autor. No es solo tu estilo. Es lo que escribes. Los temas que expresas. Los personajes funcionan más o menos así. Tienen diferentes puntos de vista y necesidades. Tienen su propio modo de expresar esos puntos de vista y necesidades, también. Trabaja en ello. Si no, son solo clones con diferentes nombres y caras.

INTENTAR LUCIRTE

Deja de hacer movimientos acrobáticos. Puedes hacerlos luego. Ahora mismo, asume que solo tienes una única meta: claridad. Es la reina. Si no sé lo que está pasando, estoy fuera. ¿Si estoy de algún modo confundido con lo que está pasando en la página? Me salgo ahora mismo y me voy a mirar la tele o twitter o lo que sea. Hazte un favor e intenta solo contar la historia. Sal del camino. Sé claro. Sé confiado y asertivo y muéstranos lo que está pasando sin compromiso y sin enterrarlo todo bajo un montón de barro.

No ganas puntos siendo deliberadamente ambiguo.

Chuck Wendig es autor de muchas novelas publicadas (entre ellas novelas de Star Wars, libros sobre escritura y demás). Si os interesa de verdad el autor, ya que solo está en inglés, mejor que le echéis un vistazo a su página y lo leáis por vosotros mismos.

Esta traducción se la dedico a Gabriella, que suele ser la traductora habitual de Chuck. Yo te maldigo por haberme descubierto al autor. Pero con mucho amor.

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12 thoughts on “Puedo oler vuestras jugadas de novatos (Traducción de Chuck Wendig)

  1. marianopudu 25 febrero, 2016 / 11:56 pm

    Muy bueno! Gracias por traducirlo.

    Personalmente tengo problemas con el punto “Cada personaje suena igual” y es una verdadera mierda. Encontrar la voz de un personaje es casi como conocer a una persona que habita en tu cabeza.

    saludos!

    Mariano.

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    • GuilleJiCan 26 febrero, 2016 / 10:02 am

      Bueno, nuestra obligación como escritores es conocer a los personajes que representamos. Como lector, yo lo exijo.
      En mi caso mi punto débil son las descripciones. Me cuesta dar lugar a buenas imágenes mentales. Estoy intentando trabajar en ello, pero mi propio estilo es bastante parco en descripciones ya de por sí…
      En cualquier caso, si te interesa el tema de los personajes, mantenle un ojo echado a Ateneo Literario, que si hay suerte, antes de verano aparecerá un maravilloso curso de Personajes (no es que lo imparta yo, nope. -. – – .-) que a lo mejor puede serte útil.

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      • marianopudu 26 febrero, 2016 / 2:45 pm

        Suena interesante, pero soy residente de las viejas colonias del gran imperio donde no se pone el sol (Chile) jajaja. Y aquí, la verdad es que todo el tema del arte es casi underground, sobre todo la fantasía.

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      • GuilleJiCan 26 febrero, 2016 / 3:42 pm

        Es un curso online, así que el problema podrían ser más los horarios que la localización. En américa latina la fantasía está aún peor vista que en españa, por lo que tengo entendido… Y aquí ya la tienen bastante maltrecha a la pobre.

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  2. Alven 26 febrero, 2016 / 5:45 am

    ¿Es normal sentirse un poquito regañado? XD. Algunos puntos los he superado ya pero otros…pues no estoy seguro.
    Buen artículo 😀

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    • GuilleJiCan 26 febrero, 2016 / 9:06 am

      Pues sí, Wendig echa una buena regañina… Lo bueno de darte cuenta de eso es que ya sabes por donde cojeas.

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  3. Canariam 26 febrero, 2016 / 9:57 pm

    Es divertida la forma en que explica los errores, me encanta; en lugar de hacernos sentir ofendidos hace la regañada más amigable.

    A mí me cuestan mucho los diálogos, mis personajes no suenan como gente real. Necesito trabajar bastante en ello.

    P.d.: Concuerdo con lo de los juegos de palabras intraducibles, hay que hacer maromas para traducirlos y al final casi siempre hay que poner una nota para que tenga sentido. xD

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    • GuilleJiCan 26 febrero, 2016 / 10:39 pm

      A mí me gusta explicar el chiste para los que no saben el idioma original y dejar el original para que los que sí lo saben lo disfruten íntegramente.

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    • GuilleJiCan 29 febrero, 2016 / 2:26 pm

      Cuidado, su blog es adictivo.

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